Estimados lectores, cuando reciban la presente columna
nuestra querida Argentina estará en medio de una jornada electoral. Elección de
medio término que pone a prueba la gestión del oficialismo.
¿Qué tenemos que esperar a partir de mañana?
Seguramente nos espera una Argentina mucho más regulada de
la que tenemos ahora, independientemente de cuál sea el resultado de las
elecciones. La oposición dice, si me votan vamos a impedir las cosas que no nos
gustan y el oficialismo se esmera en que no tuvo tiempo en mostrar todo lo que
puede hacer. Cualquiera de esos escenarios suponiendo que sean verdad, son
elecciones de medio término, aquí lo primero que tenemos que tener en
cuenta es que los Diputados y Senadores que surjan electos asumirán el 10 de diciembre
próximo. Viene el período de receso y podemos aspirar a que se pongan en
funciones a fines de febrero marzo del año próximo. También hay que tener en
cuenta que en Argentina rige la Ley de Emergencia, con lo cual el Poder
Ejecutivo puede tomar una serie de decisiones sin necesidad de pasar por el
Congreso.
No hay expectativas de que esto tenga un cambio brusco,
las leyes que se están discutiendo no van al fondo de la cuestión económica. Los
que están tomando decisiones que sí tienen relevancia en la cuestión económica
son el Banco Central, la Secretaria de Comercio, la Comisión Nacional de
Valores y parte del Ministerio de Producción, éstos son los que están tomando
decisiones y no necesitan pasar por el Parlamento.
En todo caso el Congreso podría actuar y llegar a poner algún
tipo de límite. Por eso, después de las elecciones no se van a dar demasiados cambios,
pero sí cada vez más restricciones y regulaciones de todo tipo. El gobierno
está ocupado según su forma de ver las cosas en tratar de mantener el dólar y
los precios, el equilibro por ese camino no lo van a lograr porque ya sabemos que
esas medidas no funcionan.
Hay una regla general para todos y siempre, para los que
están, para los que podrían venir en el futuro y esa regla es la
credibilidad. Si las actuales autoridades inician un sendero de
desregulaciones, ¿Cuánta gente le creería? La poca inversión que hubo en el
gobierno de Mauricio Macri, fueron en energías renovables, después vino este
gobierno y dijo ya no es como estaba previsto y vamos a hacer una serie de
cambios, en todo lo que respecta a energía y te quedaste en el medio del camino
sin saber cómo sigue.
Un problema básico en cualquier actividad no es solo de
los gobiernos, en una empresa para con los empleados, proveedores y bancos, el
tema central es la credibilidad. Ahora, si focalizamos en el gobierno actual,
puedo asegurar sin temor a equivocarme que no tiene credibilidad. Solo goza de una credibilidad en su propia
base de votantes y mezclado con algo de ideología. De manera tal que podemos
pensar en que vamos a tener más regulaciones y restricciones por lo menos en el
corto y mediano plazo. Ahora pensar en desregular, liberar y quitar toda esta
burocracia que tenemos con las exportaciones, importaciones, etc. a esta
gestión ¿alguien le creería? Solos se metieron en todo este esquema del cual es
muy difícil salir sin un plan y como les señalo, que ese plan sea creíble. La
profundización de este modelo es totalmente inviable.
Ahora bien, definamos ¿qué es inviable?
Podemos decir que inviable es que no se crece y siempre seguimos
donde estamos, seguramente nadie quiere eso, la situación de pobreza es
horrible, la educación ni hablar, las empresas apenas pueden sobrevivir, hay
algunos casos que les va bien, pero son muy pocos y seguramente están pensando
en irse a otro país sino se fueron ya. Mantener este status quo no es agradable
para nadie. Argentina no es un país desarrollado que por más que crezca poco
estás bien de todas maneras previamente. Claramente no es el caso de nuestro
país, estamos muy mal y lo que se está quitando a la gente es la esperanza de
que algún día vamos a estar mejor, esto es de una gravedad impresionante. No es
que salimos de una guerra y estamos sobre los escombros, pero en cuatro cinco
años vamos a estar mejor, ese no es el caso argentino.
El clima que se percibe en el mundo empresario con el
nivel de actividad económica o lo que sea, es de total desánimo. La gente no
puede porque no tiene margen o no puede crecer y más de uno se quiere ir, pero
para poder irse necesita otro que quiera entrar o directamente pierde el
capital que tiene y esto es muy serio y grave porque es destrucción de lo que
alguna vez se había generado.
¿El acuerdo con el Fondo puede cambiar algo?
Si no lo tenemos vamos a estar en problemas, si lo
tenemos hay que ver si lo cumplimos. El tema central aquí es que durante
2020 y 2021 Argentina no ha pagado deuda, restructuró la deuda con
privados, internacionales muy poco, la deuda intra sector público tampoco se pagó,
no es por pagar deuda que Argentina está detenida, prácticamente
no pagó nada de deuda y para el 2022 tampoco están previstos pagos y aun así
tuvimos déficit en el 2020, en el 2021 y está previsto tener déficit en el
2022. El problema que tenemos no es por la deuda, la deuda es la manifestación
o la consecuencia de nuestros problemas, gastamos más de lo que se recauda.
El acuerdo con el Fondo es indispensable para decirle al mundo: este es el
camino por donde vamos, más lento o más rápido, pero este es el camino en el
que vamos. Argentina hasta ahora se niega a definir ese camino por donde quiere
ir, el Fondo no te dice cuál camino tienes que tomar, no se lo dice a ningún
país del mundo. Solo te da determinadas pautas de déficit, emisión y nivel de
reservas, ahora el cómo es responsabilidad de los gobernantes. Es una general
que todos los países le echen la culpa al Fondo de sus males, pero también por
algo todos los países acuerdan y le pagan al Fondo. Pero perdón que sea
insistente, la deuda no es nuestro problema, si mañana los funcionarios del
Fondo nos dicen: señores, la deuda de Argentina es cero, les puedo asegurar que
Argentina va a seguir con los mismos problemas, la deuda es la consecuencia no
la causa.
Ahora la pregunta es ¿Este gobierno sabe dónde quiere ir?
Son políticos y deberían saber, lo que estoy seguro
que no saben es cómo. Intenciones buenas debe haber, también hay
corrupción, mala gestión y con ese combo nada bueno puede salir y de hecho lo
estamos viendo y los resultados están a la vista de cualquiera. Ni siquiera un
cambio de gabinete a este gobierno lo ayudaría, porque las posiciones serían
más extremistas aún. El gobierno dice una cosa y la realidad es otra, te dicen que el
dólar blue no es una referencia, sin embargo, hasta el Central interviene en
ese mercado, las exportaciones no están cerradas y todos sabemos que es
imposible exportar, no están prohibidas, pero hay un sin número de regulaciones
que hacen imposible poder exportar. Te
dicen que los salario le ganan a la inflación y un jubilado cobra la mitad de
una canasta básica. Tenemos un ministro especialista en deuda y van casi dos
años de gestión y no arregló nada, porque lo que reestructuró ya el mercado
descarta un nuevo default. De nuevo, lo que planteo más arriba es una cuestión
de credibilidad, todo cambio que se quiera introducir tiene que venir
acompañado de una dosis muy fuerte de credibilidad y confianza,
yo dudo que las presentes autoridades gocen de esos dos atributos.
La contracara es una economía en la que a pesar de la
recuperación cada vez más palpable, todo parece a punto de explotar, con más de
50% de inflación y 41% de pobreza, brecha superando el 100%, riesgo país en
1750 y reservas líquidas negativas.
Sus políticas, son más control de precios, ellos
entienden que persiguiendo a supermercados los precios no van a subir, llevan
en la sangre dar subsidios, un país que no tiene dinero, dar subsidios es mala
asignación de recursos y genera muchísimas situaciones complejas. Para
controlar el dólar en 200 pesos están utilizando dólares de los depositantes.
Para ellos el déficit presupuestario se elimina esperando que aumente la
producción y se paguen más impuestos o lo que es peor pensar que creando un
ministerio se resuelven los problemas.
¿El dólar puede aumentar y qué puede provocar?
Con la destrucción de reservas que les menciono y al
ritmo de emisión actual no hay dudas que la inflación se acelerará si hay una
suba del dólar. Con un balance quebrado del BCRA, es una promesa certera de
más devaluación y más inflación. Ante el desequilibrio monetario producto
del exceso de oferta de pesos, el dólar libre saltará y ensanchará la brecha.
Exceso de pesos que se puede profundizar si se provoca una corrida bancaria de
retiro de plazo fijos del sistema financiero, tengamos en cuenta que las tasas
de este tipo de inversiones vienen desde hace mucho tiempo siendo altamente
negativa, es decir, están muy por debajo de la inflación, que de profundizarse
esta situación estamos cada vez más cerca que todos esos pesos corran al dólar.
Es de esperar que el anclaje del tipo de cambio sobre la
inflación a partir de los próximos días se vaya diluyendo.
La proyección de inflación se ubica por encima del 50% en
2021, dejando tipo de cambio y tarifas pendientes de corregir para el 2022.
Estimados lectores para terminar, no perdamos de vista
que este sistema político convirtió a la Argentina de principios de los
años 70 de 6% de pobres y 4% de desocupados a esto que es hoy, es el mismo
sistema político, tengámoslo muy en claro, a pesar de todo hay que ser
optimistas, porque tenemos por delante dos años de este gobierno
incompetente que va a contar con un Congreso balanceado y con figuras nuevas y muy
interesantes, pero que mucho no van a poder hacer. Nos restan dos años
complejos y angustiantes, donde vamos a ver las crisis y no vamos a poder
movernos mucho. Hay que ser optimistas porque la esperanza es lo último que se
pierde, pero también la Justicia debe actuar como corresponde, asumiendo
que la propia Justicia sabe lo que tiene que hacer. Cuando digo Justicia me
estoy refiriendo a los tiempos y no solo en causas de corrupción, sino también
en temas de adopción, conflictos entre ciudadanos, piquetes y ni hablar de la
industria del juicio laboral, si esto no se encamina no vamos a tener muchas
soluciones. Por último, mencionar que lo primero que necesitamos es que
la política se ordene, sino no hay posibilidades de lograr un ordenamiento de
la economía. La política se va ordenar cuando tome el camino de transformación
de una Argentina en serio, queda claro que hacia un cambio inexorablemente
debemos ir.
Muchas gracias y hasta la próxima.
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