domingo, 14 de noviembre de 2021

Cambios para después de las elecciones:


Estimados lectores, cuando reciban la presente columna nuestra querida Argentina estará en medio de una jornada electoral. Elección de medio término que pone a prueba la gestión del oficialismo.

¿Qué tenemos que esperar a partir de mañana?

Seguramente nos espera una Argentina mucho más regulada de la que tenemos ahora, independientemente de cuál sea el resultado de las elecciones. La oposición dice, si me votan vamos a impedir las cosas que no nos gustan y el oficialismo se esmera en que no tuvo tiempo en mostrar todo lo que puede hacer. Cualquiera de esos escenarios suponiendo que sean verdad, son elecciones de medio término, aquí lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los Diputados y Senadores que surjan electos asumirán el 10 de diciembre próximo. Viene el período de receso y podemos aspirar a que se pongan en funciones a fines de febrero marzo del año próximo. También hay que tener en cuenta que en Argentina rige la Ley de Emergencia, con lo cual el Poder Ejecutivo puede tomar una serie de decisiones sin necesidad de pasar por el Congreso.

No hay expectativas de que esto tenga un cambio brusco, las leyes que se están discutiendo no van al fondo de la cuestión económica. Los que están tomando decisiones que sí tienen relevancia en la cuestión económica son el Banco Central, la Secretaria de Comercio, la Comisión Nacional de Valores y parte del Ministerio de Producción, éstos son los que están tomando decisiones y no necesitan pasar por el Parlamento.

En todo caso el Congreso podría actuar y llegar a poner algún tipo de límite. Por eso, después de las elecciones no se van a dar demasiados cambios, pero sí cada vez más restricciones y regulaciones de todo tipo. El gobierno está ocupado según su forma de ver las cosas en tratar de mantener el dólar y los precios, el equilibro por ese camino no lo van a lograr porque ya sabemos que esas medidas no funcionan.

Hay una regla general para todos y siempre, para los que están, para los que podrían venir en el futuro y esa regla es la credibilidad. Si las actuales autoridades inician un sendero de desregulaciones, ¿Cuánta gente le creería? La poca inversión que hubo en el gobierno de Mauricio Macri, fueron en energías renovables, después vino este gobierno y dijo ya no es como estaba previsto y vamos a hacer una serie de cambios, en todo lo que respecta a energía y te quedaste en el medio del camino sin saber cómo sigue.

Un problema básico en cualquier actividad no es solo de los gobiernos, en una empresa para con los empleados, proveedores y bancos, el tema central es la credibilidad. Ahora, si focalizamos en el gobierno actual, puedo asegurar sin temor a equivocarme que no tiene credibilidad.  Solo goza de una credibilidad en su propia base de votantes y mezclado con algo de ideología. De manera tal que podemos pensar en que vamos a tener más regulaciones y restricciones por lo menos en el corto y mediano plazo. Ahora pensar en desregular, liberar y quitar toda esta burocracia que tenemos con las exportaciones, importaciones, etc. a esta gestión ¿alguien le creería? Solos se metieron en todo este esquema del cual es muy difícil salir sin un plan y como les señalo, que ese plan sea creíble. La profundización de este modelo es totalmente inviable.

Ahora bien, definamos ¿qué es inviable?

Podemos decir que inviable es que no se crece y siempre seguimos donde estamos, seguramente nadie quiere eso, la situación de pobreza es horrible, la educación ni hablar, las empresas apenas pueden sobrevivir, hay algunos casos que les va bien, pero son muy pocos y seguramente están pensando en irse a otro país sino se fueron ya. Mantener este status quo no es agradable para nadie. Argentina no es un país desarrollado que por más que crezca poco estás bien de todas maneras previamente. Claramente no es el caso de nuestro país, estamos muy mal y lo que se está quitando a la gente es la esperanza de que algún día vamos a estar mejor, esto es de una gravedad impresionante. No es que salimos de una guerra y estamos sobre los escombros, pero en cuatro cinco años vamos a estar mejor, ese no es el caso argentino.

El clima que se percibe en el mundo empresario con el nivel de actividad económica o lo que sea, es de total desánimo. La gente no puede porque no tiene margen o no puede crecer y más de uno se quiere ir, pero para poder irse necesita otro que quiera entrar o directamente pierde el capital que tiene y esto es muy serio y grave porque es destrucción de lo que alguna vez se había generado.

¿El acuerdo con el Fondo puede cambiar algo?

Si no lo tenemos vamos a estar en problemas, si lo tenemos hay que ver si lo cumplimos. El tema central aquí es que durante 2020 y 2021 Argentina no ha pagado deuda, restructuró la deuda con privados, internacionales muy poco, la deuda intra sector público tampoco se pagó, no es por pagar deuda que Argentina está detenida, prácticamente no pagó nada de deuda y para el 2022 tampoco están previstos pagos y aun así tuvimos déficit en el 2020, en el 2021 y está previsto tener déficit en el 2022. El problema que tenemos no es por la deuda, la deuda es la manifestación o la consecuencia de nuestros problemas, gastamos más de lo que se recauda. El acuerdo con el Fondo es indispensable para decirle al mundo: este es el camino por donde vamos, más lento o más rápido, pero este es el camino en el que vamos. Argentina hasta ahora se niega a definir ese camino por donde quiere ir, el Fondo no te dice cuál camino tienes que tomar, no se lo dice a ningún país del mundo. Solo te da determinadas pautas de déficit, emisión y nivel de reservas, ahora el cómo es responsabilidad de los gobernantes. Es una general que todos los países le echen la culpa al Fondo de sus males, pero también por algo todos los países acuerdan y le pagan al Fondo. Pero perdón que sea insistente, la deuda no es nuestro problema, si mañana los funcionarios del Fondo nos dicen: señores, la deuda de Argentina es cero, les puedo asegurar que Argentina va a seguir con los mismos problemas, la deuda es la consecuencia no la causa.

Ahora la pregunta es ¿Este gobierno sabe dónde quiere ir?

Son políticos y deberían saber, lo que estoy seguro que no saben es cómo. Intenciones buenas debe haber, también hay corrupción, mala gestión y con ese combo nada bueno puede salir y de hecho lo estamos viendo y los resultados están a la vista de cualquiera. Ni siquiera un cambio de gabinete a este gobierno lo ayudaría, porque las posiciones serían más extremistas aún. El gobierno dice una cosa y  la realidad es otra, te dicen que el dólar blue no es una referencia, sin embargo, hasta el Central interviene en ese mercado, las exportaciones no están cerradas y todos sabemos que es imposible exportar, no están prohibidas, pero hay un sin número de regulaciones que hacen imposible poder exportar.  Te dicen que los salario le ganan a la inflación y un jubilado cobra la mitad de una canasta básica. Tenemos un ministro especialista en deuda y van casi dos años de gestión y no arregló nada, porque lo que reestructuró ya el mercado descarta un nuevo default. De nuevo, lo que planteo más arriba es una cuestión de credibilidad, todo cambio que se quiera introducir tiene que venir acompañado de una dosis muy fuerte de credibilidad y confianza, yo dudo que las presentes autoridades gocen de esos dos atributos.

La contracara es una economía en la que a pesar de la recuperación cada vez más palpable, todo parece a punto de explotar, con más de 50% de inflación y 41% de pobreza, brecha superando el 100%, riesgo país en 1750 y reservas líquidas negativas.

Sus políticas, son más control de precios, ellos entienden que persiguiendo a supermercados los precios no van a subir, llevan en la sangre dar subsidios, un país que no tiene dinero, dar subsidios es mala asignación de recursos y genera muchísimas situaciones complejas. Para controlar el dólar en 200 pesos están utilizando dólares de los depositantes. Para ellos el déficit presupuestario se elimina esperando que aumente la producción y se paguen más impuestos o lo que es peor pensar que creando un ministerio se resuelven los problemas.

¿El dólar puede aumentar y qué puede provocar?

Con la destrucción de reservas que les menciono y al ritmo de emisión actual no hay dudas que la inflación se acelerará si hay una suba del dólar. Con un balance quebrado del BCRA, es una promesa certera de más devaluación y más inflación. Ante el desequilibrio monetario producto del exceso de oferta de pesos, el dólar libre saltará y ensanchará la brecha. Exceso de pesos que se puede profundizar si se provoca una corrida bancaria de retiro de plazo fijos del sistema financiero, tengamos en cuenta que las tasas de este tipo de inversiones vienen desde hace mucho tiempo siendo altamente negativa, es decir, están muy por debajo de la inflación, que de profundizarse esta situación estamos cada vez más cerca que todos esos pesos corran al dólar.

Es de esperar que el anclaje del tipo de cambio sobre la inflación a partir de los próximos días se vaya diluyendo.

La proyección de inflación se ubica por encima del 50% en 2021, dejando tipo de cambio y tarifas pendientes de corregir para el 2022.

Estimados lectores para terminar, no perdamos de vista que este sistema político convirtió a la Argentina de principios de los años 70 de 6% de pobres y 4% de desocupados a esto que es hoy, es el mismo sistema político, tengámoslo muy en claro, a pesar de todo hay que ser optimistas, porque tenemos por delante dos años de este gobierno incompetente que va a contar con un Congreso balanceado y con figuras nuevas y muy interesantes, pero que mucho no van a poder hacer. Nos restan dos años complejos y angustiantes, donde vamos a ver las crisis y no vamos a poder movernos mucho. Hay que ser optimistas porque la esperanza es lo último que se pierde, pero también la Justicia debe actuar como corresponde, asumiendo que la propia Justicia sabe lo que tiene que hacer. Cuando digo Justicia me estoy refiriendo a los tiempos y no solo en causas de corrupción, sino también en temas de adopción, conflictos entre ciudadanos, piquetes y ni hablar de la industria del juicio laboral, si esto no se encamina no vamos a tener muchas soluciones. Por último, mencionar que lo primero que necesitamos es que la política se ordene, sino no hay posibilidades de lograr un ordenamiento de la economía. La política se va ordenar cuando tome el camino de transformación de una Argentina en serio, queda claro que hacia un cambio inexorablemente debemos ir.

Muchas gracias y hasta la próxima.

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