domingo, 9 de enero de 2022

GUZMÁN sin plan, pero con muchas restricciones:

Finalmente, el Ministro de Economía Martín Guzmán expuso ante muchos gobernadores oficialistas, otros tantos funcionarios provinciales de segunda línea y la atenta mirada del presidente Alberto Fernández lo que se había anunciado como el momento donde se develaría el misterio de la negociación con el FMI, terminó siendo simplemente un cúmulo de tibias buenas intenciones y un poco más de lo mismo. Con un solo objetivo de buscar consenso, apoyo, respaldo político y dejar muy en claro que el Fondo está pidiendo un ajuste fiscal más fuerte de lo que plantea Guzmán, de hecho, en la práctica el ministro plantea un no ajuste fiscal sobre todo para este 2022 y 2023 lo cual lo califica de muy insensato. Lo que yo veo es que hay una distancia y un largo camino por recorrer para unir las puntas en lo que respecta a la parte técnica de un acuerdo entre el Fondo Monetario y la Argentina.

El Fondo y como todos sabemos a esta altura va a demandar un ajuste fiscal, una reducción del financiamiento monetario (emisión) mucho mas rápido de lo que plantea Guzmán, en un contexto de tasas de interés mas altas. Obviamente, eso en los cálculos del Fondo significa un menor crecimiento en el corto plazo para poder acumular reservas más rápidamente, porque al crecer menos tenemos menor nivel de importación y eso permite acumular reservas en lo inmediato, indubitablemente eso es muy difícil de digerir para la política. Entonces, lo que veo que va ser muy difícil tener un acuerdo en el cortísimo plazo que genere expectativas positivas, me parece que vamos a entrar en un terreno de idas y vueltas donde se puede estirar más de la cuenta el acuerdo o la negociación y eso implica un riesgo macroeconómico muy importante dado el nivel crítico de reservas y de brecha cambiaria.

Estamos complicados y si uno hace un seguimiento más fino de lo que fue la reunión, puntualmente me estoy refiriendo a la intervención del gobernador de la provincia de Buenos Aires, manifestando que era necesario un cambio de estrategia en la negociación, con este tipo de apoyo, a esta altura de los acontecimientos el ministro queda muy mal parado. Esto no es más que graficar muy bien las restricciones en las que se mueve Guzmán, seguramente el ministro quisiera acelerar la corrección fiscal y reducir la emisión, pero obviamente tiene una restricción política muy fuerte dentro del propio gobierno en que participa. Lo dejó en evidencia sobre todo el año pasado cuando Guzmán apuntaba a cerrar un acuerdo con el Fondo en mayo de 2021, subiendo tarifas, bajando subsidios para ajustar más rápido el déficit fiscal y no lo pudo hacer ya que se encontró con una restricción política y eso lo único que provoca es ingresar en zona de riesgo y la macro argentina no tiene más tiempo. Tenemos un nivel de reservas muy crítico, no tenemos financiamiento en los mercados internacionales de capitales, el nivel de brecha cambiaria dado por la distancia entre el dólar oficial y el financiero es muy amplia, el desequilibrio monetario y fiscal es tan fuerte que eso genera riesgo que se dé una crisis cambiaria. Ese es el riesgo que encuentra en el corto plazo la macro argentina, si no hay una negociación rápida con el Fondo que genere expectativas positivas es ir a una crisis cambiaria que nos lleve a un nivel más alto de inflación.

Después de escucharlo a Guzmán: ¿Estamos más lejos o más cerca del acuerdo con el Fondo?:

Yo creo que estamos un poco más lejos de lo que estaba pensando el mercado, de hecho, las repercusiones de lo que pasó el miércoles fueron “muy malas”, se vio en la caída de los bonos y ahí se termina el relato. A la larga, Argentina va a tener un acuerdo con el Fondo, la pregunta es: ¿Cómo se llega a ese acuerdo, en qué nivel de brecha y reservas? Lo que el ministro nos deja en claro son sus restricciones políticas, si bien marcó en su exposición lo comprometido que sería no ir a un acuerdo, es decir a un default con el Fondo. Es importante que el propio Guzmán entienda y manifieste el riesgo de no tener un acuerdo con el Fondo como elemento de negociación interno. En ese contexto el ministro proyecta un equilibrio fiscal recién en el año 2027, ésta es la primer gran diferencia técnica que vislumbro con los cuadros del Fondo Monetario que exigen que el gobierno replantee su política fiscal.

