domingo, 22 de agosto de 2021

El error del impuesto progresivo y la redistribución del ingreso:

 

Hay políticas que están hechas con el mejor corazón y espíritu, pero lo que realmente importa es el resultado y no el espíritu con que se hacen. Se ha vuelto a la carga con la manía de la guillotina horizontal, es decir, con la manía del igualitarismo. Y una de las herramientas que se consideran más efectivas para tal fin es el impuesto progresivo.

Voy a analizar los efectos negativos del impuesto progresivo dejando de lado el entusiasmo que ha puesto Karl Marx en el Manifiesto Comunista de 1848, en insistir en el impuesto progresivo para hacer explotar al sistema capitalista.   

Imaginemos una pirámide donde los que más tienen están en el vértice y los que menos en la base. Por su parte, el impuesto progresivo como su nombre lo indica, significa que la alícuota del impuesto progresa en la medida en que progresa la capacidad contributiva, sea ésta directa o indirecta. Supongamos que el que está abajo de nuestra pirámide tiene un impuesto del 20%, si sube pasa a un impuesto del 30% y sigue subiendo el impuesto ahora es del 35%, no hay forma que pueda llegar al vértice de la pirámide, no le va a alcanzar la vida. Atenta contra la necesaria movilidad social ya que introduce vallas en el ascenso de la pirámide patrimonial.

En países donde hay fuertes impuestos progresivos y vemos que hay alguna movilidad social es porque se está evadiendo o han ganado la lotería, dentro del sistema es imposible progresar. El que nace rico muere rico y el que nace pobre muere pobre independientemente de sus eficiencias, aquí tenemos el primer efecto muy grave del impuesto progresivo.

Segundo defecto, altera las posiciones patrimoniales relativas. Es decir, todos lo que estamos leyendo en este momento este artículo tenemos posiciones patrimoniales relativas distintas (A gana el doble que B, B gana el triple que C, etc. etc.). Si hay un impuesto proporcional significa que se mantiene la alícuota en todas las escalas de ingresos y patrimonios o en todos los niveles de gastos, lo cual se traduce en que los que ponen de manifiesto capacidades contributivas mayores pagan mayores tributos respecto a los de menor capacidad contributiva.

Todo el mundo paga el 10% por ejemplo, ya se sabe que el 10% de un millón es más que el 10% de mil. El que gana más paga más, pero todos con la misma alícuota. Una vez que pasa el rastrillo fiscal con un impuesto proporcional todas las posiciones patrimoniales relativas quedan intactas, si A ganaba el doble que B, después de pagar el impuesto proporcional, con menos plata en el bolsillo obvio, pero A va a seguir ganando el doble que B.

Cuando se establece un impuesto progresivo ocurre la siguiente paradoja, se alteran las posiciones patrimoniales relativas y con ello la asignación de recursos, por lo tanto hay consumo de capital. Si hemos comprendido que los salarios e ingresos en términos reales de todas partes y en todos los lugares depende sola y exclusivamente de las tasas de capitalización. Cuando estamos derrochando, despilfarrando o mal asignando recursos, estamos simultáneamente diciendo que los salarios e ingresos en términos reales se reducen.

El elemento central del impuesto progresivo y más contundente es que el impuesto progresivo es regresivo.

Supongamos que vamos al vértice de la pirámide y le cobramos un impuesto del 90% de sus ingresos, ese ciudadano se va a poner de mal humor, seguro le va a salir una úlcera y va a discutir fuertemente con su contador, pero el efecto más grave no es ese. El efecto más grave es que va a disminuir su tasa de inversión.

Ahora vamos al que está en la base de la pirámide, que nunca vio una planilla fiscal (declaración jurada) no sabe qué son los impuestos, está pagando ese golpe porque su salario podría ser mucho mayor y se ve contraído porque se restringió la inversión en la otra punta (cúspide de la pirámide), es decir, la tasa de capitalización es nula o muy baja, no va haber creación de empleo, va a aumentar el desempleo, como aumenta el desempleo la gente tiene menos oportunidades, esto provoca un aumento de la desigualdad. Por todo esto el impuesto progresivo es regresivo.

Este tipo de carga fiscal constituye un castigo para los más eficientes, situación que se contradice con la idea de que se debe alentar siempre a alcanzar una mayor eficiencia. El asunto más conocido y seguro que ustedes lo van a comprender con facilidad, es el caso de las retenciones del impuesto a las ganancias en los empleados en relación de dependencia. Más ingresos no significa más sueldo en el bolsillo, justamente producto de esa progresividad del impuesto tengo más ingresos, pero me someto a una alícuota más alta. Hasta llegó un momento en donde no convenía realizar horas extras porque el mayor sueldo implicaba una alícuota mayor del impuesto, pero no para esas horas extras solamente, sino para todos los sueldos, aún los ya percibidos, es decir, si venía tributando a una alícuota del 21% y salta a una del 23% por efecto de las horas extras, todo lo percibido anteriormente debe tributar el 23%. Queda claro cómo se castiga al más eficiente con el impuesto progresivo. Trabajo más y tengo menos dinero en el bolsillo por efecto del impuesto progresivo.

Un impuesto proporcional contribuye con la eficacia recaudatoria pero también, más importante que eso, tiene que ver con la “igualdad ante la Ley”.

¿La redistribución del ingreso es un error?

Esto viene de la mano de los errores subyacentes en la idea de la redistribución del ingreso. En un mercado libre, la referida compensación (distribución) será acorde con la eficiencia de cada cual para servir a los intereses de sus semejantes. El criterio social del mercado, precisamente, consiste en que sólo puede elevarse el patrimonio de alguien en la medida en que mejore la condición social de su prójimo.

Re-distribución del ingreso significa que el gobierno coactivamente vuelve a distribuir lo que ya distribuyó el mercado de acuerdo con la eficiencia de cada cual, para atender la correspondiente demanda en un proceso de cooperación social.

Supongamos que en una comunidad se establece un sistema liberal, lo cual implica que se libera la energía creadora de cada uno de sus miembros y que el gobierno sólo se dedica a proteger eficazmente los derechos de cada uno. Aunque todos hayan empezado sin patrimonio, al tiempo de haber establecido el sistema se notarán diferencias de rentas y patrimonios.

Supongamos ahora, que en esa misma comunidad el gobierno decidiera redistribuir ingresos nivelando a todos en “x”. Los efectos de tal medida serán principalmente dos. Primero, nadie producirá más que “x” porque sabe que lo despojarán de la diferencia y segundo, todos los que estén por debajo de “x” no se esforzarán por llegar al nivel, ya que esperarán que se los re-ditribuya por la diferencia, redistribución que nunca llegará porque nadie producirá más que “x”.

Hay estudios realizados en las más prestigiosas universidades de Estados Unidos, por mencionar alguna la de Harvard, que prueban que la re-distribución a través del Estado no hay evidencia de que corrija desigualdades incluso en muchos casos aumenta la desigualdad. Esto es empírico no es una cuestión normativa o filosófica.

Estimados lectores para terminar, insistir sobre la re-distribución de ingresos ya es un error y aplicar impuesto progresivo, queda absolutamente claro que son dos cuestiones totalmente equivocadas.

Se afirma que como un peso para un pobre no es igual que un peso para un rico, sacarle, vía fiscal, un peso al rico implica una pérdida para éste, pero será menor que la ganancia del pobre que recibe ese peso. La utilidad de la comunidad se incrementará debido a la redistribución, puesto que la ganancia del pobre supera la pérdida del rico.

Sin embargo, esta tesis adolece del gravísimo defecto de efectuar el análisis sobre la base de la utilidad marginal del pobre y el rico, cuando esto resulta totalmente irrelevante. La cuestión de fondo reside en la utilidad marginal de los consumidores, quienes luego de producida la re-distribución verán disminuida su utilidad debido precisamente a que los recursos se asignarán a sectores distintos de los que había señalado sobre la base de la eficiencia que demostraban.

Para que se comprenda voy a desarrollar un simple caso, muy habitual en esto días decir que las empresas como: Apple, Microsoft, Amazon, Facebook entre otras, son tan grandes que deberían pagar más impuestos a los efectos de re-distribuir ingresos. Ahora bien ¿Por qué esas empresas son tan exitosas? Porque los consumidores las pusieron en ese lugar y si se intenta re-distribuir lo que se va a lograr es que estas empresas reduzcan su cuota de inversión y los perjudicados van a ser precisamente los consumidores.

Entonces…

Para ser exitoso no tenemos otra alternativa que ofrecer bienes y servicios de mejor calidad y a mejor precio a nuestros semejantes (los consumidores). Ya quedó demostrado qué sucede con “el igualitarismo” cuando se pretende retribuir de la misma forma al eficiente que al ineficiente. Tenemos que entender de una vez y para siempre que los ingresos no se distribuyen. Los ingresos “se ganan”.

Mucha gracias y hasta la próxima.


1 comentario: