A partir de muchas
publicaciones, la más conocida por cierto la llamada “Panama Papers” (en español Papeles de Panamá) que fue la expresión dada por los medios de
comunicación a una filtración informativa de documentos
confidenciales, este tipo de operatoria fue ganando muchas personas que no están
a favor de la utilización de esta herramienta o instrumento.
Justamente allí es
donde está lo central de esta cuestión que es “UN INSTRUMENTO”, que
utilizado con fines legales es una herramienta que tiene múltiples ventajas,
ahora si se usa para fines ilícitos obviamente que no es correcto.
Lo importante es la finalidad no el instrumento
Quienes utilizan este
tipo de instrumento son familias de alto patrimonio o grandes empresas que
tienen una serie de finalidades, entre ellas, más allá de lo que el común de la
gente piensa, el principal objetivo no es un tema impositivo. Lo
principal que busca la gente en Latinoamérica en general no solo en Argentina
cuando se utiliza un vehículo Offshore, es tener un mayor nivel de seguridad
jurídica.
¿Qué significa
seguridad jurídica en términos prácticos?
En la práctica,
significa que las leyes se apliquen siempre de la misma manera, que haya
previsibilidad, condena para el que hace las cosas mal y, quien hace las cosas
bien no tenga ningún tipo de persecución. Esto lo hemos vivido en general en Latinoamérica
y en Argentina muchas veces, tenemos gente que evade normas y no es condenada y
personas que hacen las cosas como corresponde y tienen la autoridad fiscal,
aduanera o Banco Central permanentemente encima.
La mayoría de la
gente que utiliza este tipo de instrumento además de la seguridad jurídica
busca privacidad y resolver asuntos sucesorios. No se pretende violar la ley o
esquivar la ley, se está permanentemente viendo cómo resolver estas
preocupaciones que son válidas con instrumentos que en Argentina no están
disponibles.
Obviamente para el
común de la gente cuando uno toca estos temas es cómo trazar la línea entre
privacidad, secreto y evasión. La evasión es simple, si hay una ley que dice
que hay que pagar un tributo el contribuyente no puede no pagarlo. De hecho,
hay mucha gente que habla de rebelión fiscal y se pone contra del pago de
impuestos.
Lo que hay que lograr es un cambio en las leyes, no decir
que no hay que cumplirlas
Para acceder a este
tipo de operatorias es necesario realizar una exhaustiva revisión de la
situación respecto del origen de fondos o valores que se pretenden radicar en
este tipo de jurisdicciones de baja o nula tributación. En la actualidad, las
normas lo marcan y los reguladores piden información, si no se cumplen los
requerimientos iniciales son pasibles de multas. Es algo relativamente nuevo, y
esto se pudo ver en las investigaciones públicas, hay documentos de hace
treinta años que están de una manera y documentos más recientes que están de
otra totalmente distinta, esto a nivel genérico respecto de la industria de
este tipo de instrumentos. Obviamente hay empresas que tienen un apetito o una
voracidad comercial que hacen que estos exámenes no sean tan racionales y la más
conocida Mossack Fonseca & Co. (bufete panameño de abogados) es un ejemplo
de estas irregularidades. Una empresa seria no solo tiene que chequear una
lista de cuestiones iniciales, y si hay algo raro no lo puede dejar pasar. Es necesario como se conoce en la jerga
profesional “Conocer al Cliente” para tener una acabada comprensión de
cómo es el origen del dinero y plantear los objetivos. Hoy lo que se busca es
la mayor transparencia posible, esto tiene que ver con que las jurisdicciones
también buscan no tener problemas porque pueden provocar dificultades
financieras a nivel global. A punto tal que, a los estudios profesionales que
se dedican al armado de estos instrumentos se les impone la obligación de
denunciar si ven o admiten irregularidades.
Lo que se conoce de
la prensa en investigaciones periodísticas que tienen serios problemas cuando
en un entramado societario o una ruta de dinero pasa por este tipo de
jurisdicciones, automáticamente es como si pusieran un paredón donde la
investigación, periodística insisto, queda totalmente trabada. Ahí viene si estas
jurisdicciones realmente colaboran, no solo con la prensa que sería lo de menos,
con la Justicia esa es la verdadera pregunta.
En la actualidad no
hay duda de que es total la colaboración, pero tengamos en cuenta para que nos
quede absolutamente claro, hoy por hoy técnicamente hablando, Estados Unidos
es el paraíso fiscal más grande del mundo. Estado Unidos permite y no
solamente en el pequeño estado de Delaware sino en cualquier Estado
prácticamente tener una sociedad y si uno no hace negocios en Estados Unidos no
paga impuestos en primer lugar, después, en algunas jurisdicciones como
Delawere además tener opacidad sobre dueños. Lo que Estados Unidos le exigía
a Caimán y tantas otras jurisdicciones offshore, ellos no lo hacen.
Mientras Estados Unidos no cambie eso, el sistema
presenta algunos problemas
Hoy tenemos dos
agujeros muy grandes, Estados Unidos en materia de corporaciones y estructuras
fiduciarias y China en todo el sistema de transferencias sin demasiadas
justificaciones, mientras esas dos cuestiones queden ahí, el resto no va a
cambiar.
Pero volviendo a la
pregunta puntual anterior, las jurisdicciones colaboran con la justicia en la
actualidad. Absolutamente si, además, en la actualidad hay reglas comunes de colaboración
internacionales, no importa de qué país, tienen que aceptar reglas mínimas
de cooperación, no solamente eso, también hay un intercambio automático de
información.
¿Qué significa esto?
Por ejemplo,
AFIP no tiene que pedir información de un contribuyente en particular, le llega
automáticamente y es la misma AFIP la que sube para que el contribuyente, en su
portal con clave fiscal “Nuestra Parte” lo tenga en cuenta.
Lo interesante en
todo esto es el concepto de “Competencia Fiscal”, como fundamento en
defensa de toda esta operatoria offshore. El mundo iba hacia una situación
donde todos debían pagar el mismo impuesto, siempre hablando de países
desarrollados y los países offshore eran los malos. Y la verdad que, si no
hubieran existido las jurisdicciones offshore poniendo un límite a los países
de alta tributación, la baja en la tributación no se habría dado. El mejor
ejemplo y más claro lo dio la anterior administración de Estado Unidos de Donald
Trump, que dio una baja del 30% al 21%, con el firme propósito de que empresas
que estaban ubicadas fuera de Estados Unidos vuelvan a radicarse nuevamente en
los Estados Unidos. También lo hizo Francia con una baja del 33% al 28% para
llegar al 25% en el 2022, Alemania también hizo lo propio, China bajó
impuestos, están anunciando bajas de impuestos en Australia. Todo esto es lo
que tiene que ver con la “Competencia Fiscal”.
Pero para que se comprenda
aún mejor el tema, yo siempre hago una comparación:
Paraísos Fiscales o Jurisdicciones Offshore con las
aerolíneas Low Cost
Es muy simple, las
aerolíneas Low Cost le ponen un límite al precio de los pasajes de las
aerolíneas tradicionales y esto beneficia a los consumidores. Las Jurisdicciones
Offshore le ponen un límite a los impuestos que se deben pagar en los
países de alta tributación y eso beneficia a los contribuyentes.
“Es exactamente la misma lógica”
Debe quedar bien en
claro que bajo ningún concepto deben confundirse los manotazos mal habidos de
gobernantes (actos de corrupción para que se entienda mejor) que utilizan
bolsos como moneda corriente, recordarán a qué me estoy refiriendo; con lo
obtenido lícitamente por particulares. En el primer caso, sin duda que debe
castigarse a los ladrones, no importa donde escapan con los recursos de otros,
mientras que, en el segundo, si no se han lesionado derechos de terceros, debe
respetarse la decisión de sus titulares donde decidan ubicar sus pertenencias.
Por último y para terminar
estimados lectores, ahora independientemente de la presión tributaria, es absolutamente
improcedente el llamado “principio de nacionalidad” en materia
impositiva para oponerse al “principio de territorialidad”. En el primer
caso significa que el gobierno puede perseguir con gravámenes a los patrimonios
independientemente del lugar en que se encuentran. A diferencia del segundo
caso que con lógica mantiene los impuestos solo para quienes habitan el
territorio en cuestión ya que esa es la responsabilidad de los gobernantes
del cuidado de los derechos de los gobernados y no una voracidad tributaria
ilimitada aplicada en jurisdicciones en los que no presta servicios el gobierno
correspondiente.
Se ha perdido por completo la
noción de que los gobiernos son servidores de la gente y no la gente servidores
de los gobiernos. Es un hecho que allí donde los impuestos son razonables y
los consiguientes servicios existen, las trifulcas fiscales tienden a desaparecer.
Muchas gracias y hasta la
próxima.

Mario
ResponderBorrarTema muy interesante y actual y lo has tratado con gran claridad.
felicitaciones