Todos
entendemos que el comercio internacional
es positivo y debe ser
incentivado. También es una fuente de transferencia de tecnología y brinda a un
país, la oportunidad de especializarse en las áreas de producción en las que es
mejor que otros. A través del la
apertura del comercio hacia el mundo, se
eleva la renta per cápita generando más
productividad y crecimiento económico.
El
comercio que atraviesa fronteras no se diferencia del comercio
dentro de un país
El
tomarse en serio las fronteras constituye la base de “proteccionismos” que en verdad desprotegen a los locales, haciendo
creer que lo extranjero va a traer consecuencias no deseadas a nuestra
economía. Nada más alejado de la
realidad que esa afirmación.
Abrir
las fronteras al comercio exterior de par en par se traduce en menores
erogaciones por unidad de producto y acceso a una mejor calidad para satisfacer
nuestras necesidades. Lo cual a su turno
significa liberar recursos humanos y materiales para atender otras necesidades
y aprovechar las ventajas, como indico más arriba, en lo que somos mejores que
otros países. En ese sentido la liberación de aranceles produce el mismo
efecto que el descubrimiento de una nueva tecnología que permite incrementar la
productividad.
Es
tragicómico que a esta altura de la historia, ya pasados los traumas
mercantilistas, se insista en que el objetivo de un país es exportar mucho y
mantener en brete las importaciones. Sostener este concepto es un grave error.
Si importamos es porque primero
vendimos, no es malo tener que importar.
Si un país es absolutamente inepto para exportar no debe preocuparse por las
importaciones, puesto que igual que con nosotros el que no vende no puede
comprar, es una regla básica de la economía.
Una política especialmente dañina
es el establecimiento de aranceles en forma de serrucho, es decir, la imposición de
gravámenes aduaneros en forma
despareja, lo cual conduce a cuellos de botella insalvables entre los
insumos y el producto final.
Para
concluir este tema del comercio internacional, e ingresar en el otro tema les
quiero ratificar una cuestión que es prioritaria y que se debe entender muy
bien “el comercio que atraviesa fronteras no se
diferencia del comercio dentro de un país”. Todo lo que hagamos sin entender esto estamos privando a la
sociedad de obtener bienes de mejor calidad y a mejor precio. Y por otro lado
quitamos el incentivo de lograr la inversión necesaria para producir con mayor
productividad y eficiencia. Me estoy refiriendo a los aranceles, regulaciones,
controles de cambio sobre el comercio internacional.
No
quiero dejar pasar sin comentar una disposición que se conoció esta semana. Prohibió la compra de divisas en el Mercado
Único y Libre de Cambio (MULC) para importar bienes a empresas que tengan
“activos líquidos” en moneda extranjera. Cabe destacar que la misma tendrá
efectos sobre la inflación. Dado que los importadores tendrán que importar
usando sus dólares ahorrados que valen más que los comprados en el MULC, es
probable que sus productos/insumos
aumenten de precio. En síntesis, las
cotizaciones paralelas tendrán un impacto más significativo en la inflación.
Por otra
parte, llevará a muchas empresas a desistir de algunas operaciones comerciales.
En éste sentido, muchos bienes que son rentables
a un precio de importación de 68 $/USD
no lo son a 110 $/USD.
En consecuencia, puedo afirmar
que esta última medida actuará como una suerte de “devaluación encubierta”.
La competitividad
es mucho más que el tipo de cambio:
Antes
del desarrollo conceptual, siempre viene
bien definir en buenos términos, qué es la competitividad? “Es
producir bienes mejores y más baratos”.
En un
marco de estancamiento económico con elevada inflación, siempre
se vuelve a colocar al tipo de cambio en el centro de la discusión económica.
Escuchamos que la economía no podía producir, exportar, ni generar puestos de
trabajo porque se había quedado sin competitividad debido al “atraso” cambiario.
Los
sucesivos gobiernos siempre propusieron la devaluación como la piedra fundacional del
resurgimiento del nivel de actividad en Argentina. La devaluación aumentaría la competitividad
precio del tipo de cambio, abaratando nuestras exportaciones y encareciendo
las importaciones y por ende, estimular
la inversión, las exportaciones
impulsarían la demanda agregada y el nivel de actividad económica.
Por el
contrario, es un error pensar que la competitividad es
solo tipo de cambio y que devaluar estimularía por sí solo el nivel de
actividad.
