Desde sectores de izquierda se escucha muy a menudo
propuestas para terminar con el desempleo en Argentina a través de:
“La reducción de la jornada
laboral sin rebaja de salarios y aumento del salario mínimo que cubra la
canasta familiar, repartir horas para que pueda haber más personas ocupadas”
Esta propuesta cuando estos grupos están en campaña puede
sonar atractiva, sin embargo, los resultados que traen son exactamente
opuestos a lo que se quiere conseguir.
Vamos a analizar la propuesta en concreto. Para eso
imaginemos lo que ocurre en una empresa que contrata al día de hoy:
tres
empleados,
les
paga el salario promedio de la economía de $ 39.500,00
trabajan
40 horas por semana es decir 8 horas de lunes a viernes
Estas 40 horas semanales por 3 empleados totalizan 120
horas semanales y si a eso lo llevamos al mes la empresa obtiene 480 horas
mensuales.
El gasto total para esta empresa en salario asciende a $
118.500,00 por lo que cada hora que se trabaja tiene un costo de $
246,90.
La propuesta de la gente de la izquierda exige que estos
trabajadores ya no trabajen 8 horas por día y 40 horas semanales, sino que
solo lo hagan en 6 horas por día con lo cual son 30 horas semanales.
Si esto se lleva a la práctica, mientras la empresa antes
recibía 120 horas de trabajo por semana, ahora recibirá de parte de sus
empleados solamente 90 horas semanales. Es por esto que estas políticas de
izquierda sostienen que reducir la jornada de trabajo aumenta el empleo ya que,
para conseguir la misma cantidad de horas semanales trabajadas, la empresa
ahora tendría que conseguir a otro trabajador que aporte 30 horas de trabajo
por semana. Analizando esto podríamos pensar que estamos en lo justo y
conseguimos el objetivo gracias a la reducción de horas de trabajo, hemos
aumentado el nivel de empleo.
Obviamente esto no va a terminar ocurriendo, en primer lugar, porque suponiendo que a los empleados
se les sigue pagando el mismo salario promedio que antes, ahora para obtener
las mismas 120 horas de trabajo por semana nuestra empresa deberá contratar:
cuatro
empleados,
les
pagará el salario promedio de la economía de $ 39.500,00
trabajarán
30 horas por semana es decir 6 horas de lunes a viernes
El gasto total para esta empresa en salario va a ascender
a $ 158.000,00 por lo que cada hora que se trabaja va a tener un costo
de $ 329,20. (lo que antes
era $ 246,90) quiere decir que tendrá un aumento del 17%.
De dónde va a salir la plata para costear todo esto ya
que la empresa cuenta con las mismas horas productivas con un claro aumento de
costos. El problema es mucho peor, porque la propuesta es no solo reducir la jornada laboral a 30 horas semanales, sino que el salario debe ser
igual a la Canasta Básica Familiar, si tomamos los últimos datos del INDEC
el precio de la Canasta Básica Familiar está en $ 67.577,00.
Si se llevara toda la propuesta adelante, la empresa no
solo ahora va a tener cuatro empleados que trabajen 6 horas por día, sino que a
cada uno va a tener que pagarle $ 67.577,00 totalizando esto un gasto en
salarios de $ 270.308,00 lo que significa un aumento del 128% del gasto
respecto de la situación inicial.
Qué pasa entonces, si nuestras empresas no pueden
soportar un aumento de esa magnitud en su gasto en salarios, lo que ocurrirá es
que, frente a este nuevo salario mínimo legal equivalente a la Canasta Básica Familiar,
solo se podrá contratar a 1,7 empleados, es decir que en el mejor de los
casos se despedirá a un empleado y en el peor escenario, se terminará
despidiendo a dos.
La propuesta de la izquierda entonces conseguirá un
objetivo inverso al que quería obtener. No solo no va haber plata para incluir nuevos
trabajadores en el mercado laboral, sino que producto del aumento del salario
mínimo legal va a generar un aumento del nivel de desempleo en nuestro país. No
solo no aumenta el empleo sino todo lo contrario aumenta el desempleo.
Ahora bien, un último tema que es importante mencionar,
es que paradójicamente para el pensamiento de la izquierda, allí donde existe más
riqueza menos horas trabajan los individuos. De acuerdo con una recopilación de
datos internacionales existe una relación inversa entre las horas trabajadas por
los trabajadores y el PBI per cápita de un país. Esto quiere decir que cuando
más rico es un país menos horas se trabaja dentro de ese país. Ustedes se
preguntarán cómo es que esto ocurre y la respuesta tiene una sola palabra:
“PRODUCTIVIDAD”
La productividad, mide cuántas cosas se pueden producir
en una determinada unidad de tiempo. Es decir, cuanto mayor sea la
productividad más bienes y servicios estarán produciendo los trabajadores en la
misma cantidad de tiempo. Este es el secreto de la riqueza de las naciones. En
la medida que cada trabajador aumenta su productividad cada vez nos hacemos más
ricos y es esa riqueza la que nos permite comprar más bienes, servicio,
educación, salud y también más tiempo de ocio.
Si queremos que aumenten los salarios y que caigan las
horas de trabajo que se necesitan para conseguirlos, la única manera es
conseguir aumentos de productividad y esto no se logra con leyes
que distribuyan el trabajo que existe. Se logra por el contrario con una
mejor tecnología, eficiencia productiva y con mayores niveles de inversión e
innovación. Es decir, con todo lo que resulta de poner en práctica el
capitalismo y la economía de mercado. Y con nada que resulte de ideas
socialista y regulaciones impuestas con propuestas de izquierda.
La clave del juego en la economía es la productividad,
que cada ser humano produzca más. La productividad se basa en tecnología, capital humano, educación,
conocimiento, capital institucional, recursos naturales, capital físico es
decir las máquinas y el capital financiero. Por lejos, el capital intangible es
el más valioso de todos. Para tener una idea, en Estados Unidos el 80% del
capital real es el intangible, donde están las instituciones, la tecnología, el
capital humano. Una forma de ver esto sería, un mexicano pobre en México que hace
pocas cosas, cruza la frontera y seguro se hace más productivo porque tiene
acceso a una mayor cantidad de bienes ¿Por qué? Porque funcionan las
instituciones, las reglas de juego, el mexicano es la misma persona, pero todo
funciona mejor y produce más por eso consume más. Para entenderlo de otra
forma, si cada ser humano produce más, cada familia puede consumir más y va a
vivir mejor, esa es la regla básica de la economía. Exportar es una
estrategia muy interesante desde el punto de vista de la expansión como por
ejemplo Argentina que es un país de ingreso medio que tiene una población de 40
millones de habitantes, ¿puede vivir con el mercado interno? Si, pero la verdad
que tenemos un mercado internacional mucho más grande y atractivo para crecer. Exportar
es una estrategia de desarrollo, pero la clave es la productividad. Podemos
fijar un tipo de cambio alto inicial como para que encienda la llama de un
programa económico, pero insisto como algo inicial, automáticamente me tengo
que poner a trabajar en ser más productivo. Además, el tipo de cambio alto o bajo no lo
decide un gobierno, lo decide el mercado.
Para terminar estimados lectores, en los países
desarrollados la gente es cara y las cosas son baratas y en los países
subdesarrollados la gente es barata y las cosas son caras. Eso significa
traducido en términos económicos, en un país desarrollado la gente es muy
productiva, por lo tanto, gente cara puede producir barato y en un país
subdesarrollado la economía es poco productiva, las personas producen caro a
pesar de ser muy barato. Lo que se tiene que lograr es lo contrario, tenemos
que tener una economía enfocada en la productividad y esto es ser más eficiente
todo el tiempo.
Muchas gracias y hasta la próxima.

Como siempre, Mario, aportando de manera concisa y clara estos conceptos tan nutritivos. Gracias!
ResponderBorrarMuchas gracias Mario por tus informes tan precisos!!
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