domingo, 30 de octubre de 2022

TEXTIL, el problema no son las empresas, es el gobierno:

 

En declaraciones recientes, el ministro de economía Sergio Massa amenazaba literalmente a las empresas textiles con la posibilidad de “abrir la importación” y quitar algunos “beneficios fiscales” si no moderan los aumentos de precios de la vestimenta.

Piensen por un momento la cantidad de disparates en tan pocas palabras. Primero, el ministro reconoce el efecto beneficioso de los precios del comercio global reconoce que abrir el comercio es bueno para los precios, pero, por ideología, prefiere dañar a los consumidores antes que cambiar el modelo extractivo y confiscatorio.

Para Massa es mejor tener a los empresarios locales rehenes. Los empresarios textiles estarían encantados de poder competir en igualdad de condiciones y exportar sus productos sin que les roben sus dólares con tipos de cambio falsos, estarían encantados de que la moda argentina fuera conocida en el mundo en vez de estar ahogados por unos gobiernos que les impiden crecer y a la vez les impiden respirar.  

Es todavía más increíble que el ministro piense que los empresarios textiles -o cualquiera en Argentina- disfruta de “beneficios fiscales” cuando los hunden con el impuesto inflacionario con una moneda que nadie en el mundo acepta como reserva de valor y medio de transacción y con la fiscalidad más agresiva de la OCDE.

En el último informe de la 1841 Foundation de “infiernos fiscales” Argentina aparece en el puesto número tres del mundo.

El Índice de infiernos fiscales es el primer paper de The 1841 Foundation y se ha desarrollado para resaltar aquellas jurisdicciones que tradicionalmente se consideran jurisdicciones con altos impuestos, junto con su incapacidad para brindar incluso servicios básicos a los ciudadanos a los que gravan. La combinación de impuestos punitivos y falta de calidad de vida es un indicador clave para la clasificación de cada jurisdicción.

Según el FMI Argentina tiene la cuña fiscal más elevada de Latinoamérica y en el caso de las pequeñas y medianas empresas ese nivel confiscatorio llega a acaparar la totalidad de las ganancias. La cuña fiscal es un indicador que trata de medir la incidencia del sistema tributario en un determinado valor. Es decir, la diferencia entre lo que desembolsa el consumidor y lo que recibe el productor, siendo esta diferencia propiedad del Estado vía impuestos.

Un empresario textil en Argentina debe sufrir el colapso anual del peso y el aumento de costos constante de los productos importados y además la amenaza del gobierno porque adapta los precios a un aumento de costos que no le permite ni siquiera cubrir sus necesidades de capital circulante.

Los impuestos suponen más de un 50% del precio de la ropa en Argentina y el empresario no llega a tener un margen del 8% si consigue vender todo lo que produce, algo muy difícil que eso ocurra.

El Estado es el gran problema en el precio del textil. Un informe de la Fundación Pro-Tejer señala que la mitad del precio de una prenda se distribuye en impuestos encadenados: IVA; a los Ingresos Brutos; Ganancias; a los Débitos y Créditos bancarios; Rentas provinciales; Seguridad e Higiene y otras tasas municipales. Se incluye, además, lo que recauda el Estado en aportes y contribuciones a la seguridad social.

Es importante entender que son impuestos encadenados que, además, benefician al Estado cuanto más suben los precios ya que son un porcentaje del precio de cada parte de la cadena. Es decir, el Estado recauda más cuanto más suben los precios por una cadena de tributos monetarios que, además, se unen al ruinoso impuesto inflacionario imprimiendo pesos sin control.

Para terminar estimados lectores, podemos afirmar que el problema de los precios textiles no son las empresas, es el gobierno.

Muchas gracias y hasta la próxima.


sábado, 1 de octubre de 2022

ARGENTINA: Un gobierno que ahoga y confisca a los productores agropecuarios.

 

Los gobiernos en Argentina han ido empeorando la situación económica del país al mantener una relación destructiva con los sectores productivos en especial el agropecuario.

La administración pública argentina parece tratar a los sectores más importantes de la producción como cajeros automáticos, lo podemos ver en el conflicto constante con el campo. Las últimas medidas con el “dólar soja” prueban que el gobierno solo mira a esta área clave de la economía con enorme interés para expropiar vía impuestos y tipos de cambio confiscatorios. Durante la vigencia del dólar diferencial exclusivo para el mundo sojero se ha destruido buena parte de la confianza, la suba sorpresiva de las tasas de interés para la financiación de los productores, obligando a vender parte de sus stocks de granos al no poder acceder a otra fuente de financiación y la reciente prohibición que se les ha impuesto a las sociedades que hayan optado por liquidar sus producciones a través del “dólar soja” para acceder a los dólares financieros. Cambiaron repentinamente una vez más las reglas del juego justo en el medio del camino. Estos son los daños que muchas veces terminan convirtiéndose en irreparables.

Según la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, el sector agropecuario representa cerca del 10 % del Producto Interno Bruto de Argentina y cerca del 60 % de las exportaciones. El gobierno debería reconocer el formidable valor añadido de este sector que, además, continúa invirtiendo a pesar del carácter confiscatorio de las medidas impositivas y cambiarias.

El 61,5% de lo producido por el agro son impuestos, según la misma Fundación. Peor es en soja, donde Argentina debe continuar siendo un referente global, el productor argentino entrega el 70% de la renta agrícola.

No solo es un problema de impuestos muy grave, sino que el Estado ahoga a los productores exportadores con un tipo de cambio intervenido y falaz.  Más del 70% de los costos del sector agropecuario están denominados en dólares en forma directa o indirectamente, sin embargo, cuando exportan les aplican un tipo de cambio falso, intervenido y depredador. Es decir, el Estado penaliza al sector agropecuario con una carga de casi el 90% sobre lo que vende, ya que el tipo de cambio intervenido es en realidad un impuesto a la exportación que en sí mismo es una aberración económica en un país que debería ser hoy, el granero del mundo y un centro global de atracción de inversiones para contrarrestar las dificultades de suministro ante la crisis de la invasión a Ucrania.

El gobierno debería tener una relación completamente distinta con el sector agropecuario y los exportadores en general. Se debería dejar de tratar al agro como un cajero automático de expolio fiscal y monetario y pensar que es el motor de inversión extranjera y progreso del país.

No es normal que la inversión caiga y que Argentina empeore global y nacionalmente cuando este sector debería tener la apertura económica y las reglas de juego claras para exportar con un tipo de cambio real.

Hoy Argentina está en un escenario muy preocupante con una inflación del 7% mensual, se debería estar pensando en los sectores exportadores como oportunidad de crecimiento, ya que es la única herramienta para salir de esta situación de crisis.

Cualquier plan económico, conjunto de medidas aisladas y hasta la conformación de expectativas sobre lo que viene en el futuro, deben tener como cimiento fundamental una de las cuestiones más esenciales de toda economía sana, reglas de juego claras. La seguridad jurídica, el respeto por las normas y la voluntad de brindar previsibilidad son los verdaderos impulsores de cualquier economía.

Es mucho más productivo y beneficioso para el país tener una fiscalidad orientada a atraer inversiones para crecer y exportar, sin embargo, se toma a los productores y exportadores como rehenes de un Estado sobredimensionado e ineficiente. Argentina tiene todos los ingredientes para ser un referente global en el sector agropecuario. El gobierno debe eliminar la política de confrontación y confiscación para pasar a una de atracción de inversión mundial y exportación abierta con un tipo de cambio real no intervenido.

Para terminar estimados lectores, se ingresan más dólares en el Banco Central dejando respirar y crecer a los sectores exportadores que ahogando y confiscando a los pocos que quedan y sobreviven.

Muchas gracias y hasta la próxima.

 


domingo, 12 de junio de 2022

RETENCIONES ¿hay que subir para reducir precios?

 

La inflación en Argentina en los últimos doce meses trepó al 58%, es decir, los precios hoy son 58% más altos que el año pasado.  No obstante, en el rubro alimentos y bebidas la suba es un poco más alta 62,1%.

Frente a este escenario, posturas ultra Kirchneristas están pidiendo o mejor dicho están exigiendo que se suban las retenciones al campo. Esto se explica con solo interpretar a la vicepresidenta decir que hay un mal manejo de las escasas divisas disponibles, que se traduce en el desperdicio de los precios récord de las materias primas de exportación y en que el Banco Central acumule poco y nada en la presente temporada.

Estas mal llamadas retenciones son verdaderos impuestos que se le cobra a un exportador de trigo, por ejemplo, cada vez que exporta una tonelada de su producción. Digo mal llamadas retenciones porque si fueran retenciones verdaderamente se deberían poder aplicar al pago de otros tributos, como eso no ocurre, las retenciones a las exportaciones son impuestos que se le cobra al exportador.

El objetivo es que dicha medida ayude a reducir la inflación y bajar el precio de algunos productos claves del consumo popular.

¿Esto sirve realmente?

Producto de la invasión rusa a Ucrania los precios de algunos commodities en el mundo subieron marcadamente, especialmente en el mes de marzo. El trigo fue uno de los productos más afectados, llegando a cotizar en los últimos días a 460 dólares por tonelada, también subieron el precio del maíz y la soja, al igual que el petróleo y el gas.

Lo que promete la medida de subir las retenciones es desanclar el precio internacional de estos bienes del precio que pagan los consumidores dentro del país. Es decir, si el mundo paga 460 dólares la tonelada de trigo, nosotros en Argentina lo pagaríamos algo menos.

¿Cómo funciona?

Hoy las retenciones para el trigo están en el 12%, es decir que de los 460 dólares que cobra el exportador por cada tonelada de trigo que exporta, tiene que entregarle al Estado 55 dólares (460x12%). Esto deja al productor de trigo con la opción de vender el trigo en el extranjero a 460 dólares menos los 55 que le tiene que dar al Estado o directamente venderlo en el mercado local a un precio de 405 dólares (460-55) por tonelada.

El pedido del Kirchnerismo consiste en aumentar más estos impuestos, supongamos entonces que las retenciones son aumentadas hasta el 30%. En ese escenario el Estado se quedaría con 138 dólares por cada tonelada exportada y al exportador de trigo le quedarían las opciones de vender a 322 dólares en la Argentina o a los mismos 322 dólares en el exterior, resultado de sacarle a los 460 dólares los 138 dólares con las nuevas retenciones.

Con esta medida el precio internacional sería de 460 pero en el mercado local conseguiríamos trigo por 322 dólares la tonelada.

Impresionante….

Subimos los impuestos y bajamos los precios localmente, justo lo que necesitamos, obviamente eso NO FUNCIONA así, hay por lo menos CUATRO motivos distintos que lo explican:

El primero, si el objetivo es reducir la inflación esta política no va a tener ningún efecto concreto. Un análisis de la fundación FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina), demuestra que de aumentarse en 10 puntos las retenciones al trigo, el precio final del pan bajaría y por única vez en 1,3%, acto seguido los precios del pan expresados en pesos seguirían subiendo sistemáticamente a causa de la inflación.  Ahora bien, si esa pequeña baja efectivamente existe solamente se estaría afectando marginalmente al rubro alimentos y bebidas de la canasta de bienes que mide el INDEC, este rubro aumentó en lo que va del año un 28%.

Ahora…

¿Qué pasa con todo lo demás?

El rubro educación aumentó un 32,6%, prendas de vestir y calzados subió un 29%, hoteles y restaurantes creció un 24,8%. Así tenemos al menos 10 rubros adicionales distintos que buscan medir los precios de millones de bienes y servicios que se producen y se venden en el país, quién puede realmente creer que vamos a resolver el problema del aumento de todos estos precios controlando el precio solamente del trigo o de algún otro producto de exportación.

Lo segundo, son los costos que genera el aumento de retenciones, como todos saben, ponerle un impuesto a algo reduce su cantidad producida de ese algo. En el caso concreto del trigo, el productor de trigo podrá vender a 322 dólares la tonelada, lo que vale 460 dólares al menos una vez. Qué va a pasar cuando tenga que realizar su planteo productivo en la próxima campaña, probablemente busque mejores alternativas para invertir su capital y su trabajo. Lo que al fin de cuentas termina generando una reducción de la producción de trigo que en el largo plazo termina afectando hacia arriba los precios de este producto, así los precios terminan subiendo no solo por la inflación, sino también por la menor oferta disponible.

Algo así ocurrió cuando en el año 2006 el presidente Néstor Kirchner y su ministro de economía Roberto Lavagna decidieron suspender las exportaciones de carne con el mismo objetivo de cuidar el consumo en la mesa de los argentinos. Sin exportar carne iba a haber una mayor disponibilidad local de carne y por tanto los precios iban a bajar. Para que tengamos un orden de magnitudes, Argentina en ese momento tenía 60 millones de cabezas, hoy 16 años después tiene 54 millones de cabezas y nuestra población creció un 10 12%, es decir que tenemos menos cabezas por habitante debido a que el stock vacuno no se recupera rápidamente, ahí tienen ustedes el efecto negativo que significó aquella medida desacertada. El mercado corrigió por cantidad y no se recuperó todavía, pero también corrigió por precio, no hace falta dar más explicaciones, cualquiera de ustedes sabe lo que aumentó el asado de tira en estos años, mucho más de lo que aumentaron los salarios.

Restringir exportaciones no solo rompió la producción, sino además tampoco sirvió para cuidar la mesa de los argentinos.

El tercer efecto derivado de subir los impuestos a las exportaciones es que ingresarán a la Argentina menores cantidades de dólares.

Si se suben las retenciones, este castigo impositivo sumado al desdoblamiento cambiario que es más perjudicial todavía  porque le suma una pérdida al productor de 42% como consecuencia de liquidar los dólares al tipo de cambio oficial, de modo tal que la QUITA es del 54% en TRIGO incluido las retenciones del 12% que ya les mencioné, el mismo efecto total para el MAÍZ representa un 50% (12% de retenciones y 34% por Cepo) y en el caso de la SOJA asciende a 60% (33% de retenciones y 27% por Cepo).

Todos estos palos en la rueda que pone el gobierno terminan reduciendo las cantidades exportadas de bienes y servicios, respecto de lo que podían ser si estas trabas no existieran.

Por tomar un dato en el año 2017 Argentina pasó de una producción de 11 millones de toneladas de trigo a 17 millones de toneladas y esto fue producto de TRES MEDIDAS CONCRETAS, reducción de retenciones, apertura de exportaciones y levantamiento del cepo. Lo que les quiero graficar es cómo reacciona el productor a los incentivos, se incrementó en un 50% la producción de trigo en tan solo un año.

¿Qué ocurre hoy?

Todo lo contrario, en este contexto internacional con los precios altos que tenemos, el año que viene seguro que no van a ceder, pueden caer algo, pero muy poco, las consecuencias de la invasión rusa van a ser desbastadora para la producción mundial de trigo y Argentina va a reducir su área sembrada de trigo, con lo cual vamos a perder seguramente más de 4 millones de toneladas de trigo.

Es realmente muy preocupante la lectura de la realidad que tienen estas personas que nos gobiernan.

Por último y en cuarto lugar hay que mencionar que las retenciones son impuestos distorsivos que atacan la función fundamental que tienen los precios en una economía de mercado. Si sube el precio del trigo como sube el precio de cualquier otra cosa, esa es la señal que necesitan los productores para aumentar las cantidades producidas de dicha cosa, es gracias a que sube el precio que se puede aumentar la producción y que la oferta pueda adaptarse a las nuevas condiciones de la demanda, lo que conseguiría el gobierno con más impuestos es impedir que ocurra esta nueva producción adicional y por lo tanto reducir el crecimiento potencial de la economía.

El Estado puede definir a quién le cobra impuesto, en este caso al exportador, pero no decide quién lo paga, quién sufrirá el peso de la medida. Lo que hoy le sacan a un empresario exportador se trasladará a las acciones que van a implicar menor inversión, menos fuente de trabajo o mayores precios.

En conclusión…

¿Debe el gobierno subir las retenciones a las exportaciones para bajar los precios?

Definitivamente NO, hacerlo no bajará la inflación, pero si generará costos en materia de producción, en materia de ingresos de dólares al país y en términos de la generación de nuevos puestos de trabajo.  

Para terminar estimados lectores, el uso de esta política de aplicar o incrementar retenciones se justificaría y en forma transitoria por alguna situación puntual que puede estar atravesando un país (guerra, catástrofe, etc.) y de esa forma corregir una cuestión fiscal, insisto puntual y transitoria, pero de ninguna manera puede justificarse la aplicación de estas políticas para corregir precios.

Insistir con este tipo de medidas es realmente muy dañino y los perjuicios que produce son peores que los que intenta corregir, algunos efectos como les menciono pueden llevar muchos años su corrección, la evidencia lo demuestra, el remedio resulta peor que la enfermedad, cuesta creer que no se comprenda, no podemos vivir en una fantasía, más tarde o más temprano la realidad se termina imponiendo.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 5 de junio de 2022

POPULISMO, llegó a su fin:

 

En primer lugar tenemos que entender ¿Qué significa POPULISMO?

Para que se comprenda, primero voy a mencionar las dos condiciones del POPULISMO, por un lado, una ECONOMÍA CERRADA AL MUNDO y por el otro disponer de RECURSOS SUFICIENTES que serán despilfarrados hasta ser agotados completamente.

Con una ECONOMÍA CERRADA eso nos hace creer que podemos vivir con lo nuestro y tranquilamente podemos sustituir todo tipo de importaciones, de ese modo el resultado es un alejamiento del mundo moderno para acercamos a China, Rusia, Venezuela y Cuba. Así es como el mundo moderno hoy nos mira con suma desconfianza.

Con RECURSOS SUFICIENTES PARA EL DESPILFARRO esto trajo como consecuencia una Argentina que pasó del superávit fiscal a un grandioso déficit fiscal, echó por tierra nuestro superávit energético, destruyó el sistema jubilatorio y consumió cuanta reserva había en el Banco Central de la República Argentina.

La contracara de todo esto son planes sociales, jubilados que nunca aportaron al sistema jubilatorio, pensiones no contributivas, inflación elevada y en tendencia alcista, atraso cambiario y tarifas subsidiadas que no cubren el costo y dificultan el suministro.

Los ciudadanos argentinos nos quedamos con los problemas, hoy estamos sin gasoil, todo se transporta en camiones y más de un tercio del gasoil que se necesita para que funcionen esos camiones hay que importarlo y no hay ninguna posibilidad de importar porque no contamos con dólares para hacerlo. El gas también es un problema porque es necesario importarlo también, entonces la medida más apropiada fue dejar sin gas a las escuelas y con ello los chicos no pueden asistir a clases y seguimos perdiendo días de clases. El sistema educativo ya está destruido, si no es por la pandemia, es por los paros, ahora le sumamos un adicional, la falta de gas para calefaccionar las escuelas.

No hay dólares porque fueron consumidos gracias a estas políticas populistas y son necesarios no solo para importar recursos energéticos, gasoil y gas, sino también porque otras importaciones de bienes y servicios son requeridas para que los procesos productivos se lleven adelante, cualquier producto que tomemos tiene un componente importado y seguramente en un porcentaje significativo.

El POPULISMO con sus políticas de vivir con lo nuestro y una economía cerrada al mundo es un IMPOSIBLE, porque le IMPIDE a la economía CRECER que es la única forma que tiene para reducir los niveles de pobreza, indigencia y que todos podamos vivir mejor.

Pero ustedes se preguntarán si hacen falta dólares…

¿Qué rol juegan los exportadores?

Los exportadores son los productores de dólares claramente, pero ocurre que los dólares que generan son pesificados a un tipo de cambio muy atrasado y como si eso fuera poco se le aplican retenciones que son impuestos por exportar. Con todo esto no hay forma que haya incentivos a producir más para exportar y de esa forma traer más dólares a la Argentina.

Hay que dejar bien en claro que el problema NO es la PESIFICACIÓN de los dólares de la exportación, sino a qué tipo de cambio se pesifica y mantener las reglas de juego para que sea posible la planificación empresaria y que no estemos todos los días pendiente de si ponen o se incrementan las retenciones.

Esta semana se conoció que el Banco Central va a permitir que una parte de los dólares que genera la Economía del Conocimiento sean ingresados vía exportación de servicios al exterior sin necesidad de ser pesificados, es decir, todas estas personas que realizan trabajos para el exterior, muchos jóvenes en este sector especialmente vinculados con servicios de computación en su mayoría, podrán ingresar dólares sin la obligación de ser pesificados al tipo de cambio oficial. Medida que se dispone para aumentar la oferta de dólares alternativos y de esa forma evitar un salto en la cotización de estos dólares alternativos (MEP-CCL-BLUE), una medida del ministro Guzmán que sigue en la cuerda floja entre lo que opina Cristina y lo que opina Alberto. Si se entiende que ésta es una buena medida porque alienta a las exportaciones y hace que ingresen más dólares, sería bueno que la medida se extienda al resto de los exportadores y promover un intercambio comercial mucho más civilizado.

Para terminar estimados lectores, como Argentina no tiene más recursos para el despilfarro, el sistema populista está terminado, y eso se explica con la imagen negativa presidencial que no se detiene y es cada vez mayor. De cara a las próximas elecciones la oferta electoral en las principales fuerzas no está para nada definida, la única opción definida por el momento es la de JAVIER MILEI, que se encuentra decididamente a dar batalla como una tercera opción y en crecimiento, sumando votos tanto de Juntos por el Cambio como del Frente de Todos. La sociedad, y gracias a MILEI, está entendiendo que las ideas liberales son las que se deben aplicar, lo que claramente está marcando un cambio de época en la Argentina.

El populismo terminado y con ello una Argentina tocando fondo, hoy más que nunca es necesario un cambio de rumbo, llegó el momento de las reformas estructurales, ahora la gente las tiene que exigir y saber elegir el candidato que más nos garantice lo que hay que hacer y cómo se deben hacer de cara a la compleja herencia que va a dejar Alberto Fernández.

Sin embargo, Argentina tiene todo, alimentos, recursos energéticos, capital humano y un mundo que demanda lo que nosotros producimos. Dejar pasar esta oportunidad nos puede llegar a costar muy caro. Evitemos cometer los errores del pasado, todavía estamos a tiempo.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 8 de mayo de 2022

FMI: metas imposibles de cumplir y soluciones que agravan los problemas:

 



El programa de Argentina con el Fondo Monetario Internacional ya tiene más problemas que soluciones. La situación actual se parece al corto de los Tres Chiflados en el que quieren arreglar un caño y cuando cree que está solucionado, le sale el agua por el otro lado. En estos días nuestros Tres Chiflados serían Alberto Fernández, Martín Guzmán y Miguel Pesce, que tras cada problema que buscan arreglar, se encuentran con otro.

Las tres variables principales a las que se comprometió el Gobierno son DÉFICIT FISCAL, EMISIÓN MONETARIA y ACUMULACIÓN DE RESERVAS. Ya tenemos problemas serios en al menos dos de ellas, en el DÉFICIT FISCAL y en la ACUMULACIÓN DE RESERVAS configurando ambas metas de cumplimiento improbable.

Empecemos por el DÉFICIT, para cumplir el objetivo fiscal de 2,5% del PBI para este año al Gobierno le conviene generar MÁS INFLACIÓN, dado que jubilaciones y programas sociales ajustan en función de la inflación pasada, una aceleración de la inflación le permite al Tesoro recaudar con la inflación de hoy y gastar con la de hace tres meses.

¡No se hable más entonces!

Que suba la inflación para emprolijar las cuentas del Estado, sin embargo, aparece el primer problema, hay casi 40% de pobres a quienes la inflación les pega mucho más fuerte que a los ricos. La situación social no aguanta y entonces hay que meter bonos extraordinarios como el anunciado hace poco por 250.000 millones de pesos para trabajadores informales, monotributistas, jubilados y otros, lo que representa un gasto extra del 0,3% del PBI. Es decir, el Gobierno GENERA INFLACIÓN para cerrar su meta fiscal, pero eso es socialmente imposible, entonces AUMENTA EL GASTO y volvemos al punto de partida.

La cuestión fiscal tiene dos problemas más. En primer lugar, se había pensado cuando se firmó el programa a fines de marzo que la meta del primer trimestre se iba a cumplir, pero para lograrlo se incluyeron las rentas de la propiedad como ingreso primario. Este es un atajo contable resultante de registrar como ingresos la diferencia entre el valor nominal y el valor efectivo de los títulos emitidos. Ante el Fondo se abren dos escenarios posibles, si el FMI no aprueba esta maniobra contable, la meta de déficit fiscal habría sido excedida por casi 100.000 millones de pesos, mientras que si es aprobada, en el futuro, a la hora de registrar los pagos de dichos títulos, el efecto sería el contrario agrandando el rojo fiscal de los próximos períodos. ¿Qué les quiero decir con esto? Que para cumplir se tuvo que apelar a un criterio contable que no tiene ni pie ni cabeza en materia económica para cerrar las cuentas, pero mucho peor aún dejando al descubierto que cumplir con el FMI no garantiza consistencia de las políticas internas.

En segundo lugar, hay una cuestión extra que aparece en lo fiscal y es que se armó un esquema de suba de tarifas en base a la inflación planteada en el programa del FMI del 43% de promedio y 48% punta a punta. Si la inflación acumulada a marzo ya es del 16,1%, confirma que el 48% como techo para el 2022 que estimó el FMI resulta muy poco realista.

Si se suben las tarifas en junio en promedio el 50%, pero la inflación es 65-70%, no sólo no hay ahorros fiscales, sino que los subsidios van a seguir creciendo. Además, está la guerra en Ucrania y el gas más caro, que se paga entre 30 y 40 dólares por millón de BTU lo que el año pasado se pagaba 8 dólares.

Si queremos seguir sumando, el principal gremio del sector público acaba de firmar aumentos de 64%, de manera que la licuación de los salarios públicos quedará para otra oportunidad.

Entonces, con este déficit…

¿Podrá el Tesoro cumplir su meta de 1% de emisión monetaria?

Por un lado, el déficit será mayor, y por otro, el mercado local de bonos parece estar encontrando límites. Luego de tener entre enero y marzo financiamiento neto positivo, quiere decir que renovó más de lo que vencía. En abril el Tesoro tuvo financiamiento neto negativo, es decir, el mercado cobró más de lo que puso, esto no ocurría desde mayo del 2020. El mercado de crédito también da señales de buscar refugio de cara a un futuro que luce difuso. Las colocaciones de deuda del Tesoro nacional han sido posibles únicamente gracias a los instrumentos atados a la inflación y mayormente de corto plazo, una muestra clara de la poca confianza que se tiene en el manejo de la política económica. 

Este FINANCIAMIENTO NETO NEGATIVO aceleró la emisión en el mes de abril y alcanzó los 375.830 millones de pesos, a este ritmo la meta del 1% del PBI para todo el año no alcanza para llegar a julio.

¿Qué significa esto?

Que tuvieron que apelar a la maquinita para financiar el déficit primario en rojo. Gracias a la recaudación de los derechos de exportación y los impuestos que vencen en estos meses, se podría cumplir la meta del resultado fiscal, pero desde agosto en adelante todo se pondría cuesta arriba, sin posibilidad de financiamiento y sin base de una recuperación económica sustentable en el tiempo, la meta de emisión seguramente no se va a cumplir.  

¿Con la tercera meta de acumulación de reservas cómo venimos?

Parecía muy fácil cuando se firmó el programa con el FMI. En teoría, el superávit comercial que es la diferencia entre exportaciones e importaciones alcanzaba para pagar el déficit de servicios, intereses y comprar las reservas necesarias para el Banco Central. En la práctica, la cosa está muy peleada. Terminó abril, fue uno de los peores abriles en término de compras de reservas, a pesar de estar en plena temporada de cosecha y con un cepo cada vez más duro para las importaciones, el Banco Central sólo compró 160 millones de dólares, prácticamente nada.  Como si todo esto fuera poco, la devaluación del Yuan le quitó peso al crédito chino en las reservas, que en términos netos significó una pérdida de más 3.000 millones de dólares. Lo que pone una vara cada vez más alta para cumplir con la meta de acumulación de reservas en los meses que restan del año.

Si tenemos en cuenta el atraso cambiario experimentado en los primeros meses del año y el aumento de precios se mantiene firme, esto implicaría una devaluación aún más acelerada que el 4% de abril, algo que no es seguro que el gobierno esté dispuesto a realizar, la única medida que tiene en carpeta el Banco Central por el momento es un CEPO cada vez más duro, que si esto afecta las importaciones el efecto es una recesión segura. De nuevo la solución genera otro problema, y es como seguir viendo a los Tres Chiflados tratando de arreglar el problema de la pérdida de agua.

¿Con la inflación como andamos?

En primer lugar, lo que tenemos que entender es que este acuerdo que firmó el gobierno es un acuerdo para SUBIR la tasa de inflación y NO PARA BAJARLA. Explico, tienen que subir las TARIFAS, el DÓLAR OFICIAL, la TASA DE INTERÉS debe ser positiva respecto de la inflación y algunas limitaciones muy tenues de política monetaria. A todo esto, tenemos que sumar el impacto internacional que les mencioné antes.

El 12 de mayo sabremos la inflación de abril y va a ser ALTA, aunque más baja que en marzo. A su vez, la de mayo probablemente sea más baja que la de abril, pero va a ser alta nuevamente. El problema es que la economía ya entró en una dinámica donde la inflación tiene vida propia.

El Banco Central tuvo que subir tasas y acelerar el ritmo de devaluación, todos los precios hoy están corriendo al 60% anual o más, los sindicatos están con el cuchillo entre los dientes negociando paritarias más altas y con cláusulas de ajuste más frecuentes. Esto implica que la inflación se retroalimenta y va generando una inercia que obviamente no se detiene con los controles de precios de Feletti, no por el secretario, sino porque nunca funcionaron en ninguna parte del mundo.

En este marco la inflación va a cerrar el año en 65% o 66% en los escenarios buenos y en más de 70% en los otros. Esto a su vez implica que nadie va a financiar al Tesoro con bonos que no ajusten por inflación. Por ende, toda la supuesta política nacional y popular de endeudarse en pesos terminará en lágrimas, porque es deuda que no se va a licuar.

Para terminar estimados lectores, como pueden apreciar, arreglar un problema es generar otro que a su vez empeora el problema inicial. Claramente Guzmán es uno de los Tres Chifados representando a un plomero desesperado. Se necesita una dosis de credibilidad mayor, con un Gobierno totalmente desintegrado como el actual no es posible conseguirla casi en ningún escenario. Lo que sí parece probable para los próximos 12 meses es más estancamiento y mediocridad. Después entramos en período electoral y eso siempre tiene algo de barajar y dar de nuevo, al menos en términos de expectativas. Habrá que analizar las alternativas, pero más de lo mismo NO, es hora que la ciudadanía advierta que es necesario hacer un cambio de rumbo total en Argentina y tengamos en cuenta que este acuerdo totalmente inconsistente que aumenta la inflación y que no se puede cumplir fue APROBADO por el oficialismo y la oposición.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 24 de abril de 2022

DOLARIZACIÓN, las reformas en búsqueda de una moneda sana:

 

Con la intención de buscar una SOLUCIÓN al problema de la INFLACIÓN, la propuesta de dolarización produce una gran polarización de opiniones y la amplia divergencia de miradas resulta intrigante para Argentina. Teniendo en cuenta la complejidad técnica del tema voy a tratar desde un análisis de determinados datos concretos explicar las reformas necesarias que exige su implementación más allá de la necesidad urgente de una solución de corto plazo. Una salida de esta característica para que tenga éxito requiere de mucho tiempo.

Para entender de dónde partimos veamos primero la evolución del PBI per cápita, que es la generación de riqueza de un país. Desde 1999/2000 a la fecha, el MUNDO considerando todos los países independientemente del nivel de desarrollo y riqueza aumentó 41%, en AMERICA LATINA del mismo modo considerando todos los países el aumento fue del 32% y en el mismo período ARGENTINA cayó 0,9%.

El diagnóstico de la salud macroeconómica de nuestro país es muy precario y esta macroeconomía tiene su influencia en la microeconomía que son las empresas grandes, medianas, pequeñas, cuentapropistas, profesionales y los trabajadores en relación de dependencia, claramente está indicando que en Argentina es imposible generar riqueza, mientras que el mundo creció el 41%, la región el 32% y en el mismo período Argentina se contrajo. Entendamos bien, no es que creció menos que el resto de los países, sino que DECRECIÓ.

Los problemas que tenemos son muy graves, en esta situación emerge la discusión de la DOLARIZACIÓN. Si bien una moneda enferma tiene la capacidad de hacer mucho daño económico su cambio por una moneda más sana que podría ser EL DÓLAR no tiene el poder mágico por si sola de generar crecimiento y desarrollo económico. La destrucción de la moneda, su sistema monetario y que los argentinos no ahorremos en pesos siempre es una consecuencia de una mala política monetaria, pero el origen de los problemas no es la propia política monetaria, sino que está en otro lado, la política monetaria simplemente es la consecuencia de problemas muchos más profundos que se relacionan con las POLÍTICAS PÚBLICAS en general, la POLÍTICA FISCAL en particular,  la ARQUITECTURA INSTITUCIONAL de Argentina y el ESQUEMA DE INCENTIVOS del régimen de gobierno. El origen de la enfermedad de nuestra economía está en cuestiones mucho más profundas que su moneda.

La moneda refleja todos esos problemas, los capta, es una consecuencia de ellos y lo que hace, es que toda esa infección del sistema monetario es la moneda quien la esparce y contagia todo el sistema económico. Lo que tenemos que entender es que cambiando SOLO la moneda no se cura la infección ni el origen de ella.

Como tantas veces se mencionó en estas columnas, la explicación de una moneda enferma es LA INFLACIÓN,  atenta contra el ahorro, por ende, atenta contra la inversión, va contra la acumulación de capital, de esa manera atenta contra la posibilidad de ampliar la frontera de capacidad de producción, quebranta el poder de producir, fabricar, ofertar más bienes y servicios y como consecuencia de todo esto destruye la generación de trabajo, impide la demanda genuina laboral, haciendo finalmente que el poder adquisitivo del salario caiga. De esta forma podemos ver y palpar los daños que produce una moneda enferma y lo hace a lo largo del tiempo y cada vez más.

Ahora retomemos el tema que nos convoca que es LA DOLARIZACIÓN, es clave como la perciba el público, si es percibida como una reforma PERMANENTE va a ser EXITOSA, por el contrario, si la percibe como TRANSITORIA va a terminar FRACASANDO y generando más daño del que había previamente a su implementación.

La cuestión central de una DOLARIZACIÓN está dada en la TASA DE INFLACIÓN y la TASA DE INTERÉS, ambas tienen que converger a los niveles que tiene Estados Unidos.

Si esto no sucede, es decir si la INFLACIÓN de Argentina no desciende a los niveles de Estados Unidos, vamos a quedar con una inflación en dólares y como consecuencia vamos a quedar caros en dólares para el mundo.  

Al mismo tiempo, la TASA DE INTERÉS tiene que tener un comportamiento idéntico al de Estados Unidos, de nuevo, si esto no sucede, el costo de capital en Argentina va a ser más caro que en los Estados Unidos TENIENDO LA MISMA MONEDA, vamos a tener menos rentabilidad porque los flujos de fondos van a ser descontados a una tasa de interés más elevada, menor va a ser la acumulación de capital y menor va a ser el crecimiento. Una cuestión adicional, no menos importante, si la tasa de interés no logra los niveles de Estados Unidos y queda por encima, esto va a generar que ingresen dólares especulativos que van a ganar una tasa de interés terriblemente elevada en dólares y ese influjo de dólares va a aumentar la demanda agregada que va a generar mayor inflación en dólares, resultando Argentina más cara todavía en dólares. ¿Qué es lo que puede influir fuertemente en que la tasa de interés quede en niveles más altos que los de Estados Unidos? Algo por todos conocido, que es justamente el riesgo de Default que permanentemente tiene Argentina.

En resumen, estos dos indicadores LA INFLACIÓN y LA TASA DE INTERÉS deben converger a los niveles de Estados Unidos, si esto no sucede la consecuencia va a ser que la economía ajuste por medio de las cantidades, que no es más ni menos que recesión, desempleo y puede llevar a la dolarización a un colapso con más problemas que los originales.

Ahora bien…

¿Dónde se juega este partido para que una dolarización tenga éxito?

En las REFORMAS ESTRUCTURALES PREVIAS que hay que hacer, en este sentido voy a analizar lo que sí y solo sí se debe hacer para tener éxito con la dolarización.

Lo primero que tenemos que hacer es una reestructuración de pasivos con el FMI y con bonistas Ley Nueva York, esto tiene que ver con la TASA DE INTERÉS que les mencioné antes para despejar completamente el riesgo de default y evitar el fracaso de la dolarización y el colapso de la economía.

Lo segundo que debe hacer Argentina es una reforma del Estado para que el gasto público baje entre 15 y 18% sobre PBI, para bajar la carga tributaria entre 10 y 13% de PBI y lograr superávit financiero. Esto luce como una locura, pero es simplemente dejar el gasto público en los niveles de finales del 2007 cuando deja la presidencia Néstor Kirchner. Estoy poniendo en números que no es una locura es lo que hay que hacer.

Ahora también les tengo que mencionar algo que ya se los comenté que tiene que ver con la ARQUITECTURA INSTITUCIONAL de Argentina que hace de esta reforma del Estado una cuestión muy complicada de llevar adelante. Teniendo en cuenta sus tres niveles de gobierno Nación, Provincia y Municipio, con 25 Poderes Ejecutivos, 25 Poderes Legislativos, 25 Poderes Judiciales, más de 365 Ministerios y puedo seguir enumerando esto que les mencioné como la arquitectura institucional de Argentina.

Para llevar adelante esta reforma es necesario tener un LIDERAZGO POLÍTICO muy fuerte y un PROGRAMA INTEGRAL que no solo permita al país evitar una crisis con fuerte impacto social, sino que además siente las bases para el crecimiento futuro. Es necesario enfrentar y cambiar el rumbo de la historia que demuestra que TODOS los gobiernos, sin excepción alguna, siempre MAXIMIZARON DÉFICIT FISCAL, ENDEUDAMIENTO PÚBLICO y EMISIÓN MONETARIA para sostener sus privilegios, pero nunca pensar en un reacomodamiento ordenado de la economía minimizando el daño social impuesto por la realidad de los hechos. Se debe de una vez y para siempre dejar de lado la expresión “esto es políticamente incorrecto” porque debido a eso las crisis son cada vez más intensas en nuestro país.

La tercera reforma antes de implementar la Dolarización es levantar el CEPO para asegurar la libre movilidad de capitales y evitar los desequilibrios que el mismo genera en todos los mercados.

La cuarta reforma es la BANCARIA, se debe separar la banca TRANSACCIONAL de la banca de INVERSIÓN, en la primera los depósitos a la vista deberían tener encaje del 100% para evitar corridas y el colapso del sistema, en la segunda es necesario que tenga legislación y tribunales civiles off-shore. Esta reforma al igual que la reforma del Estado vía reducción del gasto público tiene el mismo obstáculo porque rompe los negociados del sector bancario con los burócratas del Estado.

Para terminar estimados lectores, no fue el objetivo de la presente columna analizar a qué tipo de cambio se podrían cambiar los pesos actuales por dólares. Considero algo irrelevante por el momento ya que una reforma monetaria como la dolarización es una reforma para varias décadas para adelante que tiene como objetivo de corto plazo la reducción de la inflación, pero si no se acompaña con las reformas estructurales enumeradas terminará colapsando y nunca Argentina podrá contar con una MONEDA SANA.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 17 de abril de 2022

BANCO CENTRAL: ¿es viable la propuesta de cerrarlo?

 

¿Se puede vivir sin Banco Central?

Hay países que a los efectos prácticos ya viven sin Banco Central, entre ellos podemos mencionar a España. El primer planteo que nos hacemos es:

¿Puede funcionar un país del tamaño de Argentina sin Banco Central?

España no tiene un Banco Central propio, sino que se rige por el Banco Central Europeo, si España quisiera hacer algo con el Euro afortunadamente no puede hacerlo.

Lo que propone JAVIER MILEI es renunciar a que él u otro político puedan controlar el Banco Central que emite el dinero que se utilizaría en Argentina, ya que no existe en ningún país y mucho menos en Argentina la independencia del Banco Central, su presidente es designado y removido por el presidente de la nación lo cual hace imposible alcanzar la independencia del Poder Ejecutivo de turno.

¿Es bueno o malo tener un Banco Central?

Un Banco Central te puede dar en determinadas ocasiones cierta flexibilidad para mejorar la liquidez del sistema financiero, pues en algunos contextos te puede ayudar en una escalada de iliquidez. Pero en general, si un país no es serio como Argentina y como tampoco lo es España, es mejor que sus políticos no tengan la posibilidad de manejar un Banco Central.

Los argentinos deberíamos elegir libremente en qué moneda operar y previsiblemente la moneda elegida seguramente sería el DÓLAR. El Banco Central pasaría a ser la Reserva Federal de los Estados Unidos y como lo es también en España, donde el que emite es el Banco Central Europeo que también tiene la característica de ser muy problemático y con ciertos desmanes monetarios, pero es bastante más confiable que el Banco Central de la República Argentina.

La propuesta de DOLARIZACIÓN de la economía sería similar a lo que tiene Ecuador, salvo que en este país está refrendada por ley y funciona muy bien sobre todo para aquellos países como Argentina, Venezuela, Ecuador y España también, que no son capaces de gestionar en forma responsable sus propias divisas, porque tienen una clase política que abusa de la inflación para financiar el sobre gasto estatal.

La sociedad se está dando cuenta de lo que es inexorable que mientras tengamos políticas monetarias, pesos y Banco Central manejado por burócratas del Estado de carne y hueso, la inflación está condenada a ser cada vez más alta en la tendencia de mediano y largo plazo.

Simplemente es lo que viene aconteciendo y lo podemos ver en números, si comparamos diciembre 2021 contra diciembre de 2001 cuando salimos de la convertibilidad, redondeando, la inflación acumulada fue del 11.400%.

Si miramos cada año desde el 2003 a la fecha cuando nuevamente se reabre el Banco Central en el 2002 y se vuelve a tener política monetaria  manejando o la CANTIDAD DE DINERO o la TASA DE INTERÉS, la inflación promedio mensual en el 2003 fue 0,3%, en el 2004 0,7%, en el 2005 1%, en el 2010 1,5% en el 2013 1,9%,  en el 2014 2,8%, en el 2017 2,9%, en el 2021, el año pasado, fue de 3,5% y esta semana se conoció la inflación mensual de marzo alcanzando el 6,7% acelerándose dos puntos porcentuales al mes previo y alcanzando la variación más elevada de los últimos 20 años. De esta manera, la inflación acumulada en el primer trimestre se ubicó en el 16,1%, siendo el trimestre de mayor alza de precios desde la salida de la convertibilidad.

¿Por qué la inflación está condenada a subir siempre en Argentina y nunca va a bajar?

Muy simple, mientras tengamos burócratas haciendo política monetaria y como la inflación ya quedó demostrado que es un fenómeno monetario, es decir que tiene que ver con la PRODUCCIÓN DE DINERO y si esa producción está en manos de los burócratas del Estado y de manera monopólica, ahí tenemos los culpables.

Una vez que tenemos los culpables:

¿Esto es un problema de nombres, nivel técnico, preparación o intenciones?

Desgraciadamente la respuesta es NO. La inflación es un FENOMENO MONETARIO y como tal hay que corregirlo con POLÍTICA MONETARIA y para que ésta sea eficaz y eficiente debe lograr reducir la inflación en forma permanente.

¿Sobre qué actúa la política monetaria?

Actúa sobre lo que se llama la DEMANDA DE DINERO, para que una política monetaria pueda ser eficaz y eficiente tiene que tener sobre qué actuar. Con una DEMANDA SÓLIDA la política monetaria hace coincidir la OFERTA MONETARIA y esto hace que el poder adquisitivo del dinero sea estable y no se genere inflación. La oferta de dinero se puede mover en línea con la demanda de dinero si ésta existe, por el contrario, si no existe demanda de dinero no hay con qué hacer política monetaria eficaz, con una demanda de dinero que cae recurrentemente se genera un desequilibrio monetario que es precisamente la inflación.

La demanda de dinero tiene dos grandes razones, la primera para comprar bienes y servicios y la segunda para ahorrar. Como el peso no mantiene su poder adquisitivo ni en el mediano ni en el largo plazo, los agentes ahorran en cualquier otro activo como dólares, euros, bitcoin, inmuebles, soja, insumos, mercaderías, pero en pesos NO. Dicho esto, NUNCA VA A HABER DEMANDA DE DINERO y de esa forma la política monetaria no tiene sobre qué actuar y se vuelve ineficaz e ineficiente, por lo tanto, de ningún modo va a poder reducir la inflación y solamente puede tender a crecer y este efecto es cada vez mayor, tal como lo muestran los números desde que se recuperó el Banco Central.

Los agentes económicos tenemos aprendizaje, tomamos nota de la evidencia, aprendemos que la inflación es cada vez mayor y el poder adquisitivo del peso se desploma, entonces…

¿Cómo respondemos?

Nos tratamos de defender cada vez más de una agresión cada vez mayor y el mecanismo de defensa es justamente la CAÍDA DE LA DEMANDA DE DINERO porque a nadie en su sano juicio que tenga la posibilidad de ahorrar lo va a hacer en pesos, y los que no tienen posibilidades de ahorrar van rápidamente a transformar sus pesos disponibles en alimentos porque saben que si esperan en pocos días pierden capacidad de compra, es decir, adquieren menos productos con la misma cantidad de pesos. Conclusión, se sacan los pesos de encima, todo este mecanismo es justamente en términos prácticos la caída de la demanda de dinero.

Para terminar estimados lectores, La propuesta de JAVIER MILEI tiene mucho de sentido común para un país como la Argentina que lleva décadas y décadas de una inflación altísima. La clase política ha demostrado que nadie es confiable para mantener a largo plazo estable el valor del dinero y su poder adquisitivo. Si no son capaces de hacerlo, lo mejor es adoptar una divisa que No se pueda controlar y por tanto mucho más creíble, que no es ni más ni menos que una MONEDA SANA. Es necesario encarar todas las reformas previas que MILEI plantea en sus CUATRO ETAPAS culminando con la respuesta a la pregunta inicial:

¿Es viable cerrar el Banco Central?

La respuesta es . Porque se terminaría el poder del Estado de falsificar dinero desde el Banco Central y con ello estafar a la población mediante una política monetaria basada en LA INFLACIÓN que distorsiona el funcionamiento del sistema de precios, castiga el crecimiento y multiplica la cantidad de pobres e indigentes.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 27 de marzo de 2022

INFLACIÓN, locomotora de un tren que va a toda velocidad:

 

La inflación es la locomotora que viene a una velocidad del 52,3% anual, si seguimos a este ritmo nos vamos a ir a una inflación anual del 60% o más, después sigue la tasa de política monetaria en el 44,5% y por último la tasa de devaluación del peso que si proyectamos lo que llevamos de devaluación de marzo llegamos a un ritmo de 40,5% anual y así se conforma este tren comandado por la INFLACIÓN que va cada más fuerte, lo que nos asegura que el boleto tiene destino a una HIPERINFLACIÓN.

Para comprender este fenómeno, sus causas y efectos, lo primero que tenemos que entender es que la inflación es un impuesto.

¿Cómo un impuesto?

Sí, un impuesto a la tenencia de pesos y que además no se legisla y para los gobiernos resulta muy útil.  No pasa por el Congreso, le pueden echar la culpa a los empresarios, a los supermercados, a los monopolios, a los periodistas, al precio de las commodities y ahora también hay que sumar el potencial impacto derivado del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

Este gobierno ya no puede cobrar más IMPUESTOS de los que está cobrando porque son totalmente IMPAGABLES, no tienen ninguna intención de reducir el GASTO PÚBLICO que también se ha convertido en IMPAGABLE porque se ha incrementado entre 10 y 15% en términos de PBI en los últimos años, entonces el único impuesto que queda para cerrar toda esta historia porque además no tiene acceso al crédito es la INFLACIÓN.

¿Por qué la inflación?

Porque cuando hay inflación suben los precios y los impuestos están atados a los precios, de modo tal que se apela a que la recaudación aumente al ritmo de los precios, mientras el gasto público en especial sueldos y jubilaciones lo haga a un ritmo inferior. De esa forma la inflación es el único instrumento que juega a favor para moderar el DÉFICIT FISCAL.

Este Acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que a la luz de los hechos políticos de la semana pasó a segundo plano, es un programa como dijo la propia Directora Gerente del Fondo: no es un acuerdo para bajar la inflación, sino para evitar que tengamos hiperinflación, de manera que se mantenga en estos 50 60% anual y ese es el número que cierra.

¿Necesitamos 50 60% de inflación anual para que al gobierno le cierren los números?

Es lo que venimos arrastrando en los últimos años, en el 2020 por efecto de la pandemia fue un poco menos, la gente se quedó con los pesos en forma precautoria, porque no sabía si le cerraban su banco o tenía dudas si podía usar su tarjeta o lo que fuere, la gente demandaba pesos por efecto de la cuarentena y eso hizo que la inflación sea un poco menor. Una vez que eso desapareció y como el Banco Central siguió emitiendo los pesos para cerrar el déficit, ese dinero circulante en exceso terminó generando la inflación y se prevé que trepe por encima del 55 60%, de modo que alcanzaría el máximo de los últimos 30 años.

Según el Ministerio de Economía, entre el 2011 y el 2021 se observa que:

·         El Producto Bruto Interno (PBI) en términos reales es un 3% inferior.

·         La emisión monetaria acumulada en la década aumentó un 2.200%.

·         La inflación en el mismo período fue de 2.000%.   

Estos datos muestran que mientras la cantidad de bienes y servicios es decir el PBI es la misma de hace una década atrás, la cantidad de billetes emitidos por el Banco Central creció en 22 veces. Habiendo 22 veces más billetes y la misma cantidad de bienes y servicios, no debería resultar extraño que los precios se hayan multiplicado por 20.

Si este gobierno quisiera terminar con la inflación, en lugar de acudir a la Secretaría de Comercio tendría que recurrir al Banco Central, que es como funciona en todo el mundo.  

En los dos primeros meses del año, la inflación se ubicó en el 4% mensual, lo cual significa un 60% anual. Un indicador sensible, como los alimentos, vienen creciendo al 6% mensual que implica un 100% anual.

¿Qué hace el gobierno frente a este desastre?

La GUERRA contra la inflación se va a afrontar con controles de precios, ley de abastecimiento, aumento de los derechos de exportación de la harina y aceite de soja en un 2% para financiar un fondo de estabilización del precio del trigo y la convocatoria a representantes empresariales, sindicales y de organizaciones piqueteras. Se trata de las mismas medidas que se vienen anunciando y aplicando hasta hoy, en este contexto emerge su NULA CAPACIDAD para resolver el problema inflacionario.

¿Qué se puede esperar de inflación para los alimentos en los próximos meses?

Eso no hay cómo saberlo, un buen economista no va a dar un dato y una fecha simultáneamente, de manera tal que no hay una respuesta a esa pregunta. Pero veámoslo de esta forma, sobre el problema de la Argentina que ya venimos arrastrando de alta inflación, ahora se suma un problema internacional, la invasión de Rusia a Ucrania.

¿Cómo impacta este conflicto en Argentina?

Ucrania produce lo que nosotros exportamos “ALIMENTOS” y Rusia produce lo que nosotros importamos “ENERGETICOS”, es decir, gas y petróleo.

¿Qué puede ocurrir entonces?

La volatilidad de los ENERGÉTICOS va ser mayor que la de los ALIMENTOS, con lo cual se van a deteriorar los términos de intercambios para Argentina y ese neto le va a provocar una pérdida estimada de entre 4000 y 5000 millones de dólares a pesar de tener una fenomenal reserva de gas en Vaca Muerta que no la podemos extraer y menos transportar.

No sabemos cuánto tiempo puede durar y esperemos que termine pronto, ahora bien, el índice de precios al consumidor, que dio un 4,7% de inflación en febrero todavía NO REGISTRA el impacto de este conflicto.

Tengamos en cuenta que la guerra va a afectar a todos los países del mundo, pero no todos los países tienen 50 60% de inflación anual como tenemos nosotros.

Pero quiero retomar la pregunta sobre los alimentos, ya pasada la primera quincena de marzo las mediciones indican una evolución por encima del nivel general. A diferencia de otros meses, cuando se aceleraba por la evolución de algún alimento en particular, en esta quincena las altas son generalizadas destacándose frutas con un 12,5%, carnes 6,5% y verduras con un 4,2%, insisto, son mediciones de la primera quincena de marzo.

¿Los sindicatos apoyaron el acuerdo y por otro lado están discutiendo paritarias por encima del 40, 45 y 50%, cómo se articula esto en un plan antinflacionario?

No hay un plan antinflacionario, si en Argentina la inflación bajara de golpe, para el gobierno sería un problema, no para los argentinos obviamente.

Con todo respeto a los sindicalistas, pero la inflación es funcional al sindicalismo, porque cuando la inflación es alta el dirigente sindical tiene más poder que cuando la inflación es muy baja. Si la inflación fuera cero, la verdad que ninguno de nosotros necesitaría un dirigente sindical para defender nuestro salario, el mismo razonamiento para los dirigentes sociales, piqueteros o dirigentes de la economía popular o como se los quiera llamar, piden con estas manifestaciones que se les ajuste el subsidio, porque la inflación se los va deteriorando.

La inflación deteriora todo, hoy deberíamos estar trabajando en nuevas relaciones laborales, con empleos de calidad, otro sistema impositivo, otro sistema de gasto público, pero todo esto no va a pasar en los próximos dos años, primero porque no pasó antes y segundo porque la coalición gobernante no está en condiciones de hacerlo.

Lo más contradictorio de la guerra contra la inflación es que para el gobierno es vital que la inflación siga siendo alta. En el acuerdo con el FMI se dejó claro que la decisión del gobierno es no reducir el gasto público. Incluso se seguirán expandiendo los subsidios económicos ya que las tarifas se actualizarán por debajo de la inflación. Esto es lo que permite hacer la ostentación de que es el “primer acuerdo que firma el FMI sin ajuste”. 

Estimados lectores para terminar, se sigue subestimando el impacto del exceso de emisión monetaria sobre los precios, los argentinos ya decidimos: “NO QUEREMOS MÁS PESOS” ¿Alguno de ustedes está pensando en ahorrar en pesos? Si alguien se atreve les puedo asegurar que lo que está haciendo es afectar negativamente su consumo futuro. Queda más que claro que no es necesario contar con un Banco Central que siga fabricando pesos que nadie quiere, en ese sentido JAVIER MILEI es el único que plantea claramente la solución y para siempre al problema de la inflación, ELIMINADO el Banco Central ya no necesitaríamos sindicalistas, líderes piqueteros, controles de precios y salarios, pero por sobre todo sin inflación, a la gente le va a ir mucho mejor y no como hace más de 40 años que el único que se beneficia con la inflación es el político de turno para que le cierren sus cuentas y seguir manteniendo sus privilegios.

Muchas gracias y hasta la próxima.