El programa de Argentina con el Fondo Monetario
Internacional ya tiene más problemas que soluciones. La situación actual se
parece al corto de los Tres Chiflados en el que quieren
arreglar un caño y cuando cree que está solucionado, le sale el agua por el
otro lado. En estos días nuestros Tres Chiflados serían Alberto Fernández,
Martín Guzmán y Miguel Pesce, que tras cada problema que buscan arreglar, se
encuentran con otro.
Las tres variables principales a las que se
comprometió el Gobierno son DÉFICIT FISCAL, EMISIÓN MONETARIA y ACUMULACIÓN
DE RESERVAS. Ya tenemos problemas serios en al menos dos de ellas, en el DÉFICIT
FISCAL y en la ACUMULACIÓN DE RESERVAS configurando ambas metas de
cumplimiento improbable.
Empecemos por el DÉFICIT, para cumplir el
objetivo fiscal de 2,5% del PBI para este año al Gobierno le conviene
generar MÁS INFLACIÓN, dado que jubilaciones y programas sociales
ajustan en función de la inflación pasada, una aceleración de la inflación le
permite al Tesoro recaudar con la inflación de hoy y gastar con la de hace tres
meses.
¡No se hable más entonces!
Que suba la inflación para emprolijar las cuentas
del Estado, sin embargo, aparece el primer problema, hay casi 40% de pobres
a quienes la inflación les pega mucho más fuerte que a los ricos. La
situación social no aguanta y entonces hay que meter bonos extraordinarios
como el anunciado hace poco por 250.000 millones de pesos para trabajadores
informales, monotributistas, jubilados y otros, lo que representa un gasto
extra del 0,3% del PBI. Es decir, el Gobierno GENERA INFLACIÓN para
cerrar su meta fiscal, pero eso es socialmente imposible, entonces AUMENTA
EL GASTO y volvemos al punto de partida.
La cuestión fiscal tiene dos problemas más. En
primer lugar, se había pensado cuando se firmó el programa a fines de marzo que
la meta del primer trimestre se iba a cumplir, pero para lograrlo se incluyeron
las rentas de la propiedad como ingreso primario. Este es un atajo contable
resultante de registrar como ingresos la diferencia entre el valor nominal y el
valor efectivo de los títulos emitidos. Ante el Fondo se abren dos escenarios
posibles, si el FMI no aprueba esta maniobra contable, la meta de déficit
fiscal habría sido excedida por casi 100.000 millones de pesos, mientras que si
es aprobada, en el futuro, a la hora de registrar los pagos de dichos títulos,
el efecto sería el contrario agrandando el rojo fiscal de los próximos
períodos. ¿Qué les quiero decir con esto? Que para cumplir se tuvo que apelar a
un criterio contable que no tiene ni pie ni cabeza en materia económica para
cerrar las cuentas, pero mucho peor aún dejando al descubierto que cumplir
con el FMI no garantiza consistencia de las políticas internas.
En segundo lugar, hay una cuestión extra que
aparece en lo fiscal y es que se armó un esquema de suba de tarifas en base a
la inflación planteada en el programa del FMI del 43% de promedio y 48% punta a
punta. Si la inflación acumulada a marzo ya es del 16,1%, confirma que el
48% como techo para el 2022 que estimó el FMI resulta muy poco realista.
Si se suben las tarifas en junio en promedio el 50%,
pero la inflación es 65-70%, no sólo no hay ahorros fiscales, sino que los
subsidios van a seguir creciendo. Además, está la guerra en Ucrania y el gas
más caro, que se paga entre 30 y 40 dólares por millón de BTU lo que el año
pasado se pagaba 8 dólares.
Si queremos seguir sumando, el principal gremio del
sector público acaba de firmar aumentos de 64%, de manera que la licuación de
los salarios públicos quedará para otra oportunidad.
Entonces, con este déficit…
¿Podrá el Tesoro cumplir su meta de 1%
de emisión monetaria?
Por un lado, el déficit será mayor, y por otro, el
mercado local de bonos parece estar encontrando límites. Luego de tener entre
enero y marzo financiamiento neto positivo, quiere decir que renovó
más de lo que vencía. En abril el Tesoro tuvo financiamiento neto
negativo, es decir, el mercado cobró más de lo que puso, esto no ocurría
desde mayo del 2020. El mercado de crédito también da señales de buscar
refugio de cara a un futuro que luce difuso. Las colocaciones de deuda del
Tesoro nacional han sido posibles únicamente gracias a los instrumentos atados
a la inflación y mayormente de corto plazo, una muestra clara de la poca
confianza que se tiene en el manejo de la política económica.
