Sin duda
la inflación es un viejo problema. En el periodo que comprende desde 2005
al 2018 la inflación fue de 1900%. Para realizar un análisis lo debemos hacer “con una perspectiva temporal más
amplia” debido a que existen rezagos de la política monetaria que superan el
año, entonces visualizamos los índices de inflación
en forma bianual:
2012-2013 56%
2014-2015 75%
2016-2017 96%
2018-2019
112%
Como
vemos, siempre va en aumento, los
salarios ajustan por debajo de esos índices, reflejando una pérdida en términos reales. La
mejor definición es:
“Inflación
es la forma más fácil de estafar a los
más pobres”
Si
estuviésemos hablando de una inflación del orden del 2%, 3% o 4% anual
y siempre repetitiva, no sería un problema porque los agentes económicos corregirían
por ese porcentaje y listo todo solucionado, pero como vemos:
“Es un porcentaje
mucho más alto y como si eso fuera poco en trayectoria ascendente”
El
dinero como cualquier otra mercancía, tiene
su propio mercado y su precio está dado por su poder adquisitivo. Así,
cuando se incrementa la cantidad de dinero ofrecida y/o cae su demanda, el
poder de compra de la unidad monetaria se reduce, y por ende, la cantidad de
bienes que pueden obtenerse por unidad de esa moneda se reduce también. “Cuando hay inflación no es que los precios suben, el que pierde valor es
el peso”.
Quién genera la
oferta? el Banco Central de la República Argentina. Y la demanda? los
individuos, es decir todos nosotros.
El Banco
Central emite dinero aumentando la oferta para financiar el Déficit Fiscal. Este último se cubre emitiendo dinero o
tomando deuda (externa o interna), pero Argentina en estos momentos no califica
para tomar deuda. El único
recurso que tiene es monetizar el déficit generando más oferta de dinero en la
economía.
Del otro lado están los individuos, que como
ya saben que el peso pierde valor, se refugian en otros activos por ejemplo el
dólar o rápidamente van a adquirir alimentos u otros bienes y provocan la caída de la demanda de dinero (la gente
no quiere quedarse con pesos).
Cómo podemos ver cuándo cae la
demanda de dinero?,
la medición se hace por medios indirectos, pero voy a explicarlo de manera
simple para que se entienda. El Banco Central regula la tasa de interés, si la aumenta,
los operadores toman posición en pesos y el dólar baja su valor, si baja la
tasa de interés, el dólar sube porque los operadores abandonan sus posiciones
en pesos y se pasan al dólar. Pero
cuando sube la tasa de interés y sube el dólar, es una muestra clara de que la
demanda de dinero se desploma. Esta crisis comenzó en diciembre de 2017, el
fatídico día en que se dio una conferencia de prensa entre el Banco Central,
Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Economía inundando de desconfianza al
mercado. A mediados del 2018 tuvimos que
recurrir al Fondo Monetario Internacional, nos quedamos sin dólares, sin
financiamiento y con tasas de interés por las nubes. La inflación del 2017 fue del 24,6%, por efecto de la caída de la
demanda de dinero terminamos el 2018 con una inflación del 47,6%.
La que podemos medir es la oferta
de dinero, la
emisión monetaria en marzo fue del 34% de la cantidad de dinero, solo en marzo,
si uno toma un año para atrás, la emisión
en los últimos doce meses fue del
70% de la base monetaria, que es la cantidad de dinero de la economía. La
proyección para el año en curso de la
emisión puede rondar en el orden del
150% de la base monetaria. En los
últimos diez años la base monetaria de Argentina se ha incrementado en un
1.414,31%, al comienzo les menciono que en el período 2005/18 la inflación fue
del 1900%. Es notable la coincidencia entre el origen y el efecto.
Los gobiernos siempre desconocen
el origen monetario de la inflación y por eso, ante un mal diagnóstico, lo
que se lleva adelante es un erróneo plan y los resultados están a la vista. Controles de precios, precios
cuidados, precios máximos, congelamiento de tarifas y combustibles, cepo al
dólar, Ley de Góndolas. Nada de eso corrige el problema, muy por el contrario
lo agrava porque controlan el mercado de bienes y la dificultad está en el mercado
monetario.
Conclusión:
Los
precios aumentan y eso es inflación, pero no todos aumentan a la misma
velocidad, primero aumentan los financieros “EL DÓLAR”, segundo aumentan los
exportables, tercero los precios mayoristas, cuarto los precios minoristas y en
quinto lugar los sueldos. Queda claro que perjudica
a los más pobres. Cuando la Inflación supera el 20% anual, se
pierde 1,58% de crecimiento, si nosotros
corregimos esto en la historia desde que
se creó el Banco Central, Argentina tendría un PBI per cápita del orden de los
70.000 dólares anuales, superaríamos al de los Estados Unidos.
Resultan
ridículos aquellos análisis que ponen el foco sobre el nivel de precios
(mercados concentrados y/o cadena de valor) ya que no solo confunden el nivel
de precios con su variación, sino que además ponen el foco en el mercado
incorrecto. Si estamos interesados en
bajar la inflación debemos comenzar a mirar lo que pasa en el mercado
monetario y no el mercado de bienes. Hasta que ello no ocurra no se
resolverá el problema de la inflación.
Argentina
pasó por dos hiperinflaciones y cinco signos monetarios. En el camino, desde
1970 le quitamos 13 ceros a la moneda,
estamos camino a quitarle dos más. Si
los argentinos no quieren los pesos es justamente porque buscan preservar el valor
del fruto de su trabajo.
La
irresponsabilidad de la autoridad monetaria y la monetización del déficit
fiscal llevaron al rechazo del peso como reserva de valor.
El dinero es una mercancía que el
mercado selecciona como medio general de intercambio, su objeto para que se negocien todos los demás bienes y
servicios de la economía.
Su uso desmedido sin tener en cuenta esta afirmación lleva inexorablemente a
cometer los errores que tienen el mayor impacto en los que menos tienen. Esta política de inflacionismo es, desde luego, sumamente popular (ponerle plata
en el bolsillo a la gente). Pero esa popularidad se debe, en gran parte, al
desconocimiento de sus efectos.
Para
terminar, esta semana el INDEC informó que la inflación fue del 1,5% en abril, sin mayor rigor técnico,
se puede afirmar que esa medición está muy alejada de la realidad. El primer
punto, hay que tener en cuenta cuestiones no menores, los precios están
pisados, porque no se puede hacer el relevamiento por la cuarentena, entonces se anota el precio del
mes anterior. El segundo punto, las tarifas están congeladas, también hay
caídas en comunicaciones y rubro educación. Verdaderamente hoy habría que reponderar para lograr un índice de
precios más confiable, porque hoy por hoy lo único que se consumen son
alimentos. Si nos fijamos, en alimentos con los controles que hay, dio 3,2%. La suba de alimentos acumuló 15,2% en los primeros cuatro meses del
año, mientras que el índice general 9,4%,
Los bienes que se adquieren de forma más frecuente son los que exhiben un mayor
incremento de precios. No quería dejar pasar este dato de la actualidad para
comentar.
Muchas
gracias, buen fin de semana y hasta la
próxima.
Como siempre,clarísimo Contador.
ResponderBorrarGracias Mario,por compartir un abrazo buen finde...
ResponderBorrarGracias Mario,por compartir un abrazo buen finde...
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