martes, 13 de octubre de 2020

¿Hay que bajar el gasto público?


 

El gasto del Gobierno aumenta el déficit fiscal, la presión tributaria y la ineficiencia económica:

Antonio Laje entrevistó hace pocos días al ministro de economía, Martín Guzmán. Entre las tantas preguntas sobre la situación que atravesamos, llegó una que muchos profesionales y observadores se hacen a menudo: ¿Cuándo va a bajar el gasto público?

La respuesta sorprendió a todos. Es que el ministro respondió con otra pregunta: ¿Y por qué tiene que bajar el gasto público?

Luego de un breve intercambio, el ministro sostuvo que bajar el gasto no es algo a lo que se apunte desde el gobierno, aunque sí estaban comprometidos a “poner las cuentas fiscales en orden”.

Me propongo  responder directamente la pregunta del ministro. Y, para hacerlo, hay que considerar al menos tres puntos.

En concreto, el gasto público tiene que bajar porque:

 genera déficit fiscal,

se paga con impuestos y

 genera ineficiencias en la economía que le impiden crecer

En el año 2003, el gasto del sector público consolidado alcanzaba el 22,7% del PBI. Trece años después, en 2016, llegó a un récord de 41,5%.

Subiendo como no lo había hecho en casi ninguna economía del planeta

El aumento de las erogaciones estatales fue acompañado, en parte, por un aumento de la recaudación de impuestos (que pasó de 24,3% del PBI a 34,9% en el mismo período).

Pero como dicha recaudación no alcanzó, el gobierno argentino transformó un

 Superávit de casi 4 puntos del PBI en 2004

 En un déficit de casi 7 puntos entre 2016 y 2017.

Lo que ocurrió después no hace falta mencionárselo estimados  lectores.

En primer lugar, todo el déficit fiscal que se financiaba con emisión monetaria generó una de las inflaciones más altas del mundo, lo que derivó en el cepo cambiario de Cristina Fernández de Kirchner y el fin del crecimiento económico.

En segundo lugar, cuando el gobierno de Macri acudió a la deuda externa y la confianza cayó, el dólar pasó de 20 a 40 y entramos en la crisis macroeconómica de 2018, que se agravó con el regreso del kirchnerismo en 2019.

Dado que el gasto, entonces, es originario de déficit fiscal, inflación y crisis de deuda, aparece aquí el primer motivo para reducirlo.

El gasto se paga con impuestos. Y como dichos impuestos recaen sobre el sector privado, se genera un peso que impide que éste pueda crecer, producir bienes y servicios y contratar nuevo personal.

Los altos impuestos, además, deterioran los incentivos para invertir. En el mundo globalizado de hoy, el capital puede moverse con facilidad. Las empresas pueden elegir invertir en un gran número de países, buscando los mejores retornos. Eso implica que buscarán países donde las tasas impositivas sean más bajas, de manera de maximizar sus beneficios después del pago de impuestos.

Si los impuestos en un país son muy elevados, la inversión se irá a otra parte, generando menor crecimiento económico.


De acuerdo con el Banco Mundial, el gobierno argentino le cobra a las empresas que operan en el país una tasa de impuestos sobre los beneficios empresariales equivalente al 106%, ubicándonos así en el segundo puesto a nivel global. 

Más gasto público, entonces, es más impuestos, y esto lleva a menos inversiones, menos inversión y menos empleo.

Deben analizarse los incentivos con los que gasta el Gobierno. En una presentación muy reciente les comentaba un trabajo del Premio Nobel de Economía, Milton  Friedman, donde  explicaba que había cuatro formas de gastar el dinero, les recomiendo leer o releer, de todos modos les hago un resumen:

- o gasto mi dinero en mí

- o gasto mi dinero en otros

- o gasto el dinero de otros en mí

- o gasto el dinero de otros en otros.

Entre estas cuatro formas, la primera es la más eficiente porque los incentivos llevan a que se busque minimizar el gasto pero maximizar la calidad de lo que se compra, optimizando los recursos.

En el último caso –que es el de la política– los incentivos son los peores.

Como el dinero es de otros (impuestos), no hay problemas si se gasta de más, y como los receptores de los bienes que compro con ese gasto son otros (subsidios), entonces nadie se preocupa por la calidad de lo que se adquiere.

Finalmente, dados los incentivos que los políticos tienen para gastar el dinero, el alto gasto público refleja un alto grado de ineficiencia económica que, a la postre, se paga con una menor tasa de crecimiento.

No extraña, entonces, que nuestro país sea uno de los que mayor gasto público tenga en toda la región y que, al mismo tiempo, sea el que menos ha crecido en los últimos años.

De manera tal que, hay al menos tres motivos de peso para bajar el gasto público. Si el gobierno está genuinamente interesado en una recuperación sostenible, no debería ignorarlos.

