La inflación es la
locomotora que viene a una velocidad del 52,3% anual, si seguimos a este
ritmo nos vamos a ir a una inflación anual del 60% o más, después sigue la tasa
de política monetaria en el 44,5% y por último la tasa de devaluación
del peso que si proyectamos lo que llevamos de devaluación de marzo llegamos a
un ritmo de 40,5% anual y así se conforma este tren comandado por la
INFLACIÓN que va cada más fuerte, lo que nos asegura que el boleto tiene
destino a una HIPERINFLACIÓN.
Para comprender
este fenómeno, sus causas y efectos, lo primero que tenemos que entender es que
la inflación es un impuesto.
¿Cómo
un impuesto?
Sí, un impuesto a
la tenencia de pesos y que además no se legisla y para los gobiernos resulta
muy útil. No pasa por el Congreso, le
pueden echar la culpa a los empresarios, a los supermercados, a los monopolios,
a los periodistas, al precio de las commodities y ahora también hay que
sumar el potencial impacto derivado del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.
Este gobierno ya
no puede cobrar más IMPUESTOS de los que está cobrando porque son totalmente IMPAGABLES,
no tienen ninguna intención de reducir el GASTO PÚBLICO que también se ha
convertido en IMPAGABLE porque se ha incrementado entre 10 y 15% en términos de
PBI en los últimos años, entonces el único impuesto que queda para cerrar toda
esta historia porque además no tiene acceso al crédito es la INFLACIÓN.
¿Por
qué la inflación?
Porque cuando hay
inflación suben los precios y los impuestos están atados a los precios,
de modo tal que se apela a que la recaudación aumente al ritmo de los precios,
mientras el gasto público en especial sueldos y jubilaciones lo haga a un ritmo
inferior. De esa forma la inflación es el único instrumento que juega a
favor para moderar el DÉFICIT FISCAL.
Este Acuerdo con
el Fondo Monetario Internacional, que a la luz de los hechos políticos de la
semana pasó a segundo plano, es un programa como dijo la propia Directora Gerente
del Fondo: “no es un acuerdo para bajar la inflación, sino para evitar
que tengamos hiperinflación”, de manera que se mantenga en estos 50
60% anual y ese es el número que cierra.
¿Necesitamos
50 60% de inflación anual para que al gobierno le cierren los números?
Es lo que venimos
arrastrando en los últimos años, en el 2020 por efecto de la pandemia fue un
poco menos, la gente se quedó con los pesos en forma precautoria, porque no sabía
si le cerraban su banco o tenía dudas si podía usar su tarjeta o lo que fuere,
la gente demandaba pesos por efecto de la cuarentena y eso hizo que la
inflación sea un poco menor. Una vez que eso desapareció y como el Banco
Central siguió emitiendo los pesos para cerrar el déficit, ese dinero
circulante en exceso terminó generando la inflación y se prevé que trepe por
encima del 55 60%, de modo que alcanzaría el máximo de los últimos 30 años.
Según el Ministerio de Economía, entre el 2011 y
el 2021 se observa que:
·
El Producto
Bruto Interno (PBI) en términos reales es un 3% inferior.
·
La emisión
monetaria acumulada en la década aumentó un 2.200%.
·
La inflación en
el mismo período fue de 2.000%.
Estos datos muestran que mientras la
cantidad de bienes y servicios es decir el PBI es la misma de hace una década
atrás, la cantidad de billetes emitidos por el Banco Central creció en 22
veces. Habiendo 22 veces más billetes y la misma cantidad de bienes y
servicios, no debería resultar extraño que los precios se hayan multiplicado
por 20.
Si este gobierno
quisiera terminar con la inflación, en lugar de acudir a la Secretaría de
Comercio tendría que recurrir al Banco Central, que es como funciona en todo el
mundo.
En los dos
primeros meses del año, la inflación se ubicó en el 4% mensual, lo cual
significa un 60% anual. Un indicador sensible, como los alimentos, vienen
creciendo al 6% mensual que implica un 100% anual.
¿Qué
hace el gobierno frente a este desastre?
La GUERRA contra
la inflación se va a afrontar con controles de precios, ley de abastecimiento,
aumento de los derechos de exportación de la harina y aceite de soja en un 2%
para financiar un fondo de estabilización del precio del trigo y la
convocatoria a representantes empresariales, sindicales y de organizaciones
piqueteras. Se trata de las mismas medidas que se vienen anunciando y
aplicando hasta hoy, en este contexto emerge su NULA CAPACIDAD para resolver el
problema inflacionario.
