Hemos examinado anteriormente algunos de los perniciosos
resultados que producen los arbitrarios esfuerzos realizados por el Estado para
elevar el precio de aquellas mercancías que desea favorecer. La misma
especie de daños se derivan cuando se trata de incrementar los sueldos mediante
las leyes del salario mínimo. Esto no debe sorprendernos, pues un salario
es en realidad un precio.
No se le puede pagar a una persona en función de lo que
la persona necesita para vivir una vida digna, así de simple. Si queremos
destruir una sociedad saquemos una ley donde ese sea el caso.
Pongamos un ejemplo para una mejor comprensión,
supongamos que el señor XX salió del mejor colegio, tiene 32 años, heredó
una fortuna de su padre, estudió medicina, se graduó como el mejor, va a
Harvard, también se gradúa como el mejor en su doctorado, en su post doctorado
lo mismo, realiza un descubrimiento que está salvando a millones de vidas a la
humanidad, por tomar un ejemplo de laboratorio para testear la lógica del argumento.
Tenemos otro señor YY, que tiene siete hijos, no terminó la secundaria,
no tiene señora y vive en una casa muy pequeña en las peores condiciones sin
ningún tipo de servicios.
Si yo tengo que decir a quién le pago más en función de
quien necesita más, tendríamos que pagarle varias veces más al señor YY
que tiene la situación económica deplorable que al otro señor XX que
puede ser brillante, que sacó las mejores notas y hasta puede obtener un premio
Nobel el día de mañana.
Supongamos que seguimos esa lógica y pago al señor XX
un salario de 50 mil pesos, con eso el puede vivir, hay familias
enteras que viven con eso, al otro con todos los problemas que tiene hay que
pagarle 250 mil pesos.
Aquí se genera el problema y vamos a realizar nuestro análisis.
Si le pagamos al señor YY 250 mil pesos ,esa persona no va a estar
generando riqueza por esos 250 mil pesos, esto es lo que hay que entender. El
salario es en función de la productividad
que los seres humanos o las personas somos capaces de crear en riqueza,
aquí no hay una torta fija que se reparte. Por eso es tan importante la
educación y toda la discusión en torno al capital humano. La educación es un
factor de movilidad social porque la gente cuando va a la universidad estudia
ciertas carreras, sale más productivo y eso hace que gane más, no es una
coincidencia que una persona que es ingeniero civil gane más que una persona
que probablemente no fue a la universidad. Lo que ocurre es que produce más y
por esa razón gana más. Si le pagamos los 250 mil pesos a ese señor YY que
está en esa situación de necesidad, ese dinero lo tiene que crear otra persona,
esa riqueza en el fondo se está donando. No se le puede pedir a los empresarios
cuando contratan que hagan caridad y les donen a sus trabajadores por sobre su
productividad. Después si con las utilidades de ellos al final financian obras
de beneficencia ese es otro tema.
El ingreso que tienen las empresas necesariamente viene
de los bienes y servicios que las empresas venden en el mercado. El ingreso que tiene el empresario puede salir solamente
de dos partes, del bolsillo personal, el empresario dice yo me sacrifico
disminuyo mi ingreso y lo regalo, o de la venta de los bienes y servicios que la
empresa realiza en el mercado.
Para salir de la venta de bienes y servicios que la
empresa realiza en el mercado que es de donde viene toda la fuente de ingresos
de los empresarios, tienen que estar los demás trabajadores asalariados y los
consumidores de acuerdo en pagar el
producto o servicio 5 veces más a causa de pagar por sobre la productividad y
de esa manera en definitiva se está generando un empobrecimiento transversal de
la sociedad, porque lo que se está haciendo es reducir el tamaño de la torta,
disminuyendo las tasas de capitalización y se está aumentado el problema.
Los defensores de estas ideas no creo que tengan malas
intenciones, no creo que quieran causar un problema en el país donde se
aplican. Lo que hay es una ignorancia total de cómo funcionan las dinámicas
económicas. No se puede
pagar a una persona en función de lo que necesita para vivir dignamente, que
también es una cosa arbitraria, ¿Dónde está la frontera de lo digno y lo no digno?
