En estos días estamos escuchando propuestas para los
destinos del Banco Central de la República Argentina de algunos precandidatos a
Diputados Nacionales.
Tal es el caso de Martín Tetaz precandidato a
diputado de Juntos por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires anticipó que de
llegar al Congreso, impulsará un proyecto para cambiar la carta orgánica
del Banco
Central. “Con esa
iniciativa vamos a terminar con el principal problema de Argentina de los
últimos 70 años”. ¿Cómo funcionaría esa ley? El directorio del
Banco Central sería elegido por el Congreso, que con los dos tercios de sus
votos tendrá que elegir un directorio entre candidatos que sugieran las
universidades, bancos públicos y privados, entre otros. Ese directorio deberá
mantenerse en funciones hasta que otra mayoría del Congreso decida cambiarlo.
La otra propuesta es la de Javier Milei que propone
la eliminación del Central. “El BCRA falsifica dinero (sin respaldo) para
cobrarnos impuesto inflacionario, que es el peor impuesto, lo cual lo convierte
en el instrumento de coacción más perfecto que tiene la casta política para
apoderarse de nuestra propiedad privada”.
Los fundamentos de Tetaz respecto de que los
precios tienen una indexación y es por tal razón que vía una política
monetaria del Banco Central independiente corregiría esa suerte, no resulta
desde mi punto de vista correcta. Lo que tenemos son rezagos de política
monetaria que no quiere decir que los precios tengan inercia. Si yo freno la
cantidad de dinero hoy, los impactos para que baje la inflación van a llevar
tiempo, no es que hay inercia de precios. De hecho, cuando fue la
Convertibilidad que se fijó el tipo de cambio y se dejó de emitir para
financiar al Fisco y al Sistema Financiero, la cantidad de dinero se acomodó a
la demanda de dinero y como veníamos de dos hiperinflaciones los precios
relativos estaban muy distorsionados, esa transición duró un año y medio, eso
es lo que se llama rezagos de política monetaria que son 18 meses. Argentina
larga la Convertibilidad en abril de 1991 y para el año 1993 ya tenía la
inflación más baja del mundo. Con lo cual no es un problema de inercia como
plantea Tetaz, sino de rezagos. Evidenciando una ingenuidad de parte de Tetaz,
porque ya se llevaron puesta a la Convertibilidad que era una regla monetaria
muchísimo más fuerte de la que él propone. Era una regla monetaria que estaba
avalada por toda la sociedad, por las preferencias de los agentes, con toda una
estructura de contratos que se habían montado en torno a esa Ley. A pesar de
eso, cuando los políticos se quedaron sin financiamiento y no pudieron gastar
más, terminaron haciendo volar la Ley de Convertibilidad. Desde mi punto de
vista es mucho más eficaz la propuesta de eliminación y es por eso que paso a
detallar su análisis.
La propuesta:
Acorde al artículo 1º de la ley que dio origen al Banco
Central de la República Argentina, el 21 de marzo de 1935 se establecía que
la institución operaría por un lapso de 40 años, así, en 1975 debería haber
sido cerrado. Sin embargo, la crisis del Rodrigazo en 1975 durante el
gobierno de Isabel Perón, la explosión de la tablita cambiaria de Martínez de
Hoz en 1982, las hiperinflaciones de Raúl Alfonsín en 1989 y de Carlos Menen en
1990 y la salida de la Convertibilidad en 2002, constituyeron excusas perfectas
para que los gobernantes de cada momento no se desprendieran de un instrumento
de opresión fiscal como es la política monetaria de alta inflación instaurada
desde el Banco Central.
Así, a la luz de que para la Ley original el BCRA ya
debería haber sido cerrado y en especial, por el desastre inflacionario
que se tradujo en menor crecimiento y mayores niveles de pobreza e indigencia,
resulta relevante preguntarse si el BCRA debería dejar o no de existir. Contundentemente
“no debería existir”.
