Es por cierto increíble que más de tres siglos después de que se probara una y mil veces, la inconveniencia mayúscula de los recargos y las trabas aduaneras se siga porfiando en la introducción de aranceles.
Todo arancel o
tarifa aduanera significa mayor erogación por unidad de producto
Es decir, de los siempre escasos recursos habrá que destinar un monto
mayor para adquirir un bien o un servicio que puede comprarse más barato y de
mejor calidad. Esto significa necesariamente que se reduce el nivel de vida
de los habitantes del país cuyo gobierno procede a instalar las referidas
trabas al comercio, puesto que como queda dicho, deben destinar una mayor
porción del fruto de sus trabajos a diferencia de lo que ocurriría si no
existieran esas trabas; en ese caso no solo podrían adquirir el producto en
cuestión, sino que liberarían fondos adicionales para comprar otros bienes y
servicios con lo que mejorarían su nivel de vida.
Los nexos causales y principios que rigen el comercio dentro de las
fronteras son los mismos que se aplican a relaciones comerciales entre personas
y empresas ubicadas a distancias mayores y en otros países.
Pretender valores
para lo local y desvalores para lo foráneo constituye un despropósito
superlativo
Debe tenerse muy presente que, igual que los progresos tecnológicos,
la eliminación de aranceles permite liberar recursos humanos y materiales para
destinarlos a nuevos bienes y servicios antes imposibles de concebir, puesto
que los recursos estaban esterilizados en áreas anteriores, mientras que la
liberación arancelaria hace posible encarar otros proyectos que redundan en el incremento
del stock de bienes y servicios.
El
progreso es cambio; si se frena el cambio, se frena el progreso que se traslada
en incrementos en salarios e ingresos en términos reales que son el resultado exclusivo de las tasas de capitalización.
¿En una industria incipiente se justifican los aranceles?
No, el reiterado argumento de “la
industria incipiente” en el sentido de introducir aranceles mientras los
empresarios se ejercitan en el ramo para no sufrir los embates de la
competencia de quienes mejor fabrican el producto de que se trate. Si fuera cierta la argumentación en el
sentido de que se necesita un período de entrenamiento antes de eliminar los
aranceles, es el empresario en cuestión quien debe afrontar y financiar ese
tiempo de ejercicio con recursos propios o a través de financiamiento, pero
nunca endosar el peso fiscal sobre los hombros de los contribuyentes. Aun
cuando se insista en que es transitorio, Milton Friedman señala: “Nada es
tan permanente como un programa temporal
del Gobierno”, cuanto razón tenía.
Balance Comercial y Balance de Pagos:
En las transacciones comerciales que se llevan a cabo con el exterior se
suele hacer referencia al balance comercial y al balance de pagos, aunque estos
conceptos están presentes en todas las transacciones. El balance comercial
incluye las partidas llamadas visibles, es decir exportaciones e importaciones
de mercaderías. Si al balance comercial se le agregan las partidas invisibles, que
son los movimientos de capital se
obtiene el balance de pagos. Dentro del balance de pagos se computa la
cuenta de ajuste o el balance neto de efectivo, lo cual salda el resultado. El
balance de pago siempre está equilibrado, aunque el balance comercial no lo
esté.
Del mismo modo que
el objetivo de las ventas son las compras, en el comercio internacional el
objetivo de las exportaciones son las importaciones
Lo ideal para una persona es comprar y para comprar es necesario vender
bienes o servicios. Lo mismo ocurre con los habitantes dentro de un país en
relación con los ubicados en otros:
“No hay más
remedio que exportar para poder importar o que ingresen capitales”
Exportaciones e importaciones son dos caras de la misma moneda, igual que compras y ventas, un término es a cambio de otro. No cabe
preguntarse qué termino es más importante, de la misma manera que no cabe
preguntarse qué zapato es el más importante del par.
¿Qué incidencia tiene el tipo de cambio o el valor del dólar?
El mercado cambiario debe operar como consecuencia de la oferta y la
demanda.
Cuando se exporta
entran divisas que reducen su cotización, con lo que se estimulan las
importaciones y cuando se importa, aumenta la cotización de la divisa, lo cual,
a su turno, estimula las exportaciones y así sucesivamente.
Si no se cuenta con un mercado cambiario libre y se deciden
“devaluaciones” y “Cepos” a saber, tipos de cambio decididos políticamente,
inexorablemente se desajustan los brazos del sector externo con todos los
efectos negativos del caso. El control de cambios es una herramienta
característica para producir crisis en el balance de pagos. Supongamos
entonces que se sobrevalua la moneda local en términos de la extranjera, esta
medida hace que se contraigan las exportaciones, puesto que así se disminuye el
precio del producto exportado. A su vez,
estimula las importaciones debido a que la divisa extranjera resulta
artificialmente barata. Como he dicho, nada de esto ocurre si el mercado
permanece libre.
¿Pero si los aranceles son para los productos argentinos qué ocurre?
Resulta del todo contraproducente el establecimiento de “políticas de
represalia aduanera”, dado que, si otro país incrementa sus recargos a la
entrada de productos de nuestro país, sería calamitoso duplicar los
inconvenientes, es decir, “en represalia” introducir gravámenes aduaneros
provenientes del país que inició la aplicación de trabas. En este caso no
solo se perjudicarán los vendedores locales, sino que también se perjudicarán
los consumidores de ese mismo país, que verán aumentar los precios de los productos
procedentes del que primero estableció los aranceles.
¿Son buenos o malos los acuerdos regionales como el Mercosur?
Integración quiere decir formar parte de algo. En este caso formar parte
del mercado. Sin embargo, circunscribir las integraciones a determinadas zonas
implica necesariamente una desintegración forzosa del mercado puesto que se
obstaculiza la adecuada asignación de recursos “estimulando” las transacciones
internacionales. Se afirma que conviene integrarse con países de
características similares, pero, precisamente, la ventaja surge en la medida
que los países integrados sean distintos. El intercambio no tiene sentido y no
se lleva a cabo entre individuos o países que tiene las mismas habilidades y
producen las mismas cosas. Si son tan buenas las integraciones, estas
deberían realizarse con el mundo en su totalidad, en lugar de circunscribir la
ventaja a determinada zona.
Se ha dicho que las integraciones regionales constituyen un primer paso
para el comercio mundial libre, pero es llamativo que como menciono al
principio, todavía estemos en un primer paso, que en verdad no es tal porque en
la aplicación de los respectivos tratados (cuando se cumplen) se recurre a
terminología que pone en evidencia la incomprensión del tema; como cuando se
alude a la “invasión” de productos extranjeros como si se tratara de una acción
bélica, en lugar de tratarse de la introducción de bienes y servicios más
baratos y de mejor calidad.
¿Tiene sentido la sustitución de importaciones?
Con el verso de la “sustitución de importaciones” que para lo único que
sirven es para que en las aduanas los agentes correspondientes formulen a los
transeúntes preguntas y requerimientos insolentes. No hay cuestión más absurda
que cuando una persona arriba a su país después de un viaje un funcionario de
Aduana proceda al control de todo lo que trae en sus valijas, ya sea su ropa
como otros objetos, para detectar si está ingresando algún producto a los
efectos de aplicar algún arancel, nunca lo entendí, y es más, reitero, me
parece lo más absurdo que le puede pasar a una persona. Si traigo un producto
adquirido en el exterior es porque es más barato y de mejor calidad que el que
tengo en mi país, o voy a ser tan idiota de viajar y comprar algo en el
exterior si en Argentina, el mismo producto, lo puedo conseguir a mejor precio,
después de todo es una decisión individual dónde quiero yo comprar el producto.
En el cien por cien de los casos los productos ingresados no se fabrican en
Argentina en primer lugar y si puedo acceder a nivel local, seguro lo voy a
pagar mucho más caro. Para que se comprenda este tema de la sustitución de
importaciones lo desarrollé a nivel de personas. En el caso de empresas que
importan determinados productos o insumos el razonamiento es exactamente el
mismo, no hay ninguna razón para impedir desde la órbita gubernamental estableciendo
aranceles, el ingreso de determinado producto o insumo.
¿Qué efecto tienen la suspensión de las exportaciones de carne?
Para explicar y que se comprenda rápidamente voy a utilizar un ejemplo
práctico. Tomemos un frigorífico que vende 50% en el mercado local y 50% en el
mercado externo, de manera tal que ese frigorífico, la primer medida que va
tomar es la de suspender o despedir al
personal afectado al sector
exportaciones, generando el correspondiente desempleo, sus proveedores van a ver reducida su demanda
por lo menos al 50%, con lo cual se van a ver obligados a incrementar sus
precios, sumado a ello, todos los costos fijos van a tener que ser soportados
por las ventas del mercado interno, es
decir que nuestro frigorífico va a trasladar todos estos incrementos de costos a sus
precios de venta, actualmente solo le queda operar en el mercado local, de esa
forma generando inflación, este frigorífico también va incumplir sus
compromisos con el exterior, que lo va llevar
a perder mercados que había conquistado, porque el importador del
exterior no va dejar de consumir carne porque al gobierno de Argentina se le
ocurrió suspender las exportaciones va ir a otro mercado, en un futuro, no se
sabe cuándo y se levanten las restricciones no va a volver a exportar porque
perdió sus clientes del exterior, con lo cual le va generar recesión
y al país menos ingresos de dólares.
Resumiendo, generamos aumento de costos, aumento de precios, desempleo, pérdida
de divisas y corte en la cadena de distribución. ¿Todo esto? Si todo esto y
¿Por qué? Porque este gobierno de científicos ineptos lo único que saben es de
planes, vagos y de problemas, “Impedismo” en estado puro. No solo que esta medida no resuelve el
problema de la inflación, sino que lo agrava y genera otros.
Desde lo productivo hay que destacar que la carne que se exporta no se
consume a nivel local (el asado nunca se exportó), el animal viene todo integrado, tiene la
carne que se exporta y la que consumimos a nivel local, de manera que cuanto
más exportemos más cortes de los que se consumen internamente vamos a tener,
todos entendemos que cuando aumenta la oferta los precios disminuyen, ¿qué
quiero decir con esto?, que esta medida no tiene ni pie ni cabeza.
Con esta medida en el año 2006 se provocó un perjuicio al sector que le
llevó varios años recomponer, una medida que no se entiende desde lo técnico, sí
desde lo político lamentablemente. Siempre pasa exactamente igual, el cierre
de las exportaciones termina generando el efecto inverso, desalienta
producción, baja la oferta y los precios terminan subiendo. No podía dejar de mencionar y analizar sus
efectos de una medida tan afín al tema planteado.
Para terminar estimados lectores, respecto al tema arancelario, tal como
señala Milton Friedman: "La libertad de comercio, tanto
dentro como fuera de las fronteras, es la mejor manera de que los países pobres
puedan promover el bienestar de sus ciudadanos. Hoy, como siempre, hay mucho
apoyo para establecer tarifas denominadas eufemísticamente proteccionistas, una
buena etiqueta para una mala causa".
Muchas gracias y hasta la próxima.
https://mariobellino.blogspot.com/2021/03/la-argentina-el-cambio-y-la-reaccion.html
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