La pobreza no tiene freno ni da respiro. La mayoría de los chicos no se
alimentan como deben, el conurbano se hunde en la miseria y la clase media se
apaga entre la inflación crónica y el desesperante nivel de desempleo. La
inseguridad creciente, el nivel educativo (el cual por segundo año consecutivo
preferimos no evaluar, luego de un año y medio donde prácticamente no existió
la presencialidad en las aulas), los políticos incentivando la toma de tierras
y la crisis sanitaria le dan todo el contenido a la foto de la realidad
argentina. Este es un momento muy complejo, Argentina siempre tuvo momentos
complejos, pero nunca tuvo una situación terminal como el presente, esta crisis
que no tiene ningún punto de comparación con las anteriores. En todas las
anteriores desde 1930 hasta ahora siempre hubo vías de escape, hoy las vías de
escape no existen por los niveles a los cuales llegó. Nivel de pobreza,
desempleo, inflación, estancamiento y degradación. Argentina está en una
situación absolutamente límite.
Nadie entiende bien qué pasa. El ministro de economía de la Nación
Martín Guzmán, nuestro argentino más próximo a las grandes construcciones
de Manhattan y Wall Street que reimportamos para que este tercer mandato Cristinista
sea un rotundo éxito, pasa sus días solicitándole al Fondo Monetario
Internacional una década de plazo adicional para hacer frente a nuestras deudas.
Con un horizonte de menos reservas, con una soja que se derrumbó perdiendo más
de 100 dólares por tonelada, costándole a la Argentina 2.000 millones de
dólares y el FMI diciendo que no espera un acuerdo hasta 2022. Las presiones
sobre los dólares del Central y el tipo de cambio paralelo serán mayores, dos cuestiones
claves para la formación de expectativas con impacto en la economía. El
equilibrio cambiario es delicado en el segmento informal, ya vimos en octubre
pasado lo que puede suceder si la demanda de dinero cae y los ahorristas se
convencen de que no conviene quedarse durmiendo en los plazos fijos. Cada tanto
Guzmán se junta con empresarios y les esboza con total tranquilidad un gran
desatino:
“No es el modelo
que viene el de achicar el Estado y el de bajar impuestos”
Lo grave en esta frase es que no está hablando del presente, se está
refiriendo al futuro. El presente ya todos lo conocemos y sabemos que con
un Estado de esta dimensión y con los impuestos que tenemos, no hay forma de
crecer. El ministro nos está marcando el modelo hacia dónde va la Argentina:
más Estado con impuestos más altos.
“La emisión
monetaria sumado a altos impuestos, dos de las causas que más destrozan a la
pequeña y mediana empresa”
Si había alguna expectativa, el ministro la terminó despedazando por los
aires. Reitero la pregunta del título: El Gobierno: ¿Entiende lo que está
pasando?
Aquí quiero hacer una nota al pie respecto de Guzmán. El Ministro de Economía
es como el contador en una empresa, puede tener las mejores intenciones, ser
muy capaz y querer lograr excelentes resultados, pero la línea la traza el
dueño de la empresa, si un día el dueño decide ir al casino y jugar toda la
recaudación y no pagar los sueldos y los proveedores, el contador no tiene la
culpa.
De manera tal que:
“La responsabilidad
económica en una administración la tiene el Presidente y el Congreso”
Los límites del ministro son muy pequeños, con un Presidente que no decide,
la Señora que no sabemos o sabemos lo que quiere y un Congreso que no existe. Todo
esto se materializa, por ejemplo, en el Presupuesto que es la Ley Principal,
hoy todos le pegan con el 29% de inflación a Guzmán, pero hubo 250 diputados aprobándolo.
“El presupuesto es
responsabilidad del Congreso, es una autorización de gastos y estimación de
ingresos”
El Congreso tiene la facultad de tomarlo, cambiarlo todo y devolverlo al
Ejecutivo sino está de acuerdo, ¿Se comprende cuando les digo que el Congreso
“no existe”? Quería dejar aclarado este tema porque Guzmán tiene
responsabilidades (debería priorizar sus conocimientos en el área o renunciar),
pero no son las principales.
Un ministro de Educación que defendió la no presencialidad en las aulas
durante todo el año 2020, luego de unos días de reapertura
aseveró que las clases presenciales es lo último que se debía suspender y
doce horas después aceptó cerrar todas las escuelas del país. Hoy parece
reconocer que el 70% de los chicos no accedió a las clases virtuales y que
fueron tiempos perdidos. Ahora yo me
pregunto: ¿En un país con tremendo porcentaje de pobres, no se le cruzó por la
cabeza que los chicos no tienen acceso a internet? Una obviedad que se le pasó al ministro de
Educación. Señor ministro, si la educación estaba en decadencia y con enormes
desigualdades entre lo público y lo privado, en estos años se terminó de
consolidar con grandes deserciones escolares, poco grado de aprendizaje y gran
impacto psicológico. Para ocultar esta catástrofe educativa, el gobierno
suspenderá momentáneamente las Pruebas Aprender hasta abril 2022. Una
generación que tendrá en el futuro menos oportunidades, más pobre y menos
ingresos.
El presidente de la Nación Alberto Fernández, jugando al populismo extremo emitió una alerta a los oportunistas que
pudiesen estar distraídos para que den paso enérgico hacia la toma de
“tierras improductivas”.
