domingo, 26 de diciembre de 2021

DÓLAR: Cepo cambiario una medida innecesaria:

 

Este instrumento se pone en práctica en el año 2011 frente a la pérdida de reservas, fuga de capitales privados que sumado a la voluntad de no devaluar derivó en la instauración del Cepo Cambiario.

El Cepo cambiario podría ser interpretado como una restricción sobre el sistema de precios. Cuando tienes precios libres y se le suma una restricción que impide hacer transacciones libres al precio que fija el gobierno, el resultado final nunca será mejor, esto es, si la restricción no es efectiva será igual y si lo es se estará peor. La situación es muy simple, dada la existencia de brecha ello nos dice que la restricción es efectiva. Dicho en otros términos, al precio fijado por el gobierno existe un exceso de demanda de moneda extranjera, motivo por el cual en el resto del sistema en su conjunto se debe observar un exceso de oferta. Así, el exceso de oferta en el mercado de dinero hace subir los precios (inflación), el exceso de oferta para el mercado de bienes se traduce en caída de producción y una retracción en la demanda de trabajo, presionando a la caída del salario real o ajustará por desempleo o ambas a la vez.

El bloqueo central del estancamiento económico es el Cepo cambiario:

El Cepo cambiario es cobrarle un impuesto a quien exporta para darle un subsidio a quien importa.

¿Cómo es eso?

El Cepo implica que al que exporta le doy menos para que el que importa pague menos. Lo podemos pensar como un impuesto al que exporta y un subsidio al que importa, es algo que no tiene ningún sentido. Un país con Cepo no tiene ninguna posibilidad de crecimiento. El Cepo es el primer “destructor” de la competitividad, que no es otra cosa que la capacidad para hacer negocios, producir y ganar dinero. No se invierte en países donde no se puede girar dividendos, retirar utilidades y/o acceder a dólares para comprar insumos o bienes de capital.

Una de las últimas medidas del gobierno que pretende ser macroeconómica pero que es una medida muy micro, fue suspender la venta en cuotas en pesos de pasajes y servicios turísticos en el exterior. Es la manifestación clara y evidente de que el Cepo es un subsidio al que importa, a todo aquel que compra afuera ya sea una máquina, un bien de consumo o un pasaje turístico. Con esa medida se está reconociendo ahí que hay un subsidio a los importadores, estaría bueno que lo reconozca en un sentido más amplio. Lo que ocurre es que, si tenemos Cepo obviamente las exportaciones van a ir declinándose pudiendo llegar a no generar rentabilidad como consecuencia de que lo que recibís del exterior no alcanza para cubrir tus costos internos y de esa forma se va a generar un debilitamiento del proceso de exportación, eso eventualmente va a implicar más restricciones a las importaciones provocando a la postre una recesión en cuanto a la actividad económica.

¿Cómo se explica en este marco que las liquidaciones en dólares del sector agroexportador en este período suman más de 30 mil millones de dólares, 11 mil millones más que el año pasado, marcando todo un récord?:

Estamos hablando de un sector muy competitivo donde ha habido un crecimiento muy importante de los precios este año respecto del año pasado. Pero tenemos que mirar en conjunto la integralidad de las exportaciones. Cuando en el gobierno de Mauricio Macri se levantó el Cepo en diciembre de 2015, pasó algo muy interesante, hasta ese momento se los obligaba a los exportadores a liquidar las exportaciones ¿Qué significa eso?  Que el exportador tiene un cierto tiempo y debe girar al país los dólares que  generó por exportación y a cambio recibe pesos al tipo de cambio oficial. Como los plazos de cobro normalmente no coinciden con los establecidos por el Banco Central, esto dificultaba realizar operaciones de exportación provocando una contracción. Es muy impresionante la cantidad de maneras en que el Cepo inhabilita la capacidad exportadora de Argentina y por ende de crecimiento. Con el levantamiento del Cepo estas exigencias también fueron eliminadas.

En la actualidad, como tenemos Cepo cambiario, esas medidas del Banco Central de liquidar las divisas en cierto plazo están totalmente vigentes y si no se cumplen, los exportadores están sujetos a sanciones muy severas hasta de tipo penal. El gobierno sigue sin entender y mantener el Cepo es limitar nuestras exportaciones. Las condiciones las deben consensuar voluntariamente ambas partes, nada tiene que hacer el Banco Central interviniendo y mucho menos poniendo Cepo.

¿Cepo levantado para todos, para las empresas y para los particulares?:

Sí, como se hizo en el gobierno de Mauricio Macri que abrió el Cepo y ¿Qué ocurrió? Se acumularon 40 mil millones de dólares los años siguientes. A la semana, nadie estaba hablando del tema de las reservas porque se normalizó el mercado. Al levantarse las restricciones cambiarias, si bien el precio de la moneda se incrementó, el exceso de demanda desapareció y con ello se cierran los excesos de oferta en el resto de los mercados y sus efectos nefastos.

El levantamiento del Cepo implica una mejora del bienestar mediante un conjunto de efectos. La liberación de las restricciones cambiarias implica que cada uno de los individuos que opera en la economía llevará a cabo las transacciones que considere necesarias para maximizar su bienestar, tanto en el plano personal como general.

El Cepo distorsiona el precio de la moneda de referencia:

El valor del Contado con Liquidación está anticipando algún escenario más negativo en el futuro y además hay un mercado desdoblado. Un valor de 150 pesos debería tener sentido porque con un dólar oficial a 100 pesos y el libre a 200, lo convertiría en algo razonable. Lo que quiero decir es que no es que si abrís el Cepo el dólar se va a ir a 250. El dólar no puede ser cualquier cosa, ahí no hay un riesgo central. Al gobierno le iría muchísimo mejor teniendo una economía que empiece a funcionar en base a señales razonables, que pueda conectarse con el mundo, que la gente pueda exportar normalmente, eso generaría un incremento de oferta de dólares que atendería perfectamente la demanda. Por mencionar un ejemplo que es pequeño pero que sirve para un mejor entendimiento, hoy por hoy muchos jóvenes están trabajando desde Argentina contratados por empresas extranjeras en su mayoría relacionadas con servicios profesionales vinculados con la informática, estos jóvenes no están ingresando estos dólares que perciben, ¿Por qué? Porque se los liquidan al tipo de cambio oficial que está por debajo del equilibrio de mercado, sería mejor que los puedan convertir a valor de mercado, solo eso generaría un incremento de oferta de dólares en el mercado contribuyendo a eliminar el exceso de demanda que hoy estamos viendo en el mercado cambiario.

Sin embargo, a pesar de los beneficios que más tarde o más temprano traerá la medida, durante el periodo de normalización deberá librarse una dura batalla contra la inflación, esto es, cuánto de la devaluación nominal del peso puede tener como contrapartida un aumento en el nivel de precios. Pero tengamos en claro que la devaluación por sí sola no genera inflación, lo que genera inflación es la convalidación monetaria, es decir, la emisión monetaria lo cual obliga a un profundo análisis del mercado monetario.

El gobierno de Cambiemos, que tenía una visión de la economía abierta, tuvo que poner un Cepo en su último período:

Fue muy sobre el final y en cierto sentido, un poco catalizado por las cosas que decía el gobierno que estaba por asumir. Si hubiera ganado Cambiemos las elecciones de ninguna manera habría sido necesario.

Independencia del Banco Central y economía sin Cepo. ¿Fuga de dólares?:

Desde el Kirchnerismo, hay una visión que sostiene que cuando no hay Cepos o cuando hay libre flujo de dólares, los dólares terminan fugándose. ¿Cuán real es eso en el movimiento de la economía? Hay que mirar los datos, los dos primeros años de Cambiemos, no se fugó un dólar. Todo lo contrario, no había ninguna restricción externa e ingresaron muchos dólares. Además, cuando el tipo de cambio es flexible no hay tal cosa como “fuga”, ya que los dólares que vende el Banco Central son para cubrir el endeudamiento provocado por el déficit fiscal, no son por fuga, en tal caso lo criticable es el déficit.

Ningún país del mundo tiene esto del Cepo. Perú no tiene Cepo, tampoco Chile ni Brasil. No comparemos con Dinamarca o con Suecia. En Perú no hay Cepo y el precio relativo del Sol al dólar está casi constante desde hace unos 15 años, aunque ahora subió un poco. Lo que tienen son buenas instituciones, un Banco Central independiente ni más ni menos que eso. El presidente del Banco Central peruano es el mismo desde hace 15 años, Julio Velarde. En Perú hay unos problemas políticos tremendos con ex presidentes que se suicidan, presidentes que los saca el Congreso y no tienes absolutamente ningún problema y a nadie se le ocurre poner Cepo a los capitales. Cuando asumió el actual presidente Pedro Castillo, lo primero que hizo fue ratificar a Velarde en el Banco Central. La idea de que hagamos lo que hacen todos los países del mundo parece no funcionar en Argentina. Cuando Argentina impulsó la independencia del Banco Central con la Ley de Convertibilidad, la inflación fue cero. Argentina tuvo deflación, ordenó su régimen monetario y la economía funcionaba como funciona en cualquier lugar del mundo. Después estalló por el mismo motivo que se producen las crisis en Argentina que es el déficit fiscal y la imposibilidad de financiarlo, pero como regla monetaria para conservar el poder adquisitivo de nuestra moneda tuvo un éxito indiscutido, no tuvo su contraparte fiscal empezando por las provincias y que terminó hasta con la renuncia de un presidente constitucional, que esta semana se cumplieron 20 años de aquella crisis.

Para terminar estimados lectores, en casi 40 años de democracia ha funcionado en circunstancias muy particulares y acotadas la independencia del Banco Central, es imprescindible y así es en países que funcionan mejor que Argentina. Ahora, ¿En Argentina es muy difícil de lograr por una cuestión política? Absolutamente sí, por esta estructura de status quo, de no permitir cambios. No es casual que a los gobiernos que tratan de generar un cambio en relación al conservadurismo les ha resultado muy difícil operar. Hay un sustrato político, pero ojo, las causas políticas son un reflejo del propio electorado. El votante argentino es un votante muy conservador y en un mundo muy cambiante las reformas que eventualmente le van a hacer muy bien a la economía son muy difíciles de implementar. Hay que animarse a lo nuevo, tenemos que dejar este conservadurismo y darnos una posibilidad de que ideas nuevas se puedan aplicar. Argentina no es ingobernable, las ideas del sentido común que se aplican en los países que les va bien, las tenemos aquí en nuestros vecinos de la región, tan simple como eso, por no aplicarlas es que seguimos de crisis en crisis.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 19 de diciembre de 2021

DEUDA PÚBLICA: acuerdo con el FMI. ¿Cuán importante es el acuerdo en términos de lo que pasaría al día siguiente?

 

El acuerdo con el Fondo no es nada relevante. Podemos o no tener un acuerdo con el Fondo y al día siguiente todos los problemas de la Argentina van a seguir estando ahí: va a seguir el cepo, los controles de precios, los exportadores van a seguir teniendo prohibido exportar, inflación, déficit fiscal, pobreza creciente. Por eso no veo que se juegue nada relevante.  La misma gente del Fondo no creo que tenga demasiado interés en acordar con la Argentina que después nunca cumple. Si la Argentina no arregla, no va a pagar de cualquier manera.

¿Es posible que haya cierta resignación desde el FMI?

Los problemas de la Argentina no son de afuera, son internos. Pasa mucho esto: miramos afuera y pensamos que va a venir una solución mágica o que afuera hay un cuco gigantesco que nos va a hundir. Es una muy mala lectura. Nuestros problemas son como dirían en el campo “Tranqueras adentro”.

¿El acuerdo con privados del año 2019 fue importante?

Todo el tema de los acreedores y la deuda es una manera de encontrar un enemigo en quien descargar las culpas por las cosas que no ocurren en la Argentina: la recuperación que no viene, la pobreza del 40%, la inflación reprimida y en niveles récord. En todo ese contexto la reestructuración de la deuda de Guzmán fue innecesaria. Si analizamos los números, se obtuvo una quita del 50% y eso es extraordinario y muy bueno con una participación de más del 90% de los acreedores que fue importante. Nadie podría calificar de otra forma que no sea un verdadero éxito.

¿Pero por qué fue innecesaria?

Reestructuró una deuda que era 25 puntos del PBI, otros países reestructuraron una deuda que era de 170 puntos del PBI como es el caso de Grecia. La deuda argentina era relativamente pequeña. Sobre esa deuda que era de 100 mil millones de dólares, se consiguió una quita del 50%. Se puede decir qué bueno, se ahorraron 50 mil millones de dólares.

Ahora…

¿Quién paga esos 50 mil millones?

Probablemente la mitad la pagaron ahorristas argentinos tenedores de esos títulos que Guzmán reestructuró. Entonces de esos 50 mil, en realidad se ganaron para el país 25 mil millones, que es lo que no pagan los propios ciudadanos argentinos. Es decir, se logró una ganancia de 25 mil millones de dólares. Era una deuda que en realidad se podía seguir pagando porque la deuda tiene una tasa de interés del 5%, con un crecimiento económico no tan importante se podía afrontar y cumplir sin necesidad de un esfuerzo fiscal significativo. La deuda era sustentable y el mercado lo entiende así. El propio mercado le ofreció a Alberto Fernández en su primera semana de gobierno extender 5 años todos los vencimientos. Por eso el mercado se enfrenta a la pregunta de: ¿Por qué el gobierno reestructura algo que en realidad podía pagar? La respuesta es que lo hace porque necesita encontrar un enemigo y no porque la deuda no fuera sustentable y la Argentina no pudiera pagarla.

El error está en que el mercado ya interpretó que mañana el gobierno puede volver a hacer lo mismo, porque la motivación no es la sustentabilidad de la deuda que estaba.

Entonces… ¿qué ocurrió a partir de eso?

A pesar de que se reestructuró la deuda con los privados, el riesgo país de la Argentina es de 1900 puntos básicos. ¿Por qué se llega a ese nivel en el contexto de una deuda que ahora es todavía más sustentable que antes, con menor nivel y menor tasa de interés? ¿Por qué la gente desconfía? Porque sabe que la reestructuración tuvo una finalidad política, no económica. Y si el riesgo país es de 1900, nos está indicando que el propósito de Argentina frente a la deuda no es gratis.

¿Qué efectos tiene un riesgo país de 1900 puntos?

Encarece cualquier posibilidad de financiamiento, se derrumba el valor de los activos argentinos.  El riesgo país alcanzado después de la reestructuración era de 1100 puntos aproximadamente. Es decir que el ahorro de 25 mil millones de dólares no compensa la pérdida de confianza y de reputación de la Argentina, que tiene un impacto también cuantificable y lo podemos ver en el incremento del riesgo país.

¿Pero qué pasaría si el gobierno no acuerda con el Fondo? ¿Es relevante no acordar?

Lo que es importante en todo esto son las señales que muestran hacia dónde va el gobierno, que es lo que se le viene pidiendo, ni más ni menos que presentar un plan económico. Esas señales las puedes dar con o sin un acuerdo. El día que se den esas señales, como tener más ordenada la situación fiscal, un Banco Central independiente, no tener cepo cambiario, una economía abierta al mundo, las cosas van a empezar a funcionar mejor con o sin acuerdo. Esos son los verdaderos problemas de Argentina que requieren solución urgente. La deuda no es un problema, no es que estamos padeciendo estos males por la deuda, padecemos estos males porque no tenemos un plan para resolverlos, ni se quiere ir en una senda de soluciones.

¿Si no acordamos, construimos enemigos?

Lo que tenemos que hacer es entender nuestros problemas y no estar mirando siempre hacia afuera que tiene un componente casi mágico, como si hubiera una fuerza en el mundo que nos va a doblegar o nos va a salvar, Argentina transita entre esas dos versiones.

Economía argentina hacia 2023. ¿Desastre o insuficiencia sostenible?

Debemos distinguir lo que es la macroeconomía que es donde se producen o no los estallidos, y la microeconomía que es el devenir de todos los días, de los mercados y del crecimiento económico. Tenemos un agujero fiscal que es el déficit, hay que financiarlo con deuda o con emisión monetaria. La deuda es patear para el futuro un problema que tengo hoy, cuando se toma mucha deuda y crece a lo largo del tiempo y si en algún momento no la puedes pagar, entonces algo tiene que ceder, algo tiene que ajustarse y se generan las crisis.

Hay algo que pocos analistas ven y estudian que es la relación Deuda/Producto. Para que un país pueda pagar su deuda, la relación Deuda/Producto se debe mantener constante o decrecer, eso muestra que un país puede pagar su deuda. Argentina, para pagar su deuda con una tasa de crecimiento negativa aun corrigiendo los efectos de la pandemia de caída y rebote, tiene que ir a un superávit primario, que es el resultado operativo antes del pago de intereses de por lo menos un 5% a un 6% del PIB. Si miramos el fallido presupuesto presentado por Guzmán para el año 2022 es de 3,3% del PBI de déficit. Esto quiere decir que la relación Deuda/Producto va a explotar, no hay forma que se pueda pagar la deuda. La fuente de financiamiento del déficit va a seguir siendo el impuesto inflacionario a través de la emisión, lo que nos pone al borde de una crisis de magnitudes importantes. La agenda de crecimiento no está y vamos a seguir empecinados en destruir toda posibilidad productiva, sin ellas, no hay posibilidad de crecimiento, mucho menos de un ajuste fiscal del orden del 8 al 9% del PIB.

El presente gobierno se endeudó en pesos:

En el poco tiempo de gestión, pero que ya se consumieron el cincuenta por ciento del mandato, se endeudaron al mismo ritmo que lo hizo el anterior, la respuesta es: “pero nosotros nos endeudamos en pesos”, yo me pregunto: ¿Qué significa? Que la deuda en pesos no la van a pagar, y les digo más, dicen también que el problema es que Argentina es bimonetaria, ellos mismos están destrozando al peso, diciendo que ahora la deuda es en pesos y te la van a licuar. Entonces al ahorrista ¿Qué señales le están dando? No tengas pesos porque te van a licuar tus ahorros, no hacen falta más explicaciones.

Lo cierto y concreto es que Guzmán no resolvió ningún problema, tenemos una deuda que supera el 102% del PBI y un riesgo país que supera los 1900 puntos, solo pateó los vencimientos para que los pague el próximo gobierno, pero mucho peor aún Argentina no recupero el crédito voluntario. Además, el Banco Central está en una situación límite con una deuda remunerada que supera el 140% de la Base Monetaria y por la que paga una tasa efectiva del 45% anual. Es una bola de nieve que va a terminar en un nuevo salto inflacionario.

Después de las elecciones primarias, el ministro Guzmán se comprometió con un Plan Plurianual y que el mismo era el presupuesto. Esta semana, frente a las inconsistencias técnicas, la Cámara de Diputados no aprobó el presupuesto presentado para el año 2022. Me voy a ahorrar las explicaciones y las calificaciones al plan plurianual de Guzmán ya que no fue capaz de presentar un presupuesto para el próximo año. Parece que el ministro tampoco entiende que no debe haber déficit y que cualquier ajuste debe salir del gasto inútil, no de los privados vía emisión, deuda y mucho menos incrementando impuestos. Conclusión, estamos sin presupuesto, sin plan, sin equipo, sin ideas, sin reservas y sin crédito.

Para terminar estimados lectores, específicamente con el tema de la presente columna que es la DEUDA PÚBLICA, es sumamente interesante recordar que cuando Thomas Jefferson siendo embajador en París recibió la flamante Constitución Norteamericana escribió: si hubiera podido agregar una cláusula adicional la concretaría en la prohibición al gobierno de contraer deuda en esa misma línea lo expresó otro premio Nobel de Economía, James M. Buchanan, endeudarse: significa comprometer coactivamente patrimonios de futuras generaciones que ni siquiera han participado en el proceso electoral para elegir al gobierno que contrajo la deuda. La deuda, en dólares o en pesos, es la consecuencia del déficit y el déficit tiene que ver con un tamaño del Estado que ya no se puede financiar con impuestos, emisión y mucho menos con deuda.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 12 de diciembre de 2021

La economía ya no tiene tiempo:

Más allá del relato oficial, no será este un fin de año con buenas noticias. La pobreza no cesa, la inflación reprimida y en niveles récord, déficit energético, con un pasivo enorme en el sistema previsional, un sistema educativo deplorable, desempleo bien medido por encima del 25%, las inversiones y la generación de empleo que no son una realidad y los dólares que ya prácticamente no se encuentran en las arcas del Banco Central, o al menos eso es lo que muestran sus números.

Estamos a días de tener que cumplir con el último vencimiento del año con el FMI: algo más de 1.800 millones de dólares que se irán sin fecha de regreso a la espera de un acuerdo con el organismo que nos permita refinanciar cerca de 45.000 millones de dólares, refinanciación ésta que será acompañada con algunos años de gracia para que seguramente dentro de algún tiempo no muy lejano volvamos a incumplir, obligándonos nuevamente a tener que renegociar lo que se pacte también en esta oportunidad. Argentina padece de incumplimiento crónico.

¿Qué significa el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional?

El posible acuerdo con el Fondo Monetario Internacional no es el fin del camino, sino apenas el principio. Si bien el final feliz con el organismo debe llevar consigo un plan que implique la posibilidad de que en algún momento podamos hacer honor a nuestros compromisos, sabemos que esto será un cúmulo de buenas intenciones que no resolverán los verdaderos problemas del país. Hay que tener en cuenta que vamos a negociar con el que nos presta a tasas de interés mas bajas y seguramente nos van a dar más plazo y períodos de gracias. Cualquiera se preguntaría ¿Qué es lo que se está negociando? Es que a pesar de todo eso, no podemos pagar. Lo que se acuerda con el Organismo son condiciones para que Argentina vuelva a insertarse en el mercado de capitales y de esa forma acreedores privados y Organismos Multilaterales nos puedan volver a prestar. Tengamos en cuenta que llegamos al Fondo porque nadie nos quería renovar nuestros compromisos. Por eso, cuando uno ve  determinadas expresiones de la coalición gobernante y de la izquierda que hay que echar al Fondo Monetario, claramente no entienden el problema. El Fondo es la consecuencia de la aplicación de políticas de control de precio, déficit fiscal, emisión monetaria, inflación, que hacen que el riesgo país se vaya por las nubes y nadie nos preste. Entonces hay un organismo que se encarga de los gobernantes ineptos que se llama Fondo Monetario Internacional y le presta los dólares necesarios para poder financiar todas esas erróneas políticas que llevan a la situación de ser un país que necesita financiamiento por los enormes y permanentes Déficit Fiscales, pero que la vez no califica para ser prestable. De nuevo, todas estas políticas que hoy estamos viendo, son la causa de que tengamos que recurrir a la asistencia del Fondo. El acuerdo es solo el principio, el final también ya lo podemos decir, vamos a volver a incumplir.

Argentina realmente tiene otra agenda:

El desafío principal que tiene la República Argentina es el de la generación de empleo a través de la inversión y el impulso del sector privado, aunque para que esto ocurra hacen falta reformas estructurales que lejos están de figurar en la hoja de ruta de la política argentina. La creación de empleo es lo importante lo verdaderamente crítico y no la deuda como nos quieren hacer creer. Las políticas de incentivar el consumo son las que impiden que Argentina pueda en algún momento reducir los niveles de inflación porque son financiadas íntegramente con emisión monetaria.

Dólar: ¿faltan o hay desabastecimiento?

Existen cuestiones de carácter urgente que deben resolverse en el corto plazo. La falta de dólares es una de ellas. Increíblemente en uno de los países que ostenta tener la mayor cantidad de dólares físicos por habitante, el BCRA está prácticamente sin reservas. El cepo al dólar y por sobre todo la brecha cambiaria hacen cada vez más crítica la situación. Por un lado, quienes exportan y generan los dólares están sin incentivos para hacerlo: un dólar que tiene un valor en torno a los 200 pesos, al exportador se lo pagan en el mejor de los casos 106 pesos si es que tienen la suerte de no estar sujeto a retenciones. Por otro lado, siguiendo con la misma lógica, el gusto del importador se dispara: con un dólar en torno a los 200 pesos, nada más apetecible que importar comprando bienes en el exterior con un dólar a 106 pesos. Incluso con la expectativa que este tipo de cambio se encuentra por debajo del valor que algún día alcanzará, las compras se incrementan por sobre lo habitual.

La solución que le ha encontrado el gobierno al problema de los dólares es rudimentariamente sencilla y se basa simplemente en no permitir absolutamente  a nadie hacerse de unos dólares, no importa el motivo. Si uno quiere viajar, no se le permite hacerlo o al menos no a toda la clase media que gustaba de viajar al exterior y su única posibilidad era hacerlo financiado. Si uno desea importar, las autorizaciones tardan e incluso muchas veces nunca llegan. Si uno quiere comprar para ahorrar, no es posible hacerlo en el mercado oficial.

Ante la limitada visión del gobierno esto roza la perfección: esquilmó al exportador, le compró los dólares baratos y los usa solo el Estado, sin vendérselos prácticamente a nadie. Si bien en algún punto dentro de la lógica kirchnerista esto podría resultar auspicioso, cometen el error de olvidar un pequeño detalle: el 80% de lo que se importa está ligado a la industria y a la producción. Buena parte de los productos que existen dentro de las fronteras del país tienen algún componente importado. No permitiendo importar, indefectiblemente generan un estancamiento profundo de la economía y aquí tendrán que tomar una decisión: corregir el mercado cambiario y permitir que se importe libremente o tendrán que enfrentar el costo de un nuevo freno a la actividad económica en una sociedad que ya no puede más. No existirá crecimiento si no se permiten importar insumos, maquinarias y demás bienes necesarios para poder crecer.

De cara al 2022 ¿Qué se puede esperar del dólar?

El año 2022 será un año de corrección de la brecha de inflación versus tipo de cambio. La tasa de inflación será inferior al aumento del tipo de cambio. La consecuencia de un aumento del tipo de cambio por encima de la tasa de inflación es una quita de rentabilidad en muchos sectores de la economía que no podrán convalidar el aumento de precio de los insumos en el producto final. Una tasa de interés negativa a la inflación podría ayudar al financiamiento de las empresas, pero se necesita escala para sortear estos problemas.

Este problema no es nuevo en Argentina, entre los años 2018, 2019 y 2020 la tasa de inflación fue inferior a la suba del tipo de cambio, esto derivó en una fuerte pérdida de rentabilidad de muchos sectores y marcaron años de fuerte descenso en el PBI.

¿Devaluar es el único camino?

No, se podrían instrumentar otras medidas respecto del dólar, una por ejemplo sería, reducir las retenciones y evitar la devaluación, eso generaría que el exportador tenga más incentivo para exportar y el importador no se vería perjudicado con una devaluación. La recaudación por esta vía de reducción de retenciones se vería afectada, pero se contrarrestaría con el incremento del nivel de actividad interna. Pero pensar en una reducción de impuestos es algo que a las actuales autoridades no se les pasa por la cabeza. Exactamente todo lo contrario, estamos ante un escenario de fuerte suba de los precios internacionales de los productos que exportamos, pero hay que recordar que el gobierno pretende desanclarlos de los precios internacionales, esto lo hace aplicando retenciones, con lo cual toda mejora de los precios internacionales quedaría para el Estado.

Una devaluación tiene efectos conocidos por todos. Reduce los salarios y jubilaciones en términos reales con impacto en el incremento de los niveles de pobreza y más aun con la situación social de Argentina, creo que más que justificado está pensar en medidas que tengan en cuenta estos aspectos.

Pero el dólar no es el único problema:

El otro gran desafío que reviste urgencia es el de resolver lo que ellos llaman el “Plan Plurianual”, un presupuesto que se ajuste a las necesidades que imperan en virtud del posible acuerdo con el fondo: achicar el agujero fiscal. Entender que no se puede gastar más de lo que ingresa implica entender que para pagar las deudas nos debe sobrar dinero. En la práctica lo que el Ministro de Economía Martín Guzmán pretende es exponer números más acordes con un déficit que ronde el 3%. Lo interesante es que esto se logrará en parte ajustando las tarifas de los servicios públicos, tarifas que están atrasadas más del 100% y deberán aquí pagar el costo del impacto inflacionario que generarán estos ajustes en los subsidios a las tarifas.

¿Qué dicen los funcionarios de turno?

La situación parece no importarles: dicen que este año se crecerá un 10%, ya no tienen en cuenta la brutal destrucción económica que se propició durante el año 2020, que la inflación se encuentra atravesando un proceso de desaceleración a pesar de estar en torno al 50% anual, y que el año que viene el país crecerá un 4% sin absolutamente ningún argumento. Por tomar un dato, si piso las importaciones, eso me garantiza que ese 4% es más parecido a un 2% o menos. Lo que sí te garantizan los funcionarios de turno es que el Estado está, seguirá presente y si a los hechos nos remitimos peor no nos puede ir.

Sin demasiado sustento hay que tener expectativas y ser optimistas en que el nivel de delirio que impera hoy en quienes gobiernan la Argentina no esté por encima de la imperiosa necesidad de enfrentar de una buena vez los problemas reales, estructurales, serios y urgentes y evitar así lo que pueda ser una nueva crisis de proporciones incalculables en la República Argentina.

Para terminar estimados lectores, la economía es la ciencia de las elecciones, se está permanentemente eligiendo, si hago una cosa no puedo hacer la otra, pero el gobierno no quiere elegir ni tomar decisiones y así estamos con una economía sin tiempo.

Muchas gracias y hasta la próxima.

domingo, 5 de diciembre de 2021

Dólar: cinco fichas que el año que viene no van a jugar:

 

El 2021 fue un año marcado por las etapas finales de la pandemia y la salida de la economía de esta crisis sin precedentes en tiempos modernos. En materia cambiaria, las presiones fueron de menor a mayor y la trayectoria futura del tipo de cambio hoy está en el centro de la escena. Una de las variables claves para pensar qué sucederá con el dólar o mejor dicho, los dólares, son las reservas del Banco Central y específicamente las reservas netas. A pesar del fuerte salto en materia de liquidación de divisas de la agroindustria, las reservas netas no crecerán y para peor, muy probablemente finalicen por debajo del nivel de diciembre 2020.

¿Qué factores explicaron esta dinámica, por qué la situación de las reservas netas es crítica y qué esperamos de cara al 2022?

Cinco grandes fichas le permitieron al Banco Central morigerar las presiones cambiarias que afloraban entre el cierre del 2020 y comienzos del 2022. Incluso, estas le dieron margen de maniobra para atrasar considerablemente el tipo de cambio desde el segundo trimestre del año.

Primer Ficha: Argentina se benefició por la dinámica de los precios internacionales: 

En los primeros nueve meses del año los términos de intercambio, la relación entre los precios de exportación y de importación, aumentaron 11,5% respecto de igual período de 2020 y alcanzaron el mayor nivel de la serie para un período enero-septiembre. Esta mejora fue producto de la fuerte expansión monetaria global y de Estados Unidos en particular que generó un abaratamiento del dólar, llevando a un incremento en los precios de nuestros principales commodities de exportación que superó la suba de precios en los productos que importamos. De hecho, la mitad del saldo comercial de los primeros diez meses del año, unos 13.940 millones de dólares, se explica por la mejora en los términos de intercambio.

Además, en ausencia de fenómenos climáticos adversos para la campaña local excepto por la bajante del río Paraná, tuvo lugar una liquidación récord del sector agroindustrial la cual superará cómodamente los 31.000 millones en el 2021, ubicándose por encima de cualquier año previo.

Segunda ficha: Derechos Especiales de Giro DEGs

Para engrosar la Red de Seguridad Financiera Global y brindar liquidez a los Bancos Centrales para hacer frente a la crisis, el FMI realizó una asignación extraordinaria de Derechos Especiales de Giro – DEGs – por segunda vez en la historia. Bajo este concepto, Argentina recibió más de 4.300 millones de dólares.

Tercera ficha: se contuvo a la demanda de divisas en el mercado oficial:

Las restricciones al acceso del mercado de cambios tanto oficial como financiero fueron in crescendo a lo largo del año y contuvieron el drenaje de divisas. Precisamente una de las contrapartidas del endurecimiento del CEPO fue y continúa siendo la escalada de las brechas cambiarias.

Cuarta ficha: la ausencia de vencimientos de deuda significativos no presionó sobre las reservas netas:

La reestructuración de deuda privada y la extensión del plazo de pago al Club de París allanaron el camino. En materia de pagos al FMI, los mismos fueron realizados con los DEGs recibidos por parte del organismo. En ese sentido, de ser utilizados exclusivamente para estos pagos de deuda, éstos se agotarían por completo en febrero y los compromisos de marzo son los más importantes.

Quinta ficha: la crisis sanitaria impactó significativamente en el turismo emisivo y achicó fuertemente el déficit por este concepto:

Durante la primera mitad de 2021 el déficit de la cuenta Viajes y Transporte alcanzó unos 1.000 millones de dólares, la tercera parte de igual período de 2019. No obstante, el crecimiento que mostraban los pagos al exterior de viajes y servicios de transporte de pasajeros en los últimos meses, en un marco de brecha cambiaria creciente, en parte explica la reciente medida de eliminación de las cuotas para los pasajes y estadías al exterior.

Reservas Netas al límite:

Observar la dinámica de las reservas internacionales es crucial para analizar el poder de fuego que tiene el Banco Central para controlar el mercado cambiario. Si bien las reservas totales ascienden a USD 42.000 M, hay que destacar también que las mismas están compuestas por un pool de activos que en parte no son divisas líquidas utilizables, y en parte tienen como contrapartida un pasivo en moneda extranjera. Si a los 42.000 millones de dólares le descontamos los encajes, créditos, oro y DEGs, estamos con 2.400 M de Reservas Netas Negativas.

A fines de 2020, el poder de fuego del Banco Central (ya sean las Reservas Netas o las Netas Líquidas) se encontraba en niveles mínimos. Con el endurecimiento del cepo,  el comienzo de la liquidación del agro con el rally de los commodities, la autoridad monetaria se encontró en una posición más cómoda para administrar el mercado cambiario. El abultado flujo de agrodólares del segundo trimestre y la postergación del pago al Club de París le permitieron duplicar las reservas netas entre marzo y julio. A su vez, la recepción de los fondos por la asignación de DEGs disipó cualquier grave deterioro de este stock vital atribuible a los pagos de capital e intereses al FMI, se le pagó con el regalo de los DEGs.

Pero esta acumulación se frenó entrada la segunda mitad del año. Con la retracción estacional de la oferta de agrodivisas y las tensiones cambiarias habituales de períodos electorales, en el segundo semestre el Banco Central comenzó a perder divisas, fenómeno atenuado por la intervención en los dólares financieros.

En el 2022 difícilmente las 5 fichas permitan repetir la dinámica de 2021:

Ficha uno:

En materia de agrodólares, si bien las perspectivas de la campaña agrícola 2021-22 son favorables -se espera una liquidación ligeramente menor a la de 2021-, no se prevé un nuevo salto tal como ocurrió este año. Al mismo tiempo, se presentan riesgos exógenos a la economía local: la FED comenzará a elevar las tasas de interés en el corto plazo, lo cual tensará las condiciones financieras globales, fortalecerá el dólar e impactará negativamente en los precios de los commodities. Por otro lado, los riesgos climáticos deberán ser permanentemente monitoreados en los próximos meses.

Ficha dos:

El rasgo más importante es que no habrá una nueva emisión de DEGs. El gobierno está especulando incluir dentro del acuerdo que firme con el Fondo Monetario Internacional la devolución de los DEGs utilizados para cancelar deuda con el propio organismo. En concreto, esta ficha no hay forma que se repita en el 2022.

Ficha tres:

El margen de maniobra para continuar endureciendo el cepo al dólar oficial es muy limitado ya que se restringieron muchas operaciones en 2021 y la continuidad de esta dinámica atenta contra la recuperación económica.

Las apariciones de noticias falsas sobre un eventual corralito generaron en el mercado una posible corrida contra los bancos, en donde los ahorristas fueron a buscar sus depósitos en dólares. Que una noticia falsa genere tamaña desconfianza no hace más que mostrar un gobierno débil con instituciones que no aportan credibilidad y una población que tiene pánico.

Ficha cinco:

Con respecto a la balanza turística, difícilmente continúe en estos niveles mínimos con la normalización del turismo post-pandemia. No obstante, el atractivo para el turismo receptivo es grande producto del elevado tipo de cambio real en que se encuentra el dólar paralelo. El turismo emisivo por su parte, no solo está siendo fuertemente desalentando por el importante deterioro de los salarios en dólares de los últimos años, sino que también es afectado por las restrictivas medidas que impone la autoridad monetaria, tal como la reciente prohibición del financiamiento en cuotas de pasaje al exterior.

Entonces… ¿Qué se viene?

El mes de diciembre es un mes en donde la liquidez abundará en plaza, habrá mucho dinero circulando, las fiestas impulsarán la venta y el dólar estará muy ofertado. Hay que vender dólares para pagar sueldos, aguinaldo y capital de trabajo para sostener las ventas.

Enero será todo lo contrario, habrá contracción monetaria, la demanda de dinero caerá, y si no hay señales fuertes en materia de política económica, el dólar subirá como un barrilete. El contexto internacional no ayuda para tener un verano tranquilo, si la sequía se profundiza, los dólares que se proyectan como ingreso por la cosecha gruesa se evaporarán del escenario imaginario del gobierno.

Febrero es un mes muy corto, será de arduas negociaciones, hasta aquí se podría esperar un acuerdo con el FMI, desde este mes en adelante el abismo nos espera si no hay una estrategia de acuerdo.

Marzo nos recibe con fuertes vencimientos de deuda con el FMI y bonos en pesos ajustados por inflación, será la primera prueba de fuego del año 2022, renovar un fuerte vencimiento de deuda con el mercado y acordar con el FMI a 10 años con 4 de gracia.

Para terminar estimados lectores, la previsibilidad es una necesidad, el problema es que el gobierno no sabe qué camino tomar, Cristina se maneja enviando cartas y la oposición no marca rumbos. Tienen el GPS apagado y si no se hace algo el mercado se los va a llevar puesto. Hay que pasar a la acción, acordar con el FMI sería muy beneficioso para el país, tendríamos una hoja de ruta, no cortamos el crédito con los organismos financieros internacionales, recuperaríamos los Derechos Especiales de Giro. Todo eso nos es poco.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 28 de noviembre de 2021

La inflación sigue siendo un fenómeno monetario:

 

Para explicar voy a comenzar haciendo un poco de historia. El peronismo un día volvió y fue el 10 de diciembre de 2019, Alberto Fernández asumió la presidencia de Argentina. El cargo de vicepresidente ahora lo ocupa nada menos que Cristina Fernández de Kirchner, quien se desempeñó como presidenta por dos períodos consecutivos entre 2007 y 2015. Fue bajo su mandato que Argentina entró en un período de estanflación (estancamiento con inflación), altas tasas de pobreza, incumplimiento de la deuda soberana, increíble presión fiscal y una de las economías menos libres del mundo. Para decirlo suavemente: el país era un desastre.

Después de cuatro años con Mauricio Macri al timón y una implementación fallida de la meta por inflación, la tasa de inflación de Argentina alcanzó nuevamente su nivel más alto desde la hiperinflación de fines de la década de 1980. 

¿Qué significa metas por inflación?

Es uno de los mecanismos que se utilizan para controlar y reducir la inflación, sin entrar en tanto tecnicismo, se trata de fijar una tasa de inflación y en la medida que no se logre la meta mediante correcciones de tasa de interés, el Banco Central intenta inducir la demanda de dinero para alcanzar el objetivo fijado. Para reducir la inflación y mantener estable el peso argentino la administración de Macri adoptó un régimen de metas de inflación. Pero solo a 26 meses el régimen de metas de inflación ya había fallado. De hecho, Argentina tenía una tasa de inflación superior a la de la administración anterior.

¿Por qué fallaron las metas de inflación en Argentina?

Una historia de alta inflación naturalmente hace que los argentinos sean escépticos ante las promesas de mantener baja la inflación, pero el Banco Central reafirmó ese escepticismo al revisar su meta de inflación. El 28 de diciembre de 2017 con la tasa de inflación anual por encima del 20 por ciento, el banco central aumentó su objetivo del 12 al 15 por ciento. Quizás lo más importante fue la forma en que el Banco Central hizo el anuncio a través de su Jefe de Gabinete Marcos Peña, lo que provocó que muchos dudaran de que el Banco Central fuese realmente independiente del poder ejecutivo. Ante el temor de que la política pudiera ajustarse aún más para adaptarse al presidente, los argentinos ajustaron al alza sus expectativas de inflación.

Por último, hay que reconocer que el régimen de metas de inflación de Argentina estuvo mal diseñado desde el principio. Reducir la inflación es una tarea difícil y desagradable, requiere una mente clara, una voluntad fuerte y un enfoque bien diseñado. Argentina falló en los tres márgenes. Se mostró demasiado optimista sobre los beneficios de las metas de inflación, no logró que su compromiso fuera creíble y adoptó un enfoque que finalmente socavó sus esfuerzos. Solo nos resta esperar que los responsables de la formulación de políticas aprendan de estos errores, de cara a las próximas elecciones presidenciales donde la oposición si se ordena, repito y subrayo, si se ordena, puede alcanzar nuevamente la presidencia de la Argentina.

Los políticos argentinos después de toda esta evidencia siguen desafiando a la ciencia económica que ya lo demostró a partir de la consagración de un Nobel en Economía.

Milton Friedman dijo:

«La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario»

Uno podría imaginar que en un país con un historial tan malo en materia de inflación el pronunciamiento de Friedman sería incuestionable, pero ese no es el caso de Argentina. Por el contrario, los responsables políticos argentinos se han convertido en expertos en el desarrollo de explicaciones alternativas, con supuestos heroicos, de por qué la inflación, al menos en Argentina, no es un problema monetario, sino un fenómeno multicausal. Claramente desafiando a la ciencia, si a los hechos nos remitimos el problema de la inflación está lejos de ser resuelto, con lo cual, la tesis de nuestros políticos del fenómeno multicausal no logra el objetivo de reducir los niveles de inflación.

Sostienen que un rápido aumento en la oferta monetaria no producirá inflación. Y la inflación, dicen, podría surgir a pesar de una oferta monetaria estable. Nada más alejado de la realidad que esa afirmación.

Estas son las dos formas creativas en que los formuladores de políticas, economistas y banqueros centrales argentinos niegan que la inflación sea un fenómeno monetario.

Primero, confunden el nivel de precios con un cambio en el nivel de precios. La inflación se define típicamente como un CAMBIO sostenido en el nivel de precios. Pero se afirma que la inflación se explica por el poder del mercado. Eso es raro. La presencia de empresas con poder de monopolio, puede explicar por qué ciertos precios son altos. No puede explicar por qué han subido tan rápido. Para tomar un ejemplo típico, las grandes cadenas de supermercados pueden haber cobrado un alto precio en los últimos años, pero su gran participación en el mercado no puede explicar cómo han aumentado sus precios en un 50 por ciento anual, si tomamos los últimos cuatro años.

Para que se comprenda mejor, si hay un monopolio para un determinado producto, es muy probable que su precio sea alto por la condición de monopolio, ahora bien, la inflación es el cambio en ese precio y esto es producto de la convalidación monetaria, no por la condición de monopolio. Es más, seguramente esa misma empresa también es un monopolio en algún país vecino, como ser Chile, Perú, Uruguay, el que más nos guste, o sorpresa, en esos países no hay inflación como en Argentina. Se entiende ahora la diferencia entre nivel de precio y cambio en el nivel de precios.

Segundo, ignoran los retrasos bien conocidos entre los cambios en la oferta monetaria y sus efectos en el nivel de precios. Puede llevar varios meses y en algunos casos más de un año para que una expansión monetaria afecte completamente el nivel de precios. Que una expansión monetaria en diciembre no afecte el nivel de precios ese mismo año de ninguna manera implica que la inflación no sea un fenómeno monetario. Observar los períodos lo suficientemente largos como para incluir los retrasos de la política monetaria y la relación entre los cambios en la oferta monetaria y la inflación es clara.

La historia de la inflación argentina debería servir como un medio para preservarnos contra los malos manejos monetarios. Pero el regreso del peronismo en su versión más populista a la Argentina, está trayendo explicaciones alternativas de la inflación al ámbito del discurso de política razonable. Es una pena.

Por último, la reducción de la inflación es una política de compromiso social. Esto es, dado que la inflación es un impuesto altamente regresivo hacia los sectores más postergados, debemos estar atentos en la defensa de las buenas ideas, para que no sean engañadas por aquellas que son populares y políticamente convenientes.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 21 de noviembre de 2021

¿Cómo entender la economía después de las elecciones?:

 

El gobierno no ha tomado nota de los problemas que tiene en materia económica. Considera que sus problemas derivan de la herencia recibida y la pandemia y no hay medidas contundentes para bajar el déficit y la emisión. 

Las elecciones claramente marcaron un escenario en lo institucional a futuro muy distinto para el gobierno, ya no contará con mayorías en el Senado y en Diputados. Ahora plantean una mesa de diálogo, pero no están dadas las condiciones para que esto suceda. Después de dos años y con el veredicto de las urnas, creer que estas dos fuerzas se puedan sentar a dialogar es casi imposible, solo algún sector de Juntos por el Cambio puede mostrar alguna intención positiva a la propuesta, pero hay que tener el consenso de todos los que integran Juntos por el Cambio. Otras fuerzas minoritarias nuevas ya le confirmaron que no van a ser parte de esa mesa de diálogo.

Por otro lado, el gobierno habla de un plan plurianual basado en crecer en base al consumo y no a la inversión. Esto nos vuelve a colocar en el debate de siempre, necesitamos trabajo genuino para crecer, y eso se logra con inversión, no aumentando el consumo. La fórmula de aumentar el consumo sin inversión nos colocó en este escenario inflacionario en donde tenemos un piso del 50% de inflación anual.

Ratifica al gabinete, pero tenemos un ministro de económica que en dos años no logró absolutamente nada de lo que necesita Argentina. Reestructuró la deuda y no tenemos financiamiento, no logró acordar con el Fondo Monetario, la reducción del déficit fiscal fue producto de mayores ingresos dado que fuimos favorecidos con el incremento de precios internacionales, el impuesto a las grandes fortunas y una licuación de las partidas de gastos por efecto de la inflación. Inflación que el ministro se supone que debía combatir, pero cómo la va a combatir si es su aliada en la lucha contra el déficit. Nada en materia energética con lo cual es promesa certera de cero inversión y mayores   subsidios.  Pero ratificamos al ministro, lo que estamos ratificando es a futuro más déficit, más emisión y como si esto fuera poco, más devaluación, asegurando un incremento en el deterioro de la ya muy delicada situación social, me estoy refiriendo a la pobreza e indigencia.

Por el lado del Banco Central seguimos con más restricciones y la contracara es una caída de las reservas netas líquidas a niveles negativos.

¿Qué significa que tengamos reservas netas líquidas negativas?

Se están utilizando otras fuentes de liquidez que no son reservas propias del Banco Central, como ser, dólares que son de los depositantes en concepto de encajes de los depósitos bancarios en dólares.  

¿Pueden seguir utilizando estos encajes?

Para tener un orden de magnitudes, hay en concepto de encajes unos 12.000 millones de dólares, lleva utilizados unos 3.000 millones. Siempre y cuando no haya una corrida de depósitos en dólares, los bancos no van a necesitar recurrir a estos encajes, con lo cual el Banco Central podría seguir utilizando esa liquidez para intervenir en el mercado de cambio.

¿Se puede seguir con esta política de manera permanente?

Claramente no, porque tengo una demanda flujo de divisas y aquí tengo un stock acotado que en algún momento se extinguirá.

En otro orden, las exportaciones están planchadas y no se genera oferta de dólares. Esto llevó a realizar algunos cambios en su política económica, dejó de intervenir en los dólares alternativos, los llamados MEP y Contado con Liquidación. Y así se generó que estos dólares se vayan a 200/204 pesos. Lo primero que hace es poner blanco sobre negro a cuanto tiene que estar el dólar en el mercado, pero dada las restricciones que tenemos, no podemos decir que éste es el techo del valor del dólar. Tenemos una brecha del 100% con el dólar oficial y los dólares alternativos.         

¿Qué consecuencia tiene una brecha del 100%?

Lo primero que tenemos es que los exportadores no tienen incentivos a exportar, porque con una brecha tan grande en algún momento se va achicar con un aumento del dólar oficial, entonces espero y no vendo es decir no exporto. Los importadores ¿Qué dicen? trato de importar todo lo que puedo porque esta brecha algún día se va a achicar entonces me apuro a comprar aprovechando este dólar (oficial) atrasado.

Los incentivos están totalmente cruzados y además cuando hay brecha y es de tal magnitud como la que tenemos se produce, una fenomenal transferencia de ingresos del sector exportador al sector importador. Es de suponer que en algún momento el gobierno va a tener que empezar a devaluar el dólar oficial al menos al ritmo inflacionario.

¿En cuanto va estar la inflación?

Entre un 3 y 4% mensual, con lo cual el dólar mayorista (oficial) tendría que estar a fin de año en el orden de 110 pesos para al menos copiar la inflación de los últimos tres meses.

¿Qué se debería hacer para achicar la brecha?

Deberían bajar los dólares alternativos, tenemos que tener un incentivo para que la gente ahorre en pesos, para eso tenemos que poner la tasa de interés en niveles más altos que la inflación.

¿Cuánto fue la inflación en los últimos doce meses?

52,1%, la tasa de interés debería estar por encima del 52%, hoy tenemos una tasa de plazo fijo en el mercado de 34% anual. Conclusión, no hay incentivos a ahorrar en pesos.

Por otro lado, la tasa para tomar préstamos también está baja, son todas tasas negativas contra la inflación y las empresas además deducen los intereses como gastos en sus balances lo que la hace muy negativa contra la inflación.

El sistema financiero argentino genera un incentivo a que saques créditos y compres mercadería y genera un desincentivo a que ahorres en pesos y por esa razón, los agentes van y compran dólares. La política de incentivos está toda mal diagramada.

¿Qué consecuencias tengo si ahorro en pesos?

Ahorrar hoy es para poder acceder a un consumo en el futuro, elegir como ahorro el peso es lisa y llanamente destrozar ese consumo futuro.

Por último, si uno quiere que los dólares alternativos bajen tenemos que restringir la cantidad de moneda en el mercado, para que ello ocurra no se debe emitir o absorber el exceso de emisión, de esa forma se inflan los pasivos monetarios del Banco Central y eso genera una señal muy mala al mercado, porque esos pasivos son remunerados y hay que emitir a futuro para pagar esos intereses. Para no emitir, lo primero que tiene que desaparecer es el déficit y lo segundo que tiene que haber es financiamiento, porque si las deudas no se refinancian no queda otra alternativa que emitir para cancelar.

¿Qué política antinflacionaria tiene el gobierno?

Básicamente, retrasando el tipo de cambio, atrasando tarifas y precios regulados devenidos en congelamiento.

Me detengo un momento en la segunda ancla que son las tarifas, el gobierno de Macri inició un proceso de recomposición de tarifas, ¿Hasta cuándo? Hasta que perdió las primarias en el 2019 y dejó de ajustar las tarifas. Cuando llega Alberto Fernández profundizó el retraso en las tarifas ¿Esto es sostenible? Ya tenemos experiencia en nuestro país, si queremos sostener el retraso de tarifas el costo es el corte de suministros, nos vamos a quedar sin luz, gas y agua.

Este gobierno tiene todo pero absolutamente todo regulado y restringido, y cuando uno está en esta situación, el sendero es de incrementar las regulaciones porque siempre el mercado por algún lado se escapa. El mercado hace el ajuste por la buenas y si hay intervenciones, como es el caso de Argentina, lo hace por las malas.

Tiene regulado al dólar mayorista, la tasa de interés, las tarifas, los precios, cuotas para las exportaciones, prohíbe otras exportaciones, limita las importaciones, acuerdo de precios hoy llamado congelamiento de precios. Al tener todo restringido, siempre alguna variable sale de control, como por ejemplo, lo que estamos viendo con el precio de la carne esta semana ¿Cómo lo resuelven? Con mayor intervención.

Mientras siga con esta política, el mercado siempre le va gritar: Viva la libertad ¿Cómo le grita el mercado? Con más inflación, más devaluación y la consecuencia de todo este proceso es una extraordinaria distorsión de precios relativos.

¿Qué quiere decir precios relativos?

Cuando se quiere subir un precio en la economía, ese precio que estoy mejorando como es relativo, estoy diciendo que el resto de los precios de la economía van a están peor que antes. Cuando el resto queda peor que antes viene la puja entre distintos sectores y todos quieren una recomposición de precios relativos, entonces recompongo ese precio que está reclamando. De nuevo, como son relativos empeora a otros.

Esa puja por la recomposición de precios relativos es la que nos llevó en los últimos seis años a una inflación de casi 600% y que en realidad cuando vemos cuál es la mejora de precios relativos tenemos que las tarifas crecieron 5% respecto de la inflación, el tipo de cambio creció 27% y los que terminaron perdiendo en este caso fueron los salarios con un 23% respecto de la inflación.

¿En el año 2022 la economía va a crecer?

Cuando uno mira la actividad económica del 2020 y 2021, estuvo atravesada exclusivamente por la pandemia. En 2020 cayó casi el 10% del PBI, este año en la medida que se flexibilizó el aislamiento, la actividad económica se fue recomponiendo y se tiene una fuerte recuperación económica. El presidente dijo que este año se creció un 9%, lo que es cierto, pero es producto de que el año anterior caíste casi un 10%, es una recuperación estadística. El año que viene va a depender exclusivamente de la política fiscal y monetaria que lleve adelante el gobierno y el impacto de eso en la confianza en el país. Pero va a seguir teniendo un arrastre estadístico de un 2 o 3% nada más. Ahora, crecimiento genuino, va a depender pura y exclusivamente de la confianza del mercado. Si no se genera confianza, el año que viene va a ser un año de caída de actividad económica. Ahora cuando digo confianza estoy diciendo algo muy simple, que los dólares que se están yendo disminuyan un poco su salida, nada más. No estoy diciendo que se de un boom de inversiones y que el mundo venga a invertir a la Argentina porque eso es algo imposible que ocurra.

Estimados lectores, siempre les recomendé comprar dólares en la medida que se pueda, hoy después de las elecciones si no cambian, hay que seguir comprando. El plan del gobierno se arma de a cuotas y este armado de a cuotas no sirve. Tiene que ser en un solo acto y con todas las medidas, de lo contrario las señales son muy equivocadas y van generando más problemas económicos de los que ya tenemos.

Muchas gracias y hasta la próxima.