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Cada vez que hablo con empresarios, emprendedores, colegas y amigos
aparece el mismo fantasma:
¿Puede Argentina transformarse en Venezuela?
Hay miedo a expropiaciones y al avance del Estado sobre las libertades
individuales, la irrupción de la
pandemia puede ser el justificativo justo.
En cualquier caso, no hay certezas. Y si releen el título, verán que dice:
“difícil”, no “imposible”
Como tantas cosas en la vida, es una cuestión de probabilidades.
Veamos entonces.
1.- La estructura económica:
Al estatizar el petróleo, Chávez se adueñó del 95% del ingreso de
Venezuela. Por otro lado, en Argentina el campo representa el 60% del valor
de las exportaciones entre productos primarios y manufacturas.
Hay una diferencia sustancial entre la industria petrolera y la
agropecuaria
Venezuela tiene una economía
extractiva. El petróleo ya está ahí y sólo hay que extraerlo,
almacenarlo, transportarlo y venderlo.
La Argentina, por su parte, tiene una economía productiva. No alcanzaría con expropiar “al
campo” porque alguien se tiene que poner a trabajar con la tierra y los
animales. La producción agropecuaria es definitivamente más intensiva en
trabajo que la petrolera.
Sería muy difícil para el gobierno argentino estatizar todo el sector y
continuar produciendo en niveles razonables e incorporando la tecnología
que requiere.
¿Alguien cree que los dueños de los campos querrían producir si les
estatizan sus propiedades? ¿Producirían Grabois y los chicos de la Cámpora?
Pensemos que el Estado debería hacerse cargo de sembrar y cosechar la soja,
el trigo, el maíz; se debería hacer cargo de alimentar y cuidar al ganado;
se debería hacer cargo de los tambos. Todo esto resulta ridículo conociendo
la “eficiencia” y la “capacidad de gestión” que muestran los organismos
públicos.
En Venezuela, el deterioro de la industria petrolera llevó varios años. En
Argentina, el colapso podría ser casi inmediato. Una vez más: en Venezuela
fue relativamente fácil para Chávez controlar la economía porque la
industria petrolera es extractiva. En la Argentina esto no es replicable.
2.- Estructuras militares, sindicales y sociales:
Otra diferencia fundamental entre Venezuela y Argentina es la naturaleza de
la construcción que llevó a Chávez al poder. Él era militar y entendía
cómo funcionaban las estructuras militares. A lo largo de los años fue
excluyendo a todos los que pensaban distinto dentro de las fuerzas armadas
y favoreció el ascenso de gente joven adoctrinada con su ideología
política. Un ejército politizado y cooptado a través de la participación en
negocios públicos y privados, legales e ilegales, ha asegurado hasta la
fecha una relativamente sólida base de sustentación al régimen encabezado
en la actualidad por Nicolás Maduro.
Por otra parte, en Venezuela no había una fuerza sindical que pudiera hacer
oposición a determinadas medidas del gobierno.
En Argentina, el kirchnerismo tomó desde su inicio, una postura claramente
“anti” fuerzas armadas. Y en cualquier caso, los militares de Argentina no
tienen ni remotamente la concentración de poder que tienen en Venezuela. De
manera tardía y mal ejecutada, el último gobierno de Cristina Kirchner
intentó el apoyo y control de los militares con el ascenso de César
Milani como Jefe del Estado Mayor del Ejército, algo que fue un rotundo
fracaso.
A esto debemos sumar que en Argentina las estructuras sindicales y
civiles tienen peso propio, y una mayor capacidad para oponerse a los
intentos de avasallar los derechos de los ciudadanos.
En Venezuela no hay clase media y la pobreza que hoy se estima en el
90%, hace 20 años era del 70%.
3.- Se necesita mucho dinero para tomar el control de un país:
Chávez se apropió del petróleo venezolano cuando los precios estaban por
las nubes. Disfrutó en la mayor parte de su gobierno de precios entre
U$S100 y U$S120 por barril. Debe quedar claro que con el barril por debajo
de los U$S20, Maduro es un “pobre” más.
Además, Chávez contaba con el apoyo y financiamiento de socios como Irán,
China y Rusia que hoy tienen otras preocupaciones.
Un contexto internacional, con la crisis desatada por la pandemia, hace que
no haya dinero para nadie. Las grandes potencias concentran todo su
esfuerzo en financiar y estimular sus propias economías.
Chávez logró consolidarse porque contaba con mucho dinero. La
Argentina está quebrada: no hay ahorros, no hay financiamiento, y no hay
cómo recaudar. Sólo queda emitir en forma desmedida.
Nosotros tenemos Vaca Muerta. Ahora bien, la crisis del negocio
petrolero como consecuencia de la crisis sanitaria hace difícil pensar en
negocios en Vaca Muerta como fuente de financiamiento en corto y mediano
plazo a una alternativa bolivariana en nuestro país.
Hay muchos elementos que hacen muy difícil que veamos en Argentina una
situación similar a la vivida en Venezuela. Sin embargo, esto no quiere
decir que no haya una intención manifiesta por parte de algunos políticos
de avanzar sobre las libertades individuales y la propiedad privada.
De hecho, el kirchnerismo comparte la misma visión del mundo que tiene el
chavismo. Si pudieran quedarse en el poder por siempre, lo harían sin
dudar.
Llegado el caso, un camino “más práctico” hacia el socialismo sería
intentar nacionalizar la banca. ¿Cómo? Cada día extra que se estira la
cuarentena, más empresas se funden y más créditos. El Estado le exige a los
bancos que otorguen a tasas bien por debajo de la inflación. Es el plan
perfecto para forzar a que los bancos se fundan. Y si no otorgan créditos,
se los nacionalizará por no cumplir la función social.
Pero aún así, la naturaleza de la estructura económica, la falta de apoyo
militar, y el hecho de no tener el dinero para la “epopeya libertadora”
hacen muy difícil que terminemos como Venezuela.
Para concluir estimados lectores, si bien es cierto que Venezuela forma
parte de la fantasía de sectores radicalizados de la política argentina
(por dentro y por fuera del oficialista Frente de Todos), tres parecen ser los obstáculos para su
concreción: el primero de carácter
geopolítico, el segundo relacionado con la fuente de financiación del
aparato estatal y el tercero con el rol del ejército.
Muchas gracias y
hasta la próxima.
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Querido Mario, leo desde el primero de tus artículos. Te felicito por la claridad de conceptos, los que comparto, como así también la redacción amena, que hace que sea un gusto leerte. Felicitaciones. Fuerte abrazo
ResponderBorrarMuy bien Mario!!! Coincido
ResponderBorrarCoincido ... que crees que puede pasar? A que paises nos iremos pareciendo mas? Gracias
ResponderBorrarMario,
ResponderBorrarCoincido en que la gran diferencia es que en Venezuela los dólares provienen del petróleo y en la Argentina del agro (con la colaboración que hacen otros sectores de la actividad privada), pero más allá de eso, tu artículo viene muy bien porque tenemos que estar atentos, estos muchachos han venido por todo, cuando digo todo, es TODO.
Gracias y a no aflojar con estas columnas.