domingo, 26 de septiembre de 2021

Igualdad ante la Ley y no la igualdad a partir de la Ley:

 

Igualdad, una cuestión que tanto se menciona, se promete y se reclama. Ahora bien, la verdadera igualdad que tenemos que defender y exigir es la igualdad de todos los seres humanos en sentido moral. Lo que significa que todos tenemos exactamente la misma dignidad, en la medida en que se nos reconoce a todos la misma dignidad, de ahí se sigue que se nos tienen que aplicar a todos las mismas reglas. Por lo tanto, yo no voy a tener un status artificialmente creado por el Estado por sobre los demás, como por ejemplo la aristocracia o la esclavitud o cosas por ese estilo.

Ahora si a todos se nos aplican las mismas reglas, se nos está permitiendo actuar en libertad, porque yo puedo desarrollar mi proyecto de vida de acuerdo al marco de normas del juego independientemente de lo que haga otro, respetando por supuesto el proyecto de vida del otro. Mi potencial se va a desarrollar tanto como yo desee y pueda, en ese sentido de la igualdad moral, sigue necesariamente la desigualdad material.

Así como en un partido de fútbol, en una liga se le aplica a todos las mismas reglas y va a haber unos que van a jugar mucho mejor que otros y van a cambiarse de clubes y van a llegar al Barcelona como Messi, con una diferencia gigantesca con otras personas, ¿quién se beneficia de este esquema de libertad? Todos los seres humanos. Todos nos beneficiamos de ese esquema que debe ser el de la “igualdad ante la Ley, todos bajo la misma norma, nadie con privilegios arbitrarios.

Ahora bien, el problema es, “la igualdad de oportunidades”, siempre se entendió en la tradición clásica como una igualdad de status jurídico, no como una igualdad de oportunidades materiales de que tenemos que tener todos exactamente la misma escuela, la misma ropa, la misma vivienda, la misma salud, nunca se entendió así. Eso fue precisamente lo que intentó hacer el Socialismo, porque la filosofía socialista, es colectivista ¿Qué quiere decir? Que pone las necesidades del colectivo antes que las necesidades y derechos del individuo, de hecho, Adolf Hitler fue el que famosamente dijo que “las necesidades de la sociedad venían antes que las necesidades del individuo” y fue así que el Nacionalsocialismo era una doctrina anticapitalista y anti liberal. Lo curioso de todo esto es que quienes han buscado la igualdad de manera sistemática han pretendido construir un mundo mejor para los seres humanos, sin embargo, en la medida en que su objetivo cierto es crear un mundo para el humano en abstracto, se olvidan de las personas en concreto y están dispuestos a aplastarlas e incluso eliminarlas como pasó en todos los regímenes Comunistas de la historia, para construir ese supuesto paraíso que en definitiva sabemos en lo que termina. Como decía George Orwell (Rebelión en la Granja) “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros” y unos capturan el poder y se sirven de todo ese poder para tener beneficios, privilegios y aplastar a todos los demás.

La búsqueda de la igualdad material es incompatible con la libertad personal porque es incompatible con la dignidad humana. Si yo dejo que los talentos de los seres humanos se desplieguen con absoluta libertad,  tengo que aceptar que unos van a volar más altos que otros, eso no significa que estén haciendo daño a ese otro, incluso más, significa que están beneficiando a los que no son tan aventajados. Nadie se perjudica porque el día de mañana un genio inventor desarrolle una cura muy barata contra el cáncer y se haga multimillonario, ese descubrimiento nos beneficia a todos. De la misma manera, nos beneficia a todos que Messi sea un excelente jugador porque le sube la calidad del fútbol a todo el mundo y es un gran show del que podemos disfrutar todos.

Las promesas de la “igualdad de oportunidades” son un pretexto para incrementar el poder del Estado, es una discusión en todo occidente. Lo que hay que aspirar es a mejorar las oportunidades. Los conceptos, las palabras son muy importantes en esto, “no se trata de igualar las oportunidades, se trata de mejorar las oportunidades para todos, independientemente de las distancias que existan entre unos y otros”. Porque yo podría tener iguales oportunidades, malísimas para todo el mundo y eso es igualdad de oportunidades.

Para que se comprenda hablemos de educación, la educación es una oportunidad, digamos que yo tengo un par de buenos colegios y tengo varios muy malos, si yo arruino los buenos colegios dejo a todos los niños del país sin buena educación, voy a tener igualdad de oportunidades en materia educativa, todos van a ir a malos colegios. Los que aprueban la igualdad de oportunidades, están diciendo que ningún niño puede ir a un mejor colegio que otro.  

La igualdad implica nivelar, yo puedo nivelar para arriba o para abajo. La igualdad necesariamente implica nivelar hacia abajo ¿saben por qué? Por una razón económica, los recursos son siempre escasos.

Vamos con otro ejemplo, supongamos un matrimonio de un argentino que se casa con una mujer de origen estadounidense, tienen un hijo, es lógico que ese niño va a aprender hablar dos idiomas, va a ser bilingüe, imaginemos la ventaja sobre los otros niños. Si nosotros estamos por la igualdad de oportunidades, el Estado debería prohibirles a los padres que le enseñen a hablar inglés, porque está dando una oportunidad injusta con respecto de otros niños que no van a hablar inglés. Queda claro cómo la igualdad siempre nivela para abajo.

La pregunta es ¿es eso lo que queremos? No. Lo que queremos es que los que están abajo suban, entonces el acento no hay que ponerlo en los que ya están bien, el discurso igualitario pone el acento en los que ya han logrado, reivindicando una especie de resentimiento. Lo que hay que hacer, es preocuparse por los que todavía no lo han logrado para que puedan llegar arriba, pero atención, con sus propios medios y por su propio esfuerzo, uno puede ayudar para que se paren sobre sus propios pies, sino tenemos trampas de dependencia de las cuales no se sale nunca.  Lo que se trata no es de igualar las oportunidades, se trata de mejorar las oportunidades para todos, no es lo mismo que todos estén iguales a que todos estén mejor.

Ese es el tema, dejemos de hablar de la igualdad material porque la igualdad material primero es imposible de alcanzar, y segundo, si se intentara conseguir es a través de un sistema totalitario porque las diferencias son múltiples, no solamente educacionales, son desde la genética, la experiencia, la inteligencia, la suerte, las capacidades, todo esto marca el destino de las personas.  

Desde luego que este pensamiento es tildado de derecha, pero definitivamente no, depende como uno lo defina, es creer en la libertad. Donde la tradición liberal moderna no está ni a la derecha ni a la izquierda, está al frente. Más allá de las distinciones, la verdadera oposición no es entre derecha e izquierda, es entre libertad y colectivismo, esa es la verdadera oposición.

Esto se enmarca en un debate racional ¿Qué significa un debate racional?, las reglas del debate racional son dos, que los argumentos deben estar ordenados de manera lógica y fundados en la evidencia, éstas son básicamente las reglas del debate racional, el resto no es racional. De ahí surge que debemos defender “la igualdad ante la ley”, de donde surge que tenemos que oponernos a todo tipo de leyes que discriminen positivamente a algún grupo determinado. Se trata de lograr “la igualdad ante la ley y no la igualdad a partir de la ley”. La cuestión es meritocrática, el mercado ha ido corrigiendo todas las cuestiones, por ejemplo, la integración laboral de las mujeres, no es que necesiten cuotas las mujeres para trabajar, hoy por hoy el capital humano que aportan las mujeres es tanto mayor que el de los hombres, por lo tanto, a las mismas empresas no les conviene no contratar a mujeres que están mas capacitadas que los hombres, si no lo hace la que pierde es la empresa.

Ese es el principio, es que todos somos iguales en dignidad y derecho, no iguales materialmente. Si fuéramos iguales materialmente no tendría sentido consagrar un principio de igualdad legal. Si fuéramos todos clones, hiciéramos siempre lo mismo, decidiéramos lo mismo siempre, tuviéramos los mismos gustos, actuáramos de la misma manera, nunca de manera distinta, cuál sería el punto del principio de igualdad ante la ley. Es precisamente porque somos diferentes desde el punto de vista material se justifica el principio de igualdad ante la ley.  

La promoción de la igualdad siempre es llevada adelante por élites que terminan haciéndose el poder de los privilegios de los beneficios que están denunciando, el que reparte recibe siempre la mejor parte.

