domingo, 12 de junio de 2022

RETENCIONES ¿hay que subir para reducir precios?

 

La inflación en Argentina en los últimos doce meses trepó al 58%, es decir, los precios hoy son 58% más altos que el año pasado.  No obstante, en el rubro alimentos y bebidas la suba es un poco más alta 62,1%.

Frente a este escenario, posturas ultra Kirchneristas están pidiendo o mejor dicho están exigiendo que se suban las retenciones al campo. Esto se explica con solo interpretar a la vicepresidenta decir que hay un mal manejo de las escasas divisas disponibles, que se traduce en el desperdicio de los precios récord de las materias primas de exportación y en que el Banco Central acumule poco y nada en la presente temporada.

Estas mal llamadas retenciones son verdaderos impuestos que se le cobra a un exportador de trigo, por ejemplo, cada vez que exporta una tonelada de su producción. Digo mal llamadas retenciones porque si fueran retenciones verdaderamente se deberían poder aplicar al pago de otros tributos, como eso no ocurre, las retenciones a las exportaciones son impuestos que se le cobra al exportador.

El objetivo es que dicha medida ayude a reducir la inflación y bajar el precio de algunos productos claves del consumo popular.

¿Esto sirve realmente?

Producto de la invasión rusa a Ucrania los precios de algunos commodities en el mundo subieron marcadamente, especialmente en el mes de marzo. El trigo fue uno de los productos más afectados, llegando a cotizar en los últimos días a 460 dólares por tonelada, también subieron el precio del maíz y la soja, al igual que el petróleo y el gas.

Lo que promete la medida de subir las retenciones es desanclar el precio internacional de estos bienes del precio que pagan los consumidores dentro del país. Es decir, si el mundo paga 460 dólares la tonelada de trigo, nosotros en Argentina lo pagaríamos algo menos.

¿Cómo funciona?

Hoy las retenciones para el trigo están en el 12%, es decir que de los 460 dólares que cobra el exportador por cada tonelada de trigo que exporta, tiene que entregarle al Estado 55 dólares (460x12%). Esto deja al productor de trigo con la opción de vender el trigo en el extranjero a 460 dólares menos los 55 que le tiene que dar al Estado o directamente venderlo en el mercado local a un precio de 405 dólares (460-55) por tonelada.

El pedido del Kirchnerismo consiste en aumentar más estos impuestos, supongamos entonces que las retenciones son aumentadas hasta el 30%. En ese escenario el Estado se quedaría con 138 dólares por cada tonelada exportada y al exportador de trigo le quedarían las opciones de vender a 322 dólares en la Argentina o a los mismos 322 dólares en el exterior, resultado de sacarle a los 460 dólares los 138 dólares con las nuevas retenciones.

Con esta medida el precio internacional sería de 460 pero en el mercado local conseguiríamos trigo por 322 dólares la tonelada.

Impresionante….

Subimos los impuestos y bajamos los precios localmente, justo lo que necesitamos, obviamente eso NO FUNCIONA así, hay por lo menos CUATRO motivos distintos que lo explican:

El primero, si el objetivo es reducir la inflación esta política no va a tener ningún efecto concreto. Un análisis de la fundación FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina), demuestra que de aumentarse en 10 puntos las retenciones al trigo, el precio final del pan bajaría y por única vez en 1,3%, acto seguido los precios del pan expresados en pesos seguirían subiendo sistemáticamente a causa de la inflación.  Ahora bien, si esa pequeña baja efectivamente existe solamente se estaría afectando marginalmente al rubro alimentos y bebidas de la canasta de bienes que mide el INDEC, este rubro aumentó en lo que va del año un 28%.

Ahora…

¿Qué pasa con todo lo demás?

El rubro educación aumentó un 32,6%, prendas de vestir y calzados subió un 29%, hoteles y restaurantes creció un 24,8%. Así tenemos al menos 10 rubros adicionales distintos que buscan medir los precios de millones de bienes y servicios que se producen y se venden en el país, quién puede realmente creer que vamos a resolver el problema del aumento de todos estos precios controlando el precio solamente del trigo o de algún otro producto de exportación.

Lo segundo, son los costos que genera el aumento de retenciones, como todos saben, ponerle un impuesto a algo reduce su cantidad producida de ese algo. En el caso concreto del trigo, el productor de trigo podrá vender a 322 dólares la tonelada, lo que vale 460 dólares al menos una vez. Qué va a pasar cuando tenga que realizar su planteo productivo en la próxima campaña, probablemente busque mejores alternativas para invertir su capital y su trabajo. Lo que al fin de cuentas termina generando una reducción de la producción de trigo que en el largo plazo termina afectando hacia arriba los precios de este producto, así los precios terminan subiendo no solo por la inflación, sino también por la menor oferta disponible.

