domingo, 27 de marzo de 2022

INFLACIÓN, locomotora de un tren que va a toda velocidad:

 

La inflación es la locomotora que viene a una velocidad del 52,3% anual, si seguimos a este ritmo nos vamos a ir a una inflación anual del 60% o más, después sigue la tasa de política monetaria en el 44,5% y por último la tasa de devaluación del peso que si proyectamos lo que llevamos de devaluación de marzo llegamos a un ritmo de 40,5% anual y así se conforma este tren comandado por la INFLACIÓN que va cada más fuerte, lo que nos asegura que el boleto tiene destino a una HIPERINFLACIÓN.

Para comprender este fenómeno, sus causas y efectos, lo primero que tenemos que entender es que la inflación es un impuesto.

¿Cómo un impuesto?

Sí, un impuesto a la tenencia de pesos y que además no se legisla y para los gobiernos resulta muy útil.  No pasa por el Congreso, le pueden echar la culpa a los empresarios, a los supermercados, a los monopolios, a los periodistas, al precio de las commodities y ahora también hay que sumar el potencial impacto derivado del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

Este gobierno ya no puede cobrar más IMPUESTOS de los que está cobrando porque son totalmente IMPAGABLES, no tienen ninguna intención de reducir el GASTO PÚBLICO que también se ha convertido en IMPAGABLE porque se ha incrementado entre 10 y 15% en términos de PBI en los últimos años, entonces el único impuesto que queda para cerrar toda esta historia porque además no tiene acceso al crédito es la INFLACIÓN.

¿Por qué la inflación?

Porque cuando hay inflación suben los precios y los impuestos están atados a los precios, de modo tal que se apela a que la recaudación aumente al ritmo de los precios, mientras el gasto público en especial sueldos y jubilaciones lo haga a un ritmo inferior. De esa forma la inflación es el único instrumento que juega a favor para moderar el DÉFICIT FISCAL.

Este Acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que a la luz de los hechos políticos de la semana pasó a segundo plano, es un programa como dijo la propia Directora Gerente del Fondo: no es un acuerdo para bajar la inflación, sino para evitar que tengamos hiperinflación, de manera que se mantenga en estos 50 60% anual y ese es el número que cierra.

¿Necesitamos 50 60% de inflación anual para que al gobierno le cierren los números?

Es lo que venimos arrastrando en los últimos años, en el 2020 por efecto de la pandemia fue un poco menos, la gente se quedó con los pesos en forma precautoria, porque no sabía si le cerraban su banco o tenía dudas si podía usar su tarjeta o lo que fuere, la gente demandaba pesos por efecto de la cuarentena y eso hizo que la inflación sea un poco menor. Una vez que eso desapareció y como el Banco Central siguió emitiendo los pesos para cerrar el déficit, ese dinero circulante en exceso terminó generando la inflación y se prevé que trepe por encima del 55 60%, de modo que alcanzaría el máximo de los últimos 30 años.

Según el Ministerio de Economía, entre el 2011 y el 2021 se observa que:

·         El Producto Bruto Interno (PBI) en términos reales es un 3% inferior.

·         La emisión monetaria acumulada en la década aumentó un 2.200%.

·         La inflación en el mismo período fue de 2.000%.   

Estos datos muestran que mientras la cantidad de bienes y servicios es decir el PBI es la misma de hace una década atrás, la cantidad de billetes emitidos por el Banco Central creció en 22 veces. Habiendo 22 veces más billetes y la misma cantidad de bienes y servicios, no debería resultar extraño que los precios se hayan multiplicado por 20.

Si este gobierno quisiera terminar con la inflación, en lugar de acudir a la Secretaría de Comercio tendría que recurrir al Banco Central, que es como funciona en todo el mundo.  

En los dos primeros meses del año, la inflación se ubicó en el 4% mensual, lo cual significa un 60% anual. Un indicador sensible, como los alimentos, vienen creciendo al 6% mensual que implica un 100% anual.

¿Qué hace el gobierno frente a este desastre?

La GUERRA contra la inflación se va a afrontar con controles de precios, ley de abastecimiento, aumento de los derechos de exportación de la harina y aceite de soja en un 2% para financiar un fondo de estabilización del precio del trigo y la convocatoria a representantes empresariales, sindicales y de organizaciones piqueteras. Se trata de las mismas medidas que se vienen anunciando y aplicando hasta hoy, en este contexto emerge su NULA CAPACIDAD para resolver el problema inflacionario.

¿Qué se puede esperar de inflación para los alimentos en los próximos meses?

Eso no hay cómo saberlo, un buen economista no va a dar un dato y una fecha simultáneamente, de manera tal que no hay una respuesta a esa pregunta. Pero veámoslo de esta forma, sobre el problema de la Argentina que ya venimos arrastrando de alta inflación, ahora se suma un problema internacional, la invasión de Rusia a Ucrania.

¿Cómo impacta este conflicto en Argentina?

Ucrania produce lo que nosotros exportamos “ALIMENTOS” y Rusia produce lo que nosotros importamos “ENERGETICOS”, es decir, gas y petróleo.

¿Qué puede ocurrir entonces?

La volatilidad de los ENERGÉTICOS va ser mayor que la de los ALIMENTOS, con lo cual se van a deteriorar los términos de intercambios para Argentina y ese neto le va a provocar una pérdida estimada de entre 4000 y 5000 millones de dólares a pesar de tener una fenomenal reserva de gas en Vaca Muerta que no la podemos extraer y menos transportar.

No sabemos cuánto tiempo puede durar y esperemos que termine pronto, ahora bien, el índice de precios al consumidor, que dio un 4,7% de inflación en febrero todavía NO REGISTRA el impacto de este conflicto.

Tengamos en cuenta que la guerra va a afectar a todos los países del mundo, pero no todos los países tienen 50 60% de inflación anual como tenemos nosotros.

Pero quiero retomar la pregunta sobre los alimentos, ya pasada la primera quincena de marzo las mediciones indican una evolución por encima del nivel general. A diferencia de otros meses, cuando se aceleraba por la evolución de algún alimento en particular, en esta quincena las altas son generalizadas destacándose frutas con un 12,5%, carnes 6,5% y verduras con un 4,2%, insisto, son mediciones de la primera quincena de marzo.

¿Los sindicatos apoyaron el acuerdo y por otro lado están discutiendo paritarias por encima del 40, 45 y 50%, cómo se articula esto en un plan antinflacionario?

No hay un plan antinflacionario, si en Argentina la inflación bajara de golpe, para el gobierno sería un problema, no para los argentinos obviamente.

Con todo respeto a los sindicalistas, pero la inflación es funcional al sindicalismo, porque cuando la inflación es alta el dirigente sindical tiene más poder que cuando la inflación es muy baja. Si la inflación fuera cero, la verdad que ninguno de nosotros necesitaría un dirigente sindical para defender nuestro salario, el mismo razonamiento para los dirigentes sociales, piqueteros o dirigentes de la economía popular o como se los quiera llamar, piden con estas manifestaciones que se les ajuste el subsidio, porque la inflación se los va deteriorando.

La inflación deteriora todo, hoy deberíamos estar trabajando en nuevas relaciones laborales, con empleos de calidad, otro sistema impositivo, otro sistema de gasto público, pero todo esto no va a pasar en los próximos dos años, primero porque no pasó antes y segundo porque la coalición gobernante no está en condiciones de hacerlo.

Lo más contradictorio de la guerra contra la inflación es que para el gobierno es vital que la inflación siga siendo alta. En el acuerdo con el FMI se dejó claro que la decisión del gobierno es no reducir el gasto público. Incluso se seguirán expandiendo los subsidios económicos ya que las tarifas se actualizarán por debajo de la inflación. Esto es lo que permite hacer la ostentación de que es el “primer acuerdo que firma el FMI sin ajuste”. 

Estimados lectores para terminar, se sigue subestimando el impacto del exceso de emisión monetaria sobre los precios, los argentinos ya decidimos: “NO QUEREMOS MÁS PESOS” ¿Alguno de ustedes está pensando en ahorrar en pesos? Si alguien se atreve les puedo asegurar que lo que está haciendo es afectar negativamente su consumo futuro. Queda más que claro que no es necesario contar con un Banco Central que siga fabricando pesos que nadie quiere, en ese sentido JAVIER MILEI es el único que plantea claramente la solución y para siempre al problema de la inflación, ELIMINADO el Banco Central ya no necesitaríamos sindicalistas, líderes piqueteros, controles de precios y salarios, pero por sobre todo sin inflación, a la gente le va a ir mucho mejor y no como hace más de 40 años que el único que se beneficia con la inflación es el político de turno para que le cierren sus cuentas y seguir manteniendo sus privilegios.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 13 de marzo de 2022

ACUERDO, media sanción y mucho para analizar:

 

La lucha de poder dentro del oficialismo de la que estamos siendo espectadores complica aún más el ya dañado panorama macroeconómico.

El acuerdo con el FMI fue aprobado en el Congreso de la Nación con la mayoría de los votos de la principal oposición, y con la fuerte crítica y voto negativo del núcleo duro del oficialismo.

El gobierno de Alberto Fernández planteó la votación en el Congreso como si se tratara de elegir solamente entre dos alternativas, aprobar el acuerdo o ir directamente al default. La realidad es que había otras opciones, una de ellas era que el Congreso rechazara el acuerdo y sin embargo a través de un decreto presidencial el gobierno igualmente pudiera avanzar en su entendimiento con el Organismo Internacional, otra alternativa era que el Congreso rechazara la propuesta y por tanto se enviara otra distinta con un nuevo acuerdo con el FMI que implicara reformas distintas y nuevos compromisos de parte del gobierno argentino para poder hacer frente a la deuda.

Lo que ocurrió en el Congreso, más precisamente en la Cámara de Diputados, muestra que la alianza Frente de Todos se encuentra en una descarnizada lucha de poder entre el peronismo y el kirchnerismo duro que representa su agrupación interna La Cámpora.

Si bien hay puntos del acuerdo controvertidos, como el estiramiento de los plazos de los vencimientos, que dejaría una dura carga a la próxima gestión y un recorte de subsidios que recaerá principalmente sobre la clase media, la única que siempre paga el ajuste. En términos del historial de deuda argentina, es una señal menos negativa que no haber acordado y entrar en cesación de pagos. No puedo dejar de mencionar que pasaron dos años de la presente gestión y se sabía que requería de un acuerdo con el Fondo y nada se hizo, todo acuerdo con el Organismo implica un plan económico, hoy lo que tenemos es una autorización del Poder Legislativo a tomar un crédito, nada más que eso.

El principal problema de este acuerdo está ligado a que no se explicitan reformas estructurales que vuelvan sustentable la macroeconomía, como si el nivel de informalidad laboral y un sistema previsional con jubilados que no llegan a cubrir una canasta básica, parecen no ser suficientes razones como para intentar alguna reforma estructural de cara al futuro. Fuera entonces del debate quedaron los recortes de impuestos, la rebaja de gastos, la reforma laboral y previsional, la apertura económica, el tratamiento de la independencia del Banco Central a fin de volver a tener moneda que permita a los precios funcionar como señales de mercado.

Sin dudas, no está en planes del gobierno realizar algún cambio de fondo, sino más bien se buscarán poner parches y aguantar lo que más se pueda. El principal problema es que tienen al enemigo adentro, boicoteando cada intento de evitar el choque contra el iceberg.

El panorama monetario es sumamente grave, transcurrido más de dos meses del año, la inflación acumulada ya ronda el 10%, y sin acceso al crédito, sin dudas la emisión monetaria nuevamente será la principal fuente del financiamiento del déficit, fogoneando aún más la encendida inflación.

En este contexto, el gasto privado interno (consumo e inversión) continuarán deprimidos, y las exportaciones, principal fuente de divisas para el país, no podrá ser el motor del crecimiento de la demanda dadas las nuevas restricciones que se imponen todos los días para apropiarse de cada vez más producción. El panorama luce complejo, pero el argentino tiene esa habilidad de adaptarse a todo.

La duda que queda de cara al año próximo es qué modelo de país queremos. Claro está el propuesto por Todos, no tan claro lo propuesto por Juntos por el Cambio, ya que desde lo discursivo algunos de sus principales referentes se encuentran en las antípodas ideológicas de otros referentes del espacio.

La opción más sólida parece ser la liberal, sin embargo, es una fuerza muy joven, y está encontrado la forma de construir poder más allá de algunos líderes personalistas. La posición del arco Liberal fue muy clara en el Congreso votando en rechazo de este acuerdo, las objeciones que los liberales le hicieron al proyecto pueden resumirse en tres puntos distintos.

-Lo primero, que el acuerdo no implica ningún compromiso de reformas estructurales para la economía argentina.

-La segunda objeción es que el gobierno al firmar el acuerdo se compromete a aumentar el gasto público y también aumentar el endeudamiento.

-Y lo tercero, el problema de seguir aumentando el gasto público fue claramente explicado por Javier Milei en el Congreso, la idea del gobierno que a través del gasto público incremente el PBI y que eso tenga como resultado un aumento de producción, solamente sería posible en un mundo donde todo ese aumento de la demanda no se tradujera en un aumento de los precios, sin embargo, lo que vemos en la Argentina es que ese aumento del gasto público se financia con emisión monetaria, con deuda y con un aumento de los impuestos, eso ha dado como resultado 10 años de ESTANFLACIÓN, es decir, una economía que NO CRECE y que tiene altísimos e inadmisibles niveles de INFLACIÓN.

La reducción del Déficit Fiscal a la que se compromete el gobierno sin reformas y sin reducción de gastos, va a venir de la mano de una disminución de los subsidios a los servicios públicos y por otro lado por una mejora en la recaudación, resultando una obviedad que lo que se viene es un aumento de los impuestos y más presión tributaria.

Tras todo esto, Javier Milei concluyó que el acuerdo era simplemente una porquería ¿no se habrá quedado corto? veremos los resultados.

Para terminar estimados lectores, tanto los liberales como la izquierda votaron en contra de este acuerdo entre el gobierno y el Fondo Monetario Internacional, la diferencia es que los Liberales sí quieren pagar la deuda y no creen que sea conveniente entrar en default, mucho menos con un Organismo como el FMI, sí quieren que los esfuerzos necesarios para poder pagar esa deuda recaigan mayormente sobre el sector público. Dicho en otras palabras, el ajuste lo tienen que pagar los que gastaron, derrocharon y destrozaron las cuentas públicas.

Necesitamos:

-         Que baje la presión tributaria,

-         Que se reduzca el gasto público y

-         Que liberalicen o privaticen sectores de la economía.

El acuerdo entre el gobierno y el FMI no solo no baja la presión tributaria, sino que la sube, no baja el gasto público, sino que lo sube y no liberaliza ni privatiza ningún sector de la economía. De hecho, el CEPO CAMBIARIO y los CONTROLES DE PRECIOS en muchos productos seguirán vigentes a partir de la firma de este acuerdo.

Aún falta mucho, pero es momento de ponernos a pensar en quiénes realmente nos representan y cómo queremos vivir los próximos años. El debate de esta semana es una muestra de cada una de las posturas de cara al 2023, tenemos que tenerlo muy presente.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 6 de marzo de 2022

DÓLAR: bajas tras la presentación del acuerdo con el FMI en el Congreso.

 

El acuerdo con el FMI deberá traer consigo menos déficit fiscal, menos emisión, más tasa de interés y un Estado que absorberá el crédito del sector privado, esto recreará un escenario de iliquidez que impactará sobre los dólares alternativos.

Esta semana los dólares libres continúan comprimiendo sus brechas contra el dólar oficial, dinámica favorecida por el alivio en las expectativas que trajo la aceleración en las negociaciones con el FMI y la presentación del acuerdo en el Congreso. De este modo, al cierre del viernes el MEP y el Blue retrocedieron un 0,9% y 4,5% respecto del viernes pasado, mientras que el CCL avanzó un 1,1%.

Así, las brechas rondan el 84,2%, siendo la del blue y el CCL las más elevada (86%). En el año, estos tres tipos de cambio acumulan bajas del orden del -1,6%, con el Blue liderando las bajas (-3,4%).

Paralelamente, el Banco Central sigue acelerando lentamente el ritmo de depreciación. El tipo de cambio oficial culmina la semana en $ 108,16 y avanza un 2,71% en las últimas 20 ruedas. Aunque corre muy por detrás de la inflación, el tipo de cambio real sigue manteniéndose estable gracias a la inflación internacional, el repunte de los precios de nuestros principales commodities de exportación y la ganancia de competitividad cambiaria que significó la apreciación del real en Brasil. El día que Brasil inicie un proceso de apreciación de su tipo de cambio, Argentina no tiene cómo resistir, por suerte eso no está ocurriendo.

