martes, 26 de mayo de 2020

Crecimiento Económico:


Crecer depende de los incentivos para reducir el consumo presente (ahorrar) a cambio de lograr un mayor ingreso en el futuro, y cualquier cosa que interfiera con estos incentivos afectará el crecimiento.

El primer sospechoso de interferir con los incentivos es el Gobierno. Cualquier acción del Gobierno que grave el consumo futuro, tanto implícita como explícitamente, reducirá los incentivos para invertir. Por lo tanto una elevada inflación, diferencias importantes del tipo de cambio, tipos de interés reales negativos, grandes déficit presupuestarios y restricciones al libre comercio debilitan los incentivos favorables al crecimiento.

Cuando analizamos el crecimiento tenemos que tener en cuenta el:

“Producto Bruto Interno per cápita”

El Producto Bruto Interno Real (que es el total de bienes y servicios producidos por un país en un período de tiempo determinado) dividido la cantidad de Habitantes,  nos da el “Producto Bruto Interno per cápita”, es así como medimos el crecimiento de una nación. Vamos a los datos, en todo el periodo de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner el Producto Bruto Interno Real creció 0,2% anual y la población creció 1,1% anual, con estos números de crecimiento nuestro indicador, el Producto Bruto Interno per cápita,  fue cayendo año tras año. En el caso del gobierno de Mauricio Macri el indicador cayó más fuertemente. En definitiva el PBI per cápita  hoy es:

8% más bajo que el del 2015

12% más bajo que el del 2011

5% más bajo que el del 2007

Para crecer se necesita que las PyMes, las Micro PyMes, los Cuentapropistas, incrementen su producción, es decir Invertir, para eso es necesario que  el Sector Privado sea liberado de tantos Impuestos  que suman 165, de tantas Regulaciones que suman 69.000, para lograr acumular stock de capital, que no es más ni menos que Inversión  poder ganar dinero y crear valor.

La historia económica argentina del siglo XX (1901-2000) y la que va del presente, es la crónica de una decadencia sin parangón a nivel mundial. El país, que durante la primera mitad del siglo XX se encontraba entre los países más rico del mundo, luego pasó a estar sometido por la aplicación sistemática de políticas populistas –mezcla de la irresponsabilidad fiscal y los groseros desatinos monetarios- durante más de setenta años, hoy nos encuentra en la categoría de país de frontera y que de no modificarse el rumbo nos transformará en un país pobre. Al inicio del siglo pasado se nos veía como una potencia mundial con capacidad de disputarle el liderazgo mundial a los Estados Unidos.

El Sector Público ahogando  al Sector Privado con sus tres mochilas la Fiscal, la Laboral y la Regulatoria hace todo lo posible para que nadie invierta y por ende no se creen puestos de trabajo.

Si analizamos algunos países de la región como Perú, Colombia o Chile,  para no hacer comparaciones con otros países con otras culturas, solo miremos nuestros vecinos. En estos últimos 15/30 años, crecieron cuatro veces más que Argentina, siempre en términos de PBI per cápita. La respuesta es muy simple, el tamaño del Estado de estos países es un tercio menor que el de Argentina y la presión fiscal es un cuarto menor que la de Argentina.

Para que un país crezca hace falta invertir, para invertir primero hay  que ahorrar. Argentina es el país que más ahorra en el mundo. El Sector Privado que es el 50% de la económica, ahorra  alrededor del 50% de lo que produce, es decir un 25% del total.  La otra parte de la economía es el Estado, el otro 50%, que desahorra un 15%, te queda un neto de 10% que no es suficiente para crecer.

La regla general es: “el tamaño del Estado de un país deber ser acorde con la riqueza que genera”.

Argentina tiene un PBI per cápita de 9.000,00 dólares anuales es decir la riqueza que genera, y tiene un Estado con un tamaño de un país que genera un PBI per cápita de 40.000,00 dólares anuales.

Argentina está inmersa en una estanflación de oferta por asfixia estatal. El sector público con altos niveles de gastos y de presión tributaria que producen altos costos de capital e inflación, lo cual desincentiva la inversión, la acumulación de capital, la mejora de la productividad, la creación de empleo y, por ende, la ampliación de la capacidad de producción de la economía y, en consecuencia, impide el crecimiento económico.

Entonces, claramente, para empezar a crecer primero hay que solucionar el déficit fiscal. Intentar resolverlo con crecimiento está mal y no va llevar a buen puerto, porque es poner el carruaje delante de los caballos. La Argentina no va a empezar a crecer en serio hasta que se discuta lo que nadie quiere discutir:

Cuánto achicamos el Estado?, Dónde lo achicamos? (para saber cuánto y dónde bajamos el gastos público) para poder bajar el déficit fiscal y luego reducir impuestos.

Es necesario que el Estado  se achique, es necesario que el gasto público  pueda bajar y es necesario alcanzar el equilibrio fiscal. Lo que pasa es que  tienen que tener  el diagnóstico correcto y la voluntad de hacerlo.

El aumento de los ingresos per cápita y la reducción de los niveles de pobreza sólo aparecen cuando aumenta la productividad. El aumento de la productividad va de la mano de una buena inversión de capital. Para garantizar que el capital se invierta adecuadamente, los gobiernos no deben poner obstáculos a las iniciativas privadas, ya sean nacionales o extranjeras, ni proporcionarles ayuda.

Si el PBI per  cápita de hoy es 12% más bajo que el 2011, en el presente año de acuerdo a proyecciones del propio Ministro de Economía, vamos a caer 6,5%, la mayor caída desde el año 2002. A mi entender la caída va ser mucho mayor, yo diría que puede duplicar las estimaciones de Guzmán. La pregunta que les hago y me hago: cuánto tiempo nos va llevar para volver a los niveles del 2011?. La respuesta es muy fácil y a la vez muy triste, “muchos años”, porque tengamos en cuenta que no crecemos en términos reales y la población siempre va creciendo por una ley natural.

Para finalizar y concluir les voy a enumerar a continuación una serie de hechos para lograr el crecimiento. Debemos destacar la importancia de los mercados libres y de los incentivos, la apertura comercial, el ahorro en el proceso de  acumulación de  capital, la innovación o el progreso tecnológico y por ultimo lo más importante un gobierno que minimice su intervención en el funcionamiento de la economía. Las grandes naciones nunca se empobrecen a causa del sector privado.

Nuestra misión debe ser comunicar con inteligencia nuevas miradas, para dejar en claro el camino a la felicidad de los individuos y al progreso de las sociedades.

Muchas gracias y hasta la próxima.

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