domingo, 15 de octubre de 2023

ARGENTINA no tiene soberanía monetaria:

 

Argentina va camino a una inflación superior al 180% para este 2023, tiene una tasa de pobreza superior al 40% y un desajuste monetario brutal que se refleja en que el dólar no oficial, el más acercado a la realidad, cotiza a mucho más del doble de lo que indica el artificial tipo oficial. 

Se suele decir que dolarizar es imposible, cuando países como El Salvador o Ecuador lo han hecho con éxito. Cuando ese argumento no funciona, se repite que Argentina ya probó la dolarización y terminó en un corralito.

No es así…

Argentina nunca dolarizó, lo que se hizo fue un engaño de tipo de cambio que equiparaba el peso con el dólar con un tipo de cambio de partida irreal. Así, a medida que pasaba el tiempo y la emisión de pesos superaba la entrada de reservas -dólares- terminó por generarse un agujero monetario y un desajuste bancario que terminó en un corralito y la aparición de nuevas monedas, siempre bajo la peligrosa idea de que el problema de Argentina es no perder la soberanía monetaria. Una soberanía monetaria que hace años que ha perdido porque nadie demanda el peso.

La realidad es otra…

El peso es una moneda fallida. Por mucho que se obsesionen unos y otros gobiernos por intentar mantener una moneda propia, el hecho inapelable es que desaparecen (australes, pesos,  patacones, etc.) porque no hay gobierno dispuesto a reconocer que emite muchísima más moneda de la que se demanda internamente y que no tiene credibilidad ni demanda internacional. 

En Argentina, hoy, no sabemos cuántos tipos de cambio del peso hay, y todos son artificiales. Solo se puede decir que el dólar blue es lo más parecido a un tipo de cambio real que refleje la demanda y oferta de moneda. Un país con más de un tipo de cambio, es un país con una moneda falsa y fallida. 

A la destrucción monetaria generada hay que añadirle que el Banco Central incluye una enorme bomba de relojería monetaria con la deuda remunerada (leliqs, pase) que supera el 12% del PIB. La base monetaria incluidos esos Leliqs, una bomba de emisión a futuro y mayor inflación, ha aumentado un 1.050% en cinco años. 

Dolarizar es más que viable. Es completamente necesario porque la moneda nacional, el peso, es una moneda fallida. No se puede solucionar con paños calientes. Lo sabe cualquier ciudadano argentino, que intenta convertir en dólares todo lo que pueda ante la evidencia del desastre monetario que impone el gobierno.

Para dolarizar se debe solventar el agujero monetario de los Leliqs y Pase y el desfase cambiario. Estamos hablando de una devaluación real de más del 100% si se mantiene el exceso fiscal, que es el origen de todos los males monetarios en Argentina. Efectivamente, el Banco Central no imprime masivamente por casualidad, sino porque el estado entra en déficits masivos que financia con nueva emisión monetaria en una moneda que nadie quiere, dentro y fuera de Argentina.

Por eso la dolarización solo es una cara de la moneda. Hace falta un ajuste fiscal en un país que ha duplicado el gasto público sobre PIB en quince años, un gasto clientelar y político innecesario.

Se necesitan también otras reformas urgentes y de gran calado.

Argentina tiene una aberración económica que son los controles de capitales y el desastroso cepo cambiario, que supone ahogar a los exportadores y eliminar potencial económico del país. Con la obsesión de confiscar los pocos dólares que entran en la economía, el gobierno asfixia a los sectores exportadores y hunde la propia economía. Por ello, la apertura total de la economía argentina, una de las más intervenidas y con más restricciones de la OCDE, para que se recupere la entrada de dólares. Hablamos de un país rico y tradicionalmente exportador abocado al desastre y que tiene un enorme déficit comercial cuando debería generar superávit.

El cepo cambiario es la evidencia de un modelo económico fallido e intervencionista: Intentar confiscar los pocos dólares que llegan a la economía en vez de maximizar la entrada de reservas con una política abierta al mundo.

Argentina no tiene soberanía monetaria. Nadie quiere el peso, incluso dentro del país. El gradualismo no funciona porque en pocos años regresa el populismo y vuelve a disparar los desequilibrios fiscales y con ellos, los monetarios.

Para terminar estimados lectores, ignorar que el peso es una moneda fallida y que cualquier intento de mantenerlo es inútil como hemos visto tantas veces en los últimos años es empobrecer aún más a los argentinos, que sufren en su salario y sus ahorros las ocurrencias populistas del gobierno. Hay que dolarizar urgentemente. De verdad, no inventándose un falso cambio peso-dólar. 

Muchas gracias y hasta la próxima.

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Fuente: Daniel Lacalle


domingo, 1 de octubre de 2023

DOLARIZAR, Viable y Urgente:

 

El debate sobre la dolarización de la economía argentina suele centrarse en su viabilidad y en la pérdida de “soberanía monetaria”, pero suele olvidarse el factor más importante: El peso es una moneda fallida e inviable. Este factor clave se ignora en Argentina porque se ha generalizado la visión de que “sube el dólar” cuando la realidad es que se desploma el peso. 

¿Por qué es el peso una moneda fallida? 

Primero, en Argentina no sabemos cuántos tipos de cambio tenemos y todos son falsos. Solo se puede decir que el dólar blue es lo más parecido a un tipo de cambio real que refleje la demanda y oferta de moneda. Un país con más de un tipo de cambio es un país con una moneda falsa y fallida. Porque no respeta el sistema de precios.