Repasemos algunos casos, Joseph Stalin el quinto hombre más rico de la historia de la humanidad según la revista Time. El profeta del Marxismo máximo, Fidel Castro, defensor de la igualdad por excelencia, una fortuna de 900 millones de dólares según la revista Forbes. Evo Morales que se mueve en avión privado por todas partes, vive con más comodidades que los ricos de Estados Unidos, no todos los ricos tienen un avión privado. El Papa Francisco, siempre vivió de manera muy austera hasta que llegó al Vaticano, tiene un sentimiento anti capitalista que nutre el discurso igualitario, el no entiende de economía y no se preocupó por estudiar tampoco. Hugo Chaves en Venezuela otro caso para mencionar. Los casos de Argentina por razones obvias me ahorro las explicaciones de las personalidades que tenemos que defienden la igualdad, pero tienen fortunas incalculables y justamente hicieron culto de la desigualdad ante la Ley con tratamientos especiales cuando fueron llevados a la justicia.

Para terminar estimados lectores, las instituciones de igualdad ante la ley, es decir de libertad, fomentan la dignidad, el respeto de los unos por los otros y permiten que todos prosperemos.

Muchas gracias y hasta la próxima.

 


domingo, 19 de septiembre de 2021

La clave es la productividad:

 

Desde sectores de izquierda se escucha muy a menudo propuestas para terminar con el desempleo en Argentina a través de:

“La reducción de la jornada laboral sin rebaja de salarios y aumento del salario mínimo que cubra la canasta familiar, repartir horas para que pueda haber más personas ocupadas”

Esta propuesta cuando estos grupos están en campaña puede sonar atractiva, sin embargo, los resultados que traen son exactamente opuestos a lo que se quiere conseguir.

Vamos a analizar la propuesta en concreto. Para eso imaginemos lo que ocurre en una empresa que contrata al día de hoy:

tres empleados,

les paga el salario promedio de la economía de $ 39.500,00

trabajan 40 horas por semana es decir 8 horas de lunes a viernes

 

Estas 40 horas semanales por 3 empleados totalizan 120 horas semanales y si a eso lo llevamos al mes la empresa obtiene 480 horas mensuales.

El gasto total para esta empresa en salario asciende a $ 118.500,00 por lo que cada hora que se trabaja tiene un costo de $ 246,90.

La propuesta de la gente de la izquierda exige que estos trabajadores ya no trabajen 8 horas por día y 40 horas semanales, sino que solo lo hagan en 6 horas por día con lo cual son 30 horas semanales.

Si esto se lleva a la práctica, mientras la empresa antes recibía 120 horas de trabajo por semana, ahora recibirá de parte de sus empleados solamente 90 horas semanales. Es por esto que estas políticas de izquierda sostienen que reducir la jornada de trabajo aumenta el empleo ya que, para conseguir la misma cantidad de horas semanales trabajadas, la empresa ahora tendría que conseguir a otro trabajador que aporte 30 horas de trabajo por semana. Analizando esto podríamos pensar que estamos en lo justo y conseguimos el objetivo gracias a la reducción de horas de trabajo, hemos aumentado el nivel de empleo.

Obviamente esto no va a terminar ocurriendo, en primer lugar, porque suponiendo que a los empleados se les sigue pagando el mismo salario promedio que antes, ahora para obtener las mismas 120 horas de trabajo por semana nuestra empresa deberá contratar:

cuatro empleados,

les pagará el salario promedio de la economía de $ 39.500,00

trabajarán 30 horas por semana es decir 6 horas de lunes a viernes

 

El gasto total para esta empresa en salario va a ascender a $ 158.000,00 por lo que cada hora que se trabaja va a tener un costo de $ 329,20. (lo que antes era $ 246,90) quiere decir que tendrá un aumento del 17%.

De dónde va a salir la plata para costear todo esto ya que la empresa cuenta con las mismas horas productivas con un claro aumento de costos. El problema es mucho peor, porque la propuesta es no solo reducir la jornada laboral a 30 horas semanales, sino que el salario debe ser igual a la Canasta Básica Familiar, si tomamos los últimos datos del INDEC el precio de la Canasta Básica Familiar está en $ 67.577,00.

Si se llevara toda la propuesta adelante, la empresa  no solo ahora va a tener cuatro empleados que trabajen 6 horas por día, sino que a cada uno va a tener que pagarle $ 67.577,00 totalizando esto un gasto en salarios de $ 270.308,00 lo que significa un aumento del 128% del gasto respecto de la situación inicial.

Qué pasa entonces, si nuestras empresas no pueden soportar un aumento de esa magnitud en su gasto en salarios, lo que ocurrirá es que, frente a este nuevo salario mínimo legal equivalente a la Canasta Básica Familiar, solo se podrá contratar a 1,7 empleados, es decir que en el mejor de los casos se despedirá a un empleado y en el peor escenario, se terminará despidiendo a dos.

La propuesta de la izquierda entonces conseguirá un objetivo inverso al que quería obtener. No solo no va haber plata para incluir nuevos trabajadores en el mercado laboral, sino que producto del aumento del salario mínimo legal va a generar un aumento del nivel de desempleo en nuestro país. No solo no aumenta el empleo sino todo lo contrario aumenta el desempleo.

Ahora bien, un último tema que es importante mencionar, es que paradójicamente para el pensamiento de la izquierda, allí donde existe más riqueza menos horas trabajan los individuos. De acuerdo con una recopilación de datos internacionales existe una relación inversa entre las horas trabajadas por los trabajadores y el PBI per cápita de un país. Esto quiere decir que cuando más rico es un país menos horas se trabaja dentro de ese país. Ustedes se preguntarán cómo es que esto ocurre y la respuesta tiene una sola palabra:

“PRODUCTIVIDAD”

La productividad, mide cuántas cosas se pueden producir en una determinada unidad de tiempo. Es decir, cuanto mayor sea la productividad más bienes y servicios estarán produciendo los trabajadores en la misma cantidad de tiempo. Este es el secreto de la riqueza de las naciones. En la medida que cada trabajador aumenta su productividad cada vez nos hacemos más ricos y es esa riqueza la que nos permite comprar más bienes, servicio, educación, salud y también más tiempo de ocio.

Si queremos que aumenten los salarios y que caigan las horas de trabajo que se necesitan para conseguirlos, la única manera es conseguir aumentos de productividad y esto no se logra con leyes que distribuyan el trabajo que existe. Se logra por el contrario con una mejor tecnología, eficiencia productiva y con mayores niveles de inversión e innovación. Es decir, con todo lo que resulta de poner en práctica el capitalismo y la economía de mercado. Y con nada que resulte de ideas socialista y regulaciones impuestas con propuestas de izquierda.  

La clave del juego en la economía es la productividad, que cada ser humano produzca más. La productividad se basa en tecnología, capital humano, educación, conocimiento, capital institucional, recursos naturales, capital físico es decir las máquinas y el capital financiero. Por lejos, el capital intangible es el más valioso de todos. Para tener una idea, en Estados Unidos el 80% del capital real es el intangible, donde están las instituciones, la tecnología, el capital humano. Una forma de ver esto sería, un mexicano pobre en México que hace pocas cosas, cruza la frontera y seguro se hace más productivo porque tiene acceso a una mayor cantidad de bienes  ¿Por qué? Porque funcionan las instituciones, las reglas de juego, el mexicano es la misma persona, pero todo funciona mejor y produce más por eso consume más. Para entenderlo de otra forma, si cada ser humano produce más, cada familia puede consumir más y va a vivir mejor, esa es la regla básica de la economía. Exportar es una estrategia muy interesante desde el punto de vista de la expansión como por ejemplo Argentina que es un país de ingreso medio que tiene una población de 40 millones de habitantes, ¿puede vivir con el mercado interno? Si, pero la verdad que tenemos un mercado internacional mucho más grande y atractivo para crecer. Exportar es una estrategia de desarrollo, pero la clave es la productividad. Podemos fijar un tipo de cambio alto inicial como para que encienda la llama de un programa económico, pero insisto como algo inicial, automáticamente me tengo que poner a trabajar en ser más productivo. Además, el tipo de cambio alto o bajo no lo decide un gobierno, lo decide el mercado.

Para terminar estimados lectores, en los países desarrollados la gente es cara y las cosas son baratas y en los países subdesarrollados la gente es barata y las cosas son caras. Eso significa traducido en términos económicos, en un país desarrollado la gente es muy productiva, por lo tanto, gente cara puede producir barato y en un país subdesarrollado la economía es poco productiva, las personas producen caro a pesar de ser muy barato. Lo que se tiene que lograr es lo contrario, tenemos que tener una economía enfocada en la productividad y esto es ser más eficiente todo el tiempo.   

Muchas gracias y hasta la próxima.

Fuente: Ivan Carrino 


domingo, 12 de septiembre de 2021

¿Qué tiene que hacer Argentina?:

 

Argentina es uno de los países más ricos del mundo. Adicionalmente, tiene un capital humano muy valioso, en parte tristemente esparcido por el mundo.

