domingo, 8 de mayo de 2022

FMI: metas imposibles de cumplir y soluciones que agravan los problemas:

 



El programa de Argentina con el Fondo Monetario Internacional ya tiene más problemas que soluciones. La situación actual se parece al corto de los Tres Chiflados en el que quieren arreglar un caño y cuando cree que está solucionado, le sale el agua por el otro lado. En estos días nuestros Tres Chiflados serían Alberto Fernández, Martín Guzmán y Miguel Pesce, que tras cada problema que buscan arreglar, se encuentran con otro.

Las tres variables principales a las que se comprometió el Gobierno son DÉFICIT FISCAL, EMISIÓN MONETARIA y ACUMULACIÓN DE RESERVAS. Ya tenemos problemas serios en al menos dos de ellas, en el DÉFICIT FISCAL y en la ACUMULACIÓN DE RESERVAS configurando ambas metas de cumplimiento improbable.

Empecemos por el DÉFICIT, para cumplir el objetivo fiscal de 2,5% del PBI para este año al Gobierno le conviene generar MÁS INFLACIÓN, dado que jubilaciones y programas sociales ajustan en función de la inflación pasada, una aceleración de la inflación le permite al Tesoro recaudar con la inflación de hoy y gastar con la de hace tres meses.

¡No se hable más entonces!

Que suba la inflación para emprolijar las cuentas del Estado, sin embargo, aparece el primer problema, hay casi 40% de pobres a quienes la inflación les pega mucho más fuerte que a los ricos. La situación social no aguanta y entonces hay que meter bonos extraordinarios como el anunciado hace poco por 250.000 millones de pesos para trabajadores informales, monotributistas, jubilados y otros, lo que representa un gasto extra del 0,3% del PBI. Es decir, el Gobierno GENERA INFLACIÓN para cerrar su meta fiscal, pero eso es socialmente imposible, entonces AUMENTA EL GASTO y volvemos al punto de partida.

La cuestión fiscal tiene dos problemas más. En primer lugar, se había pensado cuando se firmó el programa a fines de marzo que la meta del primer trimestre se iba a cumplir, pero para lograrlo se incluyeron las rentas de la propiedad como ingreso primario. Este es un atajo contable resultante de registrar como ingresos la diferencia entre el valor nominal y el valor efectivo de los títulos emitidos. Ante el Fondo se abren dos escenarios posibles, si el FMI no aprueba esta maniobra contable, la meta de déficit fiscal habría sido excedida por casi 100.000 millones de pesos, mientras que si es aprobada, en el futuro, a la hora de registrar los pagos de dichos títulos, el efecto sería el contrario agrandando el rojo fiscal de los próximos períodos. ¿Qué les quiero decir con esto? Que para cumplir se tuvo que apelar a un criterio contable que no tiene ni pie ni cabeza en materia económica para cerrar las cuentas, pero mucho peor aún dejando al descubierto que cumplir con el FMI no garantiza consistencia de las políticas internas.

En segundo lugar, hay una cuestión extra que aparece en lo fiscal y es que se armó un esquema de suba de tarifas en base a la inflación planteada en el programa del FMI del 43% de promedio y 48% punta a punta. Si la inflación acumulada a marzo ya es del 16,1%, confirma que el 48% como techo para el 2022 que estimó el FMI resulta muy poco realista.

Si se suben las tarifas en junio en promedio el 50%, pero la inflación es 65-70%, no sólo no hay ahorros fiscales, sino que los subsidios van a seguir creciendo. Además, está la guerra en Ucrania y el gas más caro, que se paga entre 30 y 40 dólares por millón de BTU lo que el año pasado se pagaba 8 dólares.

Si queremos seguir sumando, el principal gremio del sector público acaba de firmar aumentos de 64%, de manera que la licuación de los salarios públicos quedará para otra oportunidad.

Entonces, con este déficit…

¿Podrá el Tesoro cumplir su meta de 1% de emisión monetaria?

Por un lado, el déficit será mayor, y por otro, el mercado local de bonos parece estar encontrando límites. Luego de tener entre enero y marzo financiamiento neto positivo, quiere decir que renovó más de lo que vencía. En abril el Tesoro tuvo financiamiento neto negativo, es decir, el mercado cobró más de lo que puso, esto no ocurría desde mayo del 2020. El mercado de crédito también da señales de buscar refugio de cara a un futuro que luce difuso. Las colocaciones de deuda del Tesoro nacional han sido posibles únicamente gracias a los instrumentos atados a la inflación y mayormente de corto plazo, una muestra clara de la poca confianza que se tiene en el manejo de la política económica. 

Este FINANCIAMIENTO NETO NEGATIVO aceleró la emisión en el mes de abril y alcanzó los 375.830 millones de pesos, a este ritmo la meta del 1% del PBI para todo el año no alcanza para llegar a julio.

¿Qué significa esto?

Que tuvieron que apelar a la maquinita para financiar el déficit primario en rojo. Gracias a la recaudación de los derechos de exportación y los impuestos que vencen en estos meses, se podría cumplir la meta del resultado fiscal, pero desde agosto en adelante todo se pondría cuesta arriba, sin posibilidad de financiamiento y sin base de una recuperación económica sustentable en el tiempo, la meta de emisión seguramente no se va a cumplir.  

¿Con la tercera meta de acumulación de reservas cómo venimos?

Parecía muy fácil cuando se firmó el programa con el FMI. En teoría, el superávit comercial que es la diferencia entre exportaciones e importaciones alcanzaba para pagar el déficit de servicios, intereses y comprar las reservas necesarias para el Banco Central. En la práctica, la cosa está muy peleada. Terminó abril, fue uno de los peores abriles en término de compras de reservas, a pesar de estar en plena temporada de cosecha y con un cepo cada vez más duro para las importaciones, el Banco Central sólo compró 160 millones de dólares, prácticamente nada.  Como si todo esto fuera poco, la devaluación del Yuan le quitó peso al crédito chino en las reservas, que en términos netos significó una pérdida de más 3.000 millones de dólares. Lo que pone una vara cada vez más alta para cumplir con la meta de acumulación de reservas en los meses que restan del año.

Si tenemos en cuenta el atraso cambiario experimentado en los primeros meses del año y el aumento de precios se mantiene firme, esto implicaría una devaluación aún más acelerada que el 4% de abril, algo que no es seguro que el gobierno esté dispuesto a realizar, la única medida que tiene en carpeta el Banco Central por el momento es un CEPO cada vez más duro, que si esto afecta las importaciones el efecto es una recesión segura. De nuevo la solución genera otro problema, y es como seguir viendo a los Tres Chiflados tratando de arreglar el problema de la pérdida de agua.

¿Con la inflación como andamos?

En primer lugar, lo que tenemos que entender es que este acuerdo que firmó el gobierno es un acuerdo para SUBIR la tasa de inflación y NO PARA BAJARLA. Explico, tienen que subir las TARIFAS, el DÓLAR OFICIAL, la TASA DE INTERÉS debe ser positiva respecto de la inflación y algunas limitaciones muy tenues de política monetaria. A todo esto, tenemos que sumar el impacto internacional que les mencioné antes.

El 12 de mayo sabremos la inflación de abril y va a ser ALTA, aunque más baja que en marzo. A su vez, la de mayo probablemente sea más baja que la de abril, pero va a ser alta nuevamente. El problema es que la economía ya entró en una dinámica donde la inflación tiene vida propia.

El Banco Central tuvo que subir tasas y acelerar el ritmo de devaluación, todos los precios hoy están corriendo al 60% anual o más, los sindicatos están con el cuchillo entre los dientes negociando paritarias más altas y con cláusulas de ajuste más frecuentes. Esto implica que la inflación se retroalimenta y va generando una inercia que obviamente no se detiene con los controles de precios de Feletti, no por el secretario, sino porque nunca funcionaron en ninguna parte del mundo.

En este marco la inflación va a cerrar el año en 65% o 66% en los escenarios buenos y en más de 70% en los otros. Esto a su vez implica que nadie va a financiar al Tesoro con bonos que no ajusten por inflación. Por ende, toda la supuesta política nacional y popular de endeudarse en pesos terminará en lágrimas, porque es deuda que no se va a licuar.

Para terminar estimados lectores, como pueden apreciar, arreglar un problema es generar otro que a su vez empeora el problema inicial. Claramente Guzmán es uno de los Tres Chifados representando a un plomero desesperado. Se necesita una dosis de credibilidad mayor, con un Gobierno totalmente desintegrado como el actual no es posible conseguirla casi en ningún escenario. Lo que sí parece probable para los próximos 12 meses es más estancamiento y mediocridad. Después entramos en período electoral y eso siempre tiene algo de barajar y dar de nuevo, al menos en términos de expectativas. Habrá que analizar las alternativas, pero más de lo mismo NO, es hora que la ciudadanía advierta que es necesario hacer un cambio de rumbo total en Argentina y tengamos en cuenta que este acuerdo totalmente inconsistente que aumenta la inflación y que no se puede cumplir fue APROBADO por el oficialismo y la oposición.

Muchas gracias y hasta la próxima.


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