Es una mezcla, porque los buenos políticos se tienen que rodear de economistas que no
vendan espejos de colores como pudimos escuchar no hace mucho el término “Sarasa”
del propio ministro Guzmán, nada menos que ante el Congreso de la Nación.
Primero se necesitan liderazgos políticos nuevos y
modernos en el buen sentido de la palabra, puede ser alguien de 80 años, no
importa la edad porque también tenemos políticos viejos de 30 años. Se requiere consolidar liderazgos, hay que
convencer a la sociedad de las cosas que hay que hacer y dejar de mentir, se demanda
un grupo de técnicos que no tengan inconsistencias en materia económica como
las que estamos viendo y viviendo desde hace más de cuatro décadas. Que no nos
vendan que se puede hacer cosas sin pagar costos y que el déficit fiscal y la
emisión no importa. Si un político, elegido por los argentinos, me ahorro las
explicaciones si es bueno o malo pero se rodea de malos economistas, el
resultado va a ser malo seguramente.
Para que se comprenda mejor todo esto voy a ir
mencionando algunos problemas y las políticas que se implementan indicando los
errores y sus consecuencias.
Uno de los
problemas de Argentina en materia de precios es que hay al menos dos precios
claves que están “pisados” por la política oficial, éstos son el precio de los
servicios energéticos (como electricidad, gas y agua), y el otro es el precio
del dólar. El intento del gobierno por controlar la inflación a fuerza de
controles de precios hace que el país haya cerrado el año con una brecha del
tipo de cambio de 89,6% en promedio al mes de diciembre, controlar la inflación aplicando controles de precios nunca
funcionó en ninguna parte del mundo y a lo largo de la historia, ¿por qué en Argentina va a funcionar? La inflación en
Argentina es un problema macroeconómico, quieren hacernos creer que están
haciendo algo y aquellos sectores que son más consumidores de esos productos con
precios controlados se convencen diciendo que el gobierno nos está defendiendo
y protegiendo.
Esta estrategia de
“populismo tarifario” hizo que en 2021 las tarifas suban entre 7% y 9% con una
inflación superior al 50% tras haberse mantenido en un 0% de aumento desde agosto
de 2019.
Pero no me quiero
ir del planteo inicial de si es político o económico el problema de Argentina,
la inflación es la consecuencia no la causa y se explica en economía que no es el aumento de precios, sino que es la pérdida
del valor de la moneda, no es que los precios suben, sino que el poder de
compra del peso disminuye y por eso necesitamos más pesos para comprar lo
mismo. Si el poder de compra baja es porque ese bien sobra y ¿por qué sobra? Porque
el Banco Central emite más de la cuenta, no hay otra explicación, no existe tal
fenómeno como que es multicausal. Esto en el mundo hace años que ya está
resuelto, así que señores políticos hay que hacerse cargo, ahí es donde hace
falta de los economistas que sepan de buena teoría económica para poder aplicar
las políticas apropiadas y dejar de gastar energías en explicaciones que no
existen.
Otro grave problema que tenemos hoy es la enorme
dependencia de los empresarios de las regulaciones del Estado, por ejemplo, te
tienen que autorizar la importación de un producto o una máquina, después
tienen que ser autorizados a que les suministren los dólares para poder hacer
el pago al proveedor del exterior. Otra regulación que hace inviable cualquier
emprendimiento es solicitar la habilitación de un local, pedir autorización
para vender tal o cual producto, todo esto va generando una dependencia total
de las regulaciones que los transforma en verdaderos rehenes, la consecuencia
de esto es más corrupción. Aquí llegamos a la misma conclusión, es necesario
quitar todos estos mecanismos para que la actividad económica se pueda
desarrollar más libremente y se logren los objetivos de mejorar la economía y
evitar la corrupción que tanto mal provoca. La conclusión es la misma, liderazgos
políticos con técnicos con experiencia y reputación para implementar las
políticas necesarias.
Siguiendo con los problemas para identificar la pregunta
inicial si es político o económico el problema voy a ingresar en uno de los
temas de mayor debate por estos días que fue el Déficit Fiscal en el marco del
acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Podemos decir que gracias al Boom anterior de los precios de las
commodities y de la situación internacional, Argentina se dio el lujo de subir
20 puntos el Gasto Público en términos de PBI entre 2003 y 2020, esto es
infinanciable, solo se podría financiar con el precio de la soja a mil dólares
la tonelada todos los años y eso no va a pasar o por lo menos no está pasando.