¿Qué le pasa a Argentina para que la pobreza sea del 48% y un 20% adicional esté al borde de caer en ella según la Universidad Católica Argentina (UCA)?

Argentina es un país donde se escucha constantemente criticar al “Neoliberalismo” (nadie lo puede definir) y exigir más intervención cuando el país está siendo devastado por la inflación y el clientelismo extractivo implementado por gobiernos cada vez más intervencionistas. Neoliberalismo podríamos asociarlo a Liberalismo, si tenemos cada vez más intervención, la acusación es totalmente incorrecta.

Argentina es uno de esos tristes casos de un país con enorme potencial que está siendo hundido por un sector político que niega los elementos que destruyen su economía: Una política monetaria destructora y una política fiscal confiscatoria.

Argentina es un país rico lleno de pobres porque la política confisca la riqueza vía monetaria con la inflación, el impuesto de los pobres, y una fiscalidad simplemente que ahoga al sector productivo.

¿Qué tiene que hacer Argentina para salir de este círculo que lleva al país a caer en la estanflación en los buenos tiempos y en depresión en épocas de recesión?

Primero, abandonar ya la política equivocada del Banco Central de la República Argentina. Los argentinos e inversores internacionales no aceptan pesos, y no es porque sean tontos o malvados, sino porque tienen la certeza de que se va a hundir el poder adquisitivo de la moneda con una de las políticas monetarias más devastadoras del mundo, solo comparable a la venezolana.

Esa política monetaria ha hecho que el peso pierda el 98% de su poder adquisitivo en los últimos diez años y que la inflación en 2021 supere el 50% en los últimos doce meses.

Ninguna familia o negocio puede sobrevivir a una moneda que hunde así los salarios reales y los ahorros.  Se sigue culpando al neoliberalismo de esta aberración, en un país rico donde la inflación de los países cercanos no llega al 5% es una falacia y un engaño.

El presidente Alberto Fernández dijo recientemente que “ha llegado la hora de entender que el capitalismo no ha dado buenos resultados” y lo dice en un país donde se ha destruido el más mínimo atisbo de libre mercado, competencia e incentivo al crecimiento con el intervencionismo más absurdo y agresivo de la región.

El problema de Argentina nunca ha sido el capitalismo, sino un estatismo extractivo que ha elevado el gasto político a niveles estratosféricos mientras destruía la posibilidad de crear empleo del sector privado con una fiscalidad confiscatoria.

En Argentina no queda el más mínimo destello de capitalismo y se ha impuesto un sistema de incentivos perversos donde el Estado fagocita cualquier atisbo de riqueza productiva para perpetuar un sistema ineficiente que, además, aumenta la pobreza y empeora el potencial de crecimiento.

El sistema económico argentino nos demuestra que el intervencionismo no solo no genera mejor crecimiento y empleo, sino que multiplica la pobreza y destruye puestos de trabajo.

Argentina en el año 1974 tenía:

4% de pobreza y el peso del Estado en la economía era del 15%

¿Qué pasó en todos estos años?

El Estado se multiplicó por 3, es decir, pasó a pesar un 45% en el PBI y la  

Pobreza se multiplicó por 12 llegando al 48%.

Está todo dicho que el camino no es por acá.

El PBI no se expande desde 2011. En el 2021 el PBI per cápita está 15% más abajo que lo que teníamos en el 2011 producto de que lo que creció fue solo la población.

En los últimos 10 años se perdieron 225.000 puestos de trabajo, el salario real es igual al del 2004. Más de 6 millones de argentinos trabajando en negro sin ningún tipo de cobertura de salud y por accidentes de trabajo.

¿Qué consecuencias tiene todo esto?

Lo primero que provocan estas políticas populistas es que las familias ricas se vayan, después siguen las multinacionales, las empresas más chicas, los jóvenes profesionales y por último se va el que puede. Venezuela está en esta última etapa que es: “se va el que puede”, en Argentina se fueron los ricos, las multinacionales y se está yendo la gente más capacitada.

¿Cómo se detiene esto?

Hay una sola forma que es con CRECIMIENTO ECONÓMICO. Para lograrlo es necesario invertir y para que haya inversión primero tiene que haber ahorro, pero con un Estado que lo único que genera es déficit fiscal, lo primero que destruye es justamente el ahorro y absorbe todo el crédito disponible.

La inversión va donde hay RENTABILIDAD y SEGURIDAD JURÍDICA. La violación al derecho de propiedad implicado en los impuestos la ahuyenta, descapitaliza, baja salarios y hace que los proyectos de inversión rentables sean inviables por causas exógenas al mercado.

