domingo, 30 de mayo de 2021

Origen del dinero y Argentina bimonetaria:


¿Qué es el dinero?

El dinero es uno de los inventos más importantes de la historia de la humanidad y uno de los pilares fundamentales a partir de los cuales el individuo empezó a poder prosperar, y en consecuencia a potenciarse la acción humana y desarrollarse la civilización. Sin dinero viviríamos todavía en las cavernas.

¿Por qué?

Muy sencillo, antes del dinero existía el trueque que eran intercambios directos. Para que se comprenda vamos con un ejemplo, yo como contador puedo producir asesoramiento contable y clases de contabilidad, esos pueden ser mis servicios profesionales y quiero comprar una camisa. El primer problema que tengo es encontrar la coincidencia es decir, encontrar uno que fabrique camisas y que le interese el asesoramiento contable o clases de contabilidad porque es lo único que tengo para ofrecer,  si no encuentro un camisero que quiera mi asesoramiento nunca voy a tener una camisa, tengo que gastar  mucha energía para encontrar ese camisero,  una vez que lo encuentro me tengo que poner a discutir  precios relativos, es decir cuánto de mi asesoramiento contable vale una camisa, pasará mucho tiempo hasta que nos pongamos de acuerdo, ¿qué va a pasar? Los dos vamos a perder mucho tiempo, él de hacer más camisas y yo de perfeccionarme, por ejemplo. Cuando nos pusimos de acuerdo, el intercambio se debe producir en el mismo espacio físico y temporal. Claramente tenemos tres problemas, en algunos casos esas dificultades significan el abandono de la transacción y todos estamos impedidos de producir y generar riqueza, viviríamos en un estado de subsistencia atroz. Mucho tiempo el ser humano estuvo en este estado.

Como bien explica Carl Menger, el dinero no fue inventado por ningún político o Estado: emergió como resultado de un proceso evolutivo, social e histórico espontáneo. A esto Von Mises lo bautizó la “acción humana”. La aparición del dinero sentenció de muerte al trueque; ese avance dio lugar a la especialización, la división del trabajo, la acumulación de capital y el crecimiento económico. En definitiva, al desarrollo de la civilización.

¿Cómo surge?

Emerge de la acción humana, antes fue dinero mercancía, ¿Qué quiere decir?, era un bien que previamente en la economía de trueque tenía valor de uso, es decir la capacidad de satisfacer necesidades humanas en forma directa. Hubo diferentes dineros acordes con el medio que rodeaba a las personas, convertían en dinero a un determinado bien, porque lo valoraban subjetivamente en forma muy importante, de hecho, la condición para que un bien se transforme en dinero era que fuera el bien más demandado de la economía. Se necesita de ese seguro porque de esa forma el individuo tiene la certeza que en el futuro se lo van a aceptar en otras transacciones, la única manera es que el bien que recibo a cambio sea el más demandado en la economía y esa característica es lo que lo convierte en el medio general de intercambio, que es la definición de dinero.

Diferentes civilizaciones valorizaron diferentes bienes como el bien más demandado y entonces se convirtió en dinero, por ejemplo, en las tierras frías nórdicas “las pieles” y “la lana” fueron dinero, ¿por qué? Porque tenían un valor de uso importante, satisfacían la necesidad de abrigarse del ser humano. “La sal”, fue dinero porque tenía el valor de uso de preservar la comida, “las sedas” en Persia, “el cacao” en Centroamérica. De este modo se ofrecen bienes y servicios y se demanda dinero para luego ofrecer dinero y demandar bienes y servicios.  

Fue evolucionando el dinero en las distintas partes del mundo, pero se concluyó que el dinero debía ser “el oro y la plata”, que fueron elegidos por la mayoría de la humanidad como dinero

Que también tenían valor de uso, para fines industriales se hacían algunos utensilios, para hacer armas, brillaban y la gente los usaba para diferenciarse del prójimo, eran muy valorados por las personas. Pero tenían dos características muy importantes, la divisibilidad y que no se pueden reproducir fácilmente.

A medida que los procedimientos mercantiles se fueron perfeccionando, para evitar la incomodidad y los riesgos de transportar dinero metálico, algunos comerciantes instalaron “casas de depósito” a los efectos de brindar el servicio de que la clientela pudiera colocar allí sus monedas. Estas casas luego se conocieron con el nombre de bancos y los recibos que emitían se denominaron billetes bancarios.

Y así fue que el dinero después se comenzó a imprimir y generó más facilidad al intercambio, pero respaldado por oro. Tuvimos patrón oro hasta el siglo XX, a partir de allí se fue creando el dinero fiduciario, después creando el dinero fiat, que será objeto de otras columnas. Quería dejar aclarado qué es el dinero y de dónde viene para abordar la situación argentina respecto de nuestro dinero “El Peso”.

La Argentina bimonetaria:

El dinero tiene tres funciones:

medio de cambio,

 unidad de cuenta y

reserva de valor

El peso argentino cumple enteramente la primera función, a medias la segunda y para nada la tercera.

Por el contrario, en nuestra economía, a pesar de que el dólar no sirve como medio de cambio en la gran mayoría de los mercados, sí es la moneda de ahorro de muchas familias y empresas, a la par que es una buena y rápida manera de sortear los problemas y distorsiones cotidianos que trae la inflación.

En este marco, podemos afirmar que nuestro país tiene una economía bimonetaria:

Los argentinos ganamos y gastamos en pesos, pero ahorramos y pensamos en dólares

En respuesta, se suma un componente a la demanda usual de divisas que tienen los demás países -cancelar importaciones, pago de deudas y remisión de utilidades y dividendos-. Este factor extra provoca que nuestra economía necesite más dólares para funcionar que las demás, agravando la escasez crónica de divisas que solemos enfrentar. Esta bimonetariedad: surge de la inestabilidad y desvalorización constante del peso, los argentinos no elegimos -lógicamente- a nuestra moneda como reserva de valor ni la usamos como unidad de cuenta.

En los últimos largos años ahorrar en pesos no fue una buena decisión, en tanto la tasa de interés de plazos fijos estuvo sistemáticamente por debajo de la inflación y, no menor, de la devaluación en el mediano plazo.

En números, en los 220 meses que van desde enero de 2003 a abril de 2021, tan sólo en 20 (meses) la tasa de interés en pesos le ganó a la inflación mensual y a la tasa de devaluación mensual. Por el contrario, en 200 (meses) perdió contra una de estas variables al menos. En consecuencia, el peso no fue un buen activo financiero, es decir, buena reserva de valor, y de ahí la bimonetarización de la economía, que ya existía de antes, pero se reforzó en la última década.

El dólar no saldrá de nuestras cabezas por decreto o a la fuerza, sino, de mínima, cuando el peso sea “reserva de valor

En este marco, sobresale que en la actualidad la tasa de interés de plazos fijos minoristas se ubica apenas por encima del 2,6% mensual, un nivel muy inferior a una inflación que promedió el 4% en el último semestre. Por lo tanto, no estamos siquiera en vías de desandar el largo camino recorrido.

Los plazos fijos UVA, que ajustan por la inflación pasada, podrían solucionar parte de este problema. En este sentido, sobresale que crecieron 80% en términos reales durante el último año, mientras que los plazos fijos tradicionales avanzaron solo 7%. Sin embargo, aun con esta marcha dispar, los plazos fijos ajustables por inflación representan solo un 3,5% del total del stock de depósitos a plazo. En consecuencia, su impacto sigue siendo muy acotado y no está cambiando la dinámica de los ahorros.

Por el lado cambiario, si bien desde febrero el dólar oficial se viene depreciando lentamente, a un promedio del 2% mensual, de modo que el ahorro en pesos fue una mejor opción -el contraste es aún mayor con el dólar paralelo, que se encuentra un 6,6% por debajo del cierre de 2020-, esta relación no se sostiene al mirar un plazo algo más extendido. Por caso…

Durante el año pasado, la tasa de interés en pesos promedió 2,3% efectivo mensual, mientras que el dólar blue avanzó 6,9% en la media mensual.

Peor aún, esta dinámica se refuerza al retrotraernos al 2018 y 2019: alguien que tenía 100 pesos al comienzo de 2018, habría terminado con 188 pesos en 2019 si los hubiera puesto en un plazo fijo, 227 si los hubiera ajustado por inflación y 407 si hubiera comprado dólares. En consecuencia, se observa cómo en los últimos años esta dinámica se viene fortaleciendo en lugar de atenuarse.

La demanda de dólares para ahorro se suma a la de importaciones, pagos de deuda y giros de utilidades, provocando que la oferta de divisas no alcance y traiga como resultado correcciones vía precio del tipo de cambio. A la vez, la falta de profundidad del sistema financiero en moneda local limita la expansión del financiamiento al sector privado. Este menor stock de ahorros en pesos reduce el monto prestable en nuestro país. En consecuencia, invertir en la Argentina suele ser más caro -además de inestable e incierto- que en otros países de la región.

La existencia y persistencia de colocaciones masivas en pesos que le ganen a la inflación y a la devaluación es condición necesaria para desandar el camino de la bimonetariedad.

Sin embargo, no es suficiente: por caso, durante la década del 90, los precios casi no aumentaban y el tipo de cambio estaba fijo, pero la dolarización de la economía solo se redujo marginalmente, en el mejor de los casos. Por lo tanto, no alcanza solo con un cambio económico que se sostenga en el tiempo: también habrá que dar otras certezas. Por ahora, estamos en la dirección contraria.

Argentina es bimonetaria porque sus ciudadanos saben cuidar y muy bien el fruto de su trabajo, son muy conscientes que apostando al peso pierden sus ahorros y esto no es nuevo sino de años y años. Es necesario que el Estado con sus crisis recurrentes se aparte de la provisión de dinero y dejar de gravar a sus ciudadanos con el impuesto inflacionario.

Estimados lectores, para terminar, puedo afirmar que el peso se seguirá debilitando. Algún artificio puede jugar de respirador artificial y con ello ganar algo de tiempo, pero la política económica promete seguir destruyendo la moneda en Argentina.

Muchas gracias y hasta la próxima.

2 comentarios:

  1. Mario,
    Buen tema y bien explicado. Felicitaciones.
    Hasta la próxima

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  2. Mario! Cómo siempre, gracias por el arrojo de tanta luz sobre estas cuestiones. Hasta la próxima!

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