En un mundo que se está redefiniendo geopolíticamente también tomamos
decisiones, obviamente siempre del lado equivocado. Esta vez nos abstuvimos de
condenar la dictadura en Nicaragua ante la OEA, casi un voto cantado luego de
declarar tiempo atrás que los problemas de los derechos humanos en Venezuela
“estaban desapareciendo”. Además, nuestro amor hacia Rusia y China es algo
más que evidente de espaldas a un mundo que ya no nos valora como lo hacía en
mejores tiempos. Esta semana nos enteramos que Argentina quedó oficialmente
excluida de los mercados internacionales tras conocerse que la agencia
norteamericana MSCI (Morgan Stanley Capital International), bajó de posición a
la Argentina, pasando de “País Emergente” a “Standalone” descendiendo dos
lugares. Peor de lo que se esperaba. Nuestro nuevo equipo financiero es con
Jamaica, Panamá, Trinidad y Tobago, Bosnia, Malta, Zimbawe, Líbano y Palestina.
Nigeria por ejemplo está arriba de Argentina, es “País de Frontera”. Es sin
dudas una muy mala noticia ¿Para quién? Para los argentinos de bien, para la
gente que quiere emprender y trabajar.
No hay que insistir. El presidente lo advirtió oportunamente:
“No cree en el
mérito, no cree en los planes económicos ni en los países civilizados, esos
países que han logrado crecer y eliminar la pobreza mejorando la calidad de
vida de sus habitantes”
Quien pretenda que Argentina cambie, puede tener la plena seguridad de que
no ocurrirá por estos tiempos. No hay que ser un visionario ni poseer un sexto
sentido:
“Simplemente hay
que prestar atención a lo que nos transmiten aquellos que nos están gobernando”
Al campo (nuestro gran proveedor de divisas, progreso y producción) le prohíben exportar,
lo amenazan con más retenciones e invitan abiertamente a quien lo crea
apropiado, a ocupar ilegalmente sus terrenos. El ministro Matías Kulfas prometió
un “plan ganadero”, la verdad que esperar un plan ganadero de quien no ha
manejado ni una hectárea, suena como medio ridículo. Señor ministro el único
plan ganadero que necesitamos es que saquen las retenciones, unifiquen el
tipo de cambio y permitan producir y comerciar libremente. El sector participa
en la economía argentina desde 1816, es eficiente y sabe hacer las cosas.
Lo que debe estar pasando, es que molesta que un productor agropecuario haga
con su dinero otra cosa que no sea pagar impuestos.
Para que se comprenda el error de la medida de la prohibición de
exportación de carne, imaginemos a Corea prohibiendo a Samsung exportar celulares
o Japón prohibiéndole a Toyota exportar coches para cuidar los precios del
mercado interno. Así de retrasado suena leer que Argentina prohíbe exportar
carne. Y si hay inflación, es porque nuestro peso pierde valor y el responsable
es el Banco Central, y si el peso pierde valor la responsabilidad es del
Estado, tan simple como eso. Respecto a esto hay que tener muy en claro que con
este Gobierno no se va a frenar la inflación, porque no está en su génesis
frenar la inflación, no les interesa, no les importa, va más allá de que sepan
cómo hacerlo o no, no es su política de gobierno. Su política de gobierno es
imprimir billetes y repartirlos en la calle para ganar la elección y punto.
Después, patear para adelante todos los problemas, no hay plan de gobierno.
También esta semana Kulfas manifestó: “lo que se paga en la Argentina de
impuestos es algo razonable”. Al ministro le parece razonable que la mitad
del precio de los alimentos sean impuestos en un país con la mitad de la
población en la pobreza. Todo dicho, nada más que agregar.
Muchos entendieron cómo será el futuro si no cambiamos, lo que los ha
transportado al exterior en busca de ese futuro que no encuentran en Argentina.
Las sociedades modernas solo pretenden dignidad, la dignidad se logra con
trabajo, el trabajo con inversión y la inversión con menos Estado, más justicia
y mejor educación, justamente lo contrario a lo que nuestros gobernantes hacen,
pregonan y construyen.
Por último, no señora Vicepresidente de la Nación, en libertad nadie se sacrifica se toman decisiones voluntariamente,
cuando hay caridad se hace por voluntad (con recursos propios y en forma
anónima), sino no hay caridad. Ella plantea que para la libertad hay que
sacrificarse para la libertad de otros, si me tengo que sacrificar entonces
no hay libertad. Si eso uno lo aplica en forma generalizada nadie tendría
libertad, solo tendría libertad el que detenta el poder. Señora ¿Qué quiere? ¿Qué todos seamos esclavos y Ud. la única dueña de la libertad?. Los que
progresan lo hacen con libertad, nunca la libertad le hace daño a la gente, lo
que trae la libertad es prosperidad y bienestar. La felicidad está
relacionada en forma directa con la libertad y hoy esa libertad es su principal
enemigo, ya que atenta contra las cadenas populistas de la dádiva, el plan
social y el cortoplacismo destructor de futuro.
Para terminar, quiero hacerles llegar una reflexión de Séneca: “Para
el que no sabe dónde va, no hay viento favorable” y el gran
profesor Armando Ribas le añadió: “Para el que no sabe donde está y no
sabe por qué esta ahí, es difícil que sepa donde quiere ir”, la
similitud con nuestra realidad es pura coincidencia.
Muchas gracias y hasta la próxima.

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