domingo, 28 de noviembre de 2021

La inflación sigue siendo un fenómeno monetario:

 

Para explicar voy a comenzar haciendo un poco de historia. El peronismo un día volvió y fue el 10 de diciembre de 2019, Alberto Fernández asumió la presidencia de Argentina. El cargo de vicepresidente ahora lo ocupa nada menos que Cristina Fernández de Kirchner, quien se desempeñó como presidenta por dos períodos consecutivos entre 2007 y 2015. Fue bajo su mandato que Argentina entró en un período de estanflación (estancamiento con inflación), altas tasas de pobreza, incumplimiento de la deuda soberana, increíble presión fiscal y una de las economías menos libres del mundo. Para decirlo suavemente: el país era un desastre.

Después de cuatro años con Mauricio Macri al timón y una implementación fallida de la meta por inflación, la tasa de inflación de Argentina alcanzó nuevamente su nivel más alto desde la hiperinflación de fines de la década de 1980. 

¿Qué significa metas por inflación?

Es uno de los mecanismos que se utilizan para controlar y reducir la inflación, sin entrar en tanto tecnicismo, se trata de fijar una tasa de inflación y en la medida que no se logre la meta mediante correcciones de tasa de interés, el Banco Central intenta inducir la demanda de dinero para alcanzar el objetivo fijado. Para reducir la inflación y mantener estable el peso argentino la administración de Macri adoptó un régimen de metas de inflación. Pero solo a 26 meses el régimen de metas de inflación ya había fallado. De hecho, Argentina tenía una tasa de inflación superior a la de la administración anterior.

¿Por qué fallaron las metas de inflación en Argentina?

Una historia de alta inflación naturalmente hace que los argentinos sean escépticos ante las promesas de mantener baja la inflación, pero el Banco Central reafirmó ese escepticismo al revisar su meta de inflación. El 28 de diciembre de 2017 con la tasa de inflación anual por encima del 20 por ciento, el banco central aumentó su objetivo del 12 al 15 por ciento. Quizás lo más importante fue la forma en que el Banco Central hizo el anuncio a través de su Jefe de Gabinete Marcos Peña, lo que provocó que muchos dudaran de que el Banco Central fuese realmente independiente del poder ejecutivo. Ante el temor de que la política pudiera ajustarse aún más para adaptarse al presidente, los argentinos ajustaron al alza sus expectativas de inflación.

Por último, hay que reconocer que el régimen de metas de inflación de Argentina estuvo mal diseñado desde el principio. Reducir la inflación es una tarea difícil y desagradable, requiere una mente clara, una voluntad fuerte y un enfoque bien diseñado. Argentina falló en los tres márgenes. Se mostró demasiado optimista sobre los beneficios de las metas de inflación, no logró que su compromiso fuera creíble y adoptó un enfoque que finalmente socavó sus esfuerzos. Solo nos resta esperar que los responsables de la formulación de políticas aprendan de estos errores, de cara a las próximas elecciones presidenciales donde la oposición si se ordena, repito y subrayo, si se ordena, puede alcanzar nuevamente la presidencia de la Argentina.

Los políticos argentinos después de toda esta evidencia siguen desafiando a la ciencia económica que ya lo demostró a partir de la consagración de un Nobel en Economía.

Milton Friedman dijo:

«La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario»

Uno podría imaginar que en un país con un historial tan malo en materia de inflación el pronunciamiento de Friedman sería incuestionable, pero ese no es el caso de Argentina. Por el contrario, los responsables políticos argentinos se han convertido en expertos en el desarrollo de explicaciones alternativas, con supuestos heroicos, de por qué la inflación, al menos en Argentina, no es un problema monetario, sino un fenómeno multicausal. Claramente desafiando a la ciencia, si a los hechos nos remitimos el problema de la inflación está lejos de ser resuelto, con lo cual, la tesis de nuestros políticos del fenómeno multicausal no logra el objetivo de reducir los niveles de inflación.

Sostienen que un rápido aumento en la oferta monetaria no producirá inflación. Y la inflación, dicen, podría surgir a pesar de una oferta monetaria estable. Nada más alejado de la realidad que esa afirmación.

Estas son las dos formas creativas en que los formuladores de políticas, economistas y banqueros centrales argentinos niegan que la inflación sea un fenómeno monetario.

