Argentina no entrará en default el 31 de julio. De los USD 2.400
millones que debía pagar nuestro país antes del 31 de julio, se abonarán USD
430 millones y los aproximadamente USD 2.000 millones se negociarán en los
próximos meses con marzo del 2022 como fecha límite. El ministro
Guzmán tuvo que sacar la billetera para acordar con el grupo de acreedores dado
que Japón alzó la voz reclamando que Argentina atendía sus deudas con China
mientras que a los países del Club de París los mandaba a la fila de espera
diciéndoles que no tenía plata para pagarles. En el 2021 a China le vamos a
pagar alrededor de USD 445 millones, similar al pago acordado con el Club de
París.
“En otras palabras, Guzmán pagó el
mínimo de la tarjeta de crédito esperando poder refinanciar el saldo más
intereses del 9% más adelante”
Sin embargo, el hecho de que todavía no se vean avances concretos en las
negociaciones con el FMI es preocupante. El ministro Guzmán seguramente tratará
de mostrar que hay avances en las negociaciones con el FMI, pero no serán
avances concretos ya que nada se puede negociar mientras que Argentina hace
todo lo contrario a lo que pediría el Fondo. La misión de Guzmán es
atrasar el acuerdo hasta después de las elecciones y firmarlo antes de marzo.
Ni antes ni después.
A las claras se nota que nuestro ministro en materia de negociaciones no
es lo mejor que tenemos. Si la reestructuración de deuda que realizó en
setiembre de 2020 hubiera sido un éxito habría atraído capitales, lo que
estamos viendo es que el mercado ya descuenta otro default, por esa razón la
cotización de los bonos argentinos es tan baja y cuando esto ocurre la tasa de
interés se incrementa. Para inversores pequeños, el billete seguirá siendo
la mejor opción. Para la Pyme la mejor opción es el dólar MEP.
Por el lado del tipo de cambio, el BCRA viene sacando el pie del
acelerador. Hasta febrero, la inflación y el dólar venían caminando de la mano,
lo que permitía que el tipo de cambio no se apreciara en gran medida.
“Pero marzo sorprendió a propios y
extraños con el dato de inflación mensual del 4,8%, le sonó el teléfono al presidente
del BCRA”
Para que vaya más lento con la depreciación del dólar. Si vemos como fue
la evolución del tipo de cambio y la inflación desde noviembre hasta mayo, el
dólar subió un 21,3%, mientras que los precios lo hicieron en un 30,3%. Lo
sorprendente de esta brecha es que de noviembre a febrero se movían a la par
prácticamente y desde marzo se empezó a ver una divergencia entre ambas
variables. Aquí se enciende otra luz que es además la inflación, Cristina (me
ahorro las explicaciones por qué Cristina) quiere tener controladas las
brechas, pero nadie es capaz de explicarle que no hay un nivel de brecha óptimo,
lo ideal es que tengamos un solo tipo de cambio y libre.
¿A qué se debe este comportamiento?
La economía se empezaba a mover en clave electoral. Por otro lado, las
tarifas de servicios públicos prácticamente se congelaron. Es cierto que se
aumentaron un 6% las tarifas de gas y un 9% las de electricidad, pero comparado
con el retraso que vienen acumulando desde 2019, es un aumento insignificante.
Esto tiene como objetivo primordial incrementar el salario real del AMBA,
particularmente en el conurbano que tiene gran peso electoral en la Provincia
de Buenos Aires. Las tarifas son un tema sensible dentro del Ministerio de
Economía. No hace falta más que recordar la interna entre Guzmán y el
Subsecretario de Energía Eléctrica Basualdo. El ministro tenía la intención
de subir las tarifas para disminuir los subsidios del Estado y así depender en
menor medida de la asistencia del BCRA para financiar el déficit. El Kirchnerismo
lo impidió dándole más poder a un subsecretario que al propio ministro, una
muestra muy clara de quién tiene el poder en Argentina, el presidente Fernández
seguro que no.
La cuestión es que, como consecuencia de esta medida populista de
no subir tarifas en un año electoral, los argentinos sufriremos una mayor
inflación dado que es la única fuente de financiamiento que tiene a disposición
y un peor servicio tanto de la energía eléctrica como del gas. Nada que no
hayamos vivido los argentinos en el pasado.
Repasemos algunas variables:
A pesar de tener al dólar y a las tarifas pisadas, la inflación
sigue en niveles muy altos y se espera que el 2021 termine con un alza del
orden del 50%, muy lejos del 29% que se había autoimpuesto como meta el ministro
a principio de año. Si analizamos la Canasta Básica Alimentaria (nivel de
ingreso para no ser indigente) y la Canasta Básica Total (nivel de ingreso para
no ser pobre) ambas crecieron por encima de la inflación y los salarios, con lo
cual es de esperar un crecimiento de la pobreza y la indigencia, esto se
explica porque los alimentos evolucionaron por encima del resto de los precios.