Si se establece esta regla de un salario mínimo alto, lo
que se está haciendo es arruinar a todos los pobres del país, porque son los
más pobres a los que se les está prohibiendo de ofrecer sus servicios a las
empresas por su nivel real de productividad y nadie los va a contratar.
De esta forma se destruye la movilidad social y se impide que esta persona se
pueda capacitar en la misma empresa y pueda acceder a niveles mayores de
ingresos. Este es el realismo económico que hay que aplicar en este tema, uno
no puede quedarse con la discusión de que tenemos que hacer el bien a la gente
y sacamos conclusiones apresuradas de lo que hay que hacer porque nos van a
llevar al desastre, estas leyes de salario mínimo no funcionan.
Los defensores de este tipo de normas, frente al presente
planteo, lo primero que te acusan es de explotación, pero nada más alejado de
la realidad que esa afirmación.
¿Por qué decir que hay explotación?
La respuesta es muy sencilla, supongamos en nuestro
ejemplo que el señor YY no tiene ahora los 7 hijos, va a generar exactamente
la misma productividad, entonces de ninguna manera se puede decir que hay
explotación. Entonces viene la otra defensa que es decir el recurso humano como
materia laboral, cuando uno extrae su capacidad productiva, su capacidad de
trabajo y no se compensa efectivamente gratificando en su dignidad humana, los
defensores de estas ideas dicen ahí está operando una explotación. Pues esta
posición se resuelve con otra pregunta ¿Quién le paga el salario sobre su
productividad? Y van a decir, el Estado con un subsidio y allí mucho peor
todavía. En el fondo los que se dicen defensores de las leyes de salarios
mínimo, terminan diciendo:
¿Cómo hacemos para que esta gente gane más?
La única forma es que se incrementen las tasas de
capitalización, que son las que aumentan la productividad, generan mayores
ingresos, mayores cantidades de bienes y servicios disponibles, por lo tanto,
bajan los precios y eso enriquece a la masa, esa es la forma, y para eso uno
necesita libertad económica y acumulación de capital, no hay otra manera de
lograrlo. En economía hay verdades y leyes que son casi tan ciertas como las
leyes de la física.
La postura de subir y fijar salarios mínimos altos es
lisa y llanamente desconocer lo que realmente sucede. Lo que al empresario le interesa es si esta persona va a
rendir lo que se le va a pagar, ¿sí o no?, esa es la realidad. Por suerte es así,
porque si el empresario no considera eso estaríamos todos quebrados y
arruinados, imagínense que en lugar de maximizar ganancias se maximizan pérdidas,
los empresarios buscan y deben obtener ganancias.
Una ley de salario mínimo de 100 mil pesos como lo que
propone la Izquierda en la presente campaña, automáticamente les prohíbe a
todos aquellos que son menos productivos que 100 mil pesos, que los hay en
todos los lugares, entrar al trabajo formal y si el Estado obliga a pagar
100 mil pesos, lo que se va a lograr es provocar despidos y van a quedar todos desempleados.
Esto es muy básico en economía.
La mejor manera de elevar los salarios es incrementando
la productividad del trabajo. Tal finalidad puede alcanzarse acudiendo a distintos métodos: por una
mayor acumulación de capital, es decir, mediante un aumento de máquinas y
tecnología que ayuden al obrero en sus tareas; por nuevos inventos y mejoras
técnicas; por una dirección más eficaz por parte de los empresarios; por mayor
aplicación y eficiencia por parte de los trabajadores; por una mejor formación
y adiestramiento profesional. Cuanto más produce el individuo, tanto más
acrecienta la riqueza de toda la comunidad. Cuanto más produce, tanto más
valiosos son sus servicios para los consumidores y, por lo tanto, para los
empresarios. Y cuanto mayor es su valor para el empresario, mejor le pagarán. Los
salarios reales tienen su origen en la productividad, no en los decretos y
órdenes ministeriales.
Muchas gracias y hasta la próxima.
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