Primero, confunden el nivel de precios con un cambio en el nivel de precios. La inflación se define típicamente como un CAMBIO sostenido en el nivel de precios. Pero se afirma que la inflación se explica por el poder del mercado. Eso es raro. La presencia de empresas con poder de monopolio, puede explicar por qué ciertos precios son altos. No puede explicar por qué han subido tan rápido. Para tomar un ejemplo típico, las grandes cadenas de supermercados pueden haber cobrado un alto precio en los últimos años, pero su gran participación en el mercado no puede explicar cómo han aumentado sus precios en un 50 por ciento anual, si tomamos los últimos cuatro años.

Para que se comprenda mejor, si hay un monopolio para un determinado producto, es muy probable que su precio sea alto por la condición de monopolio, ahora bien, la inflación es el cambio en ese precio y esto es producto de la convalidación monetaria, no por la condición de monopolio. Es más, seguramente esa misma empresa también es un monopolio en algún país vecino, como ser Chile, Perú, Uruguay, el que más nos guste, o sorpresa, en esos países no hay inflación como en Argentina. Se entiende ahora la diferencia entre nivel de precio y cambio en el nivel de precios.

Segundo, ignoran los retrasos bien conocidos entre los cambios en la oferta monetaria y sus efectos en el nivel de precios. Puede llevar varios meses y en algunos casos más de un año para que una expansión monetaria afecte completamente el nivel de precios. Que una expansión monetaria en diciembre no afecte el nivel de precios ese mismo año de ninguna manera implica que la inflación no sea un fenómeno monetario. Observar los períodos lo suficientemente largos como para incluir los retrasos de la política monetaria y la relación entre los cambios en la oferta monetaria y la inflación es clara.

La historia de la inflación argentina debería servir como un medio para preservarnos contra los malos manejos monetarios. Pero el regreso del peronismo en su versión más populista a la Argentina, está trayendo explicaciones alternativas de la inflación al ámbito del discurso de política razonable. Es una pena.

Por último, la reducción de la inflación es una política de compromiso social. Esto es, dado que la inflación es un impuesto altamente regresivo hacia los sectores más postergados, debemos estar atentos en la defensa de las buenas ideas, para que no sean engañadas por aquellas que son populares y políticamente convenientes.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 21 de noviembre de 2021

¿Cómo entender la economía después de las elecciones?:

 

El gobierno no ha tomado nota de los problemas que tiene en materia económica. Considera que sus problemas derivan de la herencia recibida y la pandemia y no hay medidas contundentes para bajar el déficit y la emisión. 

Las elecciones claramente marcaron un escenario en lo institucional a futuro muy distinto para el gobierno, ya no contará con mayorías en el Senado y en Diputados. Ahora plantean una mesa de diálogo, pero no están dadas las condiciones para que esto suceda. Después de dos años y con el veredicto de las urnas, creer que estas dos fuerzas se puedan sentar a dialogar es casi imposible, solo algún sector de Juntos por el Cambio puede mostrar alguna intención positiva a la propuesta, pero hay que tener el consenso de todos los que integran Juntos por el Cambio. Otras fuerzas minoritarias nuevas ya le confirmaron que no van a ser parte de esa mesa de diálogo.

Por otro lado, el gobierno habla de un plan plurianual basado en crecer en base al consumo y no a la inversión. Esto nos vuelve a colocar en el debate de siempre, necesitamos trabajo genuino para crecer, y eso se logra con inversión, no aumentando el consumo. La fórmula de aumentar el consumo sin inversión nos colocó en este escenario inflacionario en donde tenemos un piso del 50% de inflación anual.

Ratifica al gabinete, pero tenemos un ministro de económica que en dos años no logró absolutamente nada de lo que necesita Argentina. Reestructuró la deuda y no tenemos financiamiento, no logró acordar con el Fondo Monetario, la reducción del déficit fiscal fue producto de mayores ingresos dado que fuimos favorecidos con el incremento de precios internacionales, el impuesto a las grandes fortunas y una licuación de las partidas de gastos por efecto de la inflación. Inflación que el ministro se supone que debía combatir, pero cómo la va a combatir si es su aliada en la lucha contra el déficit. Nada en materia energética con lo cual es promesa certera de cero inversión y mayores   subsidios.  Pero ratificamos al ministro, lo que estamos ratificando es a futuro más déficit, más emisión y como si esto fuera poco, más devaluación, asegurando un incremento en el deterioro de la ya muy delicada situación social, me estoy refiriendo a la pobreza e indigencia.

Por el lado del Banco Central seguimos con más restricciones y la contracara es una caída de las reservas netas líquidas a niveles negativos.

¿Qué significa que tengamos reservas netas líquidas negativas?

Se están utilizando otras fuentes de liquidez que no son reservas propias del Banco Central, como ser, dólares que son de los depositantes en concepto de encajes de los depósitos bancarios en dólares.  

¿Pueden seguir utilizando estos encajes?

Para tener un orden de magnitudes, hay en concepto de encajes unos 12.000 millones de dólares, lleva utilizados unos 3.000 millones. Siempre y cuando no haya una corrida de depósitos en dólares, los bancos no van a necesitar recurrir a estos encajes, con lo cual el Banco Central podría seguir utilizando esa liquidez para intervenir en el mercado de cambio.

¿Se puede seguir con esta política de manera permanente?

Claramente no, porque tengo una demanda flujo de divisas y aquí tengo un stock acotado que en algún momento se extinguirá.

En otro orden, las exportaciones están planchadas y no se genera oferta de dólares. Esto llevó a realizar algunos cambios en su política económica, dejó de intervenir en los dólares alternativos, los llamados MEP y Contado con Liquidación. Y así se generó que estos dólares se vayan a 200/204 pesos. Lo primero que hace es poner blanco sobre negro a cuanto tiene que estar el dólar en el mercado, pero dada las restricciones que tenemos, no podemos decir que éste es el techo del valor del dólar. Tenemos una brecha del 100% con el dólar oficial y los dólares alternativos.         

¿Qué consecuencia tiene una brecha del 100%?

Lo primero que tenemos es que los exportadores no tienen incentivos a exportar, porque con una brecha tan grande en algún momento se va achicar con un aumento del dólar oficial, entonces espero y no vendo es decir no exporto. Los importadores ¿Qué dicen? trato de importar todo lo que puedo porque esta brecha algún día se va a achicar entonces me apuro a comprar aprovechando este dólar (oficial) atrasado.

Los incentivos están totalmente cruzados y además cuando hay brecha y es de tal magnitud como la que tenemos se produce, una fenomenal transferencia de ingresos del sector exportador al sector importador. Es de suponer que en algún momento el gobierno va a tener que empezar a devaluar el dólar oficial al menos al ritmo inflacionario.

¿En cuanto va estar la inflación?

Entre un 3 y 4% mensual, con lo cual el dólar mayorista (oficial) tendría que estar a fin de año en el orden de 110 pesos para al menos copiar la inflación de los últimos tres meses.

¿Qué se debería hacer para achicar la brecha?

Deberían bajar los dólares alternativos, tenemos que tener un incentivo para que la gente ahorre en pesos, para eso tenemos que poner la tasa de interés en niveles más altos que la inflación.

¿Cuánto fue la inflación en los últimos doce meses?

52,1%, la tasa de interés debería estar por encima del 52%, hoy tenemos una tasa de plazo fijo en el mercado de 34% anual. Conclusión, no hay incentivos a ahorrar en pesos.

Por otro lado, la tasa para tomar préstamos también está baja, son todas tasas negativas contra la inflación y las empresas además deducen los intereses como gastos en sus balances lo que la hace muy negativa contra la inflación.

El sistema financiero argentino genera un incentivo a que saques créditos y compres mercadería y genera un desincentivo a que ahorres en pesos y por esa razón, los agentes van y compran dólares. La política de incentivos está toda mal diagramada.

¿Qué consecuencias tengo si ahorro en pesos?

Ahorrar hoy es para poder acceder a un consumo en el futuro, elegir como ahorro el peso es lisa y llanamente destrozar ese consumo futuro.

Por último, si uno quiere que los dólares alternativos bajen tenemos que restringir la cantidad de moneda en el mercado, para que ello ocurra no se debe emitir o absorber el exceso de emisión, de esa forma se inflan los pasivos monetarios del Banco Central y eso genera una señal muy mala al mercado, porque esos pasivos son remunerados y hay que emitir a futuro para pagar esos intereses. Para no emitir, lo primero que tiene que desaparecer es el déficit y lo segundo que tiene que haber es financiamiento, porque si las deudas no se refinancian no queda otra alternativa que emitir para cancelar.

¿Qué política antinflacionaria tiene el gobierno?

Básicamente, retrasando el tipo de cambio, atrasando tarifas y precios regulados devenidos en congelamiento.