La instrumentación de la reforma tendría lugar en cuatro
etapas:
1)
En
la primera etapa se procedería a separar el sistema financiero entre el
*Almacén de valor y
*Banca de Inversión.
Donde los individuos
dispondrán de un período de tiempo para optar ente los distintos tipos de
banca. Así, quienes quieran disponer de su dinero en cualquier momento optarán
por el Almacén de Valor donde pagarán una comisión para que se les
guarde su dinero. Mientras que los que quieran percibir un interés acudirán a
la Banca de Inversión, donde tendrán un abanico de alternativas
ordenables en términos de renta y riesgo.
2)
Una
vez separada la banca y cubiertos todos los desajustes monetarios que podrían
tomar lugar, fruto de que el período de tiempo está basado en una medida
promedio del sistema, se eliminarán la reglamentación del sistema
financiero.
3)
En
simultáneo se lanzará un sistema de competencia de monedas, de modo tal
que cada uno de los individuos de la economía lleven a cabo las transacciones
en la moneda que les resulta más conveniente (dólar, euro o la que elijan).
4)
Finalmente,
a la luz del teorema de regresión monetaria y teniendo en cuenta la historia
monetaria argentina algún instrumento monetario se impondrá sobre el resto (el
dólar y/o el oro). Una vez que ello tome lugar se procederá a liquidar los
activos y pasivos del Banco Central, donde los pasivos monetarios
remunerados serán calzados contra los créditos del Banco Central contra el
Estado Nacional, mientras que la base monetaria irá contra las reservas
internacionales expresadas en el instrumento monetario emergente.
Por lo tanto, la eliminación del modelo bancario con
encajes fraccionario habrá dado fin a la posibilidad de corridas bancarias,
mientras que la eliminación del BCRA quitaría a los políticos la posibilidad de
seguir falsificando dinero generando inflación que distorsiona el
funcionamiento del sistema de precios, castiga el crecimiento y multiplica la
cantidad de pobres e indigentes.
¿Qué significa modelo bancario con encajes fraccionarios?
Los bancos toman dinero de los depositantes, con ese
dinero realizan operaciones de préstamos. Parte de esos depósitos son
mantenidos y girados al Central como encajes, de manera tal que una parte la
pueden prestar. Cuando hay desconfianza en el sistema, los depositantes van a
retirar sus depósitos y el sistema solo tiene disponible una parte que es el
encaje, mientras que la otra parte la tienen prestada a los distintos agentes,
pues ahí es donde se produce la crisis, porque las entidades bancarias no
cuentan con los fondos para restituir los depósitos. Entonces el Central acude
como salvataje y emite dinero para asistir al Sistema Financiero con problemas.
En pocas palabras, la reforma hace que el que deposita en la Banca Almacén
de Valor, el banco está obligado a mantener el 100% del dinero recibido y
por eso cobra una comisión.
¿El sistema propuesto evita las crisis bancarias?
Efectivamente, hasta los defensores de mayor prestigio
del sistema de banca libre con reserva fraccionaria han reconocido que el
establecimiento del coeficiente de caja 100 por ciento acabaría con las crisis
bancarias. En efecto, las crisis de los bancos resultan de la inherente falta
de liquidez de estas instituciones cuando ejercen su actividad, disponiendo en
forma de préstamos de la mayor parte del dinero que se les ha depositado a la
vista. De esta forma, el banco que recibe dinero en depósito mantiene el
100% del dinero recibido, es evidente que los depositantes podrán retirar
en cualquier momento el importe depositado sin someter a ninguna tensión
financiera a los correspondientes bancos.
¿Evita las crisis económicas de carácter cíclico?
Como ya lo comenté, los ciclos sucesivos de auge
artificial y recesión económica afectan a las economías de mercado desde que
los bancos empezaron a actuar con coeficiente de reserva fraccionaria y de
manera más profunda cuando comenzaron a financiar a los gobiernos y el Banco
Central se constituyó como prestamista de última instancia, para proporcionar
al sistema la liquidez necesaria en momentos de apuro. Si bien el Banco Central
ha minorado la aparición de crisis bancarias, no ha sido capaz de acabar con
las recesiones económicas, por el contrario, en muchos casos se han hecho más
graves y profundas.
Un sistema bancario acorde con los principios
tradicionales del derecho de propiedad (coeficiente de caja del 100 por cien),
inmunizaría de crisis económica de carácter recurrente a nuestras sociedades.
En efecto, no sería posible una expansión artificial del crédito sin que
previamente se hubiese verificado un crecimiento paralelo del ahorro voluntario
y real de la sociedad.
El sistema propuesto es el más conforme con el derecho de
propiedad:
El establecimiento de un coeficiente de reserva del 100
por cien en los contratos de depósito a la vista realizado con los bancos,
despeja por completo los resultados negativos de la comisión de todo tipo de
comportamientos fraudulentos e irresponsables, generando expansiones
crediticias artificiales y de forma recurrente recesiones y crisis sociales muy
dañinas. Generando un exceso de regulaciones administrativas de parte del Banco
Central sobre temas financieros y bancarios, hasta algunas implican sanciones
penales. Como es el caso de exportadores, que por más que no hayan cobrado del
exterior están obligados a liquidar los dólares en un determinado momento, sino
son pasibles de sumarios administrativos y procesos penales.
El modelo propuesto fomenta el crecimiento económico:
Más de noventa años de inflación crónica y expansión
crediticia continuada, y en muchos períodos completamente descontrolada, han
corrompido los hábitos de comportamiento de los agentes económicos, de manera
que hoy en día, la mayoría piensa que la inflación y la expansión crediticia
son necesarias para impulsar el desarrollo económico. A punto tal que hemos
adaptado nuestro comportamiento a un esquema inestable y perturbador de
desarrollo económico. Esto, en algún momento tiene que cambiar en Argentina y
esta reforma sin dudas tiene la evidencia empírica porque Argentina existía,
era muy exitosa y no tenía Banco Central (1935).
Reduce al mínimo las funciones económicas del Estado:
El sistema propuesto hace que no sea necesario ninguna
autoridad, banco central u organismo de naturaleza oficial, pública o
gubernamental que tuviera el monopolio de emitir dinero y de controlar y
dirigir como órgano central de planificación monetaria el sistema bancario y
financiero.
Además, es preciso recordar que todo sistema monetario
basado en el monopolio de la emisión de dinero por parte del Estado, tenderá a
ser explotado por los grupos de privilegiados de interés y por los
protagonistas de la acción política. En efecto, conseguir votos
comprándolos con fondos creados por los propios políticos. Además de expandir
dinero y crédito permite que la clase política se financie sin tener que
recurrir a impuestos con el efecto de la disminución del poder adquisitivo del
dinero (inflación). Por estas razones tiene una gran importancia encontrar un
sistema monetario que, como el que se propone, permita eliminar la intervención
del Estado en los campos monetario y financiero.
Para terminar estimados lectores, el valor del dinero
está determinado del mismo modo que el resto de los bienes (oferta y demanda).
El valor del dinero no es estable, del mismo modo que no es estable el valor
del resto de los bienes, la variación dependerá de la valoración de los sujetos
actuantes en el mercado. En el caso del dinero su valor lo determina el poder
adquisitivo, los deseos de la gente a tener efectivo está condicionado a su
poder adquisitivo. La inflación es la que deteriora este poder adquisitivo y
opera como un método impositivo. Entonces, la única manera de abstenerse de
emplear la inflación como método impositivo es no tener banco central. Una vez
que se crea un banco central está lista la máquina para que empiece la
inflación. Nuestra historia es el reflejo de esta afirmación.
Muchas gracias y hasta la próxima.

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