El resultado fiscal de junio fue muy negativo, me estoy refiriendo al
déficit fiscal. Era de esperar menores ingresos fiscales (considerando la cuota
del impuesto a la riqueza) y gastos en ascenso (sociales por la segunda ola), a
esto hay que sumar los intereses con lo cual expresado en dólares estamos en el
mismo nivel de déficit del año pasado. El nivel de actividad desde
febrero está planchado con caídas en la industria, la construcción y el
comercio. Derrumbe propio de la crisis que estamos viviendo no imputable a la
pandemia. Este dato es muy preocupante
porque explica la enorme preocupación de la Pyme, la micro Pyme, los cuentapropistas,
profesionales y monotributistas que tienen los problemas hoy y no después de
las elecciones. Por si todo esto fuera poco, en lo que va del año el Banco
Central ya emitió 460 millones de pesos esto muestra que tesorería tiene
déficit y en lo que va de julio remitió 130 millones, esto representa el 30%
del total del año. Ya sea por el lado del resultado fiscal o por las cuentas públicas
del BCRA lo que estamos viendo es que el gobierno no tiene fondos para
cerrar sus cuentas y esto lo obliga a una descontrolada emisión.
¿El gobierno toma alguna medida?
Frente a la fuerte suba de precios el gobierno ataca por el lado
incorrecto. Controles de precios, de góndolas y cierres de exportaciones a
la carne demuestran que el gobierno no entiende el problema inflacionario y ataca
las consecuencias y no a las causas de la inflación. Mientras se conviva
con un déficit fiscal enorme financiado en gran medida con el BCRA, no va a
haber control de precios que contenga a la inflación. Pero también tengamos en
cuenta que el gobierno no es que no sabe o actúa con instrumentos equivocados, para
la clase gobernante la inflación es un negocio, nunca perdamos de vista esta
cuestión.
Argentina convive con un dólar atrasado, tarifas pisadas prácticamente
desde el 2019 y controles de precios. A esto se suma que
la deuda remunerada del BCRA (LELIQs y Pases pasivos) representa una base
monetaria y media, y que las reservas netas líquidas (sin DEGs ni oro) se
ubican en torno a USD 3.000 millones. Si bien las reservas netas crecieron en
estos últimos meses por la liquidación de divisas del campo, siguen siendo muy
bajas ya que partíamos prácticamente de cero reservas.
¿Por qué Cristina está tan molesta con Guzmán?
Porque ella quiere replicar el modelo 2013 donde con el tipo de cambio
atrasado de cinco pesos logró un incremento de consumo y los salarios le
ganaron a la inflación, ¿Dónde estaba la clave del 2013? En el nivel de
reservas del BCRA que le permitió retrasar el tipo de cambio, todos comprábamos
productos importados y terminó ganando las elecciones y después Kicillof
devaluó en el 2014. Eso que quiere Cristina, hoy es imposible llevar a cabo, los
salarios nunca le van a ganar a la inflación. Si bien se puede presentar un
segundo semestre algo más relajado. Por el lado de los precios, se espera que
desaceleren teniendo dólar y tarifas pisadas. Por el lado de los ingresos
vendrán nuevos aumentos con la reapertura de las paritarias y bonos para los
jubilados y AUH. Medidas que tendrán un efecto inmediato sobre el poder
adquisitivo justo en la previa electoral.
¿Qué diagnóstico podemos hacer?
El diagnóstico de Argentina es muy malo. El hecho de postergar
desde hace muchos años las reformas estructurales que necesita la economía,
lleva al gobierno a poner parches para que la situación no se descontrole.
Sin embargo, tarde o temprano, la realidad se impone y no hay parche que
aguante y se producen saltos devaluatorios como los que vivimos en los últimos
años.
“El “Plan Aguantar” del gobierno es
un nuevo parche que tiene como meta llegar a las elecciones sin sobresaltos
cueste lo que cueste”
De esta manera, los ajustes de precios relativos que el gobierno debería
estar llevando a cabo de manera gradual y ordenada (dólar, tarifas, alimentos,
combustibles, etc.) se van a terminar realizando a la fuerza, metiendo a más
gente por debajo de la línea de la pobreza. Entonces, ¿Vale la pena sacrificar
exportaciones, atrasar el tipo de cambio y deteriorar la infraestructura
energética por una elección?
“Estamos completo, tenemos déficit,
emisión e inflación, no nos falta nada”
Estas son las tres razones por las cuales aumenta el dólar. Esto no es más
ni menos que una economía en vilo por las elecciones. Entre salud y economía
eligieron “las elecciones”.
Muchas gracias y hasta la próxima.

Excelente descripción de la realidad, felicitaciones
ResponderBorrarMario;
ResponderBorrarMuy buen análisis
Felicitaciones