domingo, 21 de febrero de 2021

Impuesto A La Riqueza. “La paradoja argentina de siempre”

 

La decisión del gobierno de poner un impuesto a la riqueza reincide sobre la equivocada política fiscal del país.

La “paradoja argentina” (dicho o hecho que parece contrario a la lógica), que es aquella obsesión por subir constantemente los impuestos y siempre recaudar menos que otros países más atractivos fiscalmente.

Argentina tiene la mayor carga fiscal a empresas y trabajo de la región y recauda menos porque expulsa talento y riqueza con una política fiscal y monetaria extractiva y confiscatoria.

La extracción constante de rentas productivas, sea de la inversión, el empleo o el comercio internacional para mantener un gasto público disparatado e ineficiente, es una de las principales causas por la que un país rico y con potencial como Argentina es hoy pobre y lleva años en estanflación o recesión. Y va camino a convertirse en más pobre cada año que pasa, con una tasa de pobreza ya del 50% de la población.

El impuesto a la riqueza propuesto no es diferente. Vuelve a incidir en esa visión extractiva y confiscatoria de la economía.  

No sirve para recaudar, no crea incentivos adecuados y además no promueve la distribución de la riqueza sino todo lo contrario.

Ahora bien, qué hacen los otros países?

En la Unión Europea se ha eliminado en casi todos los países porque genera muy poca recaudación y expulsa  mucha inversión potencial. El impuesto sobre el patrimonio y el de sucesiones y donaciones han sido eliminados (remarco “eliminados”) en la inmensa mayoría de países por su nulo efecto en la reducción del déficit, baja recaudación, pero a su vez enorme impacto negativo en el atractivo inversor del país. La tendencia normativa europea ha sido la eliminación total o, en algún caso, a una aplicación residual.

En concreto, en lo que respecta al impuesto sobre la riqueza, España es una excepción en la UE, ya que es el único país en el que aún se aplica, después de que Francia lo suprimiera a partir del 1º de enero del 2018.

La evidencia en toda la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) es que es un “impuesto nefasto” en cuanto a capacidad recaudatoria y sin efecto positivo real.

Los países de Europa descubrieron que los impuestos a la riqueza aceleraban la fuga de capitales, salida de empresas y además recaudaban muy poco.

Primero, no financia los servicios públicos ni las ayudas sociales.

Si miramos a la lista de países que mantienen un impuesto a la riqueza, consiguen recaudar entre un 0,07% y un 0,44% del PIB.

En un país como Argentina, donde el gasto público (más alto e ineficiente de la región) se ha disparado a un 45% del Producto Interior Bruto incluyendo provincias y municipios, es irrelevante en ingresos, si consigue recaudar algo en un país ya devastado por una fiscalidad altísima

Solo existe un país que recaude un 0,98% del PIB y es Suiza, pero es un país líder en libertad económica y facilidad para hacer negocios. No como Argentina que es uno de los más bajos en esos rankings, y en Suiza la fiscalidad para el capital, la inversión, la renta y el empleo es muy atractiva y su legislación se centra en atraer capital e inversión mundial.

La situación en América Latina:

Hasta el momento, solo en tres países de América (continente que incluye 35 países) existe un impuesto al patrimonio, los bienes personales o la riqueza. Se trata de Argentina (que tiene la tasa más alta y el mínimo imponible más bajo), Colombia y Uruguay.

 Argentina alcanzó el triste récord de ser el único país en el mundo que grava el patrimonio de las personas no una sino dos veces.

Adicionalmente, también en dos países se están discutiendo cambios en la materia que son Perú y Chile.

Respecto del primero de estos proyectos (el de Perú), entiendo que el mismo no cuenta con los votos necesarios para su aprobación, aunque, en materia política, la situación en Perú es siempre incierta e impredecible. En Chile tienen notables diferencias con el de Argentina. Para mencionar una,  el mínimo no imponible en Chile se colocó en USD 22 millones (similar al que existe en Estados Unidos para el impuesto a la herencia y en línea con lo que se considera una gran fortuna a nivel bancario). Finalmente, en Chile existe seguridad jurídica, con lo cual es altamente probable que este impuesto “extraordinario” y “por única vez”, realmente lo sea. En Argentina existen numerosos ejemplos de impuestos que se aprobaron por un plazo determinado y se prorrogaron por décadas.

Segundo, incentiva la salida de capitales y fuga de empresas.

El impuesto sobre la riqueza grava activos no líquidos y no vendidos, por lo cual debe ser pagado con rentas líquidas, lo que equivale a elevar el gravamen a la renta de los contribuyentes más ricos. Dado que Argentina ya tiene una de las fiscalidades más agresivas de la región para las rentas altas, simplemente llevará a los pocos que quedan a desplazarse a otro país, ante la imposibilidad de pagar un impuesto calculado sobre una valoración gubernamental de una riqueza no liquidada.

Hacer pagar sobre activos no liquidados que vienen de actividades que ya pagaron impuestos y que ya tienen una fiscalidad alta es simplemente una forma de expropiación.

El impuesto sobre la riqueza además de hacer pagar en líquido sobre activos no liquidados, introduce una valoración subjetiva decidida por el que recauda, el gobierno, y supone un ejercicio de confiscación al gravar a activos y patrimonios que son el resultado del ahorro e inversión generados después de pagar decenas de impuestos.

Lo triste de todo esto es que se hará, será un fracaso sin paliativos, hará a Argentina un país todavía más pobre y con menos entrada de inversión y empleo, pero los políticos seguirán diciendo que recaudan poco y que tienen que subir más los impuestos.

La paradoja argentina de siempre: Cuanto más suben los impuestos más reduce su potencial de crecimiento

Estimados lectores, les quiero hacer llegar dos reflexiones finales. En primer lugar, este impuesto se va pagar con pobreza futura porque va contra el ahorro y la inversión. La economía  es un sistema de vasos comunicantes, los creadores de este impuesto (Carlos Heller, Máximo Kirchner y Fernanda Vallejos) creen que este impuesto lo sufren quienes lo pagan, es un error, este impuesto lo pagan los ricos pero lo sufren las personas que los ricos no van a contratar por pagar este impuesto. Y en segundo lugar, respecto del argumento de que no se trata de una discusión muy relevante porque estamos ante un Aporte Extraordinario que se va a pagar una única vez, les recuerdo que:

- el Impuesto a las Ganancias, se aprobó por un año en 1932;

- la última suba en la alícuota del IVA (del 18% al 21%), se aprobó en 1995 y debió estar vigente solamente por un año;

- el Impuesto a los Bienes Personales (1991) nació con una vigencia de nueve años y este año cumple 30; y

- el Impuesto al Cheque fue establecido por ley en 2001 para estar vigente hasta diciembre de 2002.

Este impuesto debería haber sido vetado por el Presidente Alberto Fernández, porque es la expresión más evidente de la debilidad  del presidente que de la necesidad de recaudación. Ninguno de sus referentes económicos de siempre le habrían aconsejado este impuesto, me estoy refiriendo a Roberto Lavagna, Guillermo Nielsen, Martin Redrado  y hasta el propio Matias Kulfas. Este impuesto es contra el presidente no contra los ricos. Tenía una oportunidad para demostrar su liderazgo vetando este impuesto y la dejó pasar, con lo cual queda todo dicho quien lleva el poder en la Argentina.

Por último, si bien todo puede cambiar, la historia nos muestra que es más probable que el impuesto extraordinario a las grandes fortunas permanezca en el tiempo, el mínimo que determina su imposición no se actualice y  lo terminen pagando quienes tengan un departamento de dos ambientes.

Muchas gracias y hasta la próxima.


1 comentario:

  1. Hay una posibilidad de bajar el gasto público, para bajar la carga impositiva sin producir más pobreza o un enfrentamiento entre pobres. O una guerra para sacar políticos del poder.

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