Lo que me propuse es darle una respuesta al ministro, ustedes me evaluarán si estoy en lo cierto o no, la duda que me queda es si Guzmán logra entender, porque si comprendiera, seguramente no tendría por qué hacer esas preguntas y responder con más altura moral. O acaso  ignora que su sueldo es una partida del gasto público y si lo incrementa va tener las consecuencias que les menciono.

Ahora bien, como integrante de este gobierno el Ministro y el Presidente Fernández deberían ponerse a trabajar para recuperar el país, que ya venía con problemas y con la pandemia/cuarentena se complicaron aún más.

Estimados lectores, eso es un dato de la realidad, lo que tienen que  hacer es de una vez y para siempre generar puestos de trabajo y hacer un sector público más eficiente, la pregunta es cómo?.

Lo que puedo afirmar que con estas Leyes Laborales, Impositivas y tamaño del Estado es totalmente imposible.

Entonces, es necesario eliminar un centenar de impuestos, recapitalizar y reperfilar las deudas de las PyMes. Son  las  PyMes las que van a levantar la economía a través del empleo privado. Ya confiamos en el Estado demasiado tiempo. Hoy hay que confiar en el sector privado, en los emprendedores, eliminar regulaciones y burocracia. Quiero que se entienda bien,  “eliminar” no reformular, esto ya fue y  no funcionó, hay que liberar al sector PyMes.

El Ministro y el Presidente son parte de la mochila, ellos creen que son parte de la espalda. Tienen que entender que si no achicamos la mochila Laboral, Impositiva y Regulatoria, el sector privado no la va poder llevar. Y no hay otra forma que no sea con trabajo. No hay PyMe en la Argentina que no piense en trabajar.

Los últimos que se van a ir de la Argentina son los empresarios PyMes, hay que aprovechar esa fuerza brutal generadora de ganas de hacer.

Pero las han convertido en pagadores de impuestos, tramitando siempre cuestiones del estado, con regímenes de retenciones y percepciones porque ya no solo el Estado recauda, sino también  las PyMes se convirtieron en agentes recaudadores, tanto de nación, provincia y municipio. Las empresas les retienen impuestos a sus empleados, es la forma más clara que también a los pobres este Estado les cobra impuestos. Se requiere  montar estructuras administrativas para poder recaudar para el Estado, porque éste no tiene lo que  hay que tener para ir a cobrar los impuestos a las empresas, entonces les delega la responsabilidad a los empresarios y si no cumplen los sancionan. A qué nivel llegó la burocracia de este Estado ineficiente.

Por otro lado,  la gente no quiere un plan, quiere trabajar, pero entonces por qué van y buscan un plan?, porque no hay otra. El Estado asfixia al sector privado que es el único generador de empleo. Los resultados están a la vista.

Argentina: 10% de su población la incorpora a la pobreza estructural  cada diez años, ya está, quieren más fracaso?, hoy la pobreza esta en el 40,9% todos la vemos más cerca del 50% (devaluación mediante) que del 30%, es una tragedia que la Argentina sea pobre.

Hay tres factores para resumirlo, lo primero, una cuestión ideológica, en segundo lugar los políticos viven de esto y si esto se termina van a tener que ir a trabajar, la pregunta es de qué?, y por último el sector productivo nunca se revela. Pero esto está empezando a verse, dónde? La gente cerró cuentas en un banco porque el diputado funcionario de ese banco propuso un nuevo impuesto. Si los productivos no se revelan, los parásitos crecen.

Una reflexión final, “llegamos al límite de la inviabilidad”, Argentina no cierra en los papeles y por qué? Por la expansión del Estado y el avance contra la propiedad privada.

Argentina se resume en tres palabras: “Fracaso, Inviabilidad y Sin tiempos”

Tenemos que abrazar las ideas de la libertad para sacar el país de la miseria y decadencia.

Muchas gracias y hasta la próxima.

 

domingo, 11 de octubre de 2020

El proyecto de Alberdi:

 

En esta oportunidad voy a realizar un resumen de la obra de un personaje de nuestra historia que para muchos, en los cuales me incluyo,  es una de las personalidades más importantes. Me estoy refiriendo a Juan Bautista Alberdi,   el padre de nuestra Constitución Nacional de 1853,  que propuso un sistema económico basado en el respeto:

A LA VIDA

 LA LIBERTAD Y

 A LA PROPIEDAD PRIVADA

Con ese marco  Argentina se transformó en uno de los países más avanzados, con una estructura productiva muy diversificada.

Por qué entonces en los colegios y universidades insisten en llamarlo “Modelo Agroexportador”

Posiblemente para desvalorizarlo,  que solo beneficiaba a una oligarquía y producía gran desigualdad, así se instaló en la conciencia popular que el modelo de la “Libertad de Mercado”,  en un país con tanta llanura fértil y recursos naturales, guiaría a los empresarios a buscar rápidas ganancias en el sector agropecuario, que naturalmente crecería mucho más rápido que la industria, suena lógico verdad?

