viernes, 24 de julio de 2020

A propósito del mercado y el comercio:


El mercado es una expresión que simplifica o resume millones de arreglos contractuales. El mercado, en este sentido, no es un lugar, sino un proceso que transmite información, por su naturaleza fraccionada y diseminada, a través del sistema de precios y que está basado en la institución de la propiedad privada.

 

La propiedad privada implica el uso y la disposición de lo propio, lo cual, en las transacciones, da lugar a los precios. Sin propiedad no hay precios, y por ende no resulta posible la contabilidad, la evaluación de proyectos ni el cálculo económico en general.

Una de las razones centrales de la caída del muro de la vergüenza en Berlín fue, precisamente, el caos que necesariamente provoca un sistema sin precios. A su turno, la propiedad privada resulta indispensable para asignar los siempre escasos factores productivos:

Quien acierta en los gustos de su prójimo obtiene ganancias y quien se equivoca incurre en quebrantos.

El proceso de mercado coordina millones de arreglos contractuales. Todos los contratos, a su vez, presuponen la existencia de la institución de la propiedad y del sistema de precios.

Cuando los gobiernos interfieren en el mercado, los precios resultantes no expresan las valoraciones de las partes y, consecuentemente, transmiten señales falseadas que provocan operaciones equivocadas y mal guiadas, que no aprovechan la estructura de capital, lo cual repercute negativamente en los salarios e ingresos de la gente. No es que, necesariamente, haya maldad en el gobernante: es que inexorablemente hay ignorancia en cualquiera que se arrogue la facultad de coordinar los millones de operaciones que se producen en el mercado

Siempre que se lo ha dejado funcionar, el mercado ha sido un proceso de asignación de los siempre escasos factores productivos que permite consolidar la buena marcha de la economía o, en su caso, rectificar rumbos en la buena dirección. Los ejemplos más claros de esto los podemos ver en la recuperación de las naciones en la pos guerra, especialmente en naciones de Europa y desde luego  Japón. A todo ello debe agregarse la relativa apertura de las fronteras, lo cual facilitó grandemente el comercio.

En resumen: el mercado es una institución que permite conocer las valoraciones de la gente y asignar eficientemente los recursos disponibles a través de la coordinación del conocimiento, necesariamente disperso y fraccionado.

Los mercados civilizan:

Para argumentar esta afirmación voy a tomar un hecho de la realidad que seguramente todos conocen,  de ésta forma lo van a  comprender, dada la jerarquía de mi expresión “Civilizan”.

Dady Brieva y Miguel del Sel son dos humoristas argentinos, famosos por formar el trío Mi-Da-Chi, que hizo reír a cientos de miles a lo largo de 20 años. Miguel del Sel es un militante del macrismo, Daddy Brieva un reconocido kirchnerista.

Hace unos años, fue Brieva el que, producto de las diferencias de opinión que tenía con su colega, realizó la siguiente reflexión: 

“Si hablamos de política, si nos peleamos, se pudre todo, y no vendemos entradas”

Tomé esa frase como una reivindicación de “cómo el comercio civiliza a la gente”. Es que, en esencia, una actividad comercial mejora a ambas partes, incluso cuando éstas no tengan nada en común. Mediante la pacífica actividad comercial de “dame esto que yo valoro y yo te doy esto que vos valoras más”, los seres humanos dejamos de lado prejuicios de raza, religión, color e ideas políticas, para satisfacer las necesidades del prójimo.

No me importa si sos kirchnerista, hagamos el show y ganemos plata, que es más importante. De paso, la gente también se ríe y recibe un beneficio por su pago…

No me importa si sos negro o blanco, solo sé que sos buen mecánico y necesitaba que alguien me arreglara el auto a un precio conveniente…

No existe mecanismo en el mundo con mayor poder de integración y paz que “el comercio”

Nadie entra, de hecho, en una relación comercial, si no espera de antemano ganar con ella.

Esto explica el éxito de plataformas como Mercado Libre, Amazon o E-Bay, que hoy en día han puesto en jaque a todo tipo de tiendas y negocios tradicionales. Dado que la preferencia de millones de consumidores en el planeta está cambiando, y éstos prefieren ahorrar tiempo y dinero comprando “desde la comodidad del hogar”. Las empresas de venta online están en auge hace años.

Esto, obviamente, no tiene nada de malo. De hecho, solo podemos admirar la capacidad de estos nuevos emprendedores para detectar y satisfacer tan bien una necesidad creciente de los consumidores.

Si los accionistas de Mercado Libre son hoy mucho más ricos de lo que eran hace uno, dos o cinco años, es resultado de que miles y millones de nuevos usuarios se han beneficiado de su servicio.

Es que en el mercado libre (con minúscula, esta vez), es simple cómo funciona la cosa. Si quieres  enriquecerte? Apórtale algo de valor al resto. Tan simple como eso.

Lamentablemente, no pasa esto cuando el mercado se extingue o se ve afectado

Es  lo que estamos notando  en la actualidad mediante  la violencia, como método, del Sindicato de Transporte –léase los Moyano- contra la empresa Mercado Libre bloqueando los centros de almacenamientos que la empresa tiene. Esto me hace reflexionar,  si le convalidan el método de la violencia, el mando y la subordinación, descenderemos un escalón más hacia la barbarie, ya que todo esto nada tiene que ver con las leyes del mercado, sino justamente todo lo contrario. La que sale perdiendo es la Civilización que se logra cuando los mercados actúan.

Muchas gracias y hasta la próxima.

 

 

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