El acuerdo con el FMI deberá traer consigo menos déficit fiscal, menos
emisión, más tasa de interés y un Estado que absorberá el crédito del sector
privado, esto recreará un escenario de iliquidez que impactará sobre los
dólares alternativos.
Esta semana los dólares libres continúan comprimiendo sus brechas contra
el dólar oficial, dinámica favorecida por el alivio en las expectativas que
trajo la aceleración en las negociaciones con el FMI y la presentación del
acuerdo en el Congreso. De este modo, al cierre del viernes el MEP y el Blue
retrocedieron un 0,9% y 4,5% respecto del viernes pasado, mientras que el CCL
avanzó un 1,1%.
Así, las brechas rondan el 84,2%, siendo la del blue y el CCL las más
elevada (86%). En el año, estos tres tipos de cambio acumulan bajas del orden
del -1,6%, con el Blue liderando las bajas (-3,4%).
Paralelamente, el Banco Central sigue acelerando lentamente el ritmo de
depreciación. El tipo de cambio oficial culmina la semana en $ 108,16 y avanza
un 2,71% en las últimas 20 ruedas. Aunque corre muy por detrás de la inflación,
el tipo de cambio real sigue manteniéndose estable gracias a la inflación
internacional, el repunte de los precios de nuestros principales commodities
de exportación y la ganancia de competitividad cambiaria que significó la
apreciación del real en Brasil. El día que Brasil inicie un proceso de
apreciación de su tipo de cambio, Argentina no tiene cómo resistir, por suerte
eso no está ocurriendo.
Brecha por debajo del 90%: ¿seguirá bajando?
A pesar de la reciente compresión, las brechas se mantienen en niveles
históricamente elevados en torno al 84%.
¿Qué tan lejos estamos de otras épocas?
El promedio 2014-15 fue apenas mayor al 50%, alcanzando un máximo del
88%. Similarmente, en el primer semestre del 2021 la brecha promedio rondó el
65%, beneficiada por el cambio positivo de expectativas que generaron el mega
aluvión de dólares que significó el agro y el anuncio de la asignación extraordinaria
de DEGs. Con el acuerdo firmado, las brechas podrían volver al orden del
70%-80% al menos en el corto plazo, solo por el primer semestre de este año a
precios de hoy, implicaría un dólar libre de entre $184 y $195.
Sin embargo, a pesar del aire que traiga el acuerdo, va ser crucial que
se cumplan con las primeras revisiones trimestrales, cualquier demora podría
disparar nuevamente las brechas. Además, los próximos datos de inflación
también van a ser relevantes, dos datos malos en febrero y marzo podrían
amortiguar la baja en los financieros que genere el acuerdo. El
escenario cambiario sigue siendo muy pero muy frágil.
El gobierno debe trabajar para que ingrese la mayor cantidad de dólares
posibles y asignar eficientemente para los que demandan, es decir los
importadores, turismo y pago de deudas en el exterior de las empresas. Para el caso
de las importaciones procede a reprimir con más regulaciones que se irán
conociendo en los próximos días, lo que nos asegura una desaceleración de la
actividad económica.
El sesgo ideológico del gobierno es el que no le permite pensar cómo
incentivar el ingreso de dólares. Atando su política cambiaria a las
cotizaciones de los commodities y los resultados están a la vista, no se logra
la competitividad necesaria que es la que va a permitir el ingreso de dólares
que se necesitan.
Hagamos un ejercicio rápido y fácil: Argentina es el
país con el precio del trigo más bajo del planeta. Mientras que en el mundo
vale 470 dólares la tonelada, en Argentina se paga 330 dólares, sin embargo,
los molineros argentinos con el precio más bajo del mundo no pueden exportar.
Algo parecido sucede con el maíz, Argentina tiene fuertes retenciones, sin
embargo, quien produce cerdos o pollos no es competitivo para exportar. Sino
exportamos no hay forma que ingresen dólares.
¿Por qué sucede esto?
Porque Argentina mira las exportaciones solo por el precio de las
materias primas, soja, maíz y trigo, dejando de lado toda la cadena de
agregado de valor, eso se explica con los preocupantes
datos de exportación de productos manufacturados que se vienen reduciendo año
tras año. Atraso el tipo de cambio, ingresan dólares porque el precio de las
commodities aumenta y voy anclando expectativas, lo cual es un grave problema. Si
la inflación de febrero es de un 4%, la inflación anualizada será del 51,3%
mientras que la suba del tipo de cambio oficial en igual período fue del 19,6%.
Durante el año 2021 el gobierno reprimió suba del tipo de cambio oficial y
tarifas ¿Saben cuánto fue la inflación? 50,9% ¿Y las reservas? negativas,
listo todo dicho, por este camino no es, pero sigamos…
Para terminar estimados lectores, este 2022 el gobierno se comprometió a
la actualización del cuadro tarifario, el tipo de cambio oficial se desconoce
por el momento si crecerá al ritmo de la inflación, se emitirán menos pesos y
la tasa de interés debe ser positiva contra la inflación, lo cual va a generar
un escenario de iliquidez que terminará impactando en la brecha achicándola,
producto de una baja de los dólares alternativos, al menos en el primer
semestre el gobierno podría mantener bajo control a costa de sacrificar el
nivel de actividad. Frente a todo esto
no puedo asegurar que la inflación sea menor a la del 2021, lo que sí les puedo
afirmar que la RECESIÓN a la que van a llevar a la Argentina, sin acceso
al crédito, sin competitividad, con indicios de suba de retenciones al agro y
más presión fiscal, va a ser ESCANDALOSA, especialmente en sectores
claves como la industria y la construcción con incidencia directa sobre el nivel
de ocupación. Pero esto a nadie de este gobierno le importa, ellos siguen
pensando que con más gasto público se va a crecer, cuando la evidencia indica
que se debe hacer todo lo contrario, baja del gasto, baja impositiva y apertura
comercial.
Muchas gracias y hasta la próxima.
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