Pues no, el modelo incorporado en la constitución era el de la Escuela Industrialista Escocesa de Adam  Smith.

Logramos convertirnos en uno de los 5 países más desarrollados del mundo en tan solo 40 años y nos mantuvimos entre los 10 más ricos durante las seis décadas en que se aplicó

No solo en términos de producción y consumo per cápita sino también por el poder adquisitivo de los salarios.

Ciertamente el campo creció muy rápido ya que se multiplicaban las hectáreas fértiles gracias a la construcción de los nuevos ferrocarriles, para 1914 se habían terminado la mayor parte de los 47 mil kilómetros, era la décima red ferroviaria más extensa del mundo. Pero la industria creció más rápido aún, porque efectivamente era un modelo industrialista.

“En un sistema libre el agro y la industria se potencian mutuamente”

1914 el 71% de los productos manufacturados consumidos en el país eran de producción nacional.

1922 el PBI industrial superó al PBI agropecuario.

1932 la industria Argentina era mayor que la de México y Brasil sumadas.

1943 la industria Argentina exportaba el 20% de su producción.

La Argentina era uno de los países más desarrollados, fue  uno de los primeros países  en eliminar el Analfabetismo, más tarde la Industria Editora fue la número uno de habla hispana, y el  Cine Nacional era cuarto en el mundo después de Estados Unidos, Francia e Italia.

Es cierto que el campo exportaba una buena parte de su producción permitiendo  importar las maquinarias de última tecnología, que permitiría el desarrollo del país. Pero no era el único que se beneficiaba, también lo hacia  la industria, el comercio, la construcción y el transporte. Teníamos  pleno empleo y llegaban  cientos de miles de  inmigrantes gracias a lo que para la época eran altísimos salarios, más altos que los obreros ingleses, franceses o alemanes.

La moneda era sana, casi no había  inflación, la gente podía ahorrar y  salía de la pobreza con su propio  esfuerzo  y sin recibir dádivas del Estado

La industria competía con  las mejores del mundo. Las guerras mundiales y la crisis del 30 generaron un gran desafío en todo el mundo, pero países como Australia, Nueva Zelanda o Canadá, similares a la Argentina, volvieron de la posguerra a ser abiertos y competitivos.

En cambio Argentina se ensalzó con las ideas proteccionistas, nacionalistas, estructuralistas. A partir de la década del 30 se abandonó el libre comercio, se comienza a gravar al campo para subsidiar y proteger el desarrollo industrial, lo que se profundizó con el peronismo.

El resultado fue pésimo, la idea de esquilmar al campo empobreció a muchos de los 250.000 productores y benefició a unas pocas familias de industriales y también a los políticos populistas y a los sindicalistas.

Argentina se apartó del camino del progreso, multiplicó la pobreza y cada vez más gente depende del estado.

Caímos al puesto 65 del ranking de producción per cápita

Nuestra industria subsidiada y protegida ya no pudo competir:

Con los países centrales como Estados Unidos o los europeos

 Pero tampoco pudo competir:

Con los países pobres como China, India o Indonesia

 Ni siquiera:

Con los de América Latina que decidieron abrirse al mundo como Chile, México, Perú o Colombia.

La industria argentina se estancó con el proteccionismo nacionalista. Empresarios, Sindicalistas, Políticos y Periodistas deben aceptar y promover las reformas que mejoran la competitividad para no volver a caer en los errores del pasado.

Se debe flexibilizar el mercado laboral adaptándolo al siglo 21, adoptar una moneda fuerte para eliminar la inflación, hacer una mega desregulación para que sea fácil invertir y emprender negocios innovadores, transformar el estado en uno más pequeño y eficiente.

Que sirva a los argentinos y que permita simplificar y eliminar un centenar de impuestos y recuperar la libertad de mercados. La experiencia mundial indica que el hacer estas reformas, Argentina podría crecer sostenidamente al 6 o 7 por ciento anual creando hasta 3 millones de empleos en  cuatro años y multiplicar por tres el poder adquisitivo de los salarios  de los argentinos en solo dos décadas. Solo hay que animarse, es posible, porque solo basta mirar nuestra historia, nosotros mismos lo hicimos, por qué no podemos hacerlo de nuevo?

 "volver a  aplicar el proyecto de Alberdi"

Muchas gracias y hasta la próxima.

Fuente: Fundación Libertad y Progreso

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Juan Bautista Alberdi, abogado, jurista, economista, político, diplomático, escritor y músico argentino. Nació en San Miguel de Tucumán el 29 de agosto de 1810 y falleció el 19 de junio de 1884 en Neuilly-sur-Seine, Francia.