Por ahora tiene la ayuda de los dólares que le están ingresando del trigo, el incremento de la demanda estacional de pesos de estos meses (diciembre y enero), pero eso es transitorio, en febrero se da vuelta todo. La economía argentina es flujo dependiente, como no hay reservas y no hay acceso al financiamiento, dependemos básicamente que el campo siga inyectando dólares. Dicho esto, pensar en una baja de retenciones luce muy poco probable porque claramente el gobierno lo que trata es minimizar el esfuerzo fiscal por el lado del gasto, tampoco tiene margen para incrementar la carga impositiva para generar más ingresos. Si no hay ajuste del gasto, no se pueden aumentar los impuestos, la única vía es el crecimiento por donde se pueden generar mejores condiciones, pero no hay señales positivas para que esto ocurra.

De nuevo, entramos en zona de riesgo, si no se hace el ajuste a través de un programa de estabilización, termina llegando como siempre pasa en Argentina “por las malas”. Es decir, producto de una devaluación forzada por el mercado, una aceleración de la inflación que termine licuando el gasto y los pasivos del Banco Central, este es el verdadero riesgo en el que entra Argentina, obviamente con cepo, con restricciones cambiarias y con controles de precios los desequilibrios macroeconómicos pueden perdurar en el tiempo un poco más, eso también hay que tenerlo en cuenta.

Inversiones en el 2022 y crecimiento: ¿Se puede pensar?

Lo cierto es que poco importa a los fines prácticos el tan ansiado acuerdo. No porque no lograrlo no sea perjudicial sino porque independientemente del acuerdo al que tal vez se llegue, Argentina no tiene futuro si no encara puertas adentro los cambios necesarios para lograr una realidad distinta. Hacer los ajustes en la dirección correcta, aumento de tarifas, bajar el déficit, reducir la emisión, subir la tasa de interés, mover más rápido el tipo de cambio oficial. El 2021 dejó un arrastre estadístico del orden del 2%, pero no sería un crecimiento genuino. Argentina para generar un crecimiento genuino necesita tener certidumbre a nivel macroeconómico para bajar la brecha cambiaria. El principal problema para la inversión y para la generación de dólares es que tenemos una brecha cambiaria muy fuerte que genera una señal muy negativa para el sector externo y Argentina para crecer e incrementar el salario real necesita generación de dólares genuinos. El año pasado tuvimos una liquidación muy buena a pesar de la brecha cambiaria y eso tuvo que ver con que los precios de la soja ayudaron muy fuertemente, probablemente este año no se repita ese contexto internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos va a subir la tasa de interés, eso fortalece al dólar y puede llegar a complicar el precio de las commodities, que son los precios internacionales de las materias primas.

En 2021, año electoral, el gobierno le puso un freno de mano al tipo de cambio oficial que fue muy por debajo de la tasa de inflación, a pesar de ello la liquidación se produjo. Este año no hay margen para atrasar el tipo de cambio oficial de esa manera, el gobierno va a tener que mover la tasa de interés, mover el dólar más rápido y no va a contar con la ayuda de los commodities y ahí podemos entrar en una zona donde la alta brecha comienza a complicar la liquidación, más allá que están obligados a liquidar, pero pueden demorar en el tiempo la decisión y eso es un riesgo macroeconómico.

Para terminar estimados lectores, si no hay acuerdo con el Fondo ¿Cuál es el escenario? Entramos en ese riesgo de inestabilidad que les vengo marcando, donde se termina generando una corrección cambiaria por la fuerza, la brecha cambiaria implosionando y eso nos lleva a un nivel de inflación más alto. Ese es el riesgo que se juega la política en el 2022, si no hacen los ajustes en el corto plazo vamos a un escenario macroeconómico de mayor inflación, de una corrección cambiaria que no es hiper, no es corralito, pero atención, estamos partiendo de un nivel de inflación del 50%, ir a uno mayor implica todo un riesgo macroeconómico de magnitudes. La política tiene margen para evitar todo esto, pero después de escucharlo a Guzmán esta semana ese riesgo desde mi punto de vista aumentó.

Muchas gracias y hasta la próxima.

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