Haciendo referencia a mi columna sobre inflación, que recomiendo leer o
releer, el oferente de dinero en Argentina es esta institución llamada Banco
Central de la República Argentina (BCRA), el mismo fue creado en el año 1935. Se le asignó la función de: “preservar el valor de la moneda”, después con el tiempo lo cambiaron por:
“promover la estabilidad monetaria, financiera, el empleo y el desarrollo
económico y social”.
De acuerdo al artículo 3 de la Carta Orgánica. Tengamos en cuenta estos objetivos, al final de este artículo están las conclusiones de cada uno de ellos.
Resultan sumamente interesantes
repasar los debates parlamentarios, en el momento de su creación:
Tuvieron la aprobación unánime de los Conservadores y el rechazo en minoría
del Partido Socialista y el Demócrata Progresista en forma
unánime también.
A su vez, la creación del BCRA fue completada con el régimen de control al funcionamiento de la banca comercial y la reforma a los Estatutos del Banco Hipotecario y del Banco de la Nación Argentina.
Se constituyó por un período de 40 años con lo cual dicha institución debería haber sido liquidada en el año 1975.
Hasta ese momento se imprimían pesos
contra oro únicamente a través de la Caja de Conversión. La reforma
consistió en la supresión definitiva de la conversión
automática a oro del peso moneda nacional, por lo que, la Caja de
Conversión quedó definitivamente disuelta, con la nueva institución ya no era
necesario contar con oro para poder imprimir dinero.
Es muy importante y conmovedor revisar los debates de ese momento en el
recinto:
Federico Pinedo (abuelo del funcionario del mismo nombre del gobierno de Mauricio Macri) Ministro de
Hacienda de aquel momento, desechó las
objeciones de la minoría en el sentido de que los proyectos encerraban el
peligro de inflación, Pinedo decía:
"Comprendo que se
puede agitar mucho la opinión alrededor de dos o tres palabras: la inflación.
Un banco de emisión puede hacer billetes, luego es un instrumento de inflación.
El argumento es de una simplicidad como la regla de tres. Pero no todo es así:
si hoy tenemos elementos inflacionistas en nuestras manos y no los usamos, ¿por
qué se cree que cuando tengamos estos otros los vamos a usar?".
Enrique Dickmann (socialista) afirmaba:
"En este momento, los socialistas
desempeñamos aquí un papel conservador. Queremos conservar instituciones
económicas y monetarias argentinas que tienen casi medio siglo de vida y han
dado resultados excelentes; los revolucionarios, los malos revolucionarios son
ustedes, que quieren echar abajo todo esto, que quieren reemplazar por cosas
que no se sabe qué resultados darán. Es peligroso un salto en el vacío".
De hecho, frente al panorama que se abría el
Dr. Dickmann sentenció:
"dejar que las cosas se desenvuelvan
naturalmente sin la intervención perturbadora y anarquizante del gobierno y
podrá pensarse en el porvenir, cuando el momento llegue en volver a la
convertibilidad y por consiguiente a la estabilización".
Naturalmente, y como no podía ser de otro modo, el nacimiento de un órgano
tan nefasto debía comenzar con una
estafa. Las 358 toneladas de oro que estaban depositadas en la Caja de
Conversión, sobre cuya base circulaban de acuerdo con la Ley N° 3.871, unos
561.006.035,34 de pesos moneda nacional pasaron a valer mediante el
"justiprecio", $ 1.224.417.645,96. De movida se generó una pérdida del poder adquisitivo de la moneda.
Pero eso fue solo el comienzo.
En
sus primeros diez años de operación la tasa de inflación se duplicó pasando del
3% anual al 6%.
Luego, con la nacionalización del BCRA impulsada por el General Juan Perón
en 1946 hasta 1991 (Ley de Convertibilidad), la tasa de inflación anual
promedio trepó al 225%.
La
propia ley de creación establecia que la institución operaría por un lapso de
40 años, como les menciono y remarco más arriba.
Sin embargo, la crisis
del Rodrigazo (1975) durante el
gobierno de Isabel Perón, la explosión de la tablita cambiaria de Martinez de Hoz (1982), las
hiperinflaciones de Raul Alfonsin
(1989) y Carlos Menen (1990) y la
salida de la convertibilidad (2002).
Constituyeron excusas perfectas para que la corporación
politica (salvo Carlos Menem 1991) no se desprendiera de un instrumento de
opresión fiscal como es la política monetaria de alta inflación, instrumentadas
desde el Banco Central.
A la moneda se le quitaron 13 ceros, se destrozaron cinco signos monetarios
y hubo dos hiperinflaciones. Esperemos
que no nos lleven a la tercera.
A su vez:
La inflación durante la Convertibilidad fue del 9% anual, aunque
concentrada durante el primer año y medio.
Durante la vigencia de la Ley de Convertibilidad, no se emitió pesos sino
era con el respaldo de dólares.
La inflación tuvo el comportamiento que les menciono y llegamos a tener la inflación más baja del mundo en el año 1993 y en 1997 deflación y Argentina tuvo un crecimiento económico del 8% de su PBI.
Una Regla Monetaria que funcionó a
la perfección, defendió el poder adquisitivo de la moneda. Puede tener muchas
críticas que serán analizadas en mis próximas columnas.
