El 2021 fue un año marcado por las etapas finales de la pandemia y la
salida de la economía de esta crisis sin precedentes en tiempos modernos. En
materia cambiaria, las presiones fueron de menor a mayor y la trayectoria
futura del tipo de cambio hoy está en el centro de la escena. Una de las
variables claves para pensar qué sucederá con el dólar o mejor dicho, los
dólares, son las reservas del Banco Central y específicamente las reservas
netas. A pesar del fuerte salto en materia de liquidación de divisas de la
agroindustria, las reservas netas no crecerán y para peor, muy probablemente
finalicen por debajo del nivel de diciembre 2020.
¿Qué factores explicaron esta dinámica, por qué la situación de las
reservas netas es crítica y qué esperamos de cara al 2022?
Cinco grandes fichas le permitieron al Banco Central morigerar las
presiones cambiarias que afloraban entre el cierre del 2020 y comienzos del
2022. Incluso, estas le dieron margen de maniobra para atrasar
considerablemente el tipo de cambio desde el segundo trimestre del año.
Primer Ficha: Argentina se
benefició por la dinámica de los precios internacionales:
En los primeros nueve meses del año los términos de intercambio, la
relación entre los precios de exportación y de importación, aumentaron 11,5%
respecto de igual período de 2020 y alcanzaron el mayor nivel de la serie
para un período enero-septiembre. Esta mejora fue producto de la fuerte
expansión monetaria global y de Estados Unidos en particular que generó un
abaratamiento del dólar, llevando a un incremento en los precios de nuestros
principales commodities de exportación que superó la suba de precios en los
productos que importamos. De hecho, la mitad del saldo comercial de los
primeros diez meses del año, unos 13.940 millones de dólares, se explica por la
mejora en los términos de intercambio.
Además, en ausencia de fenómenos climáticos adversos para la campaña
local excepto por la bajante del río Paraná, tuvo lugar una liquidación
récord del sector agroindustrial la cual superará cómodamente los 31.000
millones en el 2021, ubicándose por encima de cualquier año previo.
Segunda ficha: Derechos Especiales de Giro DEGs
Para engrosar la Red de Seguridad Financiera Global y brindar liquidez a
los Bancos Centrales para hacer frente a la crisis, el FMI realizó una
asignación extraordinaria de Derechos Especiales de Giro – DEGs – por
segunda vez en la historia. Bajo este concepto, Argentina recibió más
de 4.300 millones de dólares.
Tercera ficha: se contuvo a la demanda de divisas
en el mercado oficial:
Las restricciones al acceso del mercado de cambios tanto oficial como
financiero fueron in crescendo a lo largo del año y contuvieron el drenaje de
divisas. Precisamente una de las contrapartidas del endurecimiento del CEPO fue
y continúa siendo la escalada de las brechas cambiarias.
Cuarta ficha: la ausencia de vencimientos de
deuda significativos no presionó sobre las reservas netas:
La reestructuración de deuda privada y la extensión del plazo de pago al
Club de París allanaron el camino. En materia de pagos al FMI, los mismos
fueron realizados con los DEGs recibidos por parte del organismo. En ese
sentido, de ser utilizados exclusivamente para estos pagos de deuda, éstos se
agotarían por completo en febrero y los compromisos de marzo son los más
importantes.
Quinta ficha: la crisis sanitaria impactó
significativamente en el turismo emisivo y achicó fuertemente el déficit por
este concepto:
Durante la primera mitad de 2021 el déficit de la cuenta Viajes y
Transporte alcanzó unos 1.000 millones de dólares, la tercera parte de igual
período de 2019. No obstante, el crecimiento que mostraban los pagos al
exterior de viajes y servicios de transporte de pasajeros en los últimos meses,
en un marco de brecha cambiaria creciente, en parte explica la reciente medida
de eliminación de las cuotas para los pasajes y estadías al exterior.
Reservas Netas al límite:
Observar la dinámica de las reservas internacionales es crucial para
analizar el poder de fuego que tiene el Banco Central para controlar el mercado
cambiario. Si bien las reservas totales ascienden a USD 42.000 M, hay
que destacar también que las mismas están compuestas por un pool de activos que
en parte no son divisas líquidas utilizables, y en parte tienen como
contrapartida un pasivo en moneda extranjera. Si a los 42.000 millones
de dólares le descontamos los encajes, créditos, oro y DEGs, estamos con 2.400
M de Reservas Netas Negativas.
A fines de 2020, el poder de fuego del Banco Central (ya sean las
Reservas Netas o las Netas Líquidas) se encontraba en niveles mínimos. Con el
endurecimiento del cepo, el comienzo de
la liquidación del agro con el rally de los commodities, la autoridad monetaria
se encontró en una posición más cómoda para administrar el mercado cambiario.
