domingo, 19 de septiembre de 2021

La clave es la productividad:

 

Desde sectores de izquierda se escucha muy a menudo propuestas para terminar con el desempleo en Argentina a través de:

“La reducción de la jornada laboral sin rebaja de salarios y aumento del salario mínimo que cubra la canasta familiar, repartir horas para que pueda haber más personas ocupadas”

Esta propuesta cuando estos grupos están en campaña puede sonar atractiva, sin embargo, los resultados que traen son exactamente opuestos a lo que se quiere conseguir.

Vamos a analizar la propuesta en concreto. Para eso imaginemos lo que ocurre en una empresa que contrata al día de hoy:

tres empleados,

les paga el salario promedio de la economía de $ 39.500,00

trabajan 40 horas por semana es decir 8 horas de lunes a viernes

 

Estas 40 horas semanales por 3 empleados totalizan 120 horas semanales y si a eso lo llevamos al mes la empresa obtiene 480 horas mensuales.

El gasto total para esta empresa en salario asciende a $ 118.500,00 por lo que cada hora que se trabaja tiene un costo de $ 246,90.

La propuesta de la gente de la izquierda exige que estos trabajadores ya no trabajen 8 horas por día y 40 horas semanales, sino que solo lo hagan en 6 horas por día con lo cual son 30 horas semanales.

Si esto se lleva a la práctica, mientras la empresa antes recibía 120 horas de trabajo por semana, ahora recibirá de parte de sus empleados solamente 90 horas semanales. Es por esto que estas políticas de izquierda sostienen que reducir la jornada de trabajo aumenta el empleo ya que, para conseguir la misma cantidad de horas semanales trabajadas, la empresa ahora tendría que conseguir a otro trabajador que aporte 30 horas de trabajo por semana. Analizando esto podríamos pensar que estamos en lo justo y conseguimos el objetivo gracias a la reducción de horas de trabajo, hemos aumentado el nivel de empleo.

Obviamente esto no va a terminar ocurriendo, en primer lugar, porque suponiendo que a los empleados se les sigue pagando el mismo salario promedio que antes, ahora para obtener las mismas 120 horas de trabajo por semana nuestra empresa deberá contratar:

cuatro empleados,

les pagará el salario promedio de la economía de $ 39.500,00

trabajarán 30 horas por semana es decir 6 horas de lunes a viernes

 

El gasto total para esta empresa en salario va a ascender a $ 158.000,00 por lo que cada hora que se trabaja va a tener un costo de $ 329,20. (lo que antes era $ 246,90) quiere decir que tendrá un aumento del 17%.

De dónde va a salir la plata para costear todo esto ya que la empresa cuenta con las mismas horas productivas con un claro aumento de costos. El problema es mucho peor, porque la propuesta es no solo reducir la jornada laboral a 30 horas semanales, sino que el salario debe ser igual a la Canasta Básica Familiar, si tomamos los últimos datos del INDEC el precio de la Canasta Básica Familiar está en $ 67.577,00.

Si se llevara toda la propuesta adelante, la empresa  no solo ahora va a tener cuatro empleados que trabajen 6 horas por día, sino que a cada uno va a tener que pagarle $ 67.577,00 totalizando esto un gasto en salarios de $ 270.308,00 lo que significa un aumento del 128% del gasto respecto de la situación inicial.

Qué pasa entonces, si nuestras empresas no pueden soportar un aumento de esa magnitud en su gasto en salarios, lo que ocurrirá es que, frente a este nuevo salario mínimo legal equivalente a la Canasta Básica Familiar, solo se podrá contratar a 1,7 empleados, es decir que en el mejor de los casos se despedirá a un empleado y en el peor escenario, se terminará despidiendo a dos.

La propuesta de la izquierda entonces conseguirá un objetivo inverso al que quería obtener. No solo no va haber plata para incluir nuevos trabajadores en el mercado laboral, sino que producto del aumento del salario mínimo legal va a generar un aumento del nivel de desempleo en nuestro país. No solo no aumenta el empleo sino todo lo contrario aumenta el desempleo.

