En esta oportunidad mi análisis es referido a otras regiones como Estados
Unidos, Zona Euro y China, respecto de:
Cómo se puede predecir la forma de
recuperación económica post-COVID-19?
La teoría económica utiliza una analogía visual entre curvas de crecimiento
y letras del abecedario para clasificar las recesiones:
Cuando el crecimiento económico se hunde en muy poco tiempo, pero a su vez se
recupera también muy rápidamente, se puede hablar de una recuperación
en forma de “V”.
Cuando la recuperación viene
precedida de una gran caída aunque sea progresiva, un período de
estancamiento económico y después una vuelta a los niveles de
crecimiento anteriores a la crisis. En este caso el parecido de la curva con la
letra “U”.
La recuperación en forma de “L”, implica una drástica caída inicial con
un largo periodo de estancamiento, sin llegar a recuperarse los niveles
de crecimiento previos a la crisis.
Para entender como puede ser la recuperación, tenemos que mirar a las
recuperaciones pasadas y a la historia de las pandemias.
A partir de la
pandemia sabemos algunas cosas. Primero, nunca ha habido una vacuna para
ninguno de los 18 tipos anteriores de COVID. Segundo, nunca ha
habido una pandemia sin una segunda ola antes de que existiera un tratamiento.
Teniendo en cuenta ambas cosas, la idea de que lo peor está descartado puede ser
demasiado optimista.
Si observamos los tres
últimos decenios de recuperación después de una crisis, podemos ver que las
tres últimas recuperaciones han sido más débiles, con menos productividad, un
aumento menor de los salarios reales y un menor crecimiento de las inversiones
que las anteriores.
La recuperación de la
crisis del 2008 ya fue una prueba clara de un rebote en forma de “L”.
En el que algunas
zonas económicas, como la zona del euro, no vieron algo parecido a una
recuperación total hasta 2016.
Puedo mencionar lo que
vivió Grecia tras la crisis de 2008
y la posterior ola de rescates. La tasa de crecimiento de Grecia anterior a la
crisis no ha llegado a recuperarse del todo, clara recuperación en forma de
“L”.
En el caso de los
Estados Unidos, la débil tasa de participación de la fuerza de trabajo, el desmejorado crecimiento de los salarios
reales y el escaso crecimiento de la inversión fueron un problema constante
hasta 2017.
Los signos de un
retorno a la normalidad en forma de “L” después de COVID-19 están empezando a
aparecer.
En China, la mayoría
de los sectores están registrando niveles decepcionantes de retorno a la
normalidad, y si excluimos los sectores —como el del cemento— que son
impulsados por la construcción del gobierno y las empresas estatales que
producen para construir inventarios, la recuperación está claramente muy lejos
de la forma de “V”.
Es cierto que esta
crisis es diferente de las anteriores. Se trata de un shock de suministro
seguido del cierre forzoso de una economía por decreto gubernamental. Esto es precisamente lo que hace que la
recuperación sea más difícil.
En crisis anteriores,
incluso en la recesión, había sectores que iban bien y crecían a tasas de dos
dígitos.
Esta crisis ha
afectado a casi todos los sectores y ha generado un nivel de desempleo sin
precedentes en la historia reciente.
Un aumento tan masivo
del desempleo en tan poco tiempo hace que la recuperación sea más difícil,
porque la conmoción para los consumidores ha sido enorme y la mayoría puede no
decidir volver a los niveles anteriores de gasto, incluso si sus empleos
regresan.
Las empresas se están
derrumbando a un ritmo récord, e incluso las multinacionales más grandes y
seguras verán cómo sus niveles de deuda se disparan sólo por la caída de los
beneficios.
J.P. Morgan estima que
el año 2021 seguirá mostrando un nivel de beneficios corporativos que
probablemente será un 20 por ciento inferior al nivel de 2019. Esto desafía la recuperación en forma de “V”.
Bancos de inversión que siempre proporcionan estimaciones razonablemente
optimistas están retrasando la recuperación hasta 2022, considerando un
escenario benigno.
La recuperación de los
EEUU no comenzará hasta finales de 2021 y si hemos aprendido algo de la Reserva
Federal es que sus estimaciones, como las de los bancos de inversión, tienden a
ser diplomáticas y generalmente optimistas. Pero la historia les dice que lo contrario es cierto.
Estudios demuestran que
en veintidós días una economía se cierra por completa y necesita entre
cuatro y diez veces ese tiempo para ponerla en marcha
Hagamos algunos cálculos y podemos imaginar un escenario de “L” y no de “V”. El sector
servicio fue el más castigado, con pérdidas récord de puestos de trabajo, por
mencionar viajes, aeronavegación, educación y servicios profesionales. Su
recuperación va ser muy lenta. Los consumidores van a tener una débil
respuesta, van a tratar de ahorrar en desconfianza a un nuevo impacto.
El mayor problema de
esta crisis es que los estímulos masivos están impulsados para incentivar una
demanda que le cuesta volver.