Brecha por debajo del 90%: ¿seguirá bajando?

A pesar de la reciente compresión, las brechas se mantienen en niveles históricamente elevados en torno al 84%.

¿Qué tan lejos estamos de otras épocas?

El promedio 2014-15 fue apenas mayor al 50%, alcanzando un máximo del 88%. Similarmente, en el primer semestre del 2021 la brecha promedio rondó el 65%, beneficiada por el cambio positivo de expectativas que generaron el mega aluvión de dólares que significó el agro y el anuncio de la asignación extraordinaria de DEGs. Con el acuerdo firmado, las brechas podrían volver al orden del 70%-80% al menos en el corto plazo, solo por el primer semestre de este año a precios de hoy, implicaría un dólar libre de entre $184 y $195.

Sin embargo, a pesar del aire que traiga el acuerdo, va ser crucial que se cumplan con las primeras revisiones trimestrales, cualquier demora podría disparar nuevamente las brechas. Además, los próximos datos de inflación también van a ser relevantes, dos datos malos en febrero y marzo podrían amortiguar la baja en los financieros que genere el acuerdo. El escenario cambiario sigue siendo muy pero muy frágil.

El gobierno debe trabajar para que ingrese la mayor cantidad de dólares posibles y asignar eficientemente para los que demandan, es decir los importadores, turismo y pago de deudas en el exterior de las empresas. Para el caso de las importaciones procede a reprimir con más regulaciones que se irán conociendo en los próximos días, lo que nos asegura una desaceleración de la actividad económica.

El sesgo ideológico del gobierno es el que no le permite pensar cómo incentivar el ingreso de dólares. Atando su política cambiaria a las cotizaciones de los commodities y los resultados están a la vista, no se logra la competitividad necesaria que es la que va a permitir el ingreso de dólares que se necesitan.

Hagamos un ejercicio rápido y fácil: Argentina es el país con el precio del trigo más bajo del planeta. Mientras que en el mundo vale 470 dólares la tonelada, en Argentina se paga 330 dólares, sin embargo, los molineros argentinos con el precio más bajo del mundo no pueden exportar. Algo parecido sucede con el maíz, Argentina tiene fuertes retenciones, sin embargo, quien produce cerdos o pollos no es competitivo para exportar. Sino exportamos no hay forma que ingresen dólares.

¿Por qué sucede esto?

Porque Argentina mira las exportaciones solo por el precio de las materias primas, soja, maíz y trigo, dejando de lado toda la cadena de agregado de valor, eso se explica con los preocupantes datos de exportación de productos manufacturados que se vienen reduciendo año tras año. Atraso el tipo de cambio, ingresan dólares porque el precio de las commodities aumenta y voy anclando expectativas, lo cual es un grave problema. Si la inflación de febrero es de un 4%, la inflación anualizada será del 51,3% mientras que la suba del tipo de cambio oficial en igual período fue del 19,6%. Durante el año 2021 el gobierno reprimió suba del tipo de cambio oficial y tarifas ¿Saben cuánto fue la inflación? 50,9% ¿Y las reservas? negativas, listo todo dicho, por este camino no es, pero sigamos…

Para terminar estimados lectores, este 2022 el gobierno se comprometió a la actualización del cuadro tarifario, el tipo de cambio oficial se desconoce por el momento si crecerá al ritmo de la inflación, se emitirán menos pesos y la tasa de interés debe ser positiva contra la inflación, lo cual va a generar un escenario de iliquidez que terminará impactando en la brecha achicándola, producto de una baja de los dólares alternativos, al menos en el primer semestre el gobierno podría mantener bajo control a costa de sacrificar el nivel de actividad.  Frente a todo esto no puedo asegurar que la inflación sea menor a la del 2021, lo que sí les puedo afirmar que la RECESIÓN a la que van a llevar a la Argentina, sin acceso al crédito, sin competitividad, con indicios de suba de retenciones al agro y más presión fiscal, va a ser ESCANDALOSA, especialmente en sectores claves como la industria y la construcción con incidencia directa sobre el nivel de ocupación. Pero esto a nadie de este gobierno le importa, ellos siguen pensando que con más gasto público se va a crecer, cuando la evidencia indica que se debe hacer todo lo contrario, baja del gasto, baja impositiva y apertura comercial.

Muchas gracias y hasta la próxima.