Igualdad, una
cuestión que tanto se menciona, se promete y se reclama. Ahora bien, la
verdadera igualdad que tenemos que defender y exigir es la igualdad de todos
los seres humanos en sentido moral. Lo que significa que todos tenemos
exactamente la misma dignidad, en la medida en que se nos reconoce a todos la
misma dignidad, de ahí se sigue que se nos tienen que aplicar a todos las
mismas reglas. Por lo tanto, yo no voy a tener un status artificialmente creado
por el Estado por sobre los demás, como por ejemplo la aristocracia o la
esclavitud o cosas por ese estilo.
Ahora si a todos se
nos aplican las mismas reglas, se nos está permitiendo actuar en libertad, porque
yo puedo desarrollar mi proyecto de vida de acuerdo al marco de normas del
juego independientemente de lo que haga otro, respetando por supuesto el
proyecto de vida del otro. Mi potencial se va a desarrollar tanto como yo desee
y pueda, en ese sentido de la igualdad moral, sigue necesariamente la desigualdad
material.
Así como en un
partido de fútbol, en una liga se le aplica a todos las mismas reglas y va a haber unos que van a jugar mucho mejor que otros y van a cambiarse de clubes y
van a llegar al Barcelona como Messi, con una diferencia gigantesca con otras
personas, ¿quién se beneficia de este esquema de libertad? Todos los seres
humanos. Todos nos beneficiamos de ese esquema que debe ser el de la “igualdad
ante la Ley”, todos bajo la misma norma, nadie con privilegios
arbitrarios.
Ahora bien, el problema
es, “la igualdad de oportunidades”, siempre se entendió en la tradición clásica como una igualdad de status
jurídico, no como una igualdad de oportunidades materiales de que tenemos que
tener todos exactamente la misma escuela, la misma ropa, la misma vivienda, la
misma salud, nunca se entendió así. Eso fue precisamente lo que intentó hacer
el Socialismo, porque la filosofía socialista, es colectivista ¿Qué quiere
decir? Que pone las necesidades del colectivo antes que las necesidades y
derechos del individuo, de hecho, Adolf Hitler fue el que famosamente dijo
que “las necesidades de la sociedad venían antes que las necesidades del
individuo” y fue así que el Nacionalsocialismo era una doctrina anticapitalista
y anti liberal. Lo curioso de todo esto es que quienes han buscado la
igualdad de manera sistemática han pretendido construir un mundo mejor para los
seres humanos, sin embargo, en la medida en que su objetivo cierto es crear un
mundo para el humano en abstracto, se olvidan de las personas en concreto y están
dispuestos a aplastarlas e incluso eliminarlas como pasó en todos los regímenes
Comunistas de la historia, para construir ese supuesto paraíso que en
definitiva sabemos en lo que termina. Como decía George Orwell (Rebelión en
la Granja) “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que
otros” y unos capturan el poder y se sirven de todo ese poder para tener
beneficios, privilegios y aplastar a todos los demás.
La búsqueda de
la igualdad material es incompatible con la libertad personal porque es
incompatible con la dignidad humana. Si
yo dejo que los talentos de los seres humanos se desplieguen con absoluta
libertad, tengo que aceptar que unos van
a volar más altos que otros, eso no significa que estén haciendo daño a ese
otro, incluso más, significa que están beneficiando a los que no son tan
aventajados. Nadie se perjudica porque el día de mañana un genio inventor
desarrolle una cura muy barata contra el cáncer y se haga multimillonario, ese
descubrimiento nos beneficia a todos. De la misma manera, nos beneficia a todos
que Messi sea un excelente jugador porque le sube la calidad del fútbol a todo
el mundo y es un gran show del que podemos disfrutar todos.
Las promesas de la “igualdad
de oportunidades” son un pretexto para incrementar el poder del Estado, es una discusión en todo occidente. Lo que hay que
aspirar es a mejorar las oportunidades. Los conceptos, las palabras son muy
importantes en esto, “no se trata de igualar las oportunidades, se trata
de mejorar las oportunidades para todos, independientemente de las distancias
que existan entre unos y otros”. Porque yo podría tener iguales
oportunidades, malísimas para todo el mundo y eso es igualdad de oportunidades.
Para que se comprenda
hablemos de educación, la educación es una oportunidad, digamos que yo tengo un
par de buenos colegios y tengo varios muy malos, si yo arruino los buenos
colegios dejo a todos los niños del país sin buena educación, voy a tener
igualdad de oportunidades en materia educativa, todos van a ir a malos colegios.
Los que aprueban la igualdad de oportunidades, están diciendo que ningún niño
puede ir a un mejor colegio que otro.
La igualdad implica
nivelar, yo puedo nivelar para arriba o para abajo. La igualdad necesariamente
implica nivelar hacia abajo ¿saben por qué? Por una razón económica, los
recursos son siempre escasos.
Vamos con otro
ejemplo, supongamos un matrimonio de un argentino que se casa con una mujer de
origen estadounidense, tienen un hijo, es lógico que ese niño va a aprender
hablar dos idiomas, va a ser bilingüe, imaginemos la ventaja sobre los otros
niños. Si nosotros estamos por la igualdad de oportunidades, el Estado debería prohibirles
a los padres que le enseñen a hablar inglés, porque está dando una oportunidad
injusta con respecto de otros niños que no van a hablar inglés. Queda claro
cómo la igualdad siempre nivela para abajo.
La pregunta es ¿es
eso lo que queremos? No. Lo que queremos es que los que están abajo suban,
entonces el acento no hay que ponerlo en los que ya están bien, el discurso
igualitario pone el acento en los que ya han logrado, reivindicando una especie
de resentimiento. Lo que hay que hacer, es preocuparse por los que todavía no
lo han logrado para que puedan llegar arriba, pero atención, con sus propios
medios y por su propio esfuerzo, uno puede ayudar para que se paren sobre sus
propios pies, sino tenemos trampas de dependencia de las cuales no se sale
nunca. Lo que se trata no es de igualar
las oportunidades, se trata de mejorar las oportunidades para todos, no
es lo mismo que todos estén iguales a que todos estén mejor.
Ese es el tema,
dejemos de hablar de la igualdad material porque la igualdad material primero
es imposible de alcanzar, y segundo, si se intentara conseguir es a través de
un sistema totalitario porque las diferencias son múltiples, no solamente
educacionales, son desde la genética, la experiencia, la inteligencia, la
suerte, las capacidades, todo esto marca el destino de las personas.
Desde luego que este
pensamiento es tildado de derecha, pero definitivamente no, depende como
uno lo defina, es creer en la libertad. Donde la tradición liberal
moderna no está ni a la derecha ni a la izquierda, está al frente. Más allá
de las distinciones, la verdadera oposición no es entre derecha e izquierda, es
entre libertad y colectivismo, esa es la verdadera oposición.
Esto se enmarca en un
debate racional ¿Qué significa un debate racional?, las reglas del debate
racional son dos, que los argumentos deben estar ordenados de manera lógica y
fundados en la evidencia, éstas son básicamente las reglas del debate racional,
el resto no es racional. De ahí surge que debemos defender “la igualdad ante
la ley”, de donde surge que tenemos que oponernos a todo tipo de leyes que
discriminen positivamente a algún grupo determinado. Se trata de lograr “la
igualdad ante la ley y no la igualdad a partir de la ley”. La cuestión es
meritocrática, el mercado ha ido corrigiendo todas las cuestiones, por ejemplo,
la integración laboral de las mujeres, no es que necesiten cuotas las mujeres
para trabajar, hoy por hoy el capital humano que aportan las mujeres es tanto
mayor que el de los hombres, por lo tanto, a las mismas empresas no les
conviene no contratar a mujeres que están mas capacitadas que los hombres, si
no lo hace la que pierde es la empresa.
Ese es el principio, es
que todos somos iguales en dignidad y derecho, no iguales materialmente. Si
fuéramos iguales materialmente no tendría sentido consagrar un principio de
igualdad legal. Si fuéramos todos clones, hiciéramos siempre lo mismo,
decidiéramos lo mismo siempre, tuviéramos los mismos gustos, actuáramos de la misma
manera, nunca de manera distinta, cuál sería el punto del principio de igualdad
ante la ley. Es precisamente porque somos diferentes desde el punto de vista
material se justifica el principio de igualdad ante la ley.
La promoción de la igualdad
siempre es llevada adelante por élites que terminan haciéndose el poder de los privilegios de
los beneficios que están denunciando, el que reparte recibe siempre la mejor
parte.
Repasemos algunos
casos, Joseph Stalin el quinto hombre más rico de la historia de la
humanidad según la revista Time. El profeta del Marxismo máximo, Fidel
Castro, defensor de la igualdad por excelencia, una fortuna de 900 millones
de dólares según la revista Forbes. Evo Morales que se mueve en avión
privado por todas partes, vive con más comodidades que los ricos de Estados
Unidos, no todos los ricos tienen un avión privado. El Papa Francisco,
siempre vivió de manera muy austera hasta que llegó al Vaticano, tiene un
sentimiento anti capitalista que nutre el discurso igualitario, el no entiende
de economía y no se preocupó por estudiar tampoco. Hugo Chaves en
Venezuela otro caso para mencionar. Los casos de Argentina por razones obvias
me ahorro las explicaciones de las personalidades que tenemos que defienden la igualdad,
pero tienen fortunas incalculables y justamente hicieron culto de la
desigualdad ante la Ley con tratamientos especiales cuando fueron llevados a la
justicia.
Para terminar
estimados lectores, las instituciones de igualdad ante la ley, es decir de
libertad, fomentan la dignidad, el respeto de los unos por los otros y permiten
que todos prosperemos.
Muchas gracias y
hasta la próxima.

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