Les hago un breve
repaso por las principales medidas que
algunos Estados tomaron, resultando una coincidencia. Todos aplicaron “política monetaria expansiva”, dicho
en otros términos para que se comprenda es la emisión monetaria de sus monedas.
La administración Donald Trump dispuso todas medidas de tipo transitorias. Con un mercado laboral muy
flexible y acceso a un Seguro de Desempleo que se activa cuando se
quedan sin trabajo y deja de funcionar automáticamente cuando el individuo
consigue trabajo. Además les envió una asistencia adicional por medio de
cheques y préstamos muy accesibles para hogares. La gente puede disponer libremente de esos fondos. En otro orden
una decisión acertada fue la reducción de impuestos al Sector Empresas. Otras
medidas que impulsó la Reserva Federal fue
reducir los requisitos y capital a los Bancos para absorber pérdidas.
En Francia, las políticas para recuperar la demanda
tienen la diferencia que el Estado
determina en qué gastar (alquileres, préstamos, etc.), esto tiene la contra
que quedan como partidas de Gasto Público,
lo cual a futuro es muy difícil de poder corregir. Lo que requerirá un incremento de los tributos para poder
solventar, que en términos de salarios
reales, representará una reducción. Junto con el Reino Unido ambos países superan el porcentaje de PBI de su nivel
de deuda, reportando la cifra más alta, en términos porcentuales de PBI, desde la Segunda Guerra Mundial. Este
incremento se debe en particular a “la caída de la actividad y medidas de apoyo
para empresas y hogares”
España, admite la destrucción del tejido empresarial, para que nos hagamos una
idea se han perdido unas 122 mil empresas en un mes. A esto se le añade que la
administración pública no ha recortado ningún gasto recortable, como lo han
hecho otros gobiernos de la UE y se han
incrementado gastos adicionales producto de la pandemia. Tendrán a futuro
incrementos de impuestos sin ninguna duda.
Italia junto con España son los países
más golpeados por el covid-19 de la zona euro. Se está discutiendo un “Fondo de Reconstrucción” que está
generando distintas posiciones entre los 27 países. Exigen que las ayudas a
Madrid y Roma “sean préstamos y no subvenciones”.
Austria, Holanda, Dinamarca y Suecia han defendido que las ayudas de la UE sólo se desembolsen a cambio de
reformas económicas que hagan más competitivos a los países beneficiarios, al
tiempo que consideran excesiva la dotación de un fondo de 750.000 millones de Euros.
Merkel
(Alemania) mientras tanto, está en una posición intermedia, ha sugerido que le gustaría reducir la dotación del fondo anticrisis a 500.000 millones, tal y como
había pactado con París. Eso
sí, apuesta por el rescate para
España e Italia sea en forma de subsidios con el fin de evitar otra crisis de
deuda en la eurozona.
España e Italia
solicitan cerrar un acuerdo lo antes posible, ya que cuanto más tiempo se
pierda, más profunda será la recesión.
Se prevé en la UE una contracción económica sin precedentes en el orden de 8,7% para 2020.
Además, lo peor del impacto de la crisis en el empleo "todavía está por
venir" y golpeará con especial dureza a los jóvenes. Todo hace presumir
que estamos "al principio y no al final de una crisis muy grave".
Una cuestión que
quiero remarcar es el origen del problema. La recesión de COVID-19 es el
resultado de políticas y prácticas que causaron una “interrupción masiva de la
oferta”, no de la demanda, en todo caso su reducción es una consecuencia.
El estímulo monetario
mediante la impresión de dinero no crea
bienes y servicios reales cuando se impide legalmente a los trabajadores ir a trabajar.
Asimismo, el
endeudamiento a escala global es enorme. Los países más endeudados son Estados Unidos, le sigue en orden de importancia
China, después la Zona Euro y por último el que registra
el mayor nivel es Japón con una relación deuda/PBI de 380%. Estos cuatro países
concentran el 76% de la deuda mundial.
No hay muchas salidas
en este escenario. El mundo, en los años próximos, debería trabajar para
reducir el endeudamiento. Para ello deben trabajar en presupuesto
superavitarios, ya sea subiendo impuestos o bajando gastos. Sin embargo daría
la impresión que el mundo no está preparado para este tipo de esfuerzos a corto
plazo de cara a las demandas sociales. La otra salida sería un crecimiento de
la economía mundial, que por lo descripto no luce en el corto y mediano plazo.
El mundo, a diferencia
de Argentina cuenta con instituciones
fuertes, reglas claras de juego y gozan de plena confianza, lo que
permitirá recomponer en menos tiempo las condiciones de vida de sus habitantes.
Por último, sin perder de vista el
tema central que “es la forma de recuperación”, puedo afirmar que la
historia reciente nos dice que las recuperaciones en forma de “L” no son una
anomalía, sino la norma. Ésta puede no ser diferente.
Muchas
gracias y hasta la próxima.
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