Cuando hablamos del Sistema Previsional nos estamos refiriendo al
sector de la población más vulnerable y postergada, los jubilados, cuyo deterioro es
constante.
A punto tal que hoy
Una jubilación mínima solo cubre el 35% de la canasta básica de
alimentos
Este deterioro no es exclusivo de esta gestión. Voy a intentar
dar explicaciones sobre los por qué y lo que se debería hacer.
El sistema
previsional no funciona y es frecuentemente utilizado para tapar baches
fiscales. Se requieren reformas de corte estructural para apuntalar un
sistema que lleva años de deterioro y los resultados están a la vista.
Cómo funciona?
El Sistema Jubilatorio ha sido siempre un gran robo. Creado por el canciller alemán Otto
Von Bismarck (1889), estableció las jubilaciones a partir de los 70 años
cuando la esperanza de vida era de 35 años para los hombres y 38 años para las
mujeres. De esa manera la gente aportaba y se moría antes dejando una gran
caja para el Estado, y de esa forma se financiaban las políticas impulsadas por el
gobierno centrado en un “Estado Benefactor”.
El sistema distribuye entre los beneficiarios lo que se
recauda de los que trabajan. Primero fue una gran fuente de ahorros
donde los políticos metían mano para financiar el populismo, luego se convirtió en un gran dolor de cabeza
para todos los gobiernos que tienen este Sistema Jubilatorio.
Eso funcionaba cuando había muchos
jóvenes y pocos viejos, entonces sobraba plata, cuando “la pirámide poblacional cambió” dejando
más jubilados que personas activas laboralmente, el sistema comenzó a fallar
Todos nos preguntamos y el Estado Benefactor? La
respuesta es obvia:
“El
Estado se había gastado todo el dinero”
Qué hicimos en Argentina?
Frente a esta problemática, en la década de los 90 el
entonces ministro de Economía de la nación, Domingo Cavallo, comenzó con el sistema de las AFJP, donde sacaban
el 27 por ciento del sueldo. El 16% servía para financiar el sistema viejo,
quebrado, y el 11% iba a tu cuenta
particular.
Con este procedimiento, cuando pasaron
14 años, empezó a tener superávit el sistema viejo, la ANSES
Con ese superávit se cubrían las deudas que habían
acumulado las inversiones que hacían las AFJP de títulos del Estado, cobrando
esos títulos soberanos se solventaba el sistema.
Con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se dispuso la extinción de
las AFJP, que pasaron a integrar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad
(FGS) de la ANSES, acusadas (las AFJP) de especular con el dinero de los
jubilados, una tremenda mentira.
Había AFJP privadas y estatales. Lo que
hicieron fue decirle a la gente que podían volver al sistema viejo de reparto, donde
casi nadie de los nueve millones quiso volver
A los que se quedaron en el sistema de
la AFJP, al año siguiente les confiscaron el dinero, les robaron. Y como si esto fuera poco se incorporan al
sistema como jubilados, 3,5 millones de personas que no habían completado
sus aportes o no habían aportado nada. De
esa forma se duplicó la cantidad de jubilados, en su inmensa mayoría sin haber
realizado un solo aporte.
Eso es un breve repaso de nuestra historia, teníamos
el problema resuelto y de nuevo las políticas populistas arruinando todo y así
llegamos a la actualidad.
A lo largo de su corta campaña, Alberto Fernández reiteró lo que
sería el eslogan de campaña mejor aceptado por la opinión pública:
“aumentaría 20% las jubilaciones con el ahorro de los intereses
al disminuir el stock de Leliqs”
Esto no sucedió.
La suspensión por
decreto de la Ley de Movilidad Jubilatoria posibilitó que se otorgaran
aumentos menores a los establecidos por la fórmula votada por el Congreso en
diciembre de 2017. Por otra parte las
Leliqs aumentaron un 64% en comparación con agosto del 2019. Así que ni
hablar de ahorrar en intereses como prometía el entonces candidato a
presidente.
Ahora, si nos concentramos solo en el ajuste por inflación de
las jubilaciones, estamos frente a un disparate
Porque las jubilaciones deben ser en función de:
1) La tasa de impuesto que se aplique a los que trabajan
en blanco.
2) El salario real sobre el cual se aplica esa tasa.
3) La relación trabajadores en actividad y jubilados.
4) La tasa de los que trabajan en negro.
Pero qué ocurre?
La legislación laboral argentina estimula
el trabajo en negro por los altos costos directos e indirectos. Y además,
quienes reciben planes sociales, también prefieren trabajar en negro porque si
se registran en blanco dejan de cobrar los planes sociales.
De manera que el sistema se configura para que haya pocos
aportantes al Sistema Previsional mientras la esperanza de vida
aumenta gracias a la medicina, con lo cual
se asegura de que haya muchos jubilados
El sistema de reparto es una transferencia intergeneracional
injusta e ineficiente que hipoteca el futuro, ya que el sistema no se adapta a los cambios demográficos signados
por una esperanza de vida en aumento ya que la cantidad de personas mayores
de 60 se triplicará durante los próximos 25 años. Paralelamente, la tasa de
fertilidad bajará. Así, el número de beneficiarios (jubilados) aumentará
sostenidamente en relación con la cantidad de aportantes (trabajadores), con lo
cual el sistema está destinado al colapso.
Este sistema hipoteca el futuro de los niños actuales y de los
que todavía no han nacido
Por qué?
Porque el gasto en
Seguridad Social aumenta (menos aportantes y más beneficiarios) en detrimento
del gasto en Educación y Salud. En otras palabras, como consecuencia del Sistema de Jubilación
que tenemos, se gasta cada vez más en
los ancianos (pasado) y menos en los jóvenes y niños (futuro).
Es decir se desinvierte en capital humano atentando contra el
crecimiento y el futuro
Por ende, para darle solución uno se debería preguntar:
¿Por qué no dejan que las personas se hagan cargo de sus actos y que cada
uno reciba a la luz de lo que generó?
Claro, pero esa solución tan simple tendría un problema y es que como
diría Frederick Bastiat:
"El dinero dejaría de pasar por las porosas manos de los
políticos"
Hoy, el sistema previsional está quebrado. El mismo muestra
un déficit en torno a 3% del PBI y que además, de no mediar una solución de
fondo, será creciente en el tiempo
El principal costo del Estado Nacional es el Sistema Previsional.
En el Presupuesto 2021 supera largamente el 40% del gasto total, bastante
más que 10% del PBI.
La Seguridad Social se lleva cada vez más recursos. Sin embargo…
El Sistema de Previsión y Seguridad Social no es previsor,
ni brinda seguridad a nadie. Llamemos a las cosas por su nombre
No sorprende. Hayek
decía:
"La palabra social vacía de contenido cualquier
palabra a la que se le aplique, aunque nada anormal haya sucedido"
Adicionalmente, los regímenes especiales y de las provincias están en
idénticas condiciones.
La Argentina tiene déficit fiscal y al mismo tiempo debe reducir la
enorme carga fiscal que ya existe.
Los fondos para el Sistema Previsional solamente pueden surgir de un vigoroso
mercado laboral
Este mercado laboral está tremendamente distorsionado. La
productividad global de trabajadores formales e informales es bajísima, se
manifiesta en el bajo crecimiento del PBI. Es un caso difícil de
determinar si es causa o consecuencia.
Hay un gran nivel de empleo público en todas las órbitas – Nación,
Provincias y Municipios- de dudosa eficacia, sumado a una enorme
cantidad de gente con tareas informales y mucho desempleo.
Los planes sociales son de montos no muy alejados de un salario mínimo,
con lo cual se desmoronan los incentivos a trabajar en el mercado formal.
Los datos son impresionantes, en 2020 se perdieron casi
4 millones de empleos, que muy lentamente se recuperarán. Les recomiendo leer o releer
mi columna que denominé: La verdad del
desempleo en Argentina, donde realizo un análisis de los datos proporcionados
por el INDEC.
Lo relevante es que hay muy pocos aportantes por beneficiario. Para que
se comprenda, voy a poner los números sobre la mesa.
Argentina tenía 9,2 millones de personas que aportaban y 3 millones de jubilados y pensionados.
El número correcto para que funcione es 4 trabajadores en actividad por
cada jubilado, teníamos 3 por 1, era complicado pero no catastrófico.
El problema estalló cuando el Kirchnerismo
decidió incorporar 3,5 millones de personas al Sistema Previsional sin
aportes, con lo cual se duplicó la cantidad personas a repartir los mismos recursos
del Sistema Previsional.
Claramente el dinero no alcanza y lo que se hizo fue igualar las
jubilaciones todas hacia abajo.
Pero el tema no termina ahí, un dato no menor que hay que tener en cuenta
respecto de los recursos de la ANSeS, es que su
financiamiento proviene de los aportes personales y las contribuciones
patronales. Con eso se tiene que
hacer cargo de las jubilaciones pero además de la AUH (Asignación Universal por Hijo), el
Subsidio a ex Combatientes, Pensión por Adulto Mayor, Ayuda Escolar Anual,
Atención Seguro de Desempleo, Atención Ex Presos Políticos, Pensiones a Madres
con 7 hijos y el listado no termina sigue y sigue. Todos estos planes sociales no tienen nada que ver con el Sistema Previsional.
Si computamos todos pero todos los planes y subsidios, tienen más peso
sobre el gasto que las jubilaciones de los que aportaron.
Todo parece indicar que la idea es seguir igualando para abajo,
quitándole a los que aportaron para financiar los planes sociales.
Es muy cínico que los políticos opinen sobre cómo ajustar las
jubilaciones sin considerar que el mundo laboral está con serios problemas, producto
de la tremenda cantidad de regulaciones que no permite que se contrate gente.
Es indispensable modificar la pesada carga que pesa sobre trabajadores y
sobre las empresas que pudieran contratarles.
Una posible solución es una abrupta desregulación. Soy optimista pero no tanto, no creo que los mismos políticos que no dudan
en manipular fórmulas o afectar a monotributistas y autónomos estén analizando el tema.
Otra posibilidad es reducir el llamado “costo laboral” que en realidad
desprotege al trabajador.
Sí, desprotege, ya que es difícil conseguir trabajo y la retribución neta
es muy limitada.
Debemos permitir movilidad de obra social buscando competencia y mejor
servicio, reducir contingencias para empresas, eliminar litigiosidad con
sistemas claros y concretos, acelerar entrenamiento, capacitar por empresa y
sectores y financiar un seguro de desempleo. Así, se lograría que
los aportes tengan utilidad y no se pierdan en un agujero insondable.
Más importante sería dar condiciones diferentes al “nuevo” trabajador de manera que, en lugar de cobrar un subsidio pueda conseguir un trabajo
que no sea gravado con aportes y cargas
sociales.
La relación entre el sistema previsional y el mercado laboral es
indisoluble
El déficit crónico del sistema jubilatorio no tiene solución si no mejora
sustancialmente el mercado laboral.
El mercado laboral no tiene solución si no se le quitan impuestos y
regulaciones que sólo parcialmente van al sistema jubilatorio.
El Estado ha estafado a generaciones condenándolas a la miseria
más absurda en nombre de la solidaridad, palabra que implica un acto voluntario
con recursos propios y no es hacer “solidaridad” con los recursos de los demás
tomándolos en forma compulsiva. Por lo cual ya pocos tienen estímulos para
producir: unos porque pretenden seguir siendo mantenidos por los que producen,
y los que producen porque cada vez encuentra menos sentido a producir para
luego ser expoliado impositivamente por el Estado.
Para terminar estimados lectores, el Sistema Compulsivo
Estatal de Reparto (lo de compulsivo es una mención mía) será cada vez más
deficitario, convirtiéndose en un obstáculo cada vez más grande contra la
inversión, el empleo, los salarios y el crecimiento en el largo plazo. Por lógica
consecuencia, las jubilaciones serán miserables. Si a eso se le agrega que también son usadas para financiar otros
planes sociales. Los jubilados presentes y futuros están condenados a la
miseria. ¿No vamos a hacer nada?
Muchas gracias y hasta la próxima.
https://mariobellino.blogspot.com/2021/01/la-verdad-del-desempleo-en-argentina.html
https://mariobellino.blogspot.com/2020/06/mercado-laboral.html

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