domingo, 16 de mayo de 2021

Con equilibrio fiscal en Argentina hoy ya no alcanza:

Desde que el gasto público de la Nación y las Provincias se incrementó 20 puntos del PIB (desde el 25% al 45%), entre 2003 y 2015, los medios de financiamiento han tenido que llegar a un límite peligroso. 

Les voy a explicar por qué

Los nuevos impuestos y la consecuente presión tributaria récord en la región

Asfixia a las Pymes, a las micro Pymes, a los profesionales, cuentapropistas y monotributistas impidiendo obtener retornos aceptables para invertir, generar producción y empleo con más y mejores salarios. Desde que asumió este gobierno se crearon o aumentaron más de 15 impuestos a razón de uno por mes.

La deuda interna y externa se amplifica llevándonos a nuevos defaults

Nuevas reestructuraciones de deuda o reperfilamientos, lo que deja a las empresas sin crédito para apalancarse y crecer. El Estado argentino absorbe el 80% del crédito disponible en el país, siendo uno de los Estados más endeudados del mundo. Por el contrario, el sector privado representa el 15% y los hogares el 5%, son los menos endeudados del mundo. Si observamos la media en el mundo desarrollado tenemos que el 38% corresponde al Estado (menos de la mitad de Argentina), 37% al sector privado y 25% a los hogares. Argentina está en un escenario de fuerte aceleración inflacionaria, con ancla en el tipo de cambio oficial, esto traerá problemas en el segundo semestre en la medida que se desacelere el flujo de exportación por razones estacionales, y se tenga que enfrentar el pago de las obligaciones con los organismos financieros internacionales.

La monetización del consecuente desequilibrio fiscal

Nos llevó a nuevos procesos inflacionarios y a una acumulación de pasivos en el Banco Central (Lebac primero, Leliq y Pases hoy) que ponen a la Argentina contra la pared con nuevos riesgos hiperinflacionarios. En abril la inflación fue del 4,1%, un mes tradicionalmente tranquilo, con este número ya se consumió más del 60% de la meta del Presupuesto 2021 (29%), totalmente imposible de cumplir. Y como si esto fuera poco, los métodos utilizados para ir contra la inflación demuestran claramente que el tema no se comprende, porque a esta altura querer bajar la inflación con controles de precios, precios cuidados, tarifas congeladas, ley de góndola, ofertas en camiones por los barrios por parte del Estado y no sé qué otro instrumento pueden llegar a inventar, lo que sí les puedo asegurar que por esta vía la inflación  no se controla, los resultados están a la vista de todos. Hasta te queda la duda si realmente quieren reducir los índices de inflación porque les permite recaudar el impuesto inflacionario y de esa manera mantener o incrementar el nivel de gasto público.

Podría agregar otros desequilibrios indirectos (como el cepo cambiario) que al dificultar o impedir la importación de insumos, traban el desarrollo de las empresas y anulan las posibilidades de crecimiento del país.

Es cierto que si en 2021 aprovecháramos el viento de cola de las condiciones internacionales con precio récord de la soja, recuperando la actividad económica y la recaudación, podríamos reducir el déficit fiscal, variable que llegó en 2020 a 8,5 % del PBI.

Pero aún alcanzando el equilibrio fiscal, algo que se ve lejano

Argentina estará impedida de enfrentar los nuevos compromisos de deuda que la reestructuración de Guzmán generó para 2023 en adelante. Se requiere un superávit fiscal primario récord para pagar esos vencimientos, y aun así será insuficiente.

Argentina debe avanzar en la corrección de un problema estructural mayor, que es el tamaño del gasto público, que el Kirchnerismo dejó y el Macrismo apenas pudo reducir en unos pocos puntos. Desequilibrios producto de que Cristina en su primer mandato  eliminó el superávit que recibió, en su segundo mandato para cubrir el déficit  fue por las AFJP y por las reservas, por eso con Kicillof de ministro después de ganar las elecciones instauró el Cepo Cambiario que sigue hasta nuestros días, después Mauricio agotó al máximo el endeudamiento y así llegamos hasta Alberto que en lo que va de su gestión también fue por su propio récord, para no ser menos, el de  “la emisión monetaria”. Para que se comprenda mejor, en los dos periodos de Cristina por cada $ 100 de gastos e intereses tenía una recaudación genuina de $ 85 de ingreso, tengamos en cuenta que en esa época no se pagaba parte de la deuda, en la época de Mauricio por cada $ 100 de gastos e intereses generaba en forma genuina $ 82 y en la época actual de Alberto por cada $ 100 de gastos e intereses recauda $ 73. Esto qué quiere decir, que el problema endémico de Argentina es que gastamos más de lo que nos ingresa, entonces tomamos deuda y generamos una crisis de deuda (Default) y si emitimos generamos una crisis de inflación (hiperinflación), los errores son recurrentes a través del tiempo, solo que las consecuencias son cada vez más graves.

Se requiere una reforma integral del estado que devuelva el gasto público a aquel 25% del PBI

Pues este nivel es lo máximo que nuestra tan golpeada estructura económica podría financiar sin los desequilibrios ya conocidos y sus costos sociales consecuentes.

Sólo entonces podrá evaluarse y concretarse una reforma tributaria que reduzca la mochila de impuestos, que podemos discutir a cuántos. Para mí no hay razón para que sea más que uno por órbita, que hoy hunde a las empresas.

