domingo, 24 de septiembre de 2023

EL PROBLEMA de Argentina no es Milei.

 

El Banco Central de Argentina no devalúa el peso por la victoria de Javier Milei en las primarias. El Banco Central de Argentina y el gobierno peronista llevan devaluando el peso y hundiendo la moneda desde hace años.

Argentina no se enfrenta a una ola “antisistema” o “ultra”. Ya la tienen. Se llama política monetaria y fiscal extractiva y confiscatoria. Política monetaria “inclusiva”, la llamaba Axel Kicilloff, el ministro de economía de Cristina Fernández de Kirchner.

La política de intervencionismo máximo, expolio fiscal y monetario ha hundido Argentina y dejado al Banco Central sin reservas.

El peso ha perdido más de un 90% de valor contra el dólar desde que gobierna Alberto Fernández y la inflación en Argentina ya supera el 120% anualizado, con un 39% de pobreza.

En los años de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández se generó un aumento de la base monetaria completamente descontrolado. El gobierno de Macri, que asumió entre los dos, cometió el error de pensar que medidas graduales y suaves iban a parar la brutal espiral inflacionaria, sobre todo porque no consideró la evidencia de la bomba de relojería dejada por Fernández de Kirchner en compromisos de emisión monetaria futura vía emisiones de deuda a corto plazo a tipos muy elevados (los llamados Leliq, Lebac y Pases). Esa deuda remunerada del Banco Central creció durante los años de Cristina Fernández de Kirchner en 22 mil millones de dólares equivalentes, mientras que, durante el gobierno de Macri, se redujo en 26 mil millones. Esa deuda “remunerada” es emisión monetaria futura e inflación asegurada.

El gobierno de Alberto Fernández, hoy, deja una bomba de Leliq y Pases emitidos que superan el 12% del PIB, es decir, una gigantesca devaluación del peso garantizada ya que los pasivos del Banco Central superan en varias veces las reservas.

Según los datos publicados por el Banco Central de la República Argentina en agosto de 2023, Argentina ha llevado a cabo la mayor emisión monetaria de la región, solo superada por Venezuela. La Base Monetaria aumenta un 46,2% anual, un 117,2% en dos años, un 172% en tres años. La base monetaria incluido depósitos y los Leliq antes mencionados aumenta un 392,6% en tres años. Una salvajada.

El peronismo, además, ha implementado el más dañino “cepo cambiario” que drena de reservas a los sectores exportadores y les obliga a convertir sus dólares a tipos de cambio ficticios. Un expolio que ha hundido la llegada de reservas al país y ha dejado al banco central quebrado y sin dólares.

Con la creación del llamado «dólar soja», un tipo artificial para que los productores agropecuarios liquiden divisas, en Argentina no sabemos cuántos tipos de cambio hay en la actualidad.

¿Cómo puede un país tener más de un tipo de cambio contra una divisa?

La respuesta es sencilla. Todos esos tipos de cambio impuestos por el gobierno son formas de expropiación de la riqueza para confiscar los dólares de los exportadores y ciudadanos a un valor irreal.

Los diferentes tipos del dólar en Argentina tienen un denominador común: El gobierno expropia a los receptores de esos dólares con un cambio contra el peso que el propio gobierno no encontraría en ninguna transacción en el mercado abierto.

Esta locura monetaria financia un gasto clientelar y político descontrolado, ya que el Estado argentino no se puede financiar vía deuda al no existir confianza en su solvencia como emisor y su intención de repago, ya que ha hecho impago en varias ocasiones.

En Argentina, en 13 de las 23 provincias el empleo estatal es mayor que el privado. El Estado aumenta el gasto público más que los ingresos y que la inflación y lo financia imprimiendo muchos más pesos con lo que crea más pobreza y mayor inflación. Mientras tanto, la fiscalidad implementada con el peronismo es una de las más confiscatorias de la región, llegando al 106% de sus ganancias para una pyme que pague todos sus impuestos.

 Así, el gobierno lanza enormes partidas de subvenciones en una moneda que pierde su valor constantemente y se presenta a sí mismo como la solución al problema creado por su política fiscal y monetaria. “Regala” dinero que imprime masivamente y no tiene valor. El resultado: 18 millones de pobres.

Muchos grandes economistas argentinos han analizado en detalle la importancia de dolarizar para terminar con esta espiral de incentivos perversos que lleva a que el gobierno haga a los ciudadanos más dependientes emitiendo una moneda sin valor ni demanda. Desde Nicolas Cachanosky a muchos otros recuerdan que Ecuador, Panamá o El Salvador dolarizaron con éxito y que el problema de Argentina no es dolarizar, sino la evidencia de que tienen una moneda inviable y fallida. Argentina ya está dolarizada en gran parte porque los ciudadanos huyen de la moneda local.

¿Y por qué no vale nada el peso?

Porque el gobierno y el Banco Central llevan años hundiendo el poder adquisitivo de la moneda con una política monetaria destructiva, basada en un aumento descontrolado de oferta monetaria con una demanda nacional de pesos doméstica en mínimos históricos, lo que determina un destrozo monetario.

El peso es, de nuevo en 2023, una de las peores monedas del mundo contra el dólar norteamericano. Y todavía la gente se pregunta por qué la inflación es de más del 100%.

No existe precedente similar a la destrucción de la moneda del gobierno argentino en la región. Solo Venezuela o Cuba tienen un colapso inflacionario similar.

No, Argentina no se enfrenta al abismo porque llegue Milei -si llega- a la presidencia. Argentina, un país rico y con enorme potencial, está ya en el abismo y ya sufre las políticas antisistema y “ultras”. Igual que el chavismo en Venezuela, se ha hundido la moneda y al tejido productivo para disparar el gasto clientelar y convertir al país donde los salarios y ahorros de los ciudadanos son confiscados vía altos impuestos directos e indirectos y el impuesto inflacionario.

Para terminar estimados lectores, Argentina debe implementar políticas fiscales y monetarias serias para alcanzar su enorme potencial. El problema de Argentina no es Milei. El problema es que han aplicado punto por punto la política fiscal y monetaria mal llamada “progresista” “con mirada expansiva” que nos condujo al “abismo” que es donde estamos hoy.

Muchas gracias y hasta la próxima.

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Fuente:
El Cato.org
Dr Daniel Lacalle


domingo, 17 de septiembre de 2023

EL SOCIALISMO del Siglo XXI arruinó a Argentina:


 

Argentina es un país rico y con enorme potencial. Su capital humano es elevado y tiene todo lo que demanda el mundo. Sin embargo, hoy, Argentina es un país arruinado, con más de 18 millones de pobres y una inflación que supera el 100% interanual, una moneda fallida y un banco central casi sin reservas.

¿Cómo se puede arruinar a un país rico?

Manual del socialismo del siglo XXI:

Primero, gasta sin control y dispara la contratación pública. En el 57% de las provincias argentinas hay más empleo público que privado. Entre 2007 y 2022 el empleo público creció más de diez veces más rápido que el empleo privado registrado. El gasto público se disparó entre 2007 y 2022 en más de 16 puntos del PIB.

Segundo, introducir una fiscalidad confiscatoria. Ante el aumento masivo del gasto público, los gobiernos se dedicaron a aumentar los impuestos de manera indiscriminada, especialmente los indirectos, hasta el punto de que una PYME que cumpla con todos sus requisitos tributarios llega a pagar más del 100% de sus ingresos. La enorme cantidad de tasas e impuestos incluidos en todo tipo de bienes y servicios se añade a otro impuesto extractivo, el cepo cambiario, que expropia los dólares generados por exportadores y los convierte a pesos a un tipo de cambio infame que llega a absorber más del 50% del valor real de la moneda. La aberración del cepo cambiario ha hecho que un país exportador y rico termine por arruinar su industria exportadora y se quede sin reservas. En Argentina hay más de 10 tipos de cambio incluyendo el último “dólar soja” que suponen, todos, un expolio al que tiene moneda extranjera que expropia el Estado a tipos de cambio artificiales y falsos. Entre el impuesto inflacionarioimpuestos directos e indirectos, el salario y ahorros de un ciudadano argentino se desvanece cada año.

Tercero, expropiar y burocratizar. El socialismo del siglo XXI se dedicó a expropiar y nacionalizar activos que luego deja más ineficientes, peor gestionados, más caros y, en algunos casos, en ruina. El método siempre ha sido el mismo: expropiar, llenar la empresa de contratados a dedo y destruir la gestión de manera política.

Cuarto, imprimir moneda sin control para financiar el aumento de gasto público en moneda local. El socialismo del siglo XXI promete muchas subvenciones en una moneda que no vale nada y cada vez vale menos imprimiendo sin control. El aumento de la base monetaria en los últimos 10 años es de más del 1.870% e incluyendo los Leliq supera el 4.000%. El peso ha perdido más del 98% de su valor contra el dólar en los últimos años y es, cada año, líder en destrucción de poder adquisitivo con lo que Kirchner denominó “política monetaria inclusiva”: 18 millones de pobres y una moneda fallida.

Quinto, dejarle una bomba cambiaria al que venga detrás. Cuando Cristina Fernández de Kirchner deja el poder y asume Mauricio Macri, la deuda remunerada en el Banco Central de Argentina –Leliq, Lebac etc.– superaba los 22.000 millones de dólares equivalentes. Una bomba de relojería que supone mucha mayor emisión monetaria en el futuro y mucha más inflación. Así, el control de la inflación del que venga detrás es casi imposible de manera gradual. Ese error se llevó por delante a Macri a pesar de sus intentos de reorientar el agujero cambiario que, desde entonces solo ha aumentado. 

Sexto, hacer inmensamente ricos a los líderes políticos a costa de todos los argentinos. El socialismo del siglo XXI no solo empobrece a todos y crea clientes rehenes dependientes de un Estado en ruinas que paga subvenciones en una moneda fallida, es que además hace inmensamente ricos a los líderes que empobrecen a todos. La fortuna que han amasado esos líderes “sociales” que extraen los dólares y ahorros de los argentinos es difícil de encontrar en países desarrollados.

Para terminar estimados lectores, lo alucinante es que los “progres” ahora se rasguen las vestiduras con la posible victoria de Javier Milei  y se callaran ante este expolio sin precedentes.

Muchas gracias y hasta la próxima.

 

miércoles, 6 de septiembre de 2023

BRICS ¿una amenaza para Estados Unidos?

 

La cumbre de los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se ha cerrado con la invitación a unirse al grupo extendida a Emiratos, Egipto, Irán, Arabia Saudí, Argentina y Etiopía.

Con la cumbre se han generado una gran cantidad de titulares sobre el impacto de este grupo extendido de naciones, incluyendo especulaciones sobre el fin del dólar como moneda de reserva y que se perciba este grupo de naciones como una amenaza para Estados Unidos y hasta el Fondo Monetario Internacional. 

Conviene aclarar varias cosas: 

Muchos analistas políticos se creen que China presta, invierte o apoya a cambio de nada. China es una gran potencia económica, pero no tiene interés en ser moneda de reserva global.

China y Rusia tienen controles de capitales. No se puede ser moneda de reserva global sin libertad de movimiento de capital. Hacen falta más requisitos que unas sólidas reservas de oro para tener una moneda fiduciaria estable. Es esencial garantizar la libertad económica, la seguridad inversora y jurídica y el libre movimiento de capitales, además de tener un sistema financiero abierto, transparente y diversificado. China y Rusia son prestamistas mucho más exigentes y rigurosos de lo que piensan muchos políticos.

Otro problema para crear una moneda de los BRICS es que, como es lógico, ni China ni Rusia tienen la más mínima intención de perder su moneda nacional para diluirla junto a un grupo de emisores que no han tenido un historial particularmente positivo a la hora de controlar sus desequilibrios monetarios. En los últimos diez años, las monedas de los países BRICS se han depreciado masivamente contra el dólar por sus excesos monetarios además de por su falta de demanda global. El peso argentino ha caído un 98%, la libra de Egipto un 78%, la rupia india un 35%, el birr etíope un 68%, el real brasileño un 55%. 

Unir monedas débiles no crea una moneda fuerte:

No podemos olvidar que el desempeño del rublo ruso (-68% contra el dólar) en la última década también ha sido pobre a pesar de tener un banco central relativamente prudente. 

La mejor moneda contra el dólar en los últimos 10 años de todos los BRICS es el yuan chino, con una depreciación del 14%.

Para que una moneda fiduciaria sea estable se necesita que el emisor defienda la moneda como reserva de valor, método de pago generalmente aceptado y unidad de medida. Se necesita libertad de capitales e instituciones independientes que den seguridad jurídica a inversores domésticos e internacionales. Tener una potencia militar no garantiza una moneda aceptada como reserva de valor.

China, además, no tiene el más mínimo interés en asumir todos los retos que requiere ser moneda de reserva global, y que empiezan por tener un sistema financiero y monetario con un elevado nivel de independencia del poder político. Muchos analistas ignoran, por obsesión ideológica, que lo que ha hecho a la Reserva Federal un éxito como banco central del mundo es que no es de control total y gestión pública. No vamos a decir que es completamente independiente, pero es todo lo independiente que un banco central de una moneda fiduciaria puede ser.

Unir países con gobiernos que defienden monetizar el gasto público sin control y aumentar masivamente los desequilibrios monetarios no puede crear una moneda estable.

Al final, la pregunta que se van a hacer los ciudadanos de los países BRICS es la misma que llevan formulando desde hace décadas: ¿En qué moneda quieres tener tus ahorros y salario?

China, sin embargo, puede aumentar su control sobre todos estos países manteniendo una política monetaria rigurosa y austeridad fiscal. Es el gran prestamista, pero no es la Alemania del euro dispuesta a absorber los excesos de los demás a cambio de un proyecto común. China va a acrecentar su control sobre los países del grupo, pero no va a poner en peligro la estabilidad y seguridad de su gigante población para que vengan otros y hundan la moneda. El gobierno de China ve cómo el euro pierde el rigor monetario y sabe que ese riesgo no lo puede asumir con algunos de estos nuevos socios. Ahora, prestarles y aumentar sus opciones de crecimiento interno además de acceder a materias primas abundantes y baratas, no lo duden.

China es la gran ganadora de la cumbre BRICS. Sabe que la mayoría de sus socios van a continuar disparando sus desequilibrios y le permitirá fortalecer su posición de liderazgo, pero… ¿regalarles una moneda que puedan usar para disparar desequilibrios inflacionistas? No lo creo.

El final del dólar, si llega, no va a venir por competencia de otra moneda fiduciaria, ya que la tentación de los gobiernos de destruir el poder adquisitivo de la moneda emitida es demasiado fuerte. Probablemente venga por monedas independientes. 

Muchas gracias y hasta la próxima.