Tenemos un Gasto Público infinanciable que generó un
sistema impositivo impagable, este sistema impositivo impagable paralizó al
sector privado en términos de actividad productiva y generó el estancamiento
que tiene hoy la economía argentina y como si esto fuera poco también tenemos alta
inflación.
Entonces hoy se tiene que replantear el problema, es
decir el Gasto Público, cambiar la organización económica argentina a favor de
la producción, ésta es una economía que castiga y fuertemente a la producción
en todo sentido. Se necesita un sistema impositivo razonable en función de
estos objetivos y ordenar la economía generando incentivos para que en Argentina
el sector privado vuelva a producir y generar empleos para salir de este
estancamiento que tenemos.
Hay que entender que seguir por un camino en donde se quiere
financiar algo que es infinanciable es totalmente imposible. Argentina tiene
que cambiar su organización económica, sus reglas de juego para favorecer al
sector privado y para eso necesita reformular todo el esquema de gastos que
tiene para que funcione.
Si el Déficit Fiscal como estamos escuchando por estos
días está a favor del crecimiento, Argentina debería ser primera potencia
mundial porque hemos tenido
Déficit Fiscal más tiempo de lo que tuvimos Superávit Fiscal. Es falso que
el Déficit Fiscal te ayuda a incrementar la demanda, el Déficit Fiscal
redistribuye, le saca a uno y le da a otro, gastas más en cosas que no tienen
que funcionar, le cobra más y malos impuestos a los que producen generando un
efecto regresivo.
En estos días se
escribió mucho sobre el posible acuerdo con el Fondo Monetario Internacional,
uno de los temas fue la reducción del déficit fiscal y ahí estuvo concentrada
la discusión. Desde mi punto de vista, el ministro Guzmán en su conferencia
de prensa dejó en claro que no va a reducir el Gasto Público y se compromete a
reducir el déficit y lo justifica diciendo que lo va a hacer a través del
crecimiento.
La lógica es totalmente al revés, primero se reduce el
gasto para que los actores económicos perciban la confianza en el rumbo
económico, después vienen las inversiones y por último se logra el crecimiento
de la economía. Como pueden
apreciar, Guzmán plantea empezar por el final diciendo que la reducción del
Déficit Fiscal va a estar provocada por el crecimiento de la economía,
ignorando totalmente que las perspectivas para el 2022 no lucen para nada
auspiciosas, donde las proyecciones muestran un escenario base de crecimiento
desacelerando, con alta inflación y sin
compromiso de reformas, lo que
muestra una total falta de seriedad para encarar los temas necesarios para
sentar las bases de una recuperación sostenida en los próximos años.
Hace algo más de cuatro décadas el país tenía un 4% de
pobreza, la indigencia no existía y la presión impositiva dejaba producir,
crecer, invertir y generar empleo. En la actualidad el número de pobres se ha
multiplicado por diez, la indigencia ya afecta a casi 5.000.000 de argentinos y
la presión impositiva ha puesto tal lastre sobre el sector privado que la
creación de empresas, la creación de empleos formales y de calidad, la
inversión, el crecimiento y el desarrollo han quedado como parte de nuestro
paisaje del pasado.
La sociedad cada vez demanda más, las necesidades de
dejar la mediocridad atrás toman fuerza y dan cuenta que la política actual no
puede seguir esquivando cada uno de los problemas que han transformado al país
en invivible. Mientras tanto, el presidente no parece tomar nota y la
inconciencia parece estar cegándolo de razón y sentido común. Que el gobierno
crea que nuestro destino está solo en manos de otros, es no querer aceptar la
responsabilidad de su propia negligencia, de su propia desidia y por sobre
todo, de su insensato fanatismo ideológico.
Como conclusión general, el problema no es solo político
ni es solo económico, lo que sí puedo afirmar es que hoy por hoy, Argentina no
tiene ninguna respuesta posible ni de lo político y mucho menos de lo
económico.
Muchas gracias y hasta la próxima.
Mario;
ResponderBorrarMuy buen enfoque para analizar el grave problema de la Argentina y coincido 100%, pero en mi opinión, el problema también es cultural. porque han intoxicado a mas de una generación (me refiero a los últimos 40 años) con todas estas ideas que tan bien vos fustigas.
El cambio es necesario, pero por supuesto, no será una tarea fácil.
Felicitaciones
Saludos