Sólo entonces podrá la Argentina resolver el problema de la deuda y recuperar líneas de crédito; sólo entonces dejará de monetizar desequilibrios monetarios y recuperaremos la estabilidad monetaria. En ese marco podrán plantearse caminos de apertura económica y será posible volver a atraer capitales, tanto de argentinos como de foráneos, que puedan darle al país el crecimiento ausente.

Quizás la licuación de gasto público que observamos en 2018, 2019 y sobre todo 2020 contribuya a corregir ese problema estructural. Pero se requiere un cambio de mentalidad en el gobierno para recuperar un crecimiento genuino que está ausente desde hace décadas.

El emprendedor es en la economía del siglo XXI, y lo ha sido siempre, el motor del crecimiento. El emprendedor argentino, y cualquiera que se atreva a la odisea de invertir en la Argentina, sabe que enfrentará los impuestos más altos de la región, que no tendrá acceso al crédito local, que convivirá con una de las tasas de inflación más altas del mundo, además de las restricciones que implica el cepo cambiario, la amenaza de un nuevo salto inflacionario y la consecuente inestabilidad cambiaria. Podríamos agregar un problema previsional mayúsculo, una legislación laboral sumamente negativa para los intereses del emprendedor y un aislamiento internacional propio de países bolivarianos.

En resumen, Argentina requiere un cambio urgente que devuelva sensatez a la economía. En concreto, se necesitan reformas, fiscal, previsional, tributaria y laboral, reformas de mercado en serio que sólo pueden ser parte de un plan económico integral hoy ausente. Reformas que son imprescindibles para que el empresario Pyme de Argentina pueda cumplir su rol. Argentina necesita generar cinco millones de puestos de trabajo en los próximos 5 años. Si cada Pyme incorpora un trabajador más por año, si en lugar de hacer un piquete dos desocupados crean una Pyme y dan trabajo, si a los jóvenes y nuevos profesionales que se incorporan a la actividad los dejamos que gestionen sus propias empresas, yo les puedo asegurar que el objetivo de 5 millones de puestos de trabajo es bajo, eso sí, necesitamos eliminar 160 impuestos, 69.000 regulaciones y la industria del juicio. Todo esto se resuelve muy simple, son tres decretos y listo, obviamente para las empresas y los nuevos puestos de trabajo, los actuales que se queden con la doble indemnización no importa. Porque de una vez y para siempre debemos entender que el trabajo se protege con las oportunidades no con las leyes, podemos sancionar las leyes más sofisticadas, que si no hay inversión no hay trabajo posible y si no hay inversión no hay productividad y si no hay productividad no hay buenos salarios. No es verdad que hay conflicto entre el Capital y el Trabajo, eso es solo para la marcha.

Entretanto, la Argentina podrá mostrar una tasa de crecimiento positiva algún año, como parte de la recuperación parcial de una anterior destrucción de capital, pero esto no implica crecer. El sendero de crecimiento es el que se da desahogando a las Pymes de impuestos, regulaciones y de leyes laborales sancionadas por un Congreso plagado de una mafia laboralista y sindical que lo único que le interesa es enriquecerse con la industria del juicio a través de una legislación cavernícola y fascista.  

En Argentina entre 1860 y 1930, nuestros abuelos sin leyes laborales solo con seis artículos del Código Civil que protegían la relación laboral y sin sindicatos, sus salarios eran diez veces más grandes que los que pagan en Europa, Canadá y Estados Unidos. Insisto con este concepto:

La protección al trabajo no la dan las leyes sino las oportunidades

¿Qué significa esto?

Que muchas personas demanden mis servicios o mis productos aquí o en el mundo, se logra con inversión, productividad y marcos institucionales civilizados que respeten los derechos. El resultado es un incremento de salarios y bienestar con más y mejores oportunidades para todos. Argentina con todas las leyes y regulaciones laborales habidas y por haber tiene el mayor desempleo y el mayor índice de pobreza de la historia y con tendencia creciente.

Lamentablemente, sólo cabe ser pesimista al analizar los desequilibrios macroeconómicos existentes y la ausencia de un plan económico para enfrentarlos. No alcanza el equilibrio fiscal, ni tampoco un acuerdo con el FMI o alguna reforma previsional o tributaria menor. Se requiere un cambio estructural e integral de aquí para adelante, para que la Argentina pueda recuperar el crecimiento real. Así estamos, este año hay elecciones y debemos elegir otra cosa y no este “Impedismo”, yo lo llamo así porque esto excede al Populismo, estamos gobernados por una  maquina de impedir. Solo apostando a crecer con más sector privado se sale de esta crisis. Pensar que vamos a estar mejor con más Estado es una utopía incumplible.

 Muchas gracias y hasta la próxima.

https://mariobellino.blogspot.com/2020/10/hay-que-bajar-el-gasto-publico.html

https://mariobellino.blogspot.com/2021/01/los-impuestos-una-reforma-inmediata.html

https://mariobellino.blogspot.com/2021/05/impuestos-distorsivos-que-se-deben.html

 

 

2 comentarios:

  1. Mario;
    Muy claro, comparto plenamente los conceptos de este artículo.
    felicitaciones

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  2. Mas claro imposible, cualquier propuesta política que no tenga un fuerte compromiso con estos conceptos expresados en el articulo esta condenada inexorablemente al fracaso. Negociar con los verdugos solo puede estirar unos instantes el momento final, pero jamás va a significar la solución.

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