El único camino para incrementar el poder de compra de los trabajadores o salario real es la creación de más empleos productivos, no falsos empleos en el gobierno o planes sociales, que para pagarlos toman dinero de los impuestos.

Un país emergente, como es Argentina, con un Estado sobredimensionado jamás se desarrollará.

La contracara para encausar una solución es “la política”, tenemos elecciones este año, primero las PASO y después las Generales. Estamos siendo testigos de una campaña política ausente de propuestas y muy vacía de contenido que nos condujo a que:

Muchos argentinos no es que no tienen el voto definido, mucho peor todavía, no tienen definido si van a ir a votar

Marca un claro disgusto con la clase política.

¿Por qué se da esta situación?

Porque la agenda de la política es muy distinta a la de la gente que tiene problemas reales como despidos, cierres de comercio, sequía, caída de ventas, inflación, industria del juicio, presión fiscal creciente. De modo tal que la campaña se planteó políticos hablándole a otros políticos, muy lamentable.

Llegó la hora de aplicar políticas de sentido común. Bajar el gasto público para bajar impuestos, reformar las leyes laborales para los nuevos empleos, abrir la economía al mundo para poder comerciar. La obra pública tal como está planteada es un antro de corrupción de modo tal que debe ser eliminada. Ley de Coparticipación, otra ley que debe ser eliminada, que cada provincia gaste en función de los recursos que genera y por último eliminar el Banco Central, de esa forma se terminaría con años y años de inflación, los opositores a esta última medida manifiestan, “se terminaría con la inflación, pero no con el déficit fiscal”. Pues bien, eliminen del gasto público todas las ineficiencias y filtraciones (forma elegante de definir el robo) y van a ver cómo se termina el déficit y pasamos a tener superávit. De esa forma no necesitamos emisión ni tampoco Banco Central, pero algo mucho mejor todavía, al eliminar el déficit fiscal nunca más vamos a tener deuda. Todos discuten la deuda, pero nadie discute sus causas, es que a los políticos no les conviene discutir sobre las causas. Queda más que claro que la agenda de la política es muy distinta a la agenda de la gente.

Los argentinos debemos reaccionar porque la clase política se preocupa más por sus cargos y sus sueldos que por la realidad de la gente. Es necesario salir de la terquedad en seguir creyendo en que el “Estado Presente” nos dará bienestar y crecimiento. El Estado solo nos puede dar retroceso, subdesarrollo, pobreza, inseguridad y decadencia.

Tenemos que ir hacia un camino de respeto a la vida, a la libertad y a la propiedad y eso no es otra cosa que “Liberalismo”. Siendo la vida y la libertad derechos naturales y la propiedad privada el insumo fundamental para el desarrollo personal y el progreso de una nación.

Por último, mencionar que esto “no es antisistema” como se lo quieren tildar. Abrazar esos valores que son en los que se basó nuestra Constitución de 1853, que es justamente el sistema que debemos exigir que se aplique. No es un voto estratégico, es un voto de valores para que de una vez y para siempre Argentina se transforme.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 5 de septiembre de 2021

La deuda pública y el verdadero problema del gobierno:


Hay mucha confusión entre la gente respecto de qué ha pasado con la deuda pública en Argentina en los últimos gobiernos, vemos partidarios de un lado y de otro que muestran gráficos, obviamente cada uno a modo de defensa de su propia gestión, lo único que logran es llevar confusión al tema de la deuda. A pedido de muchos de mis lectores voy desde el punto de vista de la evolución de la deuda a determinar cuál ha sido la responsabilidad de los gobiernos anteriores y el actual.

También vamos a visualizar cuál es el verdadero problema hoy, que no es la deuda del Tesoro Nacional, esa que se reestructuró o la que se está negociando con el FMI y que en buena medida estalló durante el gobierno de Mauricio Macri.

Ese no es hoy el verdadero problema, el problema fundamental es lo que está sucediendo con el Banco Central, justamente porque el gobierno actual no ha tenido capacidad de financiamiento del déficit fiscal. Lo ha financiado casi íntegramente con emisión monetaria a partir del estallido del déficit fiscal del año pasado, provocado por la pandemia y la cuarentena. Eso genera un verdadero problema de Leliq y de intereses de estas Leliq en mano de los Bancos.

En el primer gobierno de Cristina 2007/2011, se termina el superávit fiscal heredado del gobierno de Néstor Kirchner. El Estado, tenía un ahorro producto de que los ingresos superaban a los gastos, no tenía necesidad de financiamiento. Se termina el superávit fiscal con el primer gobierno de Cristina, eso generó la estatización de las AFJP en el año 2009.

En el segundo gobierno de Cristina 2011/2015, continúa con déficit fiscal y para cubrirlo usa endeudamiento en pesos intra sector público, fundamentalmente con el fondo de garantía de las jubilaciones después de haber estatizado los fondos de las AFJP, de esta forma fue su principal fuente de financiamiento durante el segundo mandato de Cristina. Tenía cerrado el acceso a otro tipo de financiamiento como era el mercado de capital internacional. Además, Cristina se consume las reservas del Banco Central. Tenía más de 30 mil millones de dólares de reservas disponibles en el año 2010 y termina en el 2015 su segundo mandato prácticamente con “cero reservas netas” disponibles en el Banco Central, es decir, dólares constantes y sonantes. Entre el 2012 y 2015 se usan los dólares de las reservas fundamentalmente para pagar vencimientos de deuda. Se pone el cepo justamente para preservar el uso de esos dólares, a su vez, se usan parte de las reservas para intervenir en el mercado cambiario y habilitan el dólar ahorro para que el dólar libre-blue no se dispare la brecha por arriba del 50%.

El gobierno de Mauricio Macri, recibe un Banco Central sin reservas netas y líquidas y con un déficit fiscal del 4,5% del PBI. Argentina fue el campeón mundial de emisión de deuda en dólares en los mercados de crédito internacional. Emitió tres veces más deuda que México y seis veces más que Brasil en solo dos años, 2016 y 2017, ese mega endeudamiento que toma Mauricio Macri colapsa cuando a principios del 2018 ante un cambio en el escenario internacional se corta el financiamiento para la Argentina y tiene que salir corriendo a buscar la asistencia del Fondo Monetario Internacional para seguir refinanciando la deuda en dólares si no hubiese caído en default.

Finalmente, con Alberto Fernández, se gasta la última caja disponible que había para financiar el déficit fiscal que es la emisión monetaria pura para asistir al Tesoro. El año pasado, cuando estalla la pandemia explota el déficit fiscal porque se derrumba la recaudación y se potencia el gasto público para asistir a los sectores más afectados por la cuarentena dura. Argentina tiene un déficit fiscal primario operativo sin contar intereses de la deuda de 6,5% del PBI, eso se financia íntegramente con emisión monetaria.

Ahora vamos a ver cuál es el verdadero problema de esa mega emisión monetaria y las consecuencias que eso está generando en el día de hoy con este escenario de crisis permanente, brecha cambiaria arriba del 80/85% sumado a los problemas permanentes en que transita esta economía.

Repasemos punto por punto cual ha sido el endeudamiento de los dos gobiernos de Cristina, después durante el gobierno de Mauricio Macri y finalmente el actual de Alberto Fernández.

-Primer gobierno de Cristina 2007/2011, en ese período la deuda aumenta en 20 mil millones de dólares, eso representa un aumento del 11,5%, la deuda aumenta menos que el crecimiento de la economía, de manera tal que la deuda cae del 62,1% al 38,9% sobre PBI. Mayoritariamente deuda en pesos intra sector público.

-Segundo gobierno de Cristina 2011/2015, en ese período la deuda aumenta en 43 mil millones de dólares, eso representa un aumento del 22%, no hay crecimiento de la economía en ese período, entramos en estancamiento, la deuda con relación al PBI crece del 38,9% al 52,6%. Sigue siendo en pesos e intra sector público.       

-Mauricio Macri 2015/2019, con un déficit fiscal importante heredado del gobierno de Cristina en el orden del 4,5% en términos de PBI, decide financiar ese déficit fiscal en pesos emitiendo deuda en dólares en el mercado internacional. La deuda pasa de 240 mil millones de dólares a 323 mil millones de dólares, un incremento de deuda de unos 82 mil millones de dólares que representa un 34,2% más. Dentro de ese número está el crédito con el Fondo Monetario Internacional para refinanciar los vencimientos de deuda con el sector privado cuando se frena el financiamiento a la Argentina por el cambio en escenario internacional.

