sábado, 1 de octubre de 2022

ARGENTINA: Un gobierno que ahoga y confisca a los productores agropecuarios.

 

Los gobiernos en Argentina han ido empeorando la situación económica del país al mantener una relación destructiva con los sectores productivos en especial el agropecuario.

La administración pública argentina parece tratar a los sectores más importantes de la producción como cajeros automáticos, lo podemos ver en el conflicto constante con el campo. Las últimas medidas con el “dólar soja” prueban que el gobierno solo mira a esta área clave de la economía con enorme interés para expropiar vía impuestos y tipos de cambio confiscatorios. Durante la vigencia del dólar diferencial exclusivo para el mundo sojero se ha destruido buena parte de la confianza, la suba sorpresiva de las tasas de interés para la financiación de los productores, obligando a vender parte de sus stocks de granos al no poder acceder a otra fuente de financiación y la reciente prohibición que se les ha impuesto a las sociedades que hayan optado por liquidar sus producciones a través del “dólar soja” para acceder a los dólares financieros. Cambiaron repentinamente una vez más las reglas del juego justo en el medio del camino. Estos son los daños que muchas veces terminan convirtiéndose en irreparables.

Según la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, el sector agropecuario representa cerca del 10 % del Producto Interno Bruto de Argentina y cerca del 60 % de las exportaciones. El gobierno debería reconocer el formidable valor añadido de este sector que, además, continúa invirtiendo a pesar del carácter confiscatorio de las medidas impositivas y cambiarias.

El 61,5% de lo producido por el agro son impuestos, según la misma Fundación. Peor es en soja, donde Argentina debe continuar siendo un referente global, el productor argentino entrega el 70% de la renta agrícola.

No solo es un problema de impuestos muy grave, sino que el Estado ahoga a los productores exportadores con un tipo de cambio intervenido y falaz.  Más del 70% de los costos del sector agropecuario están denominados en dólares en forma directa o indirectamente, sin embargo, cuando exportan les aplican un tipo de cambio falso, intervenido y depredador. Es decir, el Estado penaliza al sector agropecuario con una carga de casi el 90% sobre lo que vende, ya que el tipo de cambio intervenido es en realidad un impuesto a la exportación que en sí mismo es una aberración económica en un país que debería ser hoy, el granero del mundo y un centro global de atracción de inversiones para contrarrestar las dificultades de suministro ante la crisis de la invasión a Ucrania.

El gobierno debería tener una relación completamente distinta con el sector agropecuario y los exportadores en general. Se debería dejar de tratar al agro como un cajero automático de expolio fiscal y monetario y pensar que es el motor de inversión extranjera y progreso del país.

No es normal que la inversión caiga y que Argentina empeore global y nacionalmente cuando este sector debería tener la apertura económica y las reglas de juego claras para exportar con un tipo de cambio real.

Hoy Argentina está en un escenario muy preocupante con una inflación del 7% mensual, se debería estar pensando en los sectores exportadores como oportunidad de crecimiento, ya que es la única herramienta para salir de esta situación de crisis.

Cualquier plan económico, conjunto de medidas aisladas y hasta la conformación de expectativas sobre lo que viene en el futuro, deben tener como cimiento fundamental una de las cuestiones más esenciales de toda economía sana, reglas de juego claras. La seguridad jurídica, el respeto por las normas y la voluntad de brindar previsibilidad son los verdaderos impulsores de cualquier economía.

Es mucho más productivo y beneficioso para el país tener una fiscalidad orientada a atraer inversiones para crecer y exportar, sin embargo, se toma a los productores y exportadores como rehenes de un Estado sobredimensionado e ineficiente. Argentina tiene todos los ingredientes para ser un referente global en el sector agropecuario. El gobierno debe eliminar la política de confrontación y confiscación para pasar a una de atracción de inversión mundial y exportación abierta con un tipo de cambio real no intervenido.

Para terminar estimados lectores, se ingresan más dólares en el Banco Central dejando respirar y crecer a los sectores exportadores que ahogando y confiscando a los pocos que quedan y sobreviven.

Muchas gracias y hasta la próxima.

 


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