La competitividad no depende
únicamente del tipo de cambio,
sino también:
Relación
gastos público-PBI
Presión
Tributaria
Costo
de Capital (tasa de interés)
Condiciones
monetarias relativas (emisión e inflación) entre países.
Relación
salario-productividad del trabajo
Escalas
Económicas
Expectativas
(inflación y devaluación).
En este
contexto “solo” devaluando
pero sin mejorar las condiciones de todas las anteriores variables que influyen
en la competitividad, el nivel de
actividad de Argentina no va a resurgir. Veamos un hecho reciente para que se comprenda mejor.
Cuando
asume Mauricio Macri la presidencia a fines del 2015, levantó el cepo, sinceró
el tipo de cambio y quitó (redujo) las retenciones; devolvió la competitividad al sector agropecuario y a las economías regionales.
Pero no alcanzó a compensar
la elevada presión tributaria y tasa de
interés, el desacople entre salarios y productividad, el nivel de gasto público
y las expectativas de inflación. Eso se
transformó en una mochila muy pesada. Llegamos al 2018, dos corridas
cambiarias, duplicaron la cotización del dólar. En el marco de un segundo
acuerdo con el FMI con metas fiscales más exigentes, en setiembre se impusieron nuevamente las
retenciones, volviendo al lugar donde partimos. Qué paso con la competitividad?
La
mejora en la competitividad por el tipo de cambio y quita (rebaja) de
retenciones quedó totalmente “anulada”.
El
argumento de que estamos frente a un grave problema de atraso cambiario que
deriva en una falta de competitividad “es
falso”, hay una serie de
variables (enumeradas más arriba) que se
deben atender de acuerdo al marco
conceptual descripto.
Los
movimientos del tipo de cambio son el reflejo de los desequilibrios a nivel
interno
Solo
mirar el problema de la competitividad haciendo
foco en el tipo de cambio. Tengamos en cuenta que en los peores momentos de la historia del país, la moneda ha estado
muy depreciada. Ello no solo no se tradujo en crecimiento sino que
peor aún, estuvo asociado a fuertes caídas del PBI.
Entonces de qué depende
la competitividad?
La competitividad depende de dos
familias de factores.
Por un lado están los ligados al sector externo, tales como:
Los
términos de intercambio y
Las
condiciones financieras en el mundo
Elementos
que para el país son claramente exógenos (que se originan en el exterior y no
dependen de nosotros).
Por otra
parte están los vinculados con la
economía local tales como:
La
productividad del trabajo en comparación con el salario real,
La
calidad de los bienes públicos respecto a la presión impositiva exigida para su
prestación y
El
costo de capital (tasa de interés), el cual surge de la tasa de interés de los
Estados Unidos, el riesgo argentino y la devaluación esperada.
Naturalmente,
cuando uno pone la competitividad en esta perspectiva, resulta claro que el tipo de cambio no es más que una válvula de escape
para compensar los desequilibrios que vengan tanto del plano externo como doméstico.
Ahora repasemos cada uno de los
puntos enunciados:
La Política
Fiscal de Argentina, tiene una Presión Fiscal de las más alta del mundo y su contrapartida
son bienes públicos de muy mala calidad.
Al
tiempo que las grandes crisis en la historia han tenido como epicentro el Desequilibrio Fiscal
lo cual contamina al costo de capital por la vía del riesgo país,
obviamente incrementándolo.
Resulta
claro que de no cambiar esto, el tipo
de cambio real deberá subir para que los salarios reales se ubiquen debajo del
nivel de productividad del trabajo.
Por eso
cuando escuchemos a un político que nos dice que tenemos que devaluar para
lograr competitividad. Ahora tenemos
elementos más que suficientes para saber
que:
Estamos
frente a una enorme cantidad de problemas analíticos que no se están atendiendo y lo que es peor aún no hay voluntad para resolverlo
Seguimos discutiendo cada cinco
años, cómo salimos de una devaluación
que se hizo porque no fuimos capaces de resolver los grandes problemas de la competitividad y le pedimos
al tipo de cambio que arregle lo que la política no fue capaz de arreglar. La
clave es la sustentabilidad entonces, ahora lograr un plan sustentable con
el nivel de riesgo país es absolutamente insustentable.
Muchas gracias y hasta la
próxima.

Grande Contador!
ResponderBorrarGracias ...👍
ResponderBorrarGracias ...👍
ResponderBorrar