No es que el crédito con el Fondo incrementó deuda, parte de ese crédito (2/3 aproximadamente) fue destinado a cancelar compromisos que ya tenía proveniente de gobiernos anteriores donde lo único que se hizo fue cambiar de acreedor y unos 11 mil millones de dólares se utilizaron para controlar el mercado cambiario local. Durante el gobierno de Macri hay un crecimiento de la deuda en términos de PBI, pasa del 52,6% al 90,2%, por efecto de que la emisión fue completamente en dólares impactando muy fuertemente en el peso de la deuda sobre la economía argentina.

Se afirma desde el gobierno a través del ministro Guzmán que el incremento de deuda fue de 100 mil millones de dólares durante el gobierno de Macri, ese número se explica considerando los 18 mil millones de dólares utilizados para arreglar con los Fondos Buitres. Esta deuda es del gobierno anterior, no de Macri. Esto confirma que lo expresado por Guzmán no es correcto porque está considerando como incremento de deuda siendo que la deuda con los Buitres ya existía cuando asume Mauricio Macri, en todo caso es el responsable de haberle dado solución a ese viejo problema que limitaba a la Argentina acceder a los mercados de capitales.

¿Qué pasó en el gobierno de Alberto Fernández?

La deuda del Tesoro Nacional no es algo relevante, no es hoy un problema, el aumento de esa deuda es de 20 mil millones de dólares. Esta deuda es en pesos y una parte muy menor es en dólares.

En primer lugar, la deuda en pesos que está emitiendo el gobierno es a corto plazo. Todo vencimiento que no pueda ser refinanciado emitiendo bonos de deuda, van a correr al dólar y se va a ampliar la brecha cambiaria. El segundo problema y cada vez mayor de esa deuda en pesos es que las renovaciones que está logrando el gobierno son deuda indexada por CER, es decir, indexada por inflación, tengamos en cuenta que la inflación va a superar el 50%. Quiere decir, ante una corrida de pesos al dólar, el dólar provocaría un incremento de la inflación, este incremento de la inflación impactaría sobre la deuda que está indexada con lo cual una devaluación que anteriormente actuaba como una licuación de pasivos en estos momentos estaría provocando justamente el efecto inverso.

¿Cuál es el verdadero problema del gobierno?

El problema principal del gobierno de Alberto Fernández no es el tamaño de la deuda que tomó el Tesoro. El problema central que tiene el gobierno es el monto de las LELIQ, por la mega emisión monetaria, justamente por no poder emitir deuda para refinanciar el mega déficit fiscal del año pasado.

Para sacar esos pesos del mercado emite LELIQ y quita esos pesos de circulación. Estos pasivos son remunerados para el Central, es decir, pagan intereses a los bancos para que a su vez los bancos paguen intereses a los depositantes en plazo fijo. Cuando se inició el gobierno de Alberto Fernández había $ 1,17 billones de pesos de LELIQ y PASES, hoy ese monto es de $ 4 billones de pesos.

Este es el verdadero problema que tiene el gobierno porque en algún momento esto puede estallar. Además, este sistema quita financiamiento al sector privado porque la capacidad prestable que tienen los bancos con los depósitos que reciben, es destinada a la adquisición de las LELIQ.

Estos pasivos remunerados representan un 11% del PBI, esas LELIQ están en poder de los bancos a diferencia de las LEBAC que emitía el gobierno de Macri que estaban en mano de particulares y empresas y el pase al dólar se produjo en menos tiempo. Hoy como esas LELIQ están en mano de bancos, éstos no pueden ir al dólar por el Cepo, pero los depositantes pueden retirar los depósitos y esto va a provocar que los bancos soliciten al Central la devolución de las LELIQ y ahí sí, los pesos correrían al dólar, se dispararían las brechas y un impulso inflacionario mucho mayor.

El monto de depósitos es de $ 3,8 billones, mientras se mantengan renovando sus plazos fijos no hay problema, pero si en algún momento la incertidumbre se prolonga, no se anclan las expectativas y no se llega finalmente al acuerdo con el FMI, el riesgo de que por lo menos $ 3 billones puedan ir al dólar generarían un problema mayor. Hay que estar muy atentos a estas cuestiones porque como les mencionaba, éste es el verdadero problema que tiene el gobierno de Fernández.

Un par de recomendaciones para las Pymes y el público en general, cuidar la disponibilidad en dólares, reducir los saldos a cobrar en pesos, acopiar mercaderías/insumos y tomar todo el crédito en pesos que se encuentre disponible.

Muchas gracias y hasta la próxima.