Vuelve de Washington el canciller Santiago Cafiero y trae
un mensaje: “no hay teoría conspirativa” no es que el mundo está en
contra de la Argentina, no es que Estados Unidos no quiere al gobierno de
Alberto Fernández, se lo dijeron claramente a nuestro canciller. Argentina
necesita presentar un plan económico serio y tiene un acuerdo con el Fondo
Monetario Internacional, es fácil y sencillo, nada más que eso. Se lo ratificaron
en varios encuentros en que participó Santiago Cafiero, le dijeron presenten un
plan serio, sustentable, con valores lógicos y el acuerdo se firma.
Todo esto deja muy mal parado al ministro Guzmán que hace
apenas días presentó ante los gobernadores un panorama que hoy podemos decir no
se confirma en los hechos. Panorama que para comprenderlo en término deportivo,
es como en algún momento se decía que Los Pumas tenían “derrotas dignas” porque
se enfrentaban a grandes potencias del rugby mundial, nuestros jugadores eran
muy buenos pero siempre perdían. Si uno lo lleva a la actualidad encaja
perfecto, Guzmán plantea que hay unos malvados que no nos entienden y nosotros
estamos haciendo todo lo posible, pero con esta gente no se puede. Todo ese
relato es para no quedar que rompimos con el Fondo Monetario, sino que ellos
rompieron con nosotros, si bien no plantearon hasta ahora que van a romper con
el Fondo porque se le estuvo cumpliendo con los todos vencimientos, pero en mi
visión, visiblemente el gobierno se alejó del acuerdo. Guzmán pretende que
Estados Unidos, Japón y Europa entiendan nuestra situación, si el camino es por
ahí, estamos muy lejos porque ni nosotros entendemos por dónde quiere ir el
gobierno y pretender que las grandes potencias nos comprendan es algo que a
priori suena totalmente ilógico.
El Fondo pide un plan económico que Argentina hoy tiene
que hacer de todos modos, que
consiste en bajar el déficit fiscal de manera más rápida, dejar de emitir
tanto, poner las tarifas a un valor razonable para que se aproximen a su costo
para evitar que se resientan los servicios, un sinceramiento de la política
cambiaria vía reducción de restricciones para reducir la brecha y acumular
reservas. No es que el Fondo pide cosas delirantes, esas políticas
enmarcadas en un plan económico Argentina las tiene que hacer de todos modos
acordando o no con el Fondo. Lo que
sí es delirante es lo que plantea Guzmán. Argentina por el monto del crédito
tiene tasas de interés más alta y plazos máximos, bien, nuestro ministro pide
reducción de tasas y alargamiento de plazos, él sabe mejor que nadie que eso es
imposible que el organismo lo otorgue, estas son algunas de las razones por las
cuales el acuerdo se viene postergando, pero Guzmán nos tiene acostumbrado a
largas negociaciones y nunca logró nada favorable para la Argentina en materia
de deuda.
Sin acuerdo significa que vamos a elegir políticas más irresponsables
y que nos van a mantener en esta situación inestable con alta inflación, con
pobreza creciendo, con salarios perdiendo contra la inflación, donde empresas
que se relacionan con el mundo y como Argentina incumple con el Fondo se van a
tener que someter a reglas internacionales mucho más estrictas o pasan a estar
en condiciones de no calificar para préstamos, manifiestamente una complicación
muchísimo mayor. No solo el Estado no va tener financiamiento, sino que las
empresas privadas también se van a quedar sin asistencia financiera. Todo
eso implica menor cantidad de dólares para Argentina, que vamos a resolver con
más restricciones a las exportaciones, a las importaciones, al mercado único de
cambio y con una devaluación mayor todavía.
Argentina está a dos meses de una decisión crucial y creo
que es muy malo para el país no acordar con el Fondo. Al regreso de Cafiero todo queda en manos del presidente
de la nación y de Cristina Fernández de Kirchner, no hay más ningún tipo de
excusas, le puedes poner ideología, que el ajuste va ser mayor o menor, se va a
discutir el número, si el ajuste va ser en dos años o en tres años terminan
siendo detalles, pero ya Washington dijo: “hay acuerdo si hay plan”.