Este FINANCIAMIENTO NETO NEGATIVO
aceleró la emisión en el mes de abril y alcanzó los 375.830 millones de pesos,
a este ritmo la meta del 1% del PBI para todo el año no alcanza para llegar a
julio.
¿Qué significa esto?
Que tuvieron que apelar a la maquinita para
financiar el déficit primario en rojo. Gracias a la recaudación de los derechos
de exportación y los impuestos que vencen en estos meses, se podría cumplir la
meta del resultado fiscal, pero desde agosto en adelante todo se pondría
cuesta arriba, sin posibilidad de financiamiento y sin base de una
recuperación económica sustentable en el tiempo, la meta de emisión seguramente
no se va a cumplir.
¿Con la tercera meta de acumulación de
reservas cómo venimos?
Parecía muy fácil cuando se firmó el programa con
el FMI. En teoría, el superávit comercial que es la diferencia entre
exportaciones e importaciones alcanzaba para pagar el déficit de servicios, intereses
y comprar las reservas necesarias para el Banco Central. En la práctica, la
cosa está muy peleada. Terminó abril, fue uno de los peores abriles en término
de compras de reservas, a pesar de estar en plena temporada de cosecha y con un
cepo cada vez más duro para las importaciones, el Banco Central sólo compró
160 millones de dólares, prácticamente nada. Como si todo esto fuera poco, la devaluación
del Yuan le quitó peso al crédito chino en las reservas, que en términos netos
significó una pérdida de más 3.000 millones de dólares. Lo que pone una vara
cada vez más alta para cumplir con la meta de acumulación de reservas en los
meses que restan del año.
Si tenemos en cuenta el atraso cambiario
experimentado en los primeros meses del año y el aumento de precios se mantiene
firme, esto implicaría una devaluación aún más acelerada que el 4% de abril,
algo que no es seguro que el gobierno esté dispuesto a realizar, la única
medida que tiene en carpeta el Banco Central por el momento es un CEPO cada vez
más duro, que si esto afecta las importaciones el efecto es una recesión
segura. De nuevo la solución genera otro problema, y es como seguir viendo a
los Tres Chiflados tratando de arreglar el problema de la pérdida de agua.
¿Con la inflación como andamos?
En primer lugar, lo que tenemos que entender es que
este acuerdo que firmó el gobierno es un acuerdo para SUBIR la tasa de
inflación y NO PARA BAJARLA. Explico, tienen que subir las TARIFAS,
el DÓLAR OFICIAL, la TASA DE INTERÉS debe ser positiva respecto
de la inflación y algunas limitaciones muy tenues de política monetaria. A todo
esto, tenemos que sumar el impacto internacional que les mencioné antes.
El 12 de mayo sabremos la inflación de abril y va a
ser ALTA, aunque más baja que en marzo. A su vez, la de mayo probablemente
sea más baja que la de abril, pero va a ser alta nuevamente. El problema es
que la economía ya entró en una dinámica donde la inflación tiene vida propia.
El Banco Central tuvo que subir tasas y acelerar el
ritmo de devaluación, todos los precios hoy están corriendo al 60%
anual o más, los sindicatos están con el cuchillo entre los dientes
negociando paritarias más altas y con cláusulas de ajuste más frecuentes.
Esto implica que la inflación se retroalimenta y va generando una inercia que
obviamente no se detiene con los controles de precios de Feletti, no por el
secretario, sino porque nunca funcionaron en ninguna parte del mundo.
En este marco la inflación va a cerrar el año en
65% o 66% en los escenarios buenos y en más de 70% en los otros. Esto a su vez
implica que nadie va a financiar al Tesoro con bonos que no ajusten por
inflación. Por ende, toda la supuesta política nacional y popular de
endeudarse en pesos terminará en lágrimas, porque es deuda que no se va a licuar.
Para terminar estimados lectores, como pueden
apreciar, arreglar un problema es generar otro que a su vez empeora el problema
inicial. Claramente Guzmán es uno de los Tres Chifados representando a un
plomero desesperado. Se necesita una dosis de credibilidad mayor, con un
Gobierno totalmente desintegrado como el actual no es posible conseguirla casi
en ningún escenario. Lo que sí parece probable para los próximos 12 meses es
más estancamiento y mediocridad. Después entramos en período electoral y eso
siempre tiene algo de barajar y dar de nuevo, al menos en términos de
expectativas. Habrá que analizar las alternativas, pero más de lo mismo NO,
es hora que la ciudadanía advierta que es necesario hacer un cambio de rumbo
total en Argentina y tengamos en cuenta que este acuerdo totalmente
inconsistente que aumenta la inflación y que no se puede cumplir fue APROBADO
por el oficialismo y la oposición.
Muchas gracias y hasta la próxima.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario