viernes, 22 de mayo de 2020

Inflación un problema de años en Argentina:


Sin duda la inflación es un viejo problema. En el periodo que comprende desde  2005 al 2018 la inflación fue  de 1900%.  Para  realizar un análisis lo debemos hacer “con una perspectiva temporal más amplia” debido a que existen rezagos de la política monetaria que superan el año,  entonces visualizamos los índices de inflación  en forma bianual:

2012-2013  56%

2014-2015  75%

2016-2017  96%

2018-2019 112%

Como vemos, siempre va en aumento,  los salarios ajustan por debajo de esos índices,  reflejando una pérdida en términos reales. La mejor definición es:

“Inflación es la forma más  fácil de estafar a los más pobres”

Si estuviésemos  hablando de  una inflación del orden del 2%, 3% o 4% anual y siempre repetitiva, no sería un problema porque los agentes económicos corregirían por ese porcentaje y listo todo solucionado, pero como vemos:

“Es un porcentaje mucho más alto y como si eso fuera poco en trayectoria ascendente”

El dinero como cualquier otra mercancía, tiene su propio mercado y su precio está dado por su poder adquisitivo. Así, cuando se incrementa la cantidad de dinero ofrecida y/o cae su demanda, el poder de compra de la unidad monetaria se reduce, y por ende, la cantidad de bienes que pueden obtenerse por unidad de esa moneda se reduce también. “Cuando hay inflación no es que  los precios suben, el que pierde valor es el peso”.

Quién genera la oferta? el Banco Central de la República Argentina. Y la demanda? los individuos, es decir  todos nosotros.

El Banco Central emite dinero aumentando la oferta para financiar el Déficit  Fiscal.  Este último se cubre emitiendo dinero o tomando deuda (externa o interna), pero Argentina en estos momentos no califica para tomar deuda. El  único recurso que tiene es monetizar el déficit generando más oferta de dinero en la economía.

 Del otro lado están los individuos, que como ya saben que el peso pierde valor, se refugian en otros activos por ejemplo el dólar o rápidamente van a adquirir alimentos u otros bienes y provocan la caída de la demanda de dinero (la gente no quiere quedarse con pesos).

Cómo podemos ver cuándo cae la demanda de dinero?, la medición se hace por medios indirectos, pero voy a explicarlo de manera simple para que se entienda. El Banco Central regula la tasa de interés, si la aumenta, los operadores toman posición en pesos y el dólar baja su valor, si baja la tasa de interés, el dólar sube porque los operadores abandonan sus posiciones en pesos y se pasan al dólar. Pero cuando sube la tasa de interés y sube el dólar, es una muestra clara de que la demanda de dinero se desploma. Esta crisis comenzó en diciembre de 2017, el fatídico día en que se dio una conferencia de prensa entre el Banco Central, Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Economía inundando de desconfianza al mercado. A mediados del 2018  tuvimos que recurrir al Fondo Monetario Internacional, nos quedamos sin dólares, sin financiamiento y con tasas de interés por las nubes. La inflación del 2017 fue del 24,6%, por efecto de la caída de la demanda de dinero terminamos el 2018 con una inflación del 47,6%.

La que podemos medir es la oferta de dinero, la emisión monetaria en marzo fue del 34% de la cantidad de dinero, solo en marzo, si uno toma un año para atrás, la emisión  en los últimos doce meses fue  del 70% de la base monetaria, que es la cantidad de dinero de la economía. La proyección para el año en curso  de la emisión puede rondar en el orden del  150% de la base monetaria. En los últimos diez años la base monetaria de Argentina se ha incrementado en un 1.414,31%, al comienzo les menciono que en el período 2005/18 la inflación fue del 1900%. Es notable la coincidencia entre el origen y el efecto.

Los gobiernos siempre desconocen el origen monetario de la inflación y por eso, ante un mal diagnóstico, lo que se lleva adelante es un erróneo plan y los resultados están a la vista. Controles de precios, precios cuidados, precios máximos, congelamiento de tarifas y combustibles, cepo al dólar, Ley de Góndolas. Nada de eso corrige el problema, muy por el contrario lo agrava porque  controlan el mercado de bienes y la dificultad está en el mercado monetario.

Conclusión:

Los precios aumentan y eso es inflación, pero no todos aumentan a la misma velocidad, primero aumentan los financieros “EL DÓLAR”, segundo aumentan los exportables, tercero los precios mayoristas, cuarto los precios minoristas y en quinto lugar los sueldos. Queda claro  que perjudica  a los más pobres. Cuando la Inflación supera el 20% anual, se pierde  1,58% de crecimiento, si nosotros corregimos esto en la historia  desde que se creó el Banco Central, Argentina tendría un PBI per cápita del orden de los 70.000 dólares anuales, superaríamos al de los Estados Unidos.

Resultan ridículos aquellos análisis que ponen el foco sobre el nivel de precios (mercados concentrados y/o cadena de valor) ya que no solo confunden el nivel de precios con su variación, sino que además ponen el foco en el mercado incorrecto. Si estamos interesados en bajar la inflación debemos comenzar a mirar lo que pasa en el mercado monetario y no el mercado de bienes. Hasta que ello no ocurra no se resolverá el problema de la inflación.

Argentina pasó por dos hiperinflaciones y cinco signos monetarios. En el camino, desde 1970 le quitamos  13 ceros a la moneda, estamos camino a quitarle dos más. Si los argentinos no quieren los pesos es justamente porque buscan preservar el valor del fruto de su trabajo.

La irresponsabilidad de la autoridad monetaria y la monetización del déficit fiscal llevaron al rechazo del peso como reserva de valor.

El dinero es una mercancía que el mercado selecciona como medio general de intercambio, su  objeto para  que se negocien todos los demás bienes y servicios de la economía. Su uso desmedido sin tener en cuenta esta afirmación lleva inexorablemente a cometer los errores que tienen el mayor impacto en los que menos tienen. Esta política de inflacionismo es,  desde luego, sumamente popular (ponerle plata en el bolsillo a la gente). Pero esa popularidad se debe, en gran parte, al desconocimiento de sus efectos.

Para terminar, esta semana el INDEC informó que la inflación fue del 1,5% en abril, sin mayor rigor técnico, se puede afirmar que esa medición está muy alejada de la realidad. El primer punto, hay que tener en cuenta cuestiones no menores, los precios están pisados, porque no se puede hacer el relevamiento por  la cuarentena, entonces se anota el precio del mes anterior. El segundo punto, las tarifas están congeladas, también hay caídas en comunicaciones y rubro educación. Verdaderamente hoy habría que reponderar para lograr un índice de precios más confiable, porque hoy por hoy lo único que se consumen son alimentos. Si nos fijamos, en alimentos con los controles que hay, dio 3,2%. La suba de alimentos acumuló 15,2% en los primeros cuatro meses del año, mientras que el índice general 9,4%, Los bienes que se adquieren de forma más frecuente son los que exhiben un mayor incremento de precios. No quería dejar pasar este dato de la actualidad para comentar.

Muchas gracias, buen fin de semana  y hasta la próxima.

 

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