domingo, 27 de junio de 2021

El gobierno ¿entiende lo que está pasando?

 

La pobreza no tiene freno ni da respiro. La mayoría de los chicos no se alimentan como deben, el conurbano se hunde en la miseria y la clase media se apaga entre la inflación crónica y el desesperante nivel de desempleo. La inseguridad creciente, el nivel educativo (el cual por segundo año consecutivo preferimos no evaluar, luego de un año y medio donde prácticamente no existió la presencialidad en las aulas), los políticos incentivando la toma de tierras y la crisis sanitaria le dan todo el contenido a la foto de la realidad argentina. Este es un momento muy complejo, Argentina siempre tuvo momentos complejos, pero nunca tuvo una situación terminal como el presente, esta crisis que no tiene ningún punto de comparación con las anteriores. En todas las anteriores desde 1930 hasta ahora siempre hubo vías de escape, hoy las vías de escape no existen por los niveles a los cuales llegó. Nivel de pobreza, desempleo, inflación, estancamiento y degradación. Argentina está en una situación absolutamente límite.

Nadie entiende bien qué pasa. El ministro de economía de la Nación Martín Guzmán, nuestro argentino más próximo a las grandes construcciones de Manhattan y Wall Street que reimportamos para que este tercer mandato Cristinista sea un rotundo éxito, pasa sus días solicitándole al Fondo Monetario Internacional una década de plazo adicional para hacer frente a nuestras deudas. Con un horizonte de menos reservas, con una soja que se derrumbó perdiendo más de 100 dólares por tonelada, costándole a la Argentina 2.000 millones de dólares y el FMI diciendo que no espera un acuerdo hasta 2022. Las presiones sobre los dólares del Central y el tipo de cambio paralelo serán mayores, dos cuestiones claves para la formación de expectativas con impacto en la economía. El equilibrio cambiario es delicado en el segmento informal, ya vimos en octubre pasado lo que puede suceder si la demanda de dinero cae y los ahorristas se convencen de que no conviene quedarse durmiendo en los plazos fijos. Cada tanto Guzmán se junta con empresarios y les esboza con total tranquilidad un gran desatino:

“No es el modelo que viene el de achicar el Estado y el de bajar impuestos”

Lo grave en esta frase es que no está hablando del presente, se está refiriendo al futuro. El presente ya todos lo conocemos y sabemos que con un Estado de esta dimensión y con los impuestos que tenemos, no hay forma de crecer. El ministro nos está marcando el modelo hacia dónde va la Argentina: más Estado con impuestos más altos.

“La emisión monetaria sumado a altos impuestos, dos de las causas que más destrozan a la pequeña y mediana empresa”

Si había alguna expectativa, el ministro la terminó despedazando por los aires. Reitero la pregunta del título: El Gobierno: ¿Entiende lo que está pasando?

Aquí quiero hacer una nota al pie respecto de Guzmán. El Ministro de Economía es como el contador en una empresa, puede tener las mejores intenciones, ser muy capaz y querer lograr excelentes resultados, pero la línea la traza el dueño de la empresa, si un día el dueño decide ir al casino y jugar toda la recaudación y no pagar los sueldos y los proveedores, el contador no tiene la culpa.

De manera tal que:

“La responsabilidad económica en una administración la tiene el Presidente y el Congreso”

Los límites del ministro son muy pequeños, con un Presidente que no decide, la Señora que no sabemos o sabemos lo que quiere y un Congreso que no existe. Todo esto se materializa, por ejemplo, en el Presupuesto que es la Ley Principal, hoy todos le pegan con el 29% de inflación a Guzmán, pero hubo 250 diputados aprobándolo.

“El presupuesto es responsabilidad del Congreso, es una autorización de gastos y estimación de ingresos”

El Congreso tiene la facultad de tomarlo, cambiarlo todo y devolverlo al Ejecutivo sino está de acuerdo, ¿Se comprende cuando les digo que el Congreso “no existe”? Quería dejar aclarado este tema porque Guzmán tiene responsabilidades (debería priorizar sus conocimientos en el área o renunciar), pero no son las principales.

Un ministro de Educación que defendió la no presencialidad en las aulas durante todo el año 2020, luego de unos días de reapertura aseveró que las clases presenciales es lo último que se debía suspender y doce horas después aceptó cerrar todas las escuelas del país. Hoy parece reconocer que el 70% de los chicos no accedió a las clases virtuales y que fueron tiempos perdidos.  Ahora yo me pregunto: ¿En un país con tremendo porcentaje de pobres, no se le cruzó por la cabeza que los chicos no tienen acceso a internet?  Una obviedad que se le pasó al ministro de Educación. Señor ministro, si la educación estaba en decadencia y con enormes desigualdades entre lo público y lo privado, en estos años se terminó de consolidar con grandes deserciones escolares, poco grado de aprendizaje y gran impacto psicológico. Para ocultar esta catástrofe educativa, el gobierno suspenderá momentáneamente las Pruebas Aprender hasta abril 2022. Una generación que tendrá en el futuro menos oportunidades, más pobre y menos ingresos.

El presidente de la Nación Alberto Fernández, jugando al populismo extremo emitió una alerta a los oportunistas que pudiesen estar distraídos para que den paso enérgico hacia la toma de “tierras improductivas”.

En un mundo que se está redefiniendo geopolíticamente también tomamos decisiones, obviamente siempre del lado equivocado. Esta vez nos abstuvimos de condenar la dictadura en Nicaragua ante la OEA, casi un voto cantado luego de declarar tiempo atrás que los problemas de los derechos humanos en Venezuela “estaban desapareciendo”. Además, nuestro amor hacia Rusia y China es algo más que evidente de espaldas a un mundo que ya no nos valora como lo hacía en mejores tiempos. Esta semana nos enteramos que Argentina quedó oficialmente excluida de los mercados internacionales tras conocerse que la agencia norteamericana MSCI (Morgan Stanley Capital International), bajó de posición a la Argentina, pasando de “País Emergente” a “Standalone” descendiendo dos lugares. Peor de lo que se esperaba. Nuestro nuevo equipo financiero es con Jamaica, Panamá, Trinidad y Tobago, Bosnia, Malta, Zimbawe, Líbano y Palestina. Nigeria por ejemplo está arriba de Argentina, es “País de Frontera”. Es sin dudas una muy mala noticia ¿Para quién? Para los argentinos de bien, para la gente que quiere emprender y trabajar.

No hay que insistir. El presidente lo advirtió oportunamente:

“No cree en el mérito, no cree en los planes económicos ni en los países civilizados, esos países que han logrado crecer y eliminar la pobreza mejorando la calidad de vida de sus habitantes”

Quien pretenda que Argentina cambie, puede tener la plena seguridad de que no ocurrirá por estos tiempos. No hay que ser un visionario ni poseer un sexto sentido:

“Simplemente hay que prestar atención a lo que nos transmiten aquellos que nos están gobernando”

Al campo (nuestro gran proveedor de divisas, progreso y producción) le prohíben exportar, lo amenazan con más retenciones e invitan abiertamente a quien lo crea apropiado, a ocupar ilegalmente sus terrenos. El ministro Matías Kulfas prometió un “plan ganadero”, la verdad que esperar un plan ganadero de quien no ha manejado ni una hectárea, suena como medio ridículo. Señor ministro el único plan ganadero que necesitamos es que saquen las retenciones, unifiquen el tipo de cambio y permitan producir y comerciar libremente. El sector participa en la economía argentina desde 1816, es eficiente y sabe hacer las cosas. Lo que debe estar pasando, es que molesta que un productor agropecuario haga con su dinero otra cosa que no sea pagar impuestos.

Para que se comprenda el error de la medida de la prohibición de exportación de carne, imaginemos a Corea prohibiendo a Samsung exportar celulares o Japón prohibiéndole a Toyota exportar coches para cuidar los precios del mercado interno. Así de retrasado suena leer que Argentina prohíbe exportar carne. Y si hay inflación, es porque nuestro peso pierde valor y el responsable es el Banco Central, y si el peso pierde valor la responsabilidad es del Estado, tan simple como eso. Respecto a esto hay que tener muy en claro que con este Gobierno no se va a frenar la inflación, porque no está en su génesis frenar la inflación, no les interesa, no les importa, va más allá de que sepan cómo hacerlo o no, no es su política de gobierno. Su política de gobierno es imprimir billetes y repartirlos en la calle para ganar la elección y punto. Después, patear para adelante todos los problemas, no hay plan de gobierno. También esta semana Kulfas manifestó: “lo que se paga en la Argentina de impuestos es algo razonable”. Al ministro le parece razonable que la mitad del precio de los alimentos sean impuestos en un país con la mitad de la población en la pobreza. Todo dicho, nada más que agregar.

Muchos entendieron cómo será el futuro si no cambiamos, lo que los ha transportado al exterior en busca de ese futuro que no encuentran en Argentina. Las sociedades modernas solo pretenden dignidad, la dignidad se logra con trabajo, el trabajo con inversión y la inversión con menos Estado, más justicia y mejor educación, justamente lo contrario a lo que nuestros gobernantes hacen, pregonan y construyen.

Por último, no señora Vicepresidente de la Nación, en libertad nadie se sacrifica se toman decisiones voluntariamente, cuando hay caridad se hace por voluntad (con recursos propios y en forma anónima), sino no hay caridad. Ella plantea que para la libertad hay que sacrificarse para la libertad de otros, si me tengo que sacrificar entonces no hay libertad. Si eso uno lo aplica en forma generalizada nadie tendría libertad, solo tendría libertad el que detenta el poder. Señora ¿Qué quiere? ¿Qué todos seamos esclavos y Ud. la única dueña de la libertad?. Los que progresan lo hacen con libertad, nunca la libertad le hace daño a la gente, lo que trae la libertad es prosperidad y bienestar. La felicidad está relacionada en forma directa con la libertad y hoy esa libertad es su principal enemigo, ya que atenta contra las cadenas populistas de la dádiva, el plan social y el cortoplacismo destructor de futuro.

Para terminar, quiero hacerles llegar una reflexión de Séneca: “Para el que no sabe dónde va, no hay viento favorable” y el gran profesor Armando Ribas le añadió: “Para el que no sabe donde está y no sabe por qué esta ahí, es difícil que sepa donde quiere ir”, la similitud con nuestra realidad es pura coincidencia.

Muchas gracias y hasta la próxima.

 


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