Segundo, la demanda internacional y doméstica de pesos es prácticamente inexistente y desde luego muy alejada del aberrante aumento de la base monetaria. Según publica la Fundación Libertad y Progreso, la demanda de pesos es la más baja en 20 años y lleva cayendo sin pausa desde 2020, mientras, en ese mismo periodo, la oferta monetaria se ha multiplicado por cuatro. Desde 2018, según el Banco Central de la República Argentina, la base monetaria ha aumentado un 443% y en diez años más de 1.961%.

Tercero, el Banco Central incluye una enorme bomba de relojería monetaria con la deuda remunerada (leliqs y pase) que supera el 12% del PBI. La base monetaria incluidos las Leliqs, una bomba de emisión a futuro y mayor inflación, ha aumentado un 1.050% en cinco años. Los ciudadanos de toda Argentina saben que el poder adquisitivo de su moneda va a desplomarse ante el constante ataque que supone una política monetaria extractiva y confiscatoria.

Un país donde en cualquier comercio te ofrecen un descuento de hasta el 30% si pagas en efectivo porque saben que van a perder dinero en el periodo hasta que reciben el dinero del banco es la demostración de una moneda fallida.

¿Es viable dolarizar?

Por supuesto. De hecho, los ciudadanos argentinos ya dolarizan todo lo que pueden para escapar de la apisonadora monetaria gubernamental. Lo que no es viable es mantener el peso.

Para dolarizar hay que solucionar el agujero monetario de los Leliqs y Pase y el desfase cambiario. Para ello hay que llevar a cabo una reforma que, en el menor tiempo posible, permita eliminar el cepo cambiario y todas las barreras a la exportación. Es decir, abrir la economía argentina para llenar el país de reservas (dólares), algo que no es difícil siendo un país rico y con enormes oportunidades.

El cepo cambiario es la evidencia de una moneda fallida; intentar confiscar los pocos dólares que llegan a la economía en vez de maximizar la entrada de reservas con una política abierta al mundo.

Dolarizar es también eliminar trabas fiscales y administrativas. Los gobiernos de Argentina tienden a ignorar que la autarquía y el aislamiento solo generan miseria. Para eliminar el incentivo perverso del Banco Central de Argentina de continuar monetizando un gasto público inviable, hay que llevar a cabo un ajuste radical del gasto político e innecesario. 

Casi el 20% del presupuesto se destina a muchas partidas que esconden gasto clientelar y político que puede y debe reducirse. 

En Argentina hay más de un 8% del PBI en el presupuesto de gasto que no tiene que hacerse por parte del Estado, con la corrupción y desplome del peso que supone. 

Un ajuste así llevaría al país a superávit fiscal, permitiendo la dolarización inmediata. 

Adicionalmente, es una aberración económica que Argentina, un país que tiene casi todo lo que demanda el mundo, acumule un enorme déficit comercial en el primer semestre de 2023. El déficit comercial del primer semestre supera los 4.368 millones de dólares. Es intolerable que un país rico y con enorme potencial vea sus exportaciones desplomarse un 24,7% por la errada política fiscal y monetaria del gobierno, que hace que exportar sea inviable económicamente. Hablamos del déficit comercial más elevado para un primer semestre desde el año 2018 cuando Argentina debería estar publicando récord de exportaciones.

Un cambio radical en las políticas intervencionistas a nivel fiscal y monetario llevarían al país a superávit comercial y fiscal, generando riqueza y mejora del poder adquisitivo de las partes del presupuesto que no se deben tocar, como Seguridad Social y jubilación. De hecho, con la entrada de reservas y el control monetario, esas jubilaciones y ayudas valdrían mucho más en poder adquisitivo.

¿Perder la soberanía monetaria?

La pregunta que debemos hacernos es…

¿Para qué se quiere soberanía monetaria?

La supuesta soberanía monetaria en Argentina solo ha servido para empobrecer a la población y hundir el peso. Es más, la soberanía monetaria se ha perdido hace mucho tiempo con la antes mencionada política monetaria extractiva. Es duro decirlo, pero el gobierno y Banco Central de Argentina no tienen credibilidad ni demanda como emisores de moneda y, por lo tanto, tampoco soberanía. Usted pensará que eso cambiaría con otro gobierno, pero la evidencia nos muestra que el desajuste monetario vuelve a desbocarse en cuanto vuelven las políticas populistas.

El problema de la soberanía monetaria es que significa darle el poder sobre la emisión de moneda a los que se benefician de su destrucción, ya que la devaluación constante convierte a los ciudadanos en rehenes y cautivos del poder político. Es muy fácil prometer enormes subvenciones con dinero que no se tiene y emitirlo masivamente, porque luego le echan la culpa de la inflación a los supermercados y se presentan como la solución al problema creado por los propios políticos populistas. La destrucción monetaria no es una fatalidad, es una política que busca absorber la riqueza de la economía a favor del poder político, que se enriquece de manera exponencial y, por supuesto, en dólares.

Para terminar estimados lectores, dolarizar es la única manera de parar la espiral de empobrecimiento inflacionista que han impuesto los gobiernos populistas. No dolarizar significa más pobreza y más inflación.

Muchas gracias y hasta la próxima.

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Fuente:
Fundación Libertad y Progreso
Dr Daniel Lacalle