Me detengo un momento en la segunda ancla que son las tarifas, el gobierno de Macri inició un proceso de recomposición de tarifas, ¿Hasta cuándo? Hasta que perdió las primarias en el 2019 y dejó de ajustar las tarifas. Cuando llega Alberto Fernández profundizó el retraso en las tarifas ¿Esto es sostenible? Ya tenemos experiencia en nuestro país, si queremos sostener el retraso de tarifas el costo es el corte de suministros, nos vamos a quedar sin luz, gas y agua.

Este gobierno tiene todo pero absolutamente todo regulado y restringido, y cuando uno está en esta situación, el sendero es de incrementar las regulaciones porque siempre el mercado por algún lado se escapa. El mercado hace el ajuste por la buenas y si hay intervenciones, como es el caso de Argentina, lo hace por las malas.

Tiene regulado al dólar mayorista, la tasa de interés, las tarifas, los precios, cuotas para las exportaciones, prohíbe otras exportaciones, limita las importaciones, acuerdo de precios hoy llamado congelamiento de precios. Al tener todo restringido, siempre alguna variable sale de control, como por ejemplo, lo que estamos viendo con el precio de la carne esta semana ¿Cómo lo resuelven? Con mayor intervención.

Mientras siga con esta política, el mercado siempre le va gritar: Viva la libertad ¿Cómo le grita el mercado? Con más inflación, más devaluación y la consecuencia de todo este proceso es una extraordinaria distorsión de precios relativos.

¿Qué quiere decir precios relativos?

Cuando se quiere subir un precio en la economía, ese precio que estoy mejorando como es relativo, estoy diciendo que el resto de los precios de la economía van a están peor que antes. Cuando el resto queda peor que antes viene la puja entre distintos sectores y todos quieren una recomposición de precios relativos, entonces recompongo ese precio que está reclamando. De nuevo, como son relativos empeora a otros.

Esa puja por la recomposición de precios relativos es la que nos llevó en los últimos seis años a una inflación de casi 600% y que en realidad cuando vemos cuál es la mejora de precios relativos tenemos que las tarifas crecieron 5% respecto de la inflación, el tipo de cambio creció 27% y los que terminaron perdiendo en este caso fueron los salarios con un 23% respecto de la inflación.

¿En el año 2022 la economía va a crecer?

Cuando uno mira la actividad económica del 2020 y 2021, estuvo atravesada exclusivamente por la pandemia. En 2020 cayó casi el 10% del PBI, este año en la medida que se flexibilizó el aislamiento, la actividad económica se fue recomponiendo y se tiene una fuerte recuperación económica. El presidente dijo que este año se creció un 9%, lo que es cierto, pero es producto de que el año anterior caíste casi un 10%, es una recuperación estadística. El año que viene va a depender exclusivamente de la política fiscal y monetaria que lleve adelante el gobierno y el impacto de eso en la confianza en el país. Pero va a seguir teniendo un arrastre estadístico de un 2 o 3% nada más. Ahora, crecimiento genuino, va a depender pura y exclusivamente de la confianza del mercado. Si no se genera confianza, el año que viene va a ser un año de caída de actividad económica. Ahora cuando digo confianza estoy diciendo algo muy simple, que los dólares que se están yendo disminuyan un poco su salida, nada más. No estoy diciendo que se de un boom de inversiones y que el mundo venga a invertir a la Argentina porque eso es algo imposible que ocurra.

Estimados lectores, siempre les recomendé comprar dólares en la medida que se pueda, hoy después de las elecciones si no cambian, hay que seguir comprando. El plan del gobierno se arma de a cuotas y este armado de a cuotas no sirve. Tiene que ser en un solo acto y con todas las medidas, de lo contrario las señales son muy equivocadas y van generando más problemas económicos de los que ya tenemos.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 14 de noviembre de 2021

Cambios para después de las elecciones:


Estimados lectores, cuando reciban la presente columna nuestra querida Argentina estará en medio de una jornada electoral. Elección de medio término que pone a prueba la gestión del oficialismo.

¿Qué tenemos que esperar a partir de mañana?

Seguramente nos espera una Argentina mucho más regulada de la que tenemos ahora, independientemente de cuál sea el resultado de las elecciones. La oposición dice, si me votan vamos a impedir las cosas que no nos gustan y el oficialismo se esmera en que no tuvo tiempo en mostrar todo lo que puede hacer. Cualquiera de esos escenarios suponiendo que sean verdad, son elecciones de medio término, aquí lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los Diputados y Senadores que surjan electos asumirán el 10 de diciembre próximo. Viene el período de receso y podemos aspirar a que se pongan en funciones a fines de febrero marzo del año próximo. También hay que tener en cuenta que en Argentina rige la Ley de Emergencia, con lo cual el Poder Ejecutivo puede tomar una serie de decisiones sin necesidad de pasar por el Congreso.

No hay expectativas de que esto tenga un cambio brusco, las leyes que se están discutiendo no van al fondo de la cuestión económica. Los que están tomando decisiones que sí tienen relevancia en la cuestión económica son el Banco Central, la Secretaria de Comercio, la Comisión Nacional de Valores y parte del Ministerio de Producción, éstos son los que están tomando decisiones y no necesitan pasar por el Parlamento.

En todo caso el Congreso podría actuar y llegar a poner algún tipo de límite. Por eso, después de las elecciones no se van a dar demasiados cambios, pero sí cada vez más restricciones y regulaciones de todo tipo. El gobierno está ocupado según su forma de ver las cosas en tratar de mantener el dólar y los precios, el equilibro por ese camino no lo van a lograr porque ya sabemos que esas medidas no funcionan.

Hay una regla general para todos y siempre, para los que están, para los que podrían venir en el futuro y esa regla es la credibilidad. Si las actuales autoridades inician un sendero de desregulaciones, ¿Cuánta gente le creería? La poca inversión que hubo en el gobierno de Mauricio Macri, fueron en energías renovables, después vino este gobierno y dijo ya no es como estaba previsto y vamos a hacer una serie de cambios, en todo lo que respecta a energía y te quedaste en el medio del camino sin saber cómo sigue.

Un problema básico en cualquier actividad no es solo de los gobiernos, en una empresa para con los empleados, proveedores y bancos, el tema central es la credibilidad. Ahora, si focalizamos en el gobierno actual, puedo asegurar sin temor a equivocarme que no tiene credibilidad.  Solo goza de una credibilidad en su propia base de votantes y mezclado con algo de ideología. De manera tal que podemos pensar en que vamos a tener más regulaciones y restricciones por lo menos en el corto y mediano plazo. Ahora pensar en desregular, liberar y quitar toda esta burocracia que tenemos con las exportaciones, importaciones, etc. a esta gestión ¿alguien le creería? Solos se metieron en todo este esquema del cual es muy difícil salir sin un plan y como les señalo, que ese plan sea creíble. La profundización de este modelo es totalmente inviable.

Ahora bien, definamos ¿qué es inviable?

Podemos decir que inviable es que no se crece y siempre seguimos donde estamos, seguramente nadie quiere eso, la situación de pobreza es horrible, la educación ni hablar, las empresas apenas pueden sobrevivir, hay algunos casos que les va bien, pero son muy pocos y seguramente están pensando en irse a otro país sino se fueron ya. Mantener este status quo no es agradable para nadie. Argentina no es un país desarrollado que por más que crezca poco estás bien de todas maneras previamente. Claramente no es el caso de nuestro país, estamos muy mal y lo que se está quitando a la gente es la esperanza de que algún día vamos a estar mejor, esto es de una gravedad impresionante. No es que salimos de una guerra y estamos sobre los escombros, pero en cuatro cinco años vamos a estar mejor, ese no es el caso argentino.

El clima que se percibe en el mundo empresario con el nivel de actividad económica o lo que sea, es de total desánimo. La gente no puede porque no tiene margen o no puede crecer y más de uno se quiere ir, pero para poder irse necesita otro que quiera entrar o directamente pierde el capital que tiene y esto es muy serio y grave porque es destrucción de lo que alguna vez se había generado.

¿El acuerdo con el Fondo puede cambiar algo?

Si no lo tenemos vamos a estar en problemas, si lo tenemos hay que ver si lo cumplimos. El tema central aquí es que durante 2020 y 2021 Argentina no ha pagado deuda, restructuró la deuda con privados, internacionales muy poco, la deuda intra sector público tampoco se pagó, no es por pagar deuda que Argentina está detenida, prácticamente no pagó nada de deuda y para el 2022 tampoco están previstos pagos y aun así tuvimos déficit en el 2020, en el 2021 y está previsto tener déficit en el 2022. El problema que tenemos no es por la deuda, la deuda es la manifestación o la consecuencia de nuestros problemas, gastamos más de lo que se recauda. El acuerdo con el Fondo es indispensable para decirle al mundo: este es el camino por donde vamos, más lento o más rápido, pero este es el camino en el que vamos. Argentina hasta ahora se niega a definir ese camino por donde quiere ir, el Fondo no te dice cuál camino tienes que tomar, no se lo dice a ningún país del mundo. Solo te da determinadas pautas de déficit, emisión y nivel de reservas, ahora el cómo es responsabilidad de los gobernantes. Es una general que todos los países le echen la culpa al Fondo de sus males, pero también por algo todos los países acuerdan y le pagan al Fondo. Pero perdón que sea insistente, la deuda no es nuestro problema, si mañana los funcionarios del Fondo nos dicen: señores, la deuda de Argentina es cero, les puedo asegurar que Argentina va a seguir con los mismos problemas, la deuda es la consecuencia no la causa.

Ahora la pregunta es ¿Este gobierno sabe dónde quiere ir?

Son políticos y deberían saber, lo que estoy seguro que no saben es cómo. Intenciones buenas debe haber, también hay corrupción, mala gestión y con ese combo nada bueno puede salir y de hecho lo estamos viendo y los resultados están a la vista de cualquiera. Ni siquiera un cambio de gabinete a este gobierno lo ayudaría, porque las posiciones serían más extremistas aún. El gobierno dice una cosa y  la realidad es otra, te dicen que el dólar blue no es una referencia, sin embargo, hasta el Central interviene en ese mercado, las exportaciones no están cerradas y todos sabemos que es imposible exportar, no están prohibidas, pero hay un sin número de regulaciones que hacen imposible poder exportar.  Te dicen que los salario le ganan a la inflación y un jubilado cobra la mitad de una canasta básica. Tenemos un ministro especialista en deuda y van casi dos años de gestión y no arregló nada, porque lo que reestructuró ya el mercado descarta un nuevo default. De nuevo, lo que planteo más arriba es una cuestión de credibilidad, todo cambio que se quiera introducir tiene que venir acompañado de una dosis muy fuerte de credibilidad y confianza, yo dudo que las presentes autoridades gocen de esos dos atributos.

La contracara es una economía en la que a pesar de la recuperación cada vez más palpable, todo parece a punto de explotar, con más de 50% de inflación y 41% de pobreza, brecha superando el 100%, riesgo país en 1750 y reservas líquidas negativas.

Sus políticas, son más control de precios, ellos entienden que persiguiendo a supermercados los precios no van a subir, llevan en la sangre dar subsidios, un país que no tiene dinero, dar subsidios es mala asignación de recursos y genera muchísimas situaciones complejas. Para controlar el dólar en 200 pesos están utilizando dólares de los depositantes. Para ellos el déficit presupuestario se elimina esperando que aumente la producción y se paguen más impuestos o lo que es peor pensar que creando un ministerio se resuelven los problemas.

¿El dólar puede aumentar y qué puede provocar?

Con la destrucción de reservas que les menciono y al ritmo de emisión actual no hay dudas que la inflación se acelerará si hay una suba del dólar. Con un balance quebrado del BCRA, es una promesa certera de más devaluación y más inflación. Ante el desequilibrio monetario producto del exceso de oferta de pesos, el dólar libre saltará y ensanchará la brecha. Exceso de pesos que se puede profundizar si se provoca una corrida bancaria de retiro de plazo fijos del sistema financiero, tengamos en cuenta que las tasas de este tipo de inversiones vienen desde hace mucho tiempo siendo altamente negativa, es decir, están muy por debajo de la inflación, que de profundizarse esta situación estamos cada vez más cerca que todos esos pesos corran al dólar.

Es de esperar que el anclaje del tipo de cambio sobre la inflación a partir de los próximos días se vaya diluyendo.

La proyección de inflación se ubica por encima del 50% en 2021, dejando tipo de cambio y tarifas pendientes de corregir para el 2022.

Estimados lectores para terminar, no perdamos de vista que este sistema político convirtió a la Argentina de principios de los años 70 de 6% de pobres y 4% de desocupados a esto que es hoy, es el mismo sistema político, tengámoslo muy en claro, a pesar de todo hay que ser optimistas, porque tenemos por delante dos años de este gobierno incompetente que va a contar con un Congreso balanceado y con figuras nuevas y muy interesantes, pero que mucho no van a poder hacer. Nos restan dos años complejos y angustiantes, donde vamos a ver las crisis y no vamos a poder movernos mucho. Hay que ser optimistas porque la esperanza es lo último que se pierde, pero también la Justicia debe actuar como corresponde, asumiendo que la propia Justicia sabe lo que tiene que hacer. Cuando digo Justicia me estoy refiriendo a los tiempos y no solo en causas de corrupción, sino también en temas de adopción, conflictos entre ciudadanos, piquetes y ni hablar de la industria del juicio laboral, si esto no se encamina no vamos a tener muchas soluciones. Por último, mencionar que lo primero que necesitamos es que la política se ordene, sino no hay posibilidades de lograr un ordenamiento de la economía. La política se va ordenar cuando tome el camino de transformación de una Argentina en serio, queda claro que hacia un cambio inexorablemente debemos ir.

Muchas gracias y hasta la próxima.

domingo, 7 de noviembre de 2021

Leyes del salario mínimo y los daños que producen:

 

Hemos examinado anteriormente algunos de los perniciosos resultados que producen los arbitrarios esfuerzos realizados por el Estado para elevar el precio de aquellas mercancías que desea favorecer. La misma especie de daños se derivan cuando se trata de incrementar los sueldos mediante las leyes del salario mínimo. Esto no debe sorprendernos, pues un salario es en realidad un precio.

No se le puede pagar a una persona en función de lo que la persona necesita para vivir una vida digna, así de simple. Si queremos destruir una sociedad saquemos una ley donde ese sea el caso.

Pongamos un ejemplo para una mejor comprensión, supongamos que el señor XX salió del mejor colegio, tiene 32 años, heredó una fortuna de su padre, estudió medicina, se graduó como el mejor, va a Harvard, también se gradúa como el mejor en su doctorado, en su post doctorado lo mismo, realiza un descubrimiento que está salvando a millones de vidas a la humanidad, por tomar un ejemplo de laboratorio para testear la lógica del argumento. Tenemos otro señor YY, que tiene siete hijos, no terminó la secundaria, no tiene señora y vive en una casa muy pequeña en las peores condiciones sin ningún tipo de servicios.

Si yo tengo que decir a quién le pago más en función de quien necesita más, tendríamos que pagarle varias veces más al señor YY que tiene la situación económica deplorable que al otro señor XX que puede ser brillante, que sacó las mejores notas y hasta puede obtener un premio Nobel el día de mañana.

Supongamos que seguimos esa lógica y pago al señor XX un salario de 50 mil pesos, con eso el puede vivir, hay familias enteras que viven con eso, al otro con todos los problemas que tiene hay que pagarle 250 mil pesos.

Aquí se genera el problema y vamos a realizar nuestro análisis. Si le pagamos al señor YY 250 mil pesos ,esa persona no va a estar generando riqueza por esos 250 mil pesos, esto es lo que hay que entender. El salario es en función de la productividad  que los seres humanos o las personas somos capaces de crear en riqueza, aquí no hay una torta fija que se reparte. Por eso es tan importante la educación y toda la discusión en torno al capital humano. La educación es un factor de movilidad social porque la gente cuando va a la universidad estudia ciertas carreras, sale más productivo y eso hace que gane más, no es una coincidencia que una persona que es ingeniero civil gane más que una persona que probablemente no fue a la universidad. Lo que ocurre es que produce más y por esa razón gana más. Si le pagamos los 250 mil pesos a ese señor YY que está en esa situación de necesidad, ese dinero lo tiene que crear otra persona, esa riqueza en el fondo se está donando. No se le puede pedir a los empresarios cuando contratan que hagan caridad y les donen a sus trabajadores por sobre su productividad. Después si con las utilidades de ellos al final financian obras de beneficencia ese es otro tema.

El ingreso que tienen las empresas necesariamente viene de los bienes y servicios que las empresas venden en el mercado. El ingreso que tiene el empresario puede salir solamente de dos partes, del bolsillo personal, el empresario dice yo me sacrifico disminuyo mi ingreso y lo regalo, o de la venta de los bienes y servicios que la empresa realiza en el mercado.

Para salir de la venta de bienes y servicios que la empresa realiza en el mercado que es de donde viene toda la fuente de ingresos de los empresarios, tienen que estar los demás trabajadores asalariados y los consumidores de acuerdo en pagar  el producto o servicio 5 veces más a causa de pagar por sobre la productividad y de esa manera en definitiva se está generando un empobrecimiento transversal de la sociedad, porque lo que se está haciendo es reducir el tamaño de la torta, disminuyendo las tasas de capitalización y se está aumentado el problema.

Los defensores de estas ideas no creo que tengan malas intenciones, no creo que quieran causar un problema en el país donde se aplican. Lo que hay es una ignorancia total de cómo funcionan las dinámicas económicas. No se puede pagar a una persona en función de lo que necesita para vivir dignamente, que también es una cosa arbitraria, ¿Dónde está la frontera de lo digno y lo no digno?

Si se establece esta regla de un salario mínimo alto, lo que se está haciendo es arruinar a todos los pobres del país, porque son los más pobres a los que se les está prohibiendo de ofrecer sus servicios a las empresas por su nivel real de productividad y nadie los va a contratar. De esta forma se destruye la movilidad social y se impide que esta persona se pueda capacitar en la misma empresa y pueda acceder a niveles mayores de ingresos. Este es el realismo económico que hay que aplicar en este tema, uno no puede quedarse con la discusión de que tenemos que hacer el bien a la gente y sacamos conclusiones apresuradas de lo que hay que hacer porque nos van a llevar al desastre, estas leyes de salario mínimo no funcionan.

Los defensores de este tipo de normas, frente al presente planteo, lo primero que te acusan es de explotación, pero nada más alejado de la realidad que esa afirmación.

¿Por qué decir que hay explotación?

La respuesta es muy sencilla, supongamos en nuestro ejemplo que el señor YY no tiene ahora los 7 hijos, va a generar exactamente la misma productividad, entonces de ninguna manera se puede decir que hay explotación. Entonces viene la otra defensa que es decir el recurso humano como materia laboral, cuando uno extrae su capacidad productiva, su capacidad de trabajo y no se compensa efectivamente gratificando en su dignidad humana, los defensores de estas ideas dicen ahí está operando una explotación. Pues esta posición se resuelve con otra pregunta ¿Quién le paga el salario sobre su productividad? Y van a decir, el Estado con un subsidio y allí mucho peor todavía. En el fondo los que se dicen defensores de las leyes de salarios mínimo, terminan diciendo:

¿Cómo hacemos para que esta gente gane más?

La única forma es que se incrementen las tasas de capitalización, que son las que aumentan la productividad, generan mayores ingresos, mayores cantidades de bienes y servicios disponibles, por lo tanto, bajan los precios y eso enriquece a la masa, esa es la forma, y para eso uno necesita libertad económica y acumulación de capital, no hay otra manera de lograrlo. En economía hay verdades y leyes que son casi tan ciertas como las leyes de la física.

La postura de subir y fijar salarios mínimos altos es lisa y llanamente desconocer lo que realmente sucede. Lo que al empresario le interesa es si esta persona va a rendir lo que se le va a pagar, ¿sí o no?, esa es la realidad. Por suerte es así, porque si el empresario no considera eso estaríamos todos quebrados y arruinados, imagínense que en lugar de maximizar ganancias se maximizan pérdidas, los empresarios buscan y deben obtener ganancias.

Una ley de salario mínimo de 100 mil pesos como lo que propone la Izquierda en la presente campaña, automáticamente les prohíbe a todos aquellos que son menos productivos que 100 mil pesos, que los hay en todos los lugares, entrar al trabajo formal y si el Estado obliga a pagar 100 mil pesos, lo que se va a lograr es provocar despidos y van a quedar todos desempleados. Esto es muy básico en economía.

La mejor manera de elevar los salarios es incrementando la productividad del trabajo. Tal finalidad puede alcanzarse acudiendo a distintos métodos: por una mayor acumulación de capital, es decir, mediante un aumento de máquinas y tecnología que ayuden al obrero en sus tareas; por nuevos inventos y mejoras técnicas; por una dirección más eficaz por parte de los empresarios; por mayor aplicación y eficiencia por parte de los trabajadores; por una mejor formación y adiestramiento profesional. Cuanto más produce el individuo, tanto más acrecienta la riqueza de toda la comunidad. Cuanto más produce, tanto más valiosos son sus servicios para los consumidores y, por lo tanto, para los empresarios. Y cuanto mayor es su valor para el empresario, mejor le pagarán. Los salarios reales tienen su origen en la productividad, no en los decretos y órdenes ministeriales.

Muchas gracias y hasta la próxima.