¿Qué
se puede esperar de inflación para los alimentos en los próximos meses?
Eso no hay cómo
saberlo, un buen economista no va a dar un dato y una fecha simultáneamente, de
manera tal que no hay una respuesta a esa pregunta. Pero veámoslo de esta
forma, sobre el problema de la Argentina que ya venimos arrastrando de alta
inflación, ahora se suma un problema internacional, la invasión de Rusia a
Ucrania.
¿Cómo
impacta este conflicto en Argentina?
Ucrania produce lo
que nosotros exportamos “ALIMENTOS” y Rusia produce lo que nosotros importamos “ENERGETICOS”,
es decir, gas y petróleo.
¿Qué
puede ocurrir entonces?
La volatilidad de
los ENERGÉTICOS va ser mayor que la de los ALIMENTOS, con lo cual se van a
deteriorar los términos de intercambios para Argentina y ese neto le va a
provocar una pérdida estimada de entre 4000 y 5000 millones de dólares a pesar
de tener una fenomenal reserva de gas en Vaca Muerta que no la podemos extraer
y menos transportar.
No sabemos cuánto tiempo
puede durar y esperemos que termine pronto, ahora bien, el índice de precios
al consumidor, que dio un 4,7% de inflación en febrero todavía NO REGISTRA el
impacto de este conflicto.
Tengamos en cuenta
que la guerra va a afectar a todos los países del mundo, pero no todos los
países tienen 50 60% de inflación anual como tenemos nosotros.
Pero quiero
retomar la pregunta sobre los alimentos, ya pasada la primera quincena de marzo
las mediciones indican una evolución por encima del nivel general. A
diferencia de otros meses, cuando se aceleraba por la evolución de algún
alimento en particular, en esta quincena las altas son generalizadas
destacándose frutas con un 12,5%, carnes 6,5% y verduras con un 4,2%, insisto,
son mediciones de la primera quincena de marzo.
¿Los
sindicatos apoyaron el acuerdo y por otro lado están discutiendo paritarias por
encima del 40, 45 y 50%, cómo se articula esto en un plan antinflacionario?
No hay un plan
antinflacionario, si en Argentina la inflación bajara de golpe, para el
gobierno sería un problema, no para los argentinos obviamente.
Con todo respeto a
los sindicalistas, pero la inflación es funcional al sindicalismo,
porque cuando la inflación es alta el dirigente sindical tiene más poder que
cuando la inflación es muy baja. Si la inflación fuera cero, la verdad que
ninguno de nosotros necesitaría un dirigente sindical para defender nuestro
salario, el mismo razonamiento para los dirigentes sociales, piqueteros o
dirigentes de la economía popular o como se los quiera llamar, piden con estas
manifestaciones que se les ajuste el subsidio, porque la inflación se los va
deteriorando.
La inflación
deteriora todo, hoy deberíamos estar trabajando en nuevas relaciones laborales,
con empleos de calidad, otro sistema impositivo, otro sistema de gasto público,
pero todo esto no va a pasar en los próximos dos años, primero porque no pasó
antes y segundo porque la coalición gobernante no está en condiciones de
hacerlo.
Lo
más contradictorio de la guerra contra la inflación es que para el gobierno es vital
que la inflación siga siendo alta. En el acuerdo con el FMI
se dejó claro que la decisión del gobierno es no reducir el gasto público.
Incluso se seguirán expandiendo los subsidios económicos ya que las tarifas se
actualizarán por debajo de la inflación. Esto es lo que permite hacer la
ostentación de que es el “primer acuerdo que firma el FMI sin ajuste”.
Estimados lectores para terminar, se sigue
subestimando el impacto del exceso de emisión monetaria sobre los precios, los
argentinos ya decidimos: “NO QUEREMOS MÁS PESOS” ¿Alguno de ustedes está
pensando en ahorrar en pesos? Si alguien se atreve les puedo asegurar que
lo que está haciendo es afectar negativamente su consumo futuro. Queda más que
claro que no es necesario contar con un Banco Central que siga fabricando pesos
que nadie quiere, en ese sentido JAVIER MILEI es el único que plantea
claramente la solución y para siempre al problema de la inflación, ELIMINADO el
Banco Central ya no necesitaríamos sindicalistas, líderes piqueteros, controles
de precios y salarios, pero por sobre todo sin inflación, a la gente le va a
ir mucho mejor y no como hace más de 40 años que el único que se beneficia
con la inflación es el político de turno para que le cierren sus cuentas y
seguir manteniendo sus privilegios.
Muchas
gracias y hasta la próxima.

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