miércoles, 15 de julio de 2020

Las 4 formas posibles de gastar el dinero:


En esta oportunidad les quiero presentar una explicación según el gran maestro de Chicago y premio Nobel de Economía  del año 1976, me estoy refiriendo a  Milton Friedman, que nos explica que haycuatro formas diferentes de gastar el dinero, es muy importante entender las distintas implicancias que cada una de ellas tiene. Las distintas formas son definidas en función de:

Quién aporta el dinero para pagar la cuenta?  y

Quién es el beneficiario de dicho gasto?

A partir de esto que parece tan sencillo, es muy bueno poder analizar porque es parte de nuestras vidas y poder entenderlo seguro nos va reportar muchos beneficios. Como siempre les dejo  un marco conceptual para lograr una reflexión en forma de conclusión.

1) Gastar tu propio dinero, en ti mismo

Cuando uno gasta su propio dinero en uno mismo, uno es muy cuidadoso; se fija muy bien en qué gasta, asegurándose de obtener lo máximo por cada peso. Es decir, uno busca realmente el mejor acuerdo posible, y lo encuentra. Además, se parte de una situación indudablemente cierta, lo que uno busca es lo que desea, y lo que encuentra termina ajustándose a sus necesidades.

2) Gastar tu propio dinero, en otro

Cuando uno gasta su propio dinero en otro, uno es cuidadoso con la cantidad a gastar, es decir uno se fija en no gastar de más. Sin embargo, uno no se preocupa excesivamente por cuánto obtiene el otro de la compra recibida. Uno no se preocupa ni pone la misma pasión como cuando es para uno mismo, aunque también hay que admitir que uno tampoco tiene el mismo conjunto de información que tiene cuando gasta para sí mismo. Es decir, uno irremediablemente conoce menos de la preferencia del otro que de las preferencias propias (al margen que la utilidad directa asociada al gasto es menor), lo cual conduce a que el gasto en terceros sea menos eficiente que el gasto en uno mismo.

Esta situación se da cuando hacemos regalos. Algo útil, algo razonable, pero sin duda no pones la misma pasión (ni tienes tampoco la información suficiente) que si gastases ese mismo dinero en comprar algo similar para ti. Quieres que le guste el regalo, por supuesto, pero tu felicidad directa no depende de cuán atinado sea lo comprado. Así, por ejemplo intentas que no te lleve mucho tiempo o esfuerzo encontrarlo, ¿verdad? Porque no importa tanto lo que compras para otros como lo que compras para ti mismo.

3) Gastar el dinero de otro, en ti mismo

Cuando uno gasta el dinero de otro en uno mismo, uno se asegura de obtener buenos productos por lo que uno gasta. Uno se fija que lo adquirido sea realmente de calidad y satisfaga con precisión las necesidades de uno. Uno tiene información completa para poder llegar a eso, ya que uno mismo conoce a la perfección sus propias preferencias. Sin embargo, uno no se va a preocupar demasiado de adquirir las cosas baratas o a buen precio. A uno no le va importar gastar de más. Pagar caro.

En este caso se produce una maximización del gasto, se cae en el derroche ya que no hay costo asociado a ello.

Cuando no se paga la cuenta, por ejemplo, en un restaurante, se presta más atención en la parte de la izquierda de la carta (opciones de menú y de bebidas), sin tener en cuenta la parte derecha de la carta (precios de cada menú y de cada bebida).

4) Gastar el dinero de otro, en otro

Cuando uno gasta dinero ajeno en otros, uno se convierte en un “distribuidor de fondos del bienestar”. En este caso se da la peor situación de todas, es decir, no hay el incentivo para minimizar el gasto y economizar, ni tampoco hay información como para gastar en lo que más satisface al consumidor y más incrementa la utilidad. Puede haber gente que intente hacer realmente lo mejor que pueda con dinero ajeno, pero jamás podrá tener el nivel de cuidado como si fuera su propio dinero, o el nivel de pasión, dedicación y conocimiento como si lo gastara para sí mismo y no para otros.

Aquí un diagrama que ilustra lo planteado por  Friedman:

Es evidente que la forma más justa y más eficiente de gastar y gestionar el dinero es cuando uno es dueño de él y lo usa en su beneficio personal.

En los otros casos, o bien se malgasta dinero o bien se descuidan los resultados de lo que se obtiene con ese dinero.

El Gasto Público, que es una intervención binaria, es la peor forma de gastar dinero porque no es otra cosa que gastar dinero ajeno en terceros, es decir se gasta sin economizar, se gasta de más y sin procurar el máximo valor. Se gasta sabiendo que dichas erogaciones no pueden maximizar la utilidad de los receptores; aunque los políticos nos quieran hacer creer lo contrario, y digan  conocer en qué consiste el bienestar de los terceros y como alcanzarlo. Algo imposible a todas luces. Además, los gastos gubernamentales están financiados por un acto que podemos calificarlo como violento (los impuestos), o alguno los  paga voluntariamente?,  ya que constituyen un traslado coercitivo de recursos de los productores privados a los usos que prefieren los funcionarios de gobierno.

En definitiva, a partir de la clasificación realizada por Friedman, que   la  podemos ver, tanto en lo público como les mencioné lo referido al Gasto Público (la peor de todas) y  con  total seguridad en el plano privado. De manera tal que estas cuatro formas distintas de gastar el dinero las encontramos en todos los actos de nuestras vidas.

Desde siempre  atrajo mi atención y en esta oportunidad me tomé el atrevimiento de compartirlas con ustedes  y con mucho gusto  desarrollar el marco conceptual para su mejor entendimiento y reflexión, para poder evidenciar cuál es la mejor forma y cuál es la peor forma de gastar el dinero.

Muchas gracias y hasta la próxima.   

 

 

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