Hay políticas que están hechas con el mejor corazón y espíritu, pero lo
que realmente importa es el resultado y no el espíritu con que se hacen. Se ha
vuelto a la carga con la manía de la guillotina horizontal, es decir, con la
manía del igualitarismo. Y una de las herramientas que se consideran más
efectivas para tal fin es el impuesto progresivo.
Voy a analizar los efectos negativos del impuesto progresivo
dejando de lado el entusiasmo que ha puesto Karl Marx en el Manifiesto Comunista
de 1848, en insistir en el impuesto progresivo para hacer explotar al sistema
capitalista.
Imaginemos una pirámide donde los que más tienen están en el vértice y
los que menos en la base. Por su parte, el impuesto progresivo como su
nombre lo indica, significa que la alícuota del impuesto progresa en la medida
en que progresa la capacidad contributiva, sea ésta directa o indirecta.
Supongamos que el que está abajo de nuestra pirámide tiene un impuesto del 20%,
si sube pasa a un impuesto del 30% y sigue subiendo el impuesto ahora es del 35%,
no hay forma que pueda llegar al vértice de la pirámide, no le va a alcanzar la
vida. Atenta contra la necesaria movilidad social ya
que introduce vallas en el ascenso de la pirámide patrimonial.
En países donde hay fuertes impuestos progresivos y vemos que hay alguna
movilidad social es porque se está evadiendo o han ganado la lotería, dentro
del sistema es imposible progresar. El que nace rico muere rico y el que nace
pobre muere pobre independientemente de sus eficiencias, aquí tenemos el
primer efecto muy grave del impuesto progresivo.
Segundo defecto, altera las posiciones patrimoniales relativas.
Es decir, todos lo que estamos leyendo en este momento este artículo tenemos
posiciones patrimoniales relativas distintas (A gana el doble que B, B gana el
triple que C, etc. etc.). Si hay un impuesto proporcional significa que se
mantiene la alícuota en todas las escalas de ingresos y patrimonios o en todos
los niveles de gastos, lo cual se traduce en que los que ponen de
manifiesto capacidades contributivas mayores pagan mayores tributos respecto a
los de menor capacidad contributiva.
Todo el mundo paga el 10% por ejemplo, ya se sabe que el 10% de un
millón es más que el 10% de mil. El que gana más paga más, pero todos con la
misma alícuota. Una vez que pasa el rastrillo fiscal con un impuesto
proporcional todas las posiciones patrimoniales relativas quedan intactas,
si A ganaba el doble que B, después de pagar el impuesto proporcional, con
menos plata en el bolsillo obvio, pero A va a seguir ganando el doble que B.
Cuando se establece un impuesto progresivo ocurre la siguiente paradoja,
se alteran las posiciones patrimoniales relativas y con ello la asignación
de recursos, por lo tanto hay consumo de capital. Si hemos comprendido que
los salarios e ingresos en términos reales de todas partes y en todos los
lugares depende sola y exclusivamente de las tasas de capitalización. Cuando
estamos derrochando, despilfarrando o mal asignando recursos, estamos
simultáneamente diciendo que los salarios e ingresos en términos reales se
reducen.
El elemento central del impuesto progresivo y más contundente es que el impuesto
progresivo es regresivo.
Supongamos que vamos al vértice de la pirámide y le cobramos un impuesto
del 90% de sus ingresos, ese ciudadano se va a poner de mal humor, seguro le va a salir una úlcera y va a discutir fuertemente con su contador, pero el efecto más
grave no es ese. El efecto más grave es que va a disminuir su tasa de
inversión.
Ahora vamos al que está en la base de la pirámide, que nunca vio una
planilla fiscal (declaración jurada) no sabe qué son los impuestos, está
pagando ese golpe porque su salario podría ser mucho mayor y se ve contraído
porque se restringió la inversión en la otra punta (cúspide de la pirámide), es
decir, la tasa de capitalización es nula o muy baja, no va haber creación de
empleo, va a aumentar el desempleo, como aumenta el desempleo la gente tiene
menos oportunidades, esto provoca un aumento de la desigualdad. Por todo
esto el impuesto progresivo es regresivo.