El abultado flujo de agrodólares del segundo trimestre y la postergación del
pago al Club de París le permitieron duplicar las reservas netas entre marzo
y julio. A su vez, la recepción de los fondos por la asignación de DEGs disipó
cualquier grave deterioro de este stock vital atribuible a los pagos de capital
e intereses al FMI, se le pagó con el regalo de los DEGs.
Pero esta acumulación se frenó entrada la segunda mitad del año. Con la
retracción estacional de la oferta de agrodivisas y las tensiones cambiarias
habituales de períodos electorales, en el segundo semestre el Banco Central
comenzó a perder divisas, fenómeno atenuado por la intervención en los
dólares financieros.
En el 2022 difícilmente las 5 fichas permitan repetir la dinámica de
2021:
Ficha uno:
En materia de agrodólares, si bien las perspectivas de la
campaña agrícola 2021-22 son favorables -se espera una liquidación
ligeramente menor a la de 2021-, no se prevé un nuevo salto tal como
ocurrió este año. Al mismo tiempo, se presentan riesgos exógenos a la economía
local: la FED comenzará a elevar las tasas de interés en el corto plazo, lo
cual tensará las condiciones financieras globales, fortalecerá el dólar e impactará
negativamente en los precios de los commodities. Por otro lado, los riesgos
climáticos deberán ser permanentemente monitoreados en los próximos meses.
Ficha dos:
El rasgo más importante es que no habrá una nueva emisión de
DEGs. El gobierno está especulando incluir dentro del acuerdo que firme con
el Fondo Monetario Internacional la devolución de los DEGs utilizados para
cancelar deuda con el propio organismo. En concreto, esta ficha no hay forma
que se repita en el 2022.
Ficha tres:
El margen de maniobra para continuar endureciendo el cepo al dólar
oficial es muy limitado ya que se restringieron muchas
operaciones en 2021 y la continuidad de esta dinámica atenta contra la
recuperación económica.
Las apariciones de noticias falsas sobre un eventual corralito generaron
en el mercado una posible corrida contra los bancos, en donde los ahorristas
fueron a buscar sus depósitos en dólares. Que una noticia falsa genere tamaña
desconfianza no hace más que mostrar un gobierno débil con instituciones que no
aportan credibilidad y una población que tiene pánico.
Ficha cinco:
Con respecto a la balanza turística, difícilmente continúe en estos
niveles mínimos con la normalización del turismo post-pandemia. No obstante, el
atractivo para el turismo receptivo es grande producto del elevado tipo
de cambio real en que se encuentra el dólar paralelo. El turismo emisivo
por su parte, no solo está siendo fuertemente desalentando por el importante
deterioro de los salarios en dólares de los últimos años, sino que también es
afectado por las restrictivas medidas que impone la autoridad monetaria, tal
como la reciente prohibición del financiamiento en cuotas de pasaje al
exterior.
Entonces… ¿Qué se viene?
El mes de diciembre es un mes en donde la liquidez
abundará en plaza, habrá mucho dinero circulando, las fiestas impulsarán la
venta y el dólar estará muy ofertado. Hay que vender dólares para pagar
sueldos, aguinaldo y capital de trabajo para sostener las ventas.
Enero será todo lo contrario, habrá
contracción monetaria, la demanda de dinero caerá, y si no hay señales fuertes
en materia de política económica, el dólar subirá como un barrilete. El
contexto internacional no ayuda para tener un verano tranquilo, si la sequía se
profundiza, los dólares que se proyectan como ingreso por la cosecha gruesa se
evaporarán del escenario imaginario del gobierno.
Febrero es un mes muy corto, será de arduas
negociaciones, hasta aquí se podría esperar un acuerdo con el FMI, desde este
mes en adelante el abismo nos espera si no hay una estrategia de acuerdo.
Marzo nos recibe con fuertes vencimientos
de deuda con el FMI y bonos en pesos ajustados por inflación, será la primera
prueba de fuego del año 2022, renovar un fuerte vencimiento de deuda con el
mercado y acordar con el FMI a 10 años con 4 de gracia.
Para terminar estimados lectores, la previsibilidad es una necesidad, el
problema es que el gobierno no sabe qué camino tomar, Cristina se maneja
enviando cartas y la oposición no marca rumbos. Tienen el GPS apagado y si no
se hace algo el mercado se los va a llevar puesto. Hay que pasar a la acción,
acordar con el FMI sería muy beneficioso para el país, tendríamos una hoja de
ruta, no cortamos el crédito con los organismos financieros internacionales,
recuperaríamos los Derechos Especiales de Giro. Todo eso nos es poco.
Muchas gracias y hasta la próxima.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario