domingo, 11 de abril de 2021

¿Cómo sobrevivir a la inflación?:

 

¿Cómo puede una familia argentina vivir con la inflación?

La inflación, el impuesto de los pobres, es uno de los grandes males consecuencia de la política monetaria argentina, una de las más extractivas del mundo.

Muchos políticos dicen que Estados Unidos también aumenta su base monetaria (imprime dólares) y no tiene alta inflación. 

Es una falacia típica de políticos:

“Argentina aumenta su base monetaria más que ninguna economía de su entorno”

Estimados lectores para que se hagan una idea, Argentina imprime pesos, desde 2010 a más de dieciséis veces el ritmo de aumento de base monetaria de Estados Unidos, pero con una salvedad:

Mientras Estados Unidos aumenta su base monetaria menos que el aumento de demanda global de dólares.

Argentina aumenta la suya mucho más con demanda decreciente de pesos, tanto nacional como internacional.

Es decir, Estados Unidos imprime una moneda que cada vez se demanda más y Argentina cada vez imprime mucho más de una moneda que se demanda menos.

Los políticos en Argentina pretenden ignorar esta evidencia que solo tiene una explicación:

“Son los principales beneficiarios del desastre monetario”

Ellos se quedan con los dólares de la estructura productiva y exportadora y los ciudadanos recibimos pesos casi inservibles.

El peso argentino ha perdido un 97% de su poder adquisitivo contra el dólar desde 2001 por culpa de esa política monetaria extractiva y confiscatoria, que absorbe la riqueza del país a favor del gobierno destruyendo los salarios reales y los ahorros de todos nosotros.

La inflación superó el 36% en 2020 y ya alcanza el 40,7% en términos anualizados en febrero de 2021. Es decir, un peso que usted cobra en enero probablemente tenga el 50% del poder adquisitivo a final de año.

Para alcanzar la meta que se fijó el equipo económico (29%) para el 2021, la inflación de marzo a diciembre debería ser del 1,8% mensual. Es muy difícil que pueda disminuir a esos niveles. Si la inflación de aquí a fin de año es 3,6% (como fue la última) la anual va ser de 53% y si sigue en 4% (que fue de los anteriores dos meses) la inflación para el 2021 va ser de 58%, sin tocar tarifas, combustibles, dólar oficial como ancla (a tal punto que se está generando inflación en dólares) y reducir la emisión monetaria. Si bien los datos de marzo no se encuentran disponibles, las estimaciones privadas rondan en el 4% y por lo que va de abril ya se puede afirmar que va andar en los similares valores.

Hay que tener presente que los efectos monetarios tienen un rezago de 12 a 18 meses, de manera tal que toda la emisión del 2020 todavía no estamos notando sus efectos, con lo cual la aspiración del ministro Guzmán es prácticamente inalcanzable.

Estos niveles de emisión que estamos viendo y una demanda de dinero que cae, la lógica consecuencia es mayor inflación.

Para que uno note que la demanda de dinero aumenta se tienen que dar dos condiciones, primero, un aumento en el nivel de actividad en uno, dos, tres, cuatro años, donde se reflejen más transacciones para consumo e inversión y, en segundo lugar, que la gente se enamore del peso y ahorre en pesos. Como ni la primera ni la segunda condición se van a dar y la emisión seguirá aumentando con una demanda de dinero disminuyendo, los resultados van a ser, más inflación, dólar con brechas más importantes, caída del nivel de actividad, desempleo y su correspondiente incremento de pobreza e indigencia para los años 2022 y 2023, más allá del maquillaje electoral que estamos viendo en el 2021.

El Presupuesto para 2021, hoja de ruta del plan económico de Guzmán, postula que la inflación será de 29% y se estimó un déficit fiscal del 6% del PBI.

¿Cómo se va a financiar?

Muy fácil, 2,4% con deuda (no sé quién nos va prestar) y 3,6% con emisión. Queda claro que va ser todo con emisión a lo que hay que sumarle también un 4% de necesidad del propio Banco Central para pagar intereses (Leliq y Pases). De nuevo, como esto va a impactar entre 12 y 18 meses, compromete muy seriamente los años 2022 y 2023.

Es totalmente inconsistente una inflación del 29% para el 2021 por más que siga reprimiendo precios de la economía.

Si hacemos un poco de historia reciente, Mauricio Macri, en todo su mandato terminó con mas inflación que Cristina en su último gobierno y Alberto Fernández va terminar con mayor inflación que Mauricio Macri, es decir un porcentaje mucho más alto y como si eso fuera poco en trayectoria ascendente.

Una inflación del 40% es una reducción de salarios inmediata y por decreto de casi la mitad cada año. Además, pone barreras a la inversión y al empleo vía una política fiscal destructiva y confiscatoria. Un trabajador asalariado el impuesto inflacionario lo hace más pobre, o en el peor de los casos, hasta indigente.

No es que “suban los precios” o que “suba el dólar”, es que se desploma el peso.

Ningún país de la región tiene una inflación como la Argentina. Un país rico con inflación del tercer mundo solo superada por Venezuela en Latinoamérica, casualmente haciendo lo mismo -imprimiendo masivamente bolívares inservibles-.

El gobierno sigue empecinado en que va controlar la inflación mediante un mecanismo que tiene mas de 4.000 años de evidencia empírica de cómo no combatir la inflación, que se llama “Control de Precios”.

 ¿Cómo creen que nos está yendo?

Un fracaso total, hay 72% menos de productos en góndolas, desde que se implementó el programa los valores subieron igual y a eso agrego que disminuyó la variedad y la oferta de productos. Esta medida se suma a la puesta en escena de acuerdos sectoriales, precios cuidados y otras herramientas. Es la estrategia que tiene el Gobierno para convencer a la gente que cumplirá con su objetivo inflacionario del 29% para el 2021.

La teoría que ha llevado a una gran cantidad de países a terminar durante el siglo XX con la inflación sigue siendo resistida por varios teóricos (en los cuales incluyo a nuestro ministro Guzmán) que siguen aduciendo a la “Multicausalidad” como causa del fenómeno inflacionario. De esta manera, siguen dando pie a las políticas fiscales expansionistas que gobiernos, como el actual, suelen mirar con tanto agrado.

No ver la inflación desde la “Perspectiva Monetarista” desemboca en controles de precios, mayor emisión y mayor déficit fiscal. Pero además condena a la sociedad a pagar el impuesto más injusto de todos, el inflacionario, que repercute sobre todo en las clases más bajas.

Los funcionarios de diferentes áreas del gobierno nacional intentan apelar al argumento de la “multicausalidad” de la evolución de precios en nuestro país, anclando las causas en los formadores de precios, la concentración económica, la intermediación especulativa en la cadena de distribución, la falta de regulación, la evolución del tipo de cambio y la tasa de interés.

Siempre es bueno recurrir a los datos para entender mejor la teoría: Inflación año 2020:

Países que entendieron que la inflación es un fenómeno monetario:

Chile 3%

Nueva Zelanda 1,29%

 

Países que sostienen que la inflación es multicausal:

Argentina 36,1%

Venezuela 3.713%

 

Debe quedar claro que la cantidad de dinero que circula en la economía afecta al nivel de precios, y si la expansión monetaria (emisión) supera con creces la demanda nacional, tendremos inevitablemente inflación.

La Argentina todavía es uno de los pocos países donde se discute si la inflación la genera la emisión monetaria o si es un fenómeno multicausal. El limite de la multicausalidad es cuando aplicas las mismas recetas y se llega cada vez a peores resultados por no revisar los fundamentos.

Para abandonar esa política tenemos que eliminar el principal responsable que es el Banco Central de la República Argentina, esto ya se ha explicado muchas veces.

El fin principal del BCRA es preservar el valor de la moneda. La inflación, que ya cumplió 75 años de antigüedad, confirma la derrota del ente.  El Estado subordina el valor de la moneda a financiar el déficit fiscal producido por los gobernantes que gastan más que los ingresos.

La prueba es la Convertibilidad, la experiencia desde 1991 hasta el inicio de 2002 sin inflación. Se le prohibió al BCRA emitir pesos para financiar actividades. Sólo permitía emitir para comprar dólares a un peso y vender dólares a un peso, con la consiguiente contracción de la emisión. 

Esta es la evidencia más clara, nadie nos la tiene que contar, los argentinos vivimos una década sin inflación. Solo determinada clase política pone en discusión esto. ¿Por qué?, la respuesta está al inicio de mi columna son los principales beneficiarios del desastre monetario. Por esta razón es que no es suficiente con prohibir la emisión como en la Convertibilidad, hoy es necesario eliminarlo porque Argentina (con la clase política que tiene) no merece tener un Banco Central.

Resolver los problemas inflacionarios que nos aquejan no es sencillo ni llevará poco tiempo, pero el camino está, por más que algunos quiera taparlo para seguir justificando la acción del gobierno.

Para cerrar esta parte, este impuesto llamado inflación pega más en los sectores de más bajos ingresos  y que son los que menos posibilidades tienen de defenderse de la inflación y, por otro lado, si tienen un patrimonio es seguramente en moneda local, lo que hace que gran parte de ellos pasen a estar debajo de la línea de la pobreza.

La pregunta es:

¿Cómo puede una familia sobrevivir a la inflación que le impone la política gubernamental?

La respuesta es compleja. Los ciudadanos argentinos son héroes que además gestionan sus salarios y ahorros como pueden, y lo más lógico, es hacer lo que tantas familias llevan a cabo ante la evidencia de que el gobierno expropiará sus ahorros vía devaluación:

Ahorrar, los que puedan, en monedas de reserva, dólares, o activos seguros, oro o plata

Dijo recientemente el presidente Fernández que había que acabar con la tradición de ahorrar en dólares.  Es llamativo que haga esta afirmación, siendo que esa conducta es consecuencia de las políticas públicas basadas en la constante destrucción del valor de la moneda por parte de los gobiernos por vía monetaria y con cepos ridículos.

Otra forma en la que los ciudadanos pueden sobrevivir a la inflación es haciendo transacciones de bienes y servicios a cambio de otros. Cuando el gobierno expropia la riqueza del país por vía monetaria, el trueque no es solo una posible opción, se convierte en una necesidad para poder llevar alimentos a la mesa familiar en un contexto de desastre monetario institucionalizado.

Muchos ciudadanos argentinos acuden a invertir en Bitcoin o criptomonedas para compensar el efecto destructor de la inflación. Estos activos son muy volátiles y tienen riesgo, pero para algunos argentinos que tienen la posibilidad de acceder a ese tipo de ahorros, suponen menos riesgo que la certeza de que el gobierno va a expropiar el valor de su salario y ahorros vía devaluación.

Sin embargo, escapar al efecto empobrecedor y devastador de la impresión de moneda sin control no es fácil para las capas más pobres, que se encuentran con el doble impacto de la pobreza y la imposibilidad de ahorrar por tener una moneda sin valor. El ajuste, cada vez adquieren menos alimentos para su familia.

Un gobierno que no para de hablar de políticas sociales y de ayudar a los pobres debería empezar por no empobrecer a todos con la impresión descontrolada de una moneda que nadie demanda y ni los propios políticos usan.

Muchas gracias y hasta la próxima.

https://mariobellino.blogspot.com/2020/11/banco-central-de-la-republica-argentina.html

https://mariobellino.blogspot.com/2020/05/inflacion-un-problema-de-anos-en_22.html

 


1 comentario:

  1. Mario;
    Como siempre muy claro y útil tu artículo, en este caso, para que tomemos conciencia del origen de la inflación y de sus terribles efectos.
    te felicito.

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