No hay plan porque el mismo gobierno no quiere, es fácil
y sencillo, se tienen que reunir Alberto Fernández con Cristina Fernández y
ponerse de acuerdo de una vez por todas del plan económico que quieren para la
Argentina, esto que no hicieron en dos años. Guzmán será el hacedor o
no, ese es otro problema, lo terminará haciendo Axel Kicillof, Amado Buodou o
el Instituto Patria, no hay como saberlo. Pero lo único que hay que hacer
ahora es un plan económico que tendrá un ajuste del gasto con números
sustentables, donde cualquiera no solo el Fondo, diga ésto tiene lógica.
El viaje sirvió, muchos dijimos para qué va a viajar
Cafiero, valió porque viene sin mitos, sin la teoría conspirativa, Joe Biden no
tiene nada contra Argentina, el Departamento del Tesoro tampoco, nadie tiene
nada contra Argentina, todo lo contrario, si Argentina le da un giño a
Venezuela Washington va a seguir en la misma postura para con Argentina, eso no
complica nada. Hasta el economista brasileño-israelí Ilan Goldfajn director
gerente para el hemisferio occidental del Fondo Monetario Internacional encargado
del monitoreo de la economía argentina, manifestó que la discusión respecto
del déficit fiscal no sería un problema, lo que sí le preocupa son las
posibilidades concretas que tiene Argentina para financiarlo.
Depende del gobierno, única y exclusivamente del
presidente. Queda todo en manos de Cristina, Alberto y su gobierno. De nuevo,
el viaje sirvió porque en términos políticos Argentina cuenta con todo el
apoyo, ahora falta que económicamente aparezca el tan solicitado plan.
Pero no puedo dejar de mencionar que desde el gobierno lo
único que dejan trascender es si el Fondo es bueno o malo y si Argentina se
somete o no se somete, la verdad es que estamos llenos de problemas de los
cuales nadie habla. Cómo reducir el déficit, cómo generar empleo, cómo parar un
poco al menos un poco la emisión, cómo intentamos volver más allá del Fondo a
ingresar a los mercados financieros internacionales, bajar impuestos y alentar
la inversión privada. De todo esto nadie habla y todavía nos quedan dos años de
este gobierno, la verdad es que en otro momento se discutía también la relación
con el Fondo, pero se contaba con una economía si se quiere en movimiento. Hoy
está todo frenado, no hay ninguna expectativa que esto vaya a cambiar y me da
la sensación que nadie está haciendo nada para que esto cambie.
Este es el principal problema que tuvimos desde el
principio que es hacia dónde quiere ir este gobierno, cuál es su noción de la
economía, después puedes llegar o no. Mauricio Macri tenía una visión que al
final no pudo, pero había una dirección, lo mismo se puede decir de la
administración Menem y también de otros gobiernos. En este presente no hay
nadie que explique una visión de a dónde queremos llegar, parte del motivo lo
vengo sosteniendo en reiteradas oportunidades y es que no hay una coordinación
entre los miembros de la coalición gobernante, no se sabe si quieren más gasto
público o menos, más impuestos o menos, más déficit o menos, una economía más
abierta o más cerrada. Este es el principio del problema sino sabes dónde
quieres ir te van a llevar los vientos, hay una gran sensación de falta de
dirección y esto se traduce como les menciono en que nadie habla de lo que
verdaderamente son los problemas que tiene Argentina hoy por hoy. Estamos en
una situación muy delicada y es necesario resolver los problemas de los
argentinos.
Entonces es ahí donde aparece el rol importante de la
oposición, a veces mejor y otras veces peor, de consensuar ese programa que es
la clave de estos dos años de reformas que Argentina necesita por si les toca
gobernar a partir del 2023.
Muchas gracias y hasta la próxima.
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