¿Qué es el dinero?
El dinero es uno de los inventos más importantes de
la historia de la humanidad y uno de los pilares fundamentales a partir de los
cuales el individuo empezó a poder prosperar, y en consecuencia a potenciarse
la acción humana y desarrollarse la civilización. Sin dinero viviríamos todavía
en las cavernas.
¿Por qué?
Muy sencillo, antes del dinero existía el trueque
que eran intercambios directos. Para que se comprenda vamos con un ejemplo,
yo como contador puedo producir asesoramiento contable y clases de contabilidad,
esos pueden ser mis servicios profesionales y quiero comprar una camisa. El
primer problema que tengo es encontrar la coincidencia es decir,
encontrar uno que fabrique camisas y que le interese el asesoramiento contable o
clases de contabilidad porque es lo único que tengo para ofrecer, si no encuentro un camisero que quiera mi
asesoramiento nunca voy a tener una camisa, tengo que gastar mucha energía para encontrar ese
camisero, una vez que lo encuentro me
tengo que poner a discutir precios
relativos, es decir cuánto de mi asesoramiento contable vale una camisa, pasará
mucho tiempo hasta que nos pongamos de acuerdo, ¿qué va a pasar? Los dos vamos
a perder mucho tiempo, él de hacer más camisas y yo de perfeccionarme, por
ejemplo. Cuando nos pusimos de acuerdo, el intercambio se debe producir en el mismo
espacio físico y temporal. Claramente tenemos tres problemas, en algunos
casos esas dificultades significan el abandono de la transacción y todos
estamos impedidos de producir y generar riqueza, viviríamos en un estado de
subsistencia atroz. Mucho tiempo el ser humano estuvo en este estado.
Como bien explica Carl Menger, el dinero no fue inventado
por ningún político o Estado: emergió como resultado de un proceso
evolutivo, social e histórico espontáneo. A esto Von Mises lo bautizó
la “acción humana”. La aparición del dinero sentenció de muerte al trueque; ese
avance dio lugar a la especialización, la división del trabajo, la acumulación
de capital y el crecimiento económico. En definitiva, al desarrollo de la civilización.
¿Cómo surge?
Emerge de la acción humana, antes fue dinero mercancía, ¿Qué quiere
decir?, era un bien que previamente en la economía de trueque tenía valor de
uso, es decir la capacidad de satisfacer necesidades humanas en forma directa. Hubo
diferentes dineros acordes con el medio que rodeaba a las personas, convertían
en dinero a un determinado bien, porque lo valoraban subjetivamente en forma
muy importante, de hecho, la condición para que un bien se transforme en
dinero era que fuera el bien más demandado de la economía. Se necesita de
ese seguro porque de esa forma el individuo tiene la certeza que en el futuro se
lo van a aceptar en otras transacciones, la única manera es que el bien que
recibo a cambio sea el más demandado en la economía y esa característica es
lo que lo convierte en el medio general de intercambio, que es la definición de
dinero.
Diferentes civilizaciones valorizaron diferentes bienes como el bien más
demandado y entonces se convirtió en dinero, por ejemplo, en las tierras frías
nórdicas “las pieles” y “la lana” fueron dinero, ¿por qué? Porque
tenían un valor de uso importante, satisfacían la necesidad de abrigarse del
ser humano. “La sal”, fue dinero porque tenía el valor de uso de
preservar la comida, “las sedas” en Persia, “el cacao” en
Centroamérica. De este modo se ofrecen bienes y servicios y se demanda dinero
para luego ofrecer dinero y demandar bienes y servicios.
Fue evolucionando
el dinero en las distintas partes del mundo, pero se concluyó que el dinero debía
ser “el oro y la plata”, que fueron elegidos por la mayoría de la
humanidad como dinero
Que también tenían valor de uso, para fines industriales se hacían
algunos utensilios, para hacer armas, brillaban y la gente los usaba para
diferenciarse del prójimo, eran muy valorados por las personas. Pero tenían
dos características muy importantes, la divisibilidad y que no se pueden
reproducir fácilmente.
A medida que los procedimientos mercantiles se fueron perfeccionando,
para evitar la incomodidad y los riesgos de transportar dinero metálico,
algunos comerciantes instalaron “casas de depósito” a los efectos de brindar el
servicio de que la clientela pudiera colocar allí sus monedas. Estas casas
luego se conocieron con el nombre de bancos y los recibos que emitían se
denominaron billetes bancarios.
Y así fue que el dinero después se comenzó a imprimir y generó más
facilidad al intercambio, pero respaldado por oro. Tuvimos patrón oro hasta el
siglo XX, a partir de allí se fue creando el dinero fiduciario, después creando
el dinero fiat, que será objeto de otras columnas. Quería dejar aclarado qué es
el dinero y de dónde viene para abordar la situación argentina respecto de
nuestro dinero “El Peso”.
La Argentina bimonetaria:
El dinero tiene
tres funciones:
medio de cambio,
unidad de cuenta y
reserva de valor
El peso argentino cumple enteramente la primera función, a medias la
segunda y para nada la tercera.
Por el contrario, en nuestra economía, a pesar de que el dólar no sirve
como medio de cambio en la gran mayoría de los mercados, sí es la moneda de ahorro
de muchas familias y empresas, a la par que es una buena y rápida manera de
sortear los problemas y distorsiones cotidianos que trae la inflación.
En este marco, podemos afirmar que nuestro país tiene una economía
bimonetaria:
Los argentinos
ganamos y gastamos en pesos, pero ahorramos y pensamos en dólares
En respuesta, se suma un componente a la demanda usual de divisas que
tienen los demás países -cancelar importaciones, pago de deudas y remisión de
utilidades y dividendos-. Este factor extra provoca que nuestra economía
necesite más dólares para funcionar que las demás, agravando la escasez crónica
de divisas que solemos enfrentar. Esta bimonetariedad: surge de la
inestabilidad y desvalorización constante del peso, los argentinos no elegimos -lógicamente-
a nuestra moneda como reserva de valor ni la usamos como unidad de cuenta.
En los últimos largos años ahorrar en pesos no fue una buena decisión, en tanto la tasa de interés de plazos fijos estuvo sistemáticamente por
debajo de la inflación y, no menor, de la devaluación en el mediano plazo.
En números, en los 220 meses que van desde enero de 2003 a abril de
2021, tan sólo en 20 (meses) la tasa de interés en pesos le ganó a la inflación
mensual y a la tasa de devaluación mensual. Por el contrario, en 200 (meses)
perdió contra una de estas variables al menos. En consecuencia, el peso no fue
un buen activo financiero, es decir, buena reserva de valor, y de ahí la
bimonetarización de la economía, que ya existía de antes, pero se reforzó en la
última década.
El dólar no saldrá
de nuestras cabezas por decreto o a la fuerza, sino, de mínima, cuando el peso sea
“reserva de valor”
En este marco, sobresale que en la actualidad la tasa de interés de plazos
fijos minoristas se ubica apenas por encima del 2,6% mensual, un nivel muy
inferior a una inflación que promedió el 4% en el último semestre. Por lo
tanto, no estamos siquiera en vías de desandar el largo camino recorrido.
Los plazos fijos UVA, que ajustan por la inflación
pasada, podrían solucionar parte de este problema. En este sentido, sobresale
que crecieron 80% en términos reales durante el último año, mientras que los
plazos fijos tradicionales avanzaron solo 7%. Sin embargo, aun con esta marcha
dispar, los plazos fijos ajustables por inflación representan solo un 3,5% del
total del stock de depósitos a plazo. En consecuencia, su impacto
sigue siendo muy acotado y no está cambiando la dinámica de los ahorros.
Por el lado cambiario, si bien desde febrero el dólar oficial se
viene depreciando lentamente, a un promedio del 2% mensual, de modo que el
ahorro en pesos fue una mejor opción -el contraste es aún mayor con el dólar
paralelo, que se encuentra un 6,6% por debajo del cierre de 2020-, esta
relación no se sostiene al mirar un plazo algo más extendido. Por caso…
Durante el año
pasado, la tasa de interés en pesos promedió 2,3% efectivo mensual, mientras
que el dólar blue avanzó 6,9% en la media mensual.
Peor aún, esta dinámica se refuerza al retrotraernos al 2018 y 2019:
alguien que tenía 100 pesos al comienzo de 2018, habría terminado con 188 pesos
en 2019 si los hubiera puesto en un plazo fijo, 227 si los hubiera ajustado por
inflación y 407 si hubiera comprado dólares. En consecuencia, se observa
cómo en los últimos años esta dinámica se viene fortaleciendo en lugar de
atenuarse.
La demanda de dólares para ahorro se suma a la de importaciones, pagos
de deuda y giros de utilidades, provocando que la oferta de divisas no alcance
y traiga como resultado correcciones vía precio del tipo de cambio. A la
vez, la falta de profundidad del sistema financiero en moneda local limita la
expansión del financiamiento al sector privado. Este menor stock de
ahorros en pesos reduce el monto prestable en nuestro país. En consecuencia,
invertir en la Argentina suele ser más caro -además de inestable e incierto-
que en otros países de la región.
La existencia y persistencia de
colocaciones masivas en pesos que le ganen a la inflación y a la devaluación es
condición necesaria para desandar el camino de la bimonetariedad.
Sin embargo, no es suficiente: por caso, durante la década
del 90, los precios casi no aumentaban y el tipo de cambio estaba fijo, pero la
dolarización de la economía solo se redujo marginalmente, en el mejor de los
casos. Por lo tanto, no alcanza solo con un cambio económico que se sostenga
en el tiempo: también habrá que dar otras certezas. Por ahora, estamos en
la dirección contraria.
Argentina es bimonetaria porque sus ciudadanos saben cuidar y muy bien
el fruto de su trabajo, son muy conscientes que apostando al peso pierden
sus ahorros y esto no es nuevo sino de años y años. Es necesario que el
Estado con sus crisis recurrentes se aparte de la provisión de dinero y dejar
de gravar a sus ciudadanos con el impuesto inflacionario.
Estimados lectores, para terminar, puedo afirmar que el peso se seguirá
debilitando. Algún artificio puede jugar de respirador artificial y con ello
ganar algo de tiempo, pero la política económica promete seguir destruyendo la
moneda en Argentina.
Muchas gracias y hasta la próxima.

Mario,
ResponderBorrarBuen tema y bien explicado. Felicitaciones.
Hasta la próxima
Mario! Cómo siempre, gracias por el arrojo de tanta luz sobre estas cuestiones. Hasta la próxima!
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