Algo así ocurrió cuando en el año 2006 el presidente Néstor Kirchner y su ministro de economía Roberto Lavagna decidieron suspender las exportaciones de carne con el mismo objetivo de cuidar el consumo en la mesa de los argentinos. Sin exportar carne iba a haber una mayor disponibilidad local de carne y por tanto los precios iban a bajar. Para que tengamos un orden de magnitudes, Argentina en ese momento tenía 60 millones de cabezas, hoy 16 años después tiene 54 millones de cabezas y nuestra población creció un 10 12%, es decir que tenemos menos cabezas por habitante debido a que el stock vacuno no se recupera rápidamente, ahí tienen ustedes el efecto negativo que significó aquella medida desacertada. El mercado corrigió por cantidad y no se recuperó todavía, pero también corrigió por precio, no hace falta dar más explicaciones, cualquiera de ustedes sabe lo que aumentó el asado de tira en estos años, mucho más de lo que aumentaron los salarios.

Restringir exportaciones no solo rompió la producción, sino además tampoco sirvió para cuidar la mesa de los argentinos.

El tercer efecto derivado de subir los impuestos a las exportaciones es que ingresarán a la Argentina menores cantidades de dólares.

Si se suben las retenciones, este castigo impositivo sumado al desdoblamiento cambiario que es más perjudicial todavía  porque le suma una pérdida al productor de 42% como consecuencia de liquidar los dólares al tipo de cambio oficial, de modo tal que la QUITA es del 54% en TRIGO incluido las retenciones del 12% que ya les mencioné, el mismo efecto total para el MAÍZ representa un 50% (12% de retenciones y 34% por Cepo) y en el caso de la SOJA asciende a 60% (33% de retenciones y 27% por Cepo).

Todos estos palos en la rueda que pone el gobierno terminan reduciendo las cantidades exportadas de bienes y servicios, respecto de lo que podían ser si estas trabas no existieran.

Por tomar un dato en el año 2017 Argentina pasó de una producción de 11 millones de toneladas de trigo a 17 millones de toneladas y esto fue producto de TRES MEDIDAS CONCRETAS, reducción de retenciones, apertura de exportaciones y levantamiento del cepo. Lo que les quiero graficar es cómo reacciona el productor a los incentivos, se incrementó en un 50% la producción de trigo en tan solo un año.

¿Qué ocurre hoy?

Todo lo contrario, en este contexto internacional con los precios altos que tenemos, el año que viene seguro que no van a ceder, pueden caer algo, pero muy poco, las consecuencias de la invasión rusa van a ser desbastadora para la producción mundial de trigo y Argentina va a reducir su área sembrada de trigo, con lo cual vamos a perder seguramente más de 4 millones de toneladas de trigo.

Es realmente muy preocupante la lectura de la realidad que tienen estas personas que nos gobiernan.

Por último y en cuarto lugar hay que mencionar que las retenciones son impuestos distorsivos que atacan la función fundamental que tienen los precios en una economía de mercado. Si sube el precio del trigo como sube el precio de cualquier otra cosa, esa es la señal que necesitan los productores para aumentar las cantidades producidas de dicha cosa, es gracias a que sube el precio que se puede aumentar la producción y que la oferta pueda adaptarse a las nuevas condiciones de la demanda, lo que conseguiría el gobierno con más impuestos es impedir que ocurra esta nueva producción adicional y por lo tanto reducir el crecimiento potencial de la economía.

El Estado puede definir a quién le cobra impuesto, en este caso al exportador, pero no decide quién lo paga, quién sufrirá el peso de la medida. Lo que hoy le sacan a un empresario exportador se trasladará a las acciones que van a implicar menor inversión, menos fuente de trabajo o mayores precios.

En conclusión…

¿Debe el gobierno subir las retenciones a las exportaciones para bajar los precios?

Definitivamente NO, hacerlo no bajará la inflación, pero si generará costos en materia de producción, en materia de ingresos de dólares al país y en términos de la generación de nuevos puestos de trabajo.  

Para terminar estimados lectores, el uso de esta política de aplicar o incrementar retenciones se justificaría y en forma transitoria por alguna situación puntual que puede estar atravesando un país (guerra, catástrofe, etc.) y de esa forma corregir una cuestión fiscal, insisto puntual y transitoria, pero de ninguna manera puede justificarse la aplicación de estas políticas para corregir precios.

Insistir con este tipo de medidas es realmente muy dañino y los perjuicios que produce son peores que los que intenta corregir, algunos efectos como les menciono pueden llevar muchos años su corrección, la evidencia lo demuestra, el remedio resulta peor que la enfermedad, cuesta creer que no se comprenda, no podemos vivir en una fantasía, más tarde o más temprano la realidad se termina imponiendo.

Muchas gracias y hasta la próxima.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario