domingo, 19 de diciembre de 2021

DEUDA PÚBLICA: acuerdo con el FMI. ¿Cuán importante es el acuerdo en términos de lo que pasaría al día siguiente?

 

El acuerdo con el Fondo no es nada relevante. Podemos o no tener un acuerdo con el Fondo y al día siguiente todos los problemas de la Argentina van a seguir estando ahí: va a seguir el cepo, los controles de precios, los exportadores van a seguir teniendo prohibido exportar, inflación, déficit fiscal, pobreza creciente. Por eso no veo que se juegue nada relevante.  La misma gente del Fondo no creo que tenga demasiado interés en acordar con la Argentina que después nunca cumple. Si la Argentina no arregla, no va a pagar de cualquier manera.

¿Es posible que haya cierta resignación desde el FMI?

Los problemas de la Argentina no son de afuera, son internos. Pasa mucho esto: miramos afuera y pensamos que va a venir una solución mágica o que afuera hay un cuco gigantesco que nos va a hundir. Es una muy mala lectura. Nuestros problemas son como dirían en el campo “Tranqueras adentro”.

¿El acuerdo con privados del año 2019 fue importante?

Todo el tema de los acreedores y la deuda es una manera de encontrar un enemigo en quien descargar las culpas por las cosas que no ocurren en la Argentina: la recuperación que no viene, la pobreza del 40%, la inflación reprimida y en niveles récord. En todo ese contexto la reestructuración de la deuda de Guzmán fue innecesaria. Si analizamos los números, se obtuvo una quita del 50% y eso es extraordinario y muy bueno con una participación de más del 90% de los acreedores que fue importante. Nadie podría calificar de otra forma que no sea un verdadero éxito.

¿Pero por qué fue innecesaria?

Reestructuró una deuda que era 25 puntos del PBI, otros países reestructuraron una deuda que era de 170 puntos del PBI como es el caso de Grecia. La deuda argentina era relativamente pequeña. Sobre esa deuda que era de 100 mil millones de dólares, se consiguió una quita del 50%. Se puede decir qué bueno, se ahorraron 50 mil millones de dólares.

Ahora…

¿Quién paga esos 50 mil millones?

Probablemente la mitad la pagaron ahorristas argentinos tenedores de esos títulos que Guzmán reestructuró. Entonces de esos 50 mil, en realidad se ganaron para el país 25 mil millones, que es lo que no pagan los propios ciudadanos argentinos. Es decir, se logró una ganancia de 25 mil millones de dólares. Era una deuda que en realidad se podía seguir pagando porque la deuda tiene una tasa de interés del 5%, con un crecimiento económico no tan importante se podía afrontar y cumplir sin necesidad de un esfuerzo fiscal significativo. La deuda era sustentable y el mercado lo entiende así. El propio mercado le ofreció a Alberto Fernández en su primera semana de gobierno extender 5 años todos los vencimientos. Por eso el mercado se enfrenta a la pregunta de: ¿Por qué el gobierno reestructura algo que en realidad podía pagar? La respuesta es que lo hace porque necesita encontrar un enemigo y no porque la deuda no fuera sustentable y la Argentina no pudiera pagarla.

El error está en que el mercado ya interpretó que mañana el gobierno puede volver a hacer lo mismo, porque la motivación no es la sustentabilidad de la deuda que estaba.

Entonces… ¿qué ocurrió a partir de eso?

A pesar de que se reestructuró la deuda con los privados, el riesgo país de la Argentina es de 1900 puntos básicos. ¿Por qué se llega a ese nivel en el contexto de una deuda que ahora es todavía más sustentable que antes, con menor nivel y menor tasa de interés? ¿Por qué la gente desconfía? Porque sabe que la reestructuración tuvo una finalidad política, no económica. Y si el riesgo país es de 1900, nos está indicando que el propósito de Argentina frente a la deuda no es gratis.

¿Qué efectos tiene un riesgo país de 1900 puntos?

Encarece cualquier posibilidad de financiamiento, se derrumba el valor de los activos argentinos.  El riesgo país alcanzado después de la reestructuración era de 1100 puntos aproximadamente. Es decir que el ahorro de 25 mil millones de dólares no compensa la pérdida de confianza y de reputación de la Argentina, que tiene un impacto también cuantificable y lo podemos ver en el incremento del riesgo país.

¿Pero qué pasaría si el gobierno no acuerda con el Fondo? ¿Es relevante no acordar?

Lo que es importante en todo esto son las señales que muestran hacia dónde va el gobierno, que es lo que se le viene pidiendo, ni más ni menos que presentar un plan económico. Esas señales las puedes dar con o sin un acuerdo. El día que se den esas señales, como tener más ordenada la situación fiscal, un Banco Central independiente, no tener cepo cambiario, una economía abierta al mundo, las cosas van a empezar a funcionar mejor con o sin acuerdo. Esos son los verdaderos problemas de Argentina que requieren solución urgente. La deuda no es un problema, no es que estamos padeciendo estos males por la deuda, padecemos estos males porque no tenemos un plan para resolverlos, ni se quiere ir en una senda de soluciones.

¿Si no acordamos, construimos enemigos?

Lo que tenemos que hacer es entender nuestros problemas y no estar mirando siempre hacia afuera que tiene un componente casi mágico, como si hubiera una fuerza en el mundo que nos va a doblegar o nos va a salvar, Argentina transita entre esas dos versiones.

Economía argentina hacia 2023. ¿Desastre o insuficiencia sostenible?

Debemos distinguir lo que es la macroeconomía que es donde se producen o no los estallidos, y la microeconomía que es el devenir de todos los días, de los mercados y del crecimiento económico. Tenemos un agujero fiscal que es el déficit, hay que financiarlo con deuda o con emisión monetaria. La deuda es patear para el futuro un problema que tengo hoy, cuando se toma mucha deuda y crece a lo largo del tiempo y si en algún momento no la puedes pagar, entonces algo tiene que ceder, algo tiene que ajustarse y se generan las crisis.

Hay algo que pocos analistas ven y estudian que es la relación Deuda/Producto. Para que un país pueda pagar su deuda, la relación Deuda/Producto se debe mantener constante o decrecer, eso muestra que un país puede pagar su deuda. Argentina, para pagar su deuda con una tasa de crecimiento negativa aun corrigiendo los efectos de la pandemia de caída y rebote, tiene que ir a un superávit primario, que es el resultado operativo antes del pago de intereses de por lo menos un 5% a un 6% del PIB. Si miramos el fallido presupuesto presentado por Guzmán para el año 2022 es de 3,3% del PBI de déficit. Esto quiere decir que la relación Deuda/Producto va a explotar, no hay forma que se pueda pagar la deuda. La fuente de financiamiento del déficit va a seguir siendo el impuesto inflacionario a través de la emisión, lo que nos pone al borde de una crisis de magnitudes importantes. La agenda de crecimiento no está y vamos a seguir empecinados en destruir toda posibilidad productiva, sin ellas, no hay posibilidad de crecimiento, mucho menos de un ajuste fiscal del orden del 8 al 9% del PIB.

El presente gobierno se endeudó en pesos:

En el poco tiempo de gestión, pero que ya se consumieron el cincuenta por ciento del mandato, se endeudaron al mismo ritmo que lo hizo el anterior, la respuesta es: “pero nosotros nos endeudamos en pesos”, yo me pregunto: ¿Qué significa? Que la deuda en pesos no la van a pagar, y les digo más, dicen también que el problema es que Argentina es bimonetaria, ellos mismos están destrozando al peso, diciendo que ahora la deuda es en pesos y te la van a licuar. Entonces al ahorrista ¿Qué señales le están dando? No tengas pesos porque te van a licuar tus ahorros, no hacen falta más explicaciones.

Lo cierto y concreto es que Guzmán no resolvió ningún problema, tenemos una deuda que supera el 102% del PBI y un riesgo país que supera los 1900 puntos, solo pateó los vencimientos para que los pague el próximo gobierno, pero mucho peor aún Argentina no recupero el crédito voluntario. Además, el Banco Central está en una situación límite con una deuda remunerada que supera el 140% de la Base Monetaria y por la que paga una tasa efectiva del 45% anual. Es una bola de nieve que va a terminar en un nuevo salto inflacionario.

Después de las elecciones primarias, el ministro Guzmán se comprometió con un Plan Plurianual y que el mismo era el presupuesto. Esta semana, frente a las inconsistencias técnicas, la Cámara de Diputados no aprobó el presupuesto presentado para el año 2022. Me voy a ahorrar las explicaciones y las calificaciones al plan plurianual de Guzmán ya que no fue capaz de presentar un presupuesto para el próximo año. Parece que el ministro tampoco entiende que no debe haber déficit y que cualquier ajuste debe salir del gasto inútil, no de los privados vía emisión, deuda y mucho menos incrementando impuestos. Conclusión, estamos sin presupuesto, sin plan, sin equipo, sin ideas, sin reservas y sin crédito.

Para terminar estimados lectores, específicamente con el tema de la presente columna que es la DEUDA PÚBLICA, es sumamente interesante recordar que cuando Thomas Jefferson siendo embajador en París recibió la flamante Constitución Norteamericana escribió: si hubiera podido agregar una cláusula adicional la concretaría en la prohibición al gobierno de contraer deuda en esa misma línea lo expresó otro premio Nobel de Economía, James M. Buchanan, endeudarse: significa comprometer coactivamente patrimonios de futuras generaciones que ni siquiera han participado en el proceso electoral para elegir al gobierno que contrajo la deuda. La deuda, en dólares o en pesos, es la consecuencia del déficit y el déficit tiene que ver con un tamaño del Estado que ya no se puede financiar con impuestos, emisión y mucho menos con deuda.

Muchas gracias y hasta la próxima.


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