Ahora bien, un último tema que es importante mencionar, es que paradójicamente para el pensamiento de la izquierda, allí donde existe más riqueza menos horas trabajan los individuos. De acuerdo con una recopilación de datos internacionales existe una relación inversa entre las horas trabajadas por los trabajadores y el PBI per cápita de un país. Esto quiere decir que cuando más rico es un país menos horas se trabaja dentro de ese país. Ustedes se preguntarán cómo es que esto ocurre y la respuesta tiene una sola palabra:

“PRODUCTIVIDAD”

La productividad, mide cuántas cosas se pueden producir en una determinada unidad de tiempo. Es decir, cuanto mayor sea la productividad más bienes y servicios estarán produciendo los trabajadores en la misma cantidad de tiempo. Este es el secreto de la riqueza de las naciones. En la medida que cada trabajador aumenta su productividad cada vez nos hacemos más ricos y es esa riqueza la que nos permite comprar más bienes, servicio, educación, salud y también más tiempo de ocio.

Si queremos que aumenten los salarios y que caigan las horas de trabajo que se necesitan para conseguirlos, la única manera es conseguir aumentos de productividad y esto no se logra con leyes que distribuyan el trabajo que existe. Se logra por el contrario con una mejor tecnología, eficiencia productiva y con mayores niveles de inversión e innovación. Es decir, con todo lo que resulta de poner en práctica el capitalismo y la economía de mercado. Y con nada que resulte de ideas socialista y regulaciones impuestas con propuestas de izquierda.  

La clave del juego en la economía es la productividad, que cada ser humano produzca más. La productividad se basa en tecnología, capital humano, educación, conocimiento, capital institucional, recursos naturales, capital físico es decir las máquinas y el capital financiero. Por lejos, el capital intangible es el más valioso de todos. Para tener una idea, en Estados Unidos el 80% del capital real es el intangible, donde están las instituciones, la tecnología, el capital humano. Una forma de ver esto sería, un mexicano pobre en México que hace pocas cosas, cruza la frontera y seguro se hace más productivo porque tiene acceso a una mayor cantidad de bienes  ¿Por qué? Porque funcionan las instituciones, las reglas de juego, el mexicano es la misma persona, pero todo funciona mejor y produce más por eso consume más. Para entenderlo de otra forma, si cada ser humano produce más, cada familia puede consumir más y va a vivir mejor, esa es la regla básica de la economía. Exportar es una estrategia muy interesante desde el punto de vista de la expansión como por ejemplo Argentina que es un país de ingreso medio que tiene una población de 40 millones de habitantes, ¿puede vivir con el mercado interno? Si, pero la verdad que tenemos un mercado internacional mucho más grande y atractivo para crecer. Exportar es una estrategia de desarrollo, pero la clave es la productividad. Podemos fijar un tipo de cambio alto inicial como para que encienda la llama de un programa económico, pero insisto como algo inicial, automáticamente me tengo que poner a trabajar en ser más productivo. Además, el tipo de cambio alto o bajo no lo decide un gobierno, lo decide el mercado.

Para terminar estimados lectores, en los países desarrollados la gente es cara y las cosas son baratas y en los países subdesarrollados la gente es barata y las cosas son caras. Eso significa traducido en términos económicos, en un país desarrollado la gente es muy productiva, por lo tanto, gente cara puede producir barato y en un país subdesarrollado la economía es poco productiva, las personas producen caro a pesar de ser muy barato. Lo que se tiene que lograr es lo contrario, tenemos que tener una economía enfocada en la productividad y esto es ser más eficiente todo el tiempo.   

Muchas gracias y hasta la próxima.

Fuente: Ivan Carrino 


2 comentarios:

  1. Como siempre, Mario, aportando de manera concisa y clara estos conceptos tan nutritivos. Gracias!

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  2. Muchas gracias Mario por tus informes tan precisos!!

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