domingo, 28 de marzo de 2021

Dólar Electoral:

 

En esta oportunidad voy a desarrollar la receta oficial del Dólar Electoral, receta típica para manejar el dólar oficial en los años electorales que aplicó el Kircherismo en el 2011, 2013, 2015 y también Mauricio Macri en el 2017.

Es atrasar el dólar oficial para tratar de desacelerar la inflación y de esa manera generar una mejora en el poder adquisitivo salarial y algún tipo de reactivación del consumo en los meses previos a la elección.

Hay que tener en cuenta en el margen de maniobra de la política económica en el año electoral, teniendo en cuenta la opinión de los expertos que ya nos anticipan la llegada de una segunda ola de Covid en la Argentina como está ocurriendo en los demás países de la región como Brasil (el peor de todos), Paraguay, Chile y Uruguay. Hay que destacar que el gobierno no cuenta con margen para volver a cerrar la economía como ocurrió en abril y mayo pasado en la primera ola de la pandemia.

La receta del dólar electoral:

El ministro de economía dijo textual:

“La tasa de depreciación va ir cayendo y eso va tener un impacto claro sobre los precios. La inflación se va ir reduciendo mes a mes

Después agregó:

“Tenemos una meta de depreciación del tipo de cambio oficial de alrededor del 24% (en 2021) y se decidió concentrar una parte importante de esa suba en los primeros meses del año”

¿Qué está queriendo decir el ministro?

Primero está tratando de explicar el problema enorme que tiene el gobierno, que es la inflación. La misma viene acelerando notoriamente desde octubre del año pasado cuando se reabre la economía post cuarentena y además cuando se disparan los dólares alternativos, blue, dólar mep y contado con liquidación.

Desde entonces es muy clara la aceleración inflacionaria y el tipo de cambio oficial controlado con el cepo no hizo más que acompañar la suba de precios, es decir, el incremento fue igual al de la inflación. 

Ahora el ministro manifiesta para el año 2021 una meta de devaluación (dólar oficial) del 24% y una inflación proyectada del 29%.

Repasemos un poco los números de los últimos doce meses:

Índice de precios al consumidor 40,7%

Dólar oficial subió un 43,5%

Precios Mayoristas 47,7%

Canasta de Pobreza 42,2%

Canasta de Indigencia 46,4%

La canasta de indigencia, es la gran preocupación del gobierno. Son los precios de los alimentos básicos que aumentaron por arriba del dólar oficial y 6 puntos por arriba de la inflación.

Frutas: +93,5% Carnes: +59,1% Verduras: +58,5% ¿Y precios cuidados?

Materiales de la Construcción un 76,5%

Aquí se explica por la disparada de la brecha cambiaria y reapertura de la economía, fue un boon de compras de materiales de la construcción y esto ha disparado el aumento de precios muy por arriba de la inflación y del dólar oficial.

El gobierno necesita en el año electoral una reactivación más sostenida y que se sienta en la calle. Más allá del rebote que va haber respecto del año pasado, esto se conoce como un arrastre estadístico. Con los niveles de actividad alcanzados en estos últimos meses aun sosteniendo estos niveles ha sido tan grande la caída del año 2020 sobre todo entre abril y mayo que…

Solo con congelar lo logrado hasta la actualidad (que significa nada) la economía va crecer un 6%

Porque estamos comparando con un nivel de actividad muy malo del 2020. Esto es lo que se llama arrastre estadístico. No significa que se sienta en la calle y por eso el gobierno necesita que ese crecimiento llegue a los bolsillos de la gente. Pero tengamos cuidado que con las restricciones a las importaciones, de prolongarse en el tiempo, pondría en riesgo la sustentabilidad de la recuperación económica por la escasez de insumos para la producción, más allá del rebote estadístico que mostrarán las cifras de crecimiento del PBI este año.

En otro orden se requiere una recomposición del poder adquisitivo de los salarios, que en los primeros meses del año está cayendo por cuarto año consecutivo 2018, 2019, 2020 y 2021. En el 2020 los Salarios (RIPTE) aumentaron 28,3% con un 36,1% de inflación, lo que da una caída real de 7,3% en el año; y de 11,1% desde marzo.

Si marzo 2021 cierra en 3,8%, la inflación entre abril y diciembre debería dar 1,6% por mes para cumplir la pauta de 29% del equipo económico. Y aún resta ajustar tarifas, combustibles y demás precios regulados. Estamos complicados.

El gobierno está apostando fuertemente a la desaceleración de la inflación y utiliza la única ancla que le queda que es el dólar oficial.

Ahora bien, para que esto funcione es necesario que se den una serie de condiciones, por un lado, el gobierno cuenta a su favor con la Super Soja cotizando arriba de los 500 dólares, esto claramente favorece la estrategia oficial. Ya se está viendo una compra importante de dólares por parte del Banco Central que deberían reforzar las reservas, pero más adelante les voy a explicar por qué no se recompone el nivel de reservas del Banco Central a pesar de contar con la super soja y un Cepo Cambiario cada vez más duro sobre todo con las importaciones.

¿Para qué necesita acumular reservas el Banco Central?

Para tener un margen de maniobra llegando a las elecciones por si es necesario abrir el cepo para las importaciones y mantener atrasado el dólar oficial. De esa forma tener una mejora en el consumo de bienes durables, ya sean autos, motos, o sus componentes, todos intensivos en el consumo de dólares y el gobierno quiere retrasar el tipo de cambio oficial para darle impulso a este tipo de erogaciones por parte de la gente.

Para que funcione el Dólar Electoral es necesario la super soja con el cepo cambiario cada vez más duro. Pero también necesita dólares en las reservas el Banco Central, pasado el periodo de ventas de los agro-dólares, para controlar la brecha cambiaria porque eso tiene un papel muy importante en las expectativas de la gente para que no se vayan a los dólares alternativos. El acuerdo con el Fondo también tiene mucho que ver en todo esto, el objetivo del ministro es alcanzar un acuerdo antes de las elecciones a diferencia de lo que pretende buena parte del gobierno (la vicepresidenta) que dicen pasemos el acuerdo para después de las elecciones, manifiestan que es imposible llegar a un acuerdo con el Fondo en el marco de un ajuste fiscal que requiere un aumento tarifario, reducción de déficit fiscal y otras condiciones en plena campaña electoral. Pero hay una condición más para mantener el Dólar Electoral, que no se tenga que volver a cerrar la economía. Si eso ocurre, aquí se queman todos los papeles, caería la recaudación y habría que volver a los niveles de emisión monetaria para financiar el déficit. Esto dispararía las expectativas y con ello la brecha cambiaria, lo que convertiría en insostenible cualquier receta del Dólar Electoral en los próximos meses. El ministro afirmó que si viene la segunda ola de Covid y se agrava la situación sanitaria no habría un cierre de la economía como fue el año pasado. Por último, el Dólar Electoral tiene que tener un cierto margen en términos de competitividad porque el atraso mediante el ancla tiene que poder funcionar con la suba de precios. Toda esta estrategia se torna de muy alto riesgo, porque no son suficiente la super soja y cepo cambiario, sino también todas las otras condiciones que les menciono (reservas, acuerdo, no volver de fase y competitividad). Una nota al pie, todos aluden a la super soja solo mirando el precio, lo que nadie menciona que las cantidades se vieron afectadas por las inclemencias climáticas respecto del año anterior.

Las medidas que se adoptaron para contener o atenuar la brecha cambiaria, no estuvieron relacionadas con una fuerte suba de la tasa de interés (subas hasta superior a la inflación) o una mayor iliquidez de la plaza como nos tenían acostumbrados, sino con una intervención en el mercado de bonos.

¿Cómo se comportaron las reservas del Banco Central?

Con una balanza comercial altamente superavitaria, debido a la super soja, las restricciones a las importaciones y a la compra de dólares de particulares por el cepo cambiario. El mes de febrero registró un récord de liquidaciones principalmente de “Oleaginosas y Cereales”. El sector duplicó los ingresos registrados en el mismo mes del año anterior y se ubicaron en la segunda más alta de los últimos 18 años. Con todo eso el BancoCentral no logró incrementar las reservas.

 ¿Ahora les voy a explicar por qué?

El Banco Central recibe dólares de las exportaciones que los compra a $ 91, con esos dólares compra bonos que después son vendidos en el mercado de capitales a $ 145. Es decir, recibe dólares, los utiliza para comprar bonos y esos bonos después los termina vendiendo contra pesos. De esta forma los dólares que le ingresan son consumidos con el solo propósito de mantener la cotización de los dólares alternativos y de esa forma mantener contralada la brecha cambiaria y las expectativas. El resultado lo estamos viendo, no se incrementaron las reservas en el Central. Entonces la estrategia del Dólar Electoral se va desdibujando a futuro porque una de las condiciones que les mencionaba era ir creciendo en reservas y no se está cumpliendo. Al fin de cuentas el BCRA “absorbe” pesos a la cotización de los “dólares alternativos” a costa de reservas. O, dicho de otro modo, encontró la forma de intervenir en el mercado de los dólares alternativos (a través de la compra/venta de bonos), vendiendo dólares de las reservas al tipo de cambio implícito de 145/150 pesos, mientras compra dólares a los exportadores a 91 pesos. Hay que remarcar que el exportador recibe 30 pesos menos que pasan directamente a tesorería en concepto de Retenciones. El Central hace un rulo que en términos de pesos le reporta muy buenos beneficios, con el solo propósito de que no se dispare la brecha cambiaria a costa de no incrementar reservas o podemos llegar al caso de reducirlas.

¿Por qué es importante en la receta del Dólar Electoral que no se dispare la brecha cambiaria nuevamente?

Porque sino ocurre lo que ha acontecido en estos últimos meses con la inflación mayorista con los precios del productor que tiene un alto componente de importación y de bienes transables con el mundo, efectivamente esos precios vienen creciendo muy por arriba del dólar oficial. Las trabas a las importaciones son tan estrictas que producen desabastecimiento de algunos productos, genera “remarcaciones” de los precios de los bienes importados por parte de empresarios que comienzan a tomar como referencia a los “dólares alternativos” y no al dólar oficial. De ahí el hecho que es tan importante que la receta del Dólar Electoral no dispare la brecha cambiaria.

Por último, estimados lectores les recuerdo que esta estrategia de dólar oficial atrasado o receta del atraso cambiario en los meses de campaña electoral siempre terminó con algún episodio de endurecimiento de la política económica.

*En el 2011 después que Cristina gana con el 54% de los votos llega el cepo cambiario.

*Después de la elección del 2013 llegó la devaluación en enero de 2014 de la mano de Kicillof como ministro de economía, con un salto del tipo de cambio que disparó la inflación en ese año al 40% y

*Después de la elección del 2015 que termina con un dólar super atrasado viene el cambio de gobierno y la devaluación de Macri al levantar el cepo.

Por lo tanto, no hay mucho margen para Guzmán y el gobierno de abusar de esta receta de atraso cambiario en los meses previos a la elección, si bien podes lograr algún tipo de desaceleración de la inflación, si eso se profundiza va significar una devaluación pos elecciones o de disparada o ajuste del tipo de cambio oficial mucho mayor.

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 21 de marzo de 2021

La Argentina, el cambio y la reacción con el resto del mundo:


 

Los argentinos tenemos un problema con ciertas novedades. Les tememos. Hay una propensión a descubrir antes los costos que los beneficios. Desconfiamos del cambio, hasta que éste surge por mera reacción.

Puede que nuestra peculiar historia de sociedad en la que los nietos tenemos menos optimismo que el que tuvieron nuestros abuelos explique algo de esto

El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son.

Al revés, el mundo vive de novedades, movimientos, disrupciones. Por eso avanza en la vacuna contra el COVID-19, sustituye tradicionales automóviles por nuevos eléctricos y sin conductor humano, digitaliza la industria alimenticia, usa impresiones 3D en la medicina, crea indumentaria inteligente, creen que es posible conquistar Marte, curar el cáncer o, simplemente, hacer más fácil la vida a las personas. Eso es evolucionar.

Ante los cambios uno puede sorprenderse, protagonizar, involucrarse, resistir o padecer.

 Fue así que en los últimos meses la pandemia/cuarentena puso a muchos por la fuerza (es la forma en la que solemos relacionarnos con los cambios) ante la multiplicación del comercio electrónico, la educación a distancia, el teletrabajo y el e-banking.

Pero el mundo había empezado antes: las ventas por e-commerce equivalían ya en el año 2019 al 32% del PBI en el Reino Unido, 42% en EEUU, 66% en Japón; y en promedio en todo el mundo al 30% (1.500 millones de personas compran on-line en el planeta).

El número de productos nuevos que se intercambian en el comercio internacional ronda el 68% del total (en 1996 apenas superaba el 15%). Dos tercios de lo que hoy se comercia entre países no existía cuando asomaba el fin del siglo XX.

La modernidad es aliada de la globalidad, la innovación, la invención y la disrupción. Los países que logran los cambios son los que crean un consenso sobre la necesidad y la ventaja de esas mutaciones.

En la última edición del Índice Mundial de Innovación Argentina ocupa apenas el lugar 73 entre 129 países medidos; debajo de muchos de la región como Chile -el mejor rankeado-, México, Costa Rica, Uruguay, Brasil, Colombia y Perú

Los 5 mejores del mundo son Suiza, Suecia, EEUU, Países Bajos y Reino Unido.

En 50 años…

Argentina perdió la mitad de su participación en el comercio transfronterizo mundial.

 En esta etapa de la globalización  la novedad es un requisito y la creación de ambientes que favorezcan la inversión, el crecimiento de empresas “cognitivas” y supranacionales un presupuesto.

Porque innovar no es hacer lo mismo que otros pero mejor, sino hacer lo que otros aún no han hecho

Pero para ello se requiere un ambiente regido por instituciones (y no politizaciones), normas permanentes (y no saltos al vacío), orden económico y una profunda y consolidada prevalencia de la autonomía creativa de actores espontáneos (personas, familias, organizaciones, empresas). Los cambios ocurren mejor donde hay autonomías.

Las empresas que prevalecen son las que desarrollan la capacidad de anticipación

Pero para que ello ocurra se requiere una profunda mutación de la política, que de sobrerregular por temor a los acuerdos contractuales debe pasar a confiar en los vínculos relacionales creativos y espontáneos.

Al contrario, en Argentina hemos caído una y otra vez en el temor ante lo nuevo: restringir, obstruir, impedir.

El sistema basado en permisos pendientes debería dejar lugar al de emprendimientos responsables. Tenemos ejemplos de esta dificultad en la nueva ley de teletrabajo, que cae en tantas contradicciones como que pone horarios fijos para las prestaciones. Y en los permanentes impedimentos a importaciones que han hecho que las compras en el exterior de bienes de capital y sus piezas (máquinas que modernizan la producción) sean hoy 55% menores que en el 2010.

Además del mantenimiento de un sistema impositivo desincentivador que rompe la relación iniciativa-premio. En estos días se está discutiendo una modificación del Impuesto a las Ganancias para aliviar  asalariados formales, mediante la suba del Minino No Imponible, es muy justo en contexto de inflación, caso contrario la base de los contribuyentes aumenta solo por incrementos de salarios, con lo cual sería razonable atar los mínimos a los índices de inflación. Porque es un error poner montos nominales con inflación elevada. Es aún más grave subir la alícuota para las empresas, cuando el mundo tiende a bajarlas y encima nuestro costo financiero (riesgo país) está por las nubes. La modificación de las alícuotas de Ganancias para empresas procura dotar de cierta progresividad, algo inédito en el país.

La Argentina pasará a tener una alícuota máxima del impuesto a las Ganancias empresarias de las más altas del mundo, si es que ya no es la más alta: 40% versus el 28,1% promedio en Latinoamérica y el 23,7% promedio en los países de la OCDE

 La Argentina tenía (hasta esta nueva ley) la segunda carga tributaria sobre empresas más alta del mundo según el Banco Mundial. Solo era superado por el poco conocido Comoro (una isla en el Océano Índico). A partir de la sanción de la reforma pasaremos a ocupar el primer lugar.

Ni Venezuela se atrevió a tanta voracidad fiscal anti inversión y anti empleo

Mientras en el planeta, desde que se inició el siglo, avanza un movimiento que redujo la tasa corporativa en promedio un 20%.

Tenemos también el pesado régimen cambiario (cepo incluido) y los tributos a la exportación que ponen barreras para la participación en la producción trasfronteriza, las dudas en el acompañamiento al Mercosur en su búsqueda de tratados internacionales con otros mercados y la dificultad para desregular la legislación laboral y -dicho sea de paso- el tratamiento de la pandemia responde a la misma matriz.

No debe extrañarnos, luego, que en Argentina la tasa de inversión (la sabia de la modernización) sea solo  alrededor del 13% del PBI (poco más de la mitad del promedio mundial).

Sin lugar a dudas Argentina es un país muy cerrado y la explicación de eso es que es muy hostil a la inversión y al comercio.

Ahora bien, ¿Cómo recomponemos la relación con el mundo?

Sin lugar a dudas es a través de las Exportaciones y las Importaciones …

Si aumentaran las exportaciones habría más ingreso de divisas, y aunque se mantuviera la infame obligación de entregarlas al BCRA, conllevaría una sana emisión de dinero.

Es muy distinto emitir sin respaldo, que emitir para comprar dólares provenientes de las exportaciones

El activo y el pasivo del BCRA se mueven de la misma manera cuando hay compra de divisas, tema clave para evitar emisión espúrea.

Si aumentaran las exportaciones, habría ingreso de divisas con lo cual se pueden pagar importaciones o deudas.

“Algún día volveremos a poder ahorrar libremente en la moneda que se desee”

Pero hasta tanto se recomponga la situación sería muy tranquilizador saber que hay reservas para poder pagar importaciones y deudas. Si además más pronto que tarde se permite el libre acceso de privados, estaríamos también solucionando los movimientos de capitales.

Si a todo esto le agregamos una política monetaria autónoma

Sería una situación muy diferente a la actual, donde el BCRA financia el déficit fiscal. Reitero que una cosa es emitir por compra de divisas (hay un activo en dólares) y otra para financiar al Tesoro (que entrega un papelito que dice que no sabe si algún día pagará).

Dejemos entonces ese objetivo para más adelante cuando Argentina logre un contundente crecimiento y “pueda dejar flotar el tipo de cambio

Orientar el país a las exportaciones define prioridades en la infraestructura apropiada, por ejemplo con más escuelas, caminos rurales, infraestructura portuaria y más conectividad.  

En lugar de ver como se inaugura un estadio de fútbol en una provincia que tiene una lista interminable de necesidades.

La educación pasa a tener un rol absolutamente prioritario, se dirigirían recursos a lograr avances tecnológicos en lugar de mantener el statu quo en poblaciones vulnerables.

Por supuesto, las exportaciones tienen grandes ventajas sociales al dar trabajo en todo el país y no solamente en las oficinas burocráticas de los distintos gobiernos o generando cada vez mayores aglomeraciones urbanas.

Al exportar bienes y servicios también se importarán bienes de capital, insumos y tecnología que no se justifican fabricar aquí por costos o patentes. También se podrían importar servicios financieros con menor costo que los locales.

El sector externo debe crecer en Argentina, y mucho. Debemos trabajar para lograr un salto en la calidad de vida.

Exportar es la única forma que cierren las cuentas. Es la mejor forma de tener un motor de crecimiento.

Aunque tengamos que escuchar…

Los dichos de una diputada nacional oficialista, en los últimos días, relativos a que es una desgracia y hasta una maldición que Argentina sea un relevante exportador de alimentos no irrumpen descolocados. Provienen de una representante política de una fuerza (en el gobierno) que en pocos meses impulsó (sin éxito) la estatización de una importante empresa exportadora de granos, coqueteó antes con la idea de la vieja junta nacional de granos, elevó en su hora impuestos a las exportaciones de productos de origen agropecuario, mantiene una brecha cambiaria que reduce el precio percibido por productores exportadores, restringe el acceso a bienes importados para la agroproducción y prohibió temporariamente exportaciones de maíz.

Se debería entender que…

No hay divorcio entre abastecimiento doméstico e internacional, tal como lo muestra el hecho de que los países más exportadores son los que mejor abastecimiento interno logran (entre ellos Estados Unidos, Alemania. Países Bajos y Japón). E incluso es falaz el argumento de que ser exportador de alimentos afecta el consumo doméstico cuando se constata que la mitad de todos los alimentos que se comercian internacionalmente en el planeta son exportados por la Unión Europea y Estados Unidos.

En verdad, hay otra desgracia efectiva y no hipotética (entre otras) entre nosotros y ella es la escasez de dólares

Argentina  tiene  el sector exportador agroalimenticio que aporta más de 40.000 millones de dólares anuales por ventas externas y demanda por el contrario muy pocas importaciones (unos 8.000 millones anuales de dólares). Por ello es el único rubro que genera un holgado superávit externo intrasector obteniendo dólares netos que los demás rubros productivos no generan (son deficitarios -porque importan más que lo que exportan- las manufacturas industriales; los minerales, energía y combustibles; y los servicios).

Es curioso que un país que computa más fracasos que éxitos se apiade tanto de sus fracasos y lamente los efectos de sus virtudes. Que se tema tanto a los efectos riesgosos del éxito y se desatienda tanto a las consecuencias negativas del error. Quizá es esa manía la que impide el salto económico por tantos años esperado.

Es totalmente posible una Argentina mejor, desde que nos comprometamos todos  con ese objetivo, Argentina tiene todo para ser un país increíble.  Pero depende de nosotros, en las próximas elecciones no votemos al menos peor, votemos al que nos represente.

Muchas gracias y hasta la próxima.

https://mariobellino.blogspot.com/2021/02/sin-insercion-internacional-no-hay.html

https://mariobellino.blogspot.com/2020/06/comercio-exterior-y-competitividad.html

 

domingo, 14 de marzo de 2021

Discutir la deuda es no entender el problema:


 

El debate sería si seguimos haciendo lo mismo o cambiamos. La propuesta del gobierno es dejar todo como está en el año electoral. La consecuencia será escasez de dólares y abundancia de pesos.

Qué pasó con la deuda y para qué nos endeudamos en estos últimos 13 años?

La deuda pública creció el 130%, esto implica U$S 190.112 millones. El Déficit acumulado fue de U$S 182.261 millones.

Como podemos apreciar

“La deuda es la hija del déficit fiscal”

En 13 años lo único que hicimos como país es tener déficit presupuestario y financiarlo con deuda pública.

Hay que aclarar que Cristina Fernández de Kirchner  asumió su primer mandato sin déficit fiscal y en cesación de pagos por un monto importante de deuda, lo cual reducía el pago real de intereses. Pero luego, la falta de una política de administración eficiente hizo que los mayores ingresos fiscales se gastaran en exceso, y esto se financiara con endeudamiento público.

El  gobierno de Mauricio Macri despertó expectativas positivas en los inversores, con lo cual se puso en orden el endeudamiento externo, se reconocieron deudas que impedían tomar deuda en el exterior (operaban embargos sobre el país). Su ministro de economía, Nicolás Dujovne,  manifestaba el bajo endeudamiento en dólares que tenia  Argentina, subrayo este tema, bajo endeudamiento “en dólares, eso fue lo que le permitió emitir más de 80.000 millones de dólares de deuda, en dólares,  accediendo  a los mercados de capitales, donde tuvo un rol clave su Secretario de Finanzas Luis “Toto” Caputo. Pero  cuando la deuda llegó al 90% del PBI allá por abril del 2018, se queda sin financiamiento debido a que no tenía capacidad de repago, tiene que recurrir al FMI y obtiene el mega préstamo. Este endeudamiento le permitió cubrir el déficit, cancelar otros pasivos  e incrementar las reservas que luego se utilizaron para el atesoramiento externo de  argentinos.  Hay que destacar que la deuda con organismos multilaterales paga muy bajos intereses, a la inversa de la deuda soberana que fue colocada en los mercados de capitales.

Si comparamos con los gobiernos de Cristina  Fernández de Kirchner, el endeudamiento  en su mayoría era en pesos e intra-Estado, con la ANSeS, AFIP, Fondos de AFJP y BCRA. Esa es la gran diferencia entre una administración y otra.

Pero los niveles de endeudamiento expresados en dólares se corresponden con el nivel de  déficit fiscal

Lo que cambió fue la moneda en que se emitió el incremento de  deuda en  uno y otro período, pero deuda al fin. Obviamente un endeudamiento en dólares  es muy complejo. Argentina  no emite dólares y tiene dificultades para conseguirlos a través de su Balanza Comercial o del ingreso de capitales genuinos de inversión directa. La otra deuda en pesos e intra-Estado no es que no se tenga que pagar, son fondos que se necesitan, si son de la ANSeS,  son para pagar jubilaciones por ejemplo.


Los gobiernos se han caracterizado por no asumir el costo político de realizar reformas estructurales que nos permitan crecer.

La evidencia clara es que tenemos el mismo PBI que en el año 2008.

Mientras el mundo se transformó en los últimos 13 años con un salto tecnológico, que posibilitó un cambio brutal en la forma de hacer negocios y en la vida de sus ciudadanos.

Argentina, por no contar con  una administración presupuestaria equilibrada, nos depositó en un tobogán que nos hizo caer estrepitosamente.

Esta caída se agravó con la pandemia y nos llevó a un retroceso, para muchos, inimaginable. Muy similar al vivido entre el año 1998 y 2001.

Para volver a tener el PBI del año 2017 podríamos demorar muchos años. Las proyecciones nos indican que tendríamos que esperar hasta el año 2025 si todo sale bien, y para recuperar el PBI per cápita es probable que el período se extienda hasta el año 2027 con suerte.

Tendremos 10 años perdidos, insisto si todo sale bien 

Pero volvamos al tema de la Deuda, en el período bajo análisis, asistimos a 3 refinanciaciones de deuda:

-Pasando por ampliación del canje de la deuda en el año 2010,

-El pago de la deuda a los bonistas en litigio (fondos buitres) en el año 2016 y

-La reestructuración de la deuda en el año 2020.

En la actualidad, estamos renegociando la deuda a vencer con el Club de París y el FMI. Con estos datos, cualquier inversor nos diría que somos defaulteadores seriales, poco creíbles y seguramente nuestra deuda despierte poco apetito para inversores altamente calificados. Nadie le quiere prestar al que, a futuro, tiene la rara costumbre de no pagar.

En la actual coyuntura, el gobierno vuelve al pasado, ya inició una querella criminal a los que endeudaron al país con el Fondo Monetario Internacional. Dicha propuesta, lo que hará, será demorar el acuerdo con el FMI, que requiere aprobación del Congreso.

En este contexto, los inversores seguirán sin apetito para comprar nuestros títulos públicos, lo que implica que el país carecerá de inversiones y, por ende, le será difícil volver al sendero del crecimiento sustentable.

Para que tomemos dimensión de esto…

Un bono argentino con vencimiento en el año 2035 vale U$S 32,21, cuando su valor nominal es U$S 100, su tasa de retorno es del 17% anual. Volvió a niveles previos a la reestructuración, es decir, cuando se encontraba en default.  

Implica que el mercado ya descuenta con una probabilidad superior al 90% un nuevo default, posiblemente para 2024.

Así como el canje del 2005 realizado por Lavagna y Nielsen llegó hasta el 2019, es decir 15 años, todo indica que la vida útil de la reciente reestructuración de Guzmán será infinitamente más corta. Los fondos de inversión aceptaron el canje, en realidad el que aceptó fue el ministro porque no logró nada de lo que se propuso, solo perdió mucho tiempo y terminó concediendo lo que en origen los fondos pretendían.

Entonces….

La economía argentina sin acuerdo con el FMI, tendrá que erogar mucho dinero en el año 2021 para no caer en cesación de pagos. Para los dos casos bajo análisis, que son el FMI y el Club de París, la sucesión de pagos es muy elevada.

Vamos a ver que nos deparan nuestros compromisos…

Al Club de Paris, durante el presente año tenemos que pagar en total U$S 2.600 millones.

Al FMI, durante el 2021  un total U$S 4.768 millones.

Entre ambos organismos, para el año 2021, vamos a necesitar desembolsar U$S 7.368 millones

Si lográramos un acuerdo con el FMI, los pagos de capital podríamos postergarlos para el año 2026, quedarían solo los pagos de intereses, que son una mínima porción, aproximadamente U$S 1.200 millones.

La necesidad de ganar las elecciones de mitad de término, llevó al gobierno a buscar un culpable de nuestros problemas económicos. En esta oportunidad encontró a la variante autóctona, prefirió hacerle una querella al gobierno anterior para postergar un acuerdo con el FMI, seguir gastando a cuenta y sentarse a negociar en el año 2022.

El inconveniente es que seguimos sin ver el problema de fondo, la deuda es la consecuencia de un déficit fiscal elevado, y hoy no estamos haciendo nada por bajar dicho déficit fiscal, por ende, seguiremos con el problema de la deuda a futuro.

Deuda Pública inmoral, porque implica que el Déficit de hoy sea financiado por generaciones que no solo no han votado, sino que no han nacido.

En Argentina nadie quiere asumir el costo político de reestructurar el Estado. Los ingresos fiscales no logran financiar el gasto público. El gasto social ocupa el 87% del gasto total, por ende, no hay espacio para el gasto de capital.

En los últimos 12 meses, por cada $100 que gastamos, solo cubrimos $75. El resto hay que pedirlo prestado, incrementar impuestos o emitir pesos

No solo es el gasto público más alto de la región, sino el más ineficiente según el Banco Interamericano de Desarrollo. Si siguen mis columnas, esto se repite en forma muy habitual, es más,  este Banco hace una medición de la ineficiencia y la coloca para Argentina en 7,2% del PBI. También define “Ineficiencia”, que es cuando hay partidas que no se pueden determinar en que se gastó, creo que cualquier lector se da cuenta a qué nos estamos refiriendo.

Ahora bien, qué se hace con la deuda?

Si el gobierno LOGRA un acuerdo con el FMI:

Posterga pagos de la deuda, y solo tiene que pagar U$S 1.200 millones este año, el escenario cambiario no distaría mucho de lo que vivimos en la actualidad. Dólares escasos pero manejables.

Si el gobierno NO LOGRA un acuerdo con el FMI: dos escenarios posibles

*Paga la deuda a vencer, tendremos un escenario de dólares escasos y pesos abundantes, lo que se reflejaría en una mayor brecha cambiaria.

*No paga la deuda a vencer, entraremos en cesación de pagos otra vez, sí otra vez,  echaremos por tierra el acuerdo que logramos para reestructurar la deuda soberana con privados, tendremos un escenario de dólares escasos y pesos abundantes, lo que se reflejaría en una mayor brecha cambiaria.

La reestructuración de la deuda pública es una condición necesaria pero no suficiente para lograr salir de esta crisis

Este acuerdo mejoraría el clima de negocios financieros. Sin embargo, sin un plan de crecimiento es imposible que Argentina resuelva los problemas estructurales. Si a los hechos me remito,  siguen con la idea de más Estado, consumo, control de precios y cepo. Están totalmente equivocados, no se me ocurre otra calificación.

Qué significa  reestructurar la deuda?

Toda reestructuración de deuda persigue básicamente dos objetivos: en primer lugar volver a la misma “sustentable”,  es decir, mejorar la capacidad de repago. Y el segundo, es recuperar el acceso a los mercados y refinanciar los futuros vencimientos  a tasas razonables. El canje  de Guzmán no consiguió ni lo uno ni lo otro.

El Fondo y la Argentina acordaron en trabajar en lo que se denomina un “Acuerdo de Facilidades Extendidas, un programa que permitiría al país estirar todos los vencimientos hasta 10 años, a la vez que otorgaría cuatro años y medio de gracia.

Esto significa que, de lograrse un entendimiento, el país reemplazaría el acuerdo Stand by suscripto por la gestión de Mauricio Macri que impuso un durísimo cronograma de pagos: devolver la casi totalidad de los US$ 44.000 millones solicitados en apenas tres años, de aquí al 2024, si bien la tasa del 4% es una tasa  a la cual Argentina no tiene acceso, salvo con Organismos Multilaterales.  Pero como parte negativa  son los vencimientos acordados.

Un nuevo acuerdo de Facilidades Extendidas permitiría un triple objetivo: un alivio fiscal, una menor presión sobre el dólar y una recuperación de las reservas internacionales.

Qué es un Acuerdo de Facilidades Extendidas?

Le permite en los papeles al FMI  monitorear bien de cerca los planes económicos de países deudores. Además de exigirles reformas de fondo como la previsional, laboral e impositiva,  a diferencia del Stand by, que es lo que suscribió la administración de Mauricio Macri,  que solo exige metas fiscales (déficit, inflación, tarifas, etc).

Pero en el Gobierno ven la situación de otra forma y garantizan que, ya en charlas previas, se aclaró que en la negociación no se harán "reformas de fondo". Habrá una negociación dura pero sin ir a los extremos. La pregunta que hay que hacerse es ¿Estas expresiones son del presidente y su equipo o del Instituto Patria y el Kirchnerismo? Con lo cual el Fondo solo tendría que acceder a refinanciar alegremente la deuda y nada más.

Para terminar estimados lectores, Argentina no tiene  crédito, ni reservas, ni activos para vender. Ya se gastó todo en fiestas intervencionistas y estatistas  previas. Solo le queda tapar el déficit con emisión monetaria. El foco del problema es un plan económico que hace que no crezcamos desde el año 2011 a la fecha. La inflación de los últimos cuatro años fue del 286%, así no crece nadie. Discutir sobre la deuda es no entender el problema.

Muchas gracias y hasta la próxima.

https://mariobellino.blogspot.com/2020/07/default-vicentin-y-latam-que-puede.html

https://mariobellino.blogspot.com/2020/10/hay-que-bajar-el-gasto-publico.html

https://mariobellino.blogspot.com/2021/03/sistema-previsional-quebrado-y-con.html

 

domingo, 7 de marzo de 2021

Sistema Previsional quebrado y con futuro hipotecado:

 

Cuando hablamos del Sistema Previsional nos estamos refiriendo al sector de la población más vulnerable y postergada,  los jubilados, cuyo deterioro es constante.

A punto tal que hoy

Una jubilación mínima solo cubre el 35% de la canasta básica de alimentos

Este deterioro no es exclusivo de esta gestión. Voy a intentar dar explicaciones sobre los por qué y lo que se debería hacer.

El sistema previsional no funciona y es frecuentemente utilizado para tapar baches fiscales. Se requieren reformas de corte estructural para apuntalar un sistema que lleva años de deterioro y los