Este tipo de carga fiscal constituye un castigo para los más eficientes,
situación que se contradice con la idea de que se debe alentar siempre a alcanzar
una mayor eficiencia. El asunto más conocido y seguro que ustedes
lo van a comprender con facilidad, es el caso de las retenciones del impuesto a
las ganancias en los empleados en relación de dependencia. Más ingresos no
significa más sueldo en el bolsillo, justamente producto de esa progresividad
del impuesto tengo más ingresos, pero me someto a una alícuota más alta. Hasta llegó
un momento en donde no convenía realizar horas extras porque el mayor sueldo implicaba
una alícuota mayor del impuesto, pero no para esas horas extras solamente, sino
para todos los sueldos, aún los ya percibidos, es decir, si venía tributando a
una alícuota del 21% y salta a una del 23% por efecto de las horas extras, todo
lo percibido anteriormente debe tributar el 23%. Queda claro cómo se castiga al
más eficiente con el impuesto progresivo. Trabajo más y tengo menos dinero en
el bolsillo por efecto del impuesto progresivo.
Un impuesto proporcional contribuye con la eficacia recaudatoria pero
también, más importante que eso, tiene que ver con la “igualdad ante la
Ley”.
¿La redistribución del ingreso es un error?
Esto viene de la mano de los errores subyacentes en la idea de la
redistribución del ingreso. En un mercado libre, la referida compensación
(distribución) será acorde con la eficiencia de cada cual para servir a los
intereses de sus semejantes. El criterio social del mercado, precisamente,
consiste en que sólo puede elevarse el patrimonio de alguien en la medida en
que mejore la condición social de su prójimo.
Re-distribución del ingreso significa que el gobierno coactivamente
vuelve a distribuir lo que ya distribuyó el mercado de acuerdo con la
eficiencia de cada cual, para atender la correspondiente
demanda en un proceso de cooperación social.
Supongamos que en una comunidad se establece un sistema liberal, lo cual
implica que se libera la energía creadora de cada uno de sus miembros y que el
gobierno sólo se dedica a proteger eficazmente los derechos de cada uno. Aunque
todos hayan empezado sin patrimonio, al tiempo de haber establecido el sistema
se notarán diferencias de rentas y patrimonios.
Supongamos ahora, que en esa misma comunidad el gobierno decidiera
redistribuir ingresos nivelando a todos en “x”. Los efectos de tal medida serán
principalmente dos. Primero, nadie producirá más que “x” porque sabe que lo despojarán
de la diferencia y segundo, todos los que estén por debajo de “x” no se esforzarán
por llegar al nivel, ya que esperarán que se los re-ditribuya por la
diferencia, redistribución que nunca llegará porque nadie producirá más que
“x”.
Hay estudios realizados en las más prestigiosas universidades de Estados
Unidos, por mencionar alguna la de Harvard, que prueban que la re-distribución
a través del Estado no hay evidencia de que corrija desigualdades incluso en
muchos casos aumenta la desigualdad. Esto es empírico no es una cuestión
normativa o filosófica.
Estimados lectores para terminar, insistir sobre la re-distribución de
ingresos ya es un error y aplicar impuesto progresivo, queda absolutamente
claro que son dos cuestiones totalmente equivocadas.
Se afirma que como un peso para un pobre no es igual que un peso para un
rico, sacarle, vía fiscal, un peso al rico implica una pérdida para éste, pero
será menor que la ganancia del pobre que recibe ese peso. La utilidad de la
comunidad se incrementará debido a la redistribución, puesto que la ganancia
del pobre supera la pérdida del rico.
Sin embargo, esta tesis adolece del gravísimo defecto de efectuar
el análisis sobre la base de la utilidad marginal del pobre y el rico, cuando
esto resulta totalmente irrelevante. La cuestión de fondo reside en la
utilidad marginal de los consumidores, quienes luego de producida la
re-distribución verán disminuida su utilidad debido precisamente a que los
recursos se asignarán a sectores distintos de los que había señalado sobre la
base de la eficiencia que demostraban.
Para que se comprenda voy a desarrollar un simple caso, muy habitual en
esto días decir que las empresas como: Apple, Microsoft, Amazon, Facebook entre
otras, son tan grandes que deberían pagar más impuestos a los efectos de
re-distribuir ingresos. Ahora bien ¿Por qué esas empresas son tan exitosas?
Porque los consumidores las pusieron en ese lugar y si se intenta re-distribuir
lo que se va a lograr es que estas empresas reduzcan su cuota de inversión y los
perjudicados van a ser precisamente los consumidores.
Entonces…
Para ser exitoso no tenemos otra alternativa que ofrecer bienes y
servicios de mejor calidad y a mejor precio a nuestros semejantes (los
consumidores). Ya quedó demostrado qué sucede con “el
igualitarismo” cuando se pretende retribuir de la misma forma al eficiente que
al ineficiente. Tenemos que entender de una vez y para siempre que los
ingresos no se distribuyen. Los ingresos “se ganan”.
Mucha gracias y hasta la próxima.
Siempre un placer leer tus publicaciones.
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