Luego, en los tres períodos K, la inflación anual promedio fue del 10%, 20%
y 30% respectivamente, durante la gestión de Mauricio Macri,
pasamos a 40% y terminamos superando el 50% anual de inflación.
Por lo tanto, vale
recordar la profecía de Lisandro de la
Torre (Demócrata Progresista) en la sesión del Senado
del 21 de marzo de 1935:
"Yo diría que este
proyecto, tan caro al señor Ministro de Hacienda (Federico Pinedo), coloca
al país encima de un barril de pólvora. Todo andará regularmente mientras
no se encienda la mecha. Pero la mecha está ahí, a la vista y al alcance de
cualquier gobierno inconsciente que quiera encenderla.
Y no podemos tranquilizarnos cuando vemos
aparecer la inconsciencia en ese mismo proyecto en que, sin necesidad, se
coloca al país encima del barril de pólvora. Los señores senadores van a votar
con toda tranquilidad lo que conduce al país al borde del abismo".
Hoy, después de 85 años con BCRA hemos pasado de ser el quinto
país más rico del mundo a ser el 70° y con posibilidades de descender más,
depende en qué nivel quede el tipo de cambio podemos pasar a ocupar un lugar
entre 100º y 120º.
Otra nota de color, es
la relación entre tasa de inflación y el número de Presidentes que tuvo el BCRA. En la década del 80 pasaron
12 Presidentes, dejaron una tasa de inflación promedio del 630%.
Hay un estudio muy
reciente realizado por el propio Banco Central, cuando su presidente fue
Federico Sturzenegger (2015-2018). Hace
una estimación empírica y el impacto
cuando la inflación supera el 20%, se pierde l,58% de crecimiento. Cuando eso
uno lo corrige en la historia monetaria de Argentina, el PBI per cápita de
Argentina debería ser similar al de los
Estados Unidos. Ahora por qué se emite sin
ningún control, porque es la forma de financiar una política fiscal alocada que
busca como concepto general la justicia social,
violentando todas las restricciones físicas, es decir la restricción de
producción, el sistema cómo arregla este desastre? generando una crisis.
Continuando con la
historia del Banco Central. En el otro extremo tenemos la década del Plan de
Convertibilidad, donde si bien hubo dos Presidentes, en los hechos es como si
no hubiera habido cambio (ello se debe al paso de Roque Fernández al Ministerio
de Economía, siendo sucedido por Pedro Pou, que se desempeñaba como Vice del
BCRA).
Estados Unidos durante
1950-2010 tuvo 6 Presientes al mando de la Reserva Federal.
La evidencia para
Argentina señala que con BCRA, la inflación fue más elevada, la gente huyó de
la moneda local, el ahorro se fue al exterior, los agregados monetarios se
estancaron y el crédito para el sector privado no financiero (agro e industria)
se pulverizó. En este contexto de alta inflación, la economía se contrajo en
términos per cápita, la distribución del ingreso se tornó más regresiva y los
indicadores sociales se deterioraron.
Pasando Argentina de ser
un país desarrollado a un país de frontera
En función de dichos
resultados. No deberíamos ver como extraño que poco antes de morir, Federico
Pinedo (uno de los creadores del BCRA) haya manifestado su dolor y
arrepentimiento por haber creado un Banco Central que en lugar de velar por el
bienestar de los argentinos terminó transformándose en una burda papelera, que
destruyó el poder adquisitivo de nuestra moneda.
Si repasamos las funciones que están al comienzo, podemos decir que, nos quedamos sin moneda, sin
estabilidad, sin empleo, sin desarrollo y sin equidad social.
Ahora bien, estimados
lectores, como es costumbre de esta columna aportar definiciones simples para
que todos comprendamos, en esta oportunidad quiero hacer mención que la inflación es algo mucho más grave que
el número que pongamos en un mes o un año, que si sube o si baja. La inflación genera
impuesto inflacionario devaluatorio no legislado y donde los únicos que
se benefician son los gobernantes de
turno, depreciando la moneda, trasladando riqueza desde el sector privado
hacia la política y el sector público, esto provoca la inflación.
Pero sigo con el tema
central, la clave sería tener un Banco Central con reputación y credibilidad,
ambos conceptos se relacionan entre sí pero no son lo mismo, la
reputación es mirando para “atrás” y la
credibilidad es mirando para “adelante”.
Se refieren a la evaluación que el público hace sobre el compromiso del Banco
Central con bajar la inflación y su capacidad de lograrla. Nunca logro
resultados positivos, por lo tanto su política nunca será creíble.
Así, a la luz de que
para la Ley original el Banco Central ya debería haber sido cerrado y, en
especial, por el desastre inflacionario
que se tradujo en menor crecimiento y mayores niveles de pobreza e indigencia,
resulta relevante preguntarse si el Banco Central debería dejar o no de
existir. En una próxima columna me comprometo a analizar las alternativas
que Argentina tiene frente a una eliminación del Banco Central y cómo se
debería instrumentar.
Muchas gracias y hasta la próxima.

Hay que eliminar el Banco Central...
ResponderBorrarGracias sr Bellino por la info!!!!
Mario;
ResponderBorrarExcelente análisis y muy interesantes los antecedentes parlamentarios sobre el debate al momento de la creación del BCRA.
Te felicito