Argentina tiene una debilidad muy grande en la
inserción económica internacional. Cuando una economía presenta tal pobreza en su
relación con el resto del mundo genera una enorme cantidad de dificultades, por ejemplo,
produce bienes y servicios de mucha menor calidad, tienen empleos de baja
productividad porque las empresas que compiten internacionalmente generan puestos de
trabajo mucho más calificados. Cuando una economía se desvincula del resto del
mundo reduce su tasa de inversión, no adapta sus condiciones regulatorias a las
del resto del mundo, se aleja de las
grandes corrientes en materia de evolución tecnológica.
Un país que tiene menos
exportaciones netas contribuye de peor
manera a su crecimiento económico
La situación de Argentina es que estamos “mal”. A
pesar de eso escuchamos a las autoridades de turno, de cualquier gobierno, de
este, del anterior y del anterior también.
“El agro está impulsando el comercio exterior, las exportaciones están creciendo,
antes caían”.
La verdad que si
uno mira en contexto con una visión un poco más larga, las exportaciones
de Argentina son muy pocas comparadas
con la región. Se exporta menos que México y Brasil que son los grandes actores
en la materia, también exportamos menos que Chile, que es una economía más
chica. Apenas superamos por muy poco a Perú y Colombia, pero nos vienen año a
año achicando la diferencia porque tienen una dinámica de crecimiento mucho mayor que la nuestra.
Argentina viene creciendo
en exportaciones menos que los países de la región, excluida Venezuela
Algo que quiero dejar bien aclarado y siempre me preguntan, ahora con un nuevo
tipo de cambio, ajuste en el precio del dólar:
Argentina va poder dar un SALTO EXPORTADOR?,
Si vemos la dinámica desde el inicio del siglo
21.
Los países que menos
crecieron en exportaciones son Argentina y Venezuela, justamente son los dos países que más devaluaron
su moneda desde que inició el siglo hasta la fecha.
De modo que claramente un ajuste cambiario no resuelve el problema, ésta es la película larga desde el 2001 hasta acá.
El problema del comercio exterior en Argentina es un problema sistémico y
profundo que nada tiene que ver con una administración en particular,
sino con una enorme cantidad de condiciones
que tienen que darse para la inserción internacional más efectiva. Mi enfoque
es por el lado de las exportaciones, si lo hacemos por el lado de las
importaciones las conclusiones serian las mismas. Cualquier otra relación con el
resto del mundo incluso las estadísticas más modernas, están valorizando cómo el
flujo de conocimiento, información y tecnología incorporada a la producción, la
evolución de Argentina es más o menos parecida.
El problema es sistémico
y de larga data
Ya nos comparamos con la región, ahora voy hacer
una comparación mucho más extensa. Argentina llegó a representar allá por mediados del siglo pasado
Más del 2,5% casi el 3%
de todas las exportaciones del mundo, hoy la Argentina explica el 0,3% de las exportaciones mundiales
Desde que nos considerábamos el granero del mundo antes de la segunda
guerra mundial, la pérdida de participación es manifiesta, casi sin excepción y
las condiciones del comercio internacional son muy distintas en la actualidad. No es un problema de hoy sino
que viene de largo, no se ha corregido y tiene soluciones pendientes con muchas materias para abordar. Esto es tanto en el comercio de bienes como
en el de servicios que hoy en el mundo
es mucho más dinámico y mucho más creciente.
Esta mala performance en materia de exportaciones también la tenemos en materia de importaciones.
Cuando un país exporta poco también importa poco
Los 50 países más exportadores del mundo son los mismos que los 50 países más
importadores del mundo. Argentina obviamente no está en la lista de los 50
que me estoy refiriendo.
Cuando un país importa poco obstruye
su capacidad de producir. El 80% de
lo que se importa (bienes de capital, insumos, energía, bienes intermedio) se
utiliza para producir. Argentina se ubica en el 6º
puesto como importador de Latinoamérica, detrás de México, Brasil, Chile, Colombia y
Venezuela, “importamos menos que
Venezuela”.
Cuando un país importa cada vez menos lo que tiene es: recesión
Un país que crece importa más porque accede a la última tecnología, a bienes
de capital e insumos de mejor calidad y a mejores precios; porque lo hace en un
mundo altamente competitivo. Dentro de los países con escasa performance en la
región también está Brasil.
Y esto a dónde nos lleva nuestro análisis?
Al Mercosur, que también tiene sus problemas para vincularse con el mundo,
es un bloque que redujo aranceles para sus miembros pero para con el resto del
mundo tuvo muchas dificultades configurando el bloque más cerrado del mundo.
Una de las causas de esa débil vinculación es nuestro nivel arancelario, “tasa de impuesto
en frontera” para el ingreso al país.
Argentina tiene un arancel promedio del 11 y 12%, hay productos que pagan hasta
el 35%. El arancel promedio en el mundo es de 5,5% incluso después de la guerra
comercial de Estados Unidos y China
Como efecto de todo lo que le estoy manifestando pero como consecuencia de todo un sistema, no solo
es un país que exporta e importa poco, sino que también tiene pocas empresas que
se vinculan con el mundo.
En Argentina hay unas 7000 empresas exportadoras, en México 34000,
Brasil 24000, Chile y Perú 8000.
Como consecuencia de esta desvinculación con el resto del mundo tenemos
muy pocas empresas que compiten internacionalmente y por lo tanto se
privan de todas las bondades que comentaba al principio (bienes, servicios y
empleos de calidad). Si tomamos las empresas que todos los años participan en
el comercio internacional, el número se
reduce más todavía y si hacemos un ranking por montos de facturación las que
más facturan no llegan a 20 empresas en Argentina.
Las empresas que actúan a nivel global que compiten con el mundo mejoran
muchísimo sus atributos competitivos y contagian eso hacia todo el sistema
económico general del país.
Nos faltan actores globales que se
involucren a través de atributos competitivos en esa economía global que se
motoriza mediante las “cadenas internacionales de valor”.
El comercio internacional, ese conjunto de flujos de bienes, servicios,
conocimientos, alianzas, experiencias, que las empresas van desarrollando a
nivel internacional, ya no es como era hace 15 o 20 años.
“Donde yo voy, vendo, cobro y vuelvo”
Las empresas ya no tienen en el mundo clientes con los cuales se relacionan
esporádicamente. Lo que hay en el mundo son “cadenas de relacionamiento de redes globales”. Son vínculos sistémicos,
relaciones interactivas donde no solo se
comercia, también se invierte, se proyecta y se definen conocimientos
productivos.
A eso llamamos:
“Cadenas Globales de Valor”
Las empresas son un eslabón de un sistema de inversión, conocimiento,
comercio y alianzas.
Las empresas no tienen “clientes” en el mundo, tienen “socios” en el mundo
El 75% del comercio mundial se da en
cadenas globales de valor (redes, alianzas,etc.), más
del 50% de las exportaciones de los emergentes va a cadenas globales de valor.
Solo el 35% de las exportaciones de Argentina va a cadenas globales de
valor
Además de lo cuantitativo (exportamos e importamos poco), desde el punto de
vista cualitativo (que es el modo en que
las empresas se vinculan con el mundo) tenemos un problema muy serio. Pretendemos
comerciar a la antigua saliendo de estos mecanismos de relacionamiento
sistémicos que son las cadenas globales
de valor. Lo cual contribuye a esa debilidad que les menciono más arriba.
Uno ve con cierta duda el Brexit, la
guerra de Estado Unidos con China, nos da la idea de proteccionismo.
Es una lectura equivocada, lo que hay es un competivismo
Es decir, los países compiten entre sí. Esto genera enormes esfuerzos en
las condiciones de producción, no solo a
las condiciones de comercio internacional, sino también hay estudios que
realiza por ejemplo la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos), que demuestra cómo se
reducen los impuestos a las empresas. Esta caída de la carga de los
tributos forma parte de ese competivismo, no es algo que Argentina haya seguido,
lo cual también contribuye a la obtención de resultados tan pobres.
Hay tres ideas que me gustaría resaltar para ir terminando
Primero: la innovación
Es lo que motoriza el valor, entendida ésta
como las nuevas prestaciones por parte de las empresas para satisfacer
necesidades en el mundo. Antes hablamos de productos ahora son prestaciones,
vínculos de bienes, servicios, conocimientos, tratos constantes y sucesivos entre empresas y con el cliente.
Segundo: lo físico ya no es importante
El capital físico no hace la diferencia,
la diferencia la hace el conocimiento incorporado a los procesos de producción.
Y por último: el fin de las ventajas competitivas
Lo que en el mundo prevalece ya no son los
productos porque tengan una condición cualitativa (“nuestra carnes son las mejores, por ejemplo”), lo que en el mundo
prevalece son las empresas y su capacidad de adaptarse a los cambios
constantes. Ya no se compite por producto, por calidad o categoría. Se
compite por empresas que son las que desarrollan atributos competitivos que
tienen condiciones para adaptarse al
cambio.
Esto ocurre entre economías que se vinculan de manera sistémica en el
planeta, no solo a través del comercio.
La otra cara de la moneda después del comercio internacional, es la
inversión extranjera directa
No hay comercio donde no hay flujo de inversión internacional. En esto
Argentina también muestra estadísticas muy flojas. El stock de inversión extranjera
en Argentina es mucho más bajo que Brasil y México, más bajo que Perú, Colombia y Chile que son
economías más chicas.
Sin flujo de inversión no hay acceso a cadenas de valor internacionales. Sin
cadenas de valor internacionales no hay comercio internacional
Cómo salimos de esto?
Hay desafíos pendientes que nos plantean un escenario de dificultades sistémicas
que deben ser corregidas. Mucho más que un ajuste puntual, simplificación de
algún trámite e incluso de un ajuste cambiario.
Son reformas muy profundas de visión más integral de los problemas del país
Voy a nombrar algunas:
Una concepción integral:
Una arquitectura vincular con el mundo sistémico,
comercio, inversión, alianzas, relacionarse con el mundo más allá de las
relaciones públicas.
Hay que crear capital institucional:
Es
condición para la generación de negocios de largo plazo que son los
internacionales.
Macroeconomía en orden:
No podemos con la tasa de inflación, con la tasa de interés o con la inestabilidad e
incertidumbre cambiaria que tenemos.
Capital social:
Esto es armonía entre los sectores. No
podemos con los enfrentamientos que tenemos entre dirigentes y empresas, entre
sindicatos y empresas. Si no hay armonía
no hay posibilidad de ingresar al mundo y se desalientan los negocios a largo
plazo.
Un sistema regulatorio:
Mucho más permisivo y que no sea una máquina
de impedir.
Tenemos que tener un sector público eficiente:
Porque
nos guste o no, pasamos por sus puertos, aduanas, obtenemos certificaciones, etc. y esto debe
ser algo muy fácil y eficaz.
Hay que lograr una apertura integral para comercio, importaciones, inversiones, servicios, de manera tal que las empresas
desarrollen atributos competitivos.
Argentina tiene un problema de empresas, que como consecuencia de todo lo
que les menciono, no desarrollan atributos competitivos y cuando tienen
que salir al mundo se encuentran en inferioridad de condiciones y tienen la
tentación de volver y decir “vuélvanme a proteger porque así no puedo competir”
Para terminar estimados lectores, quiero ser muy estricto con el título de
la presentación, “sin inserción internacional no hay progreso”. La inserción
internacional no ocurre aislada del resto de la economía, la inserción
internacional es de empresas más que de países. Los países crean condiciones y
las empresas compiten, cuando esto se da, el impacto no solo es en la economía
sino en todo el ecosistema social con beneficios para todos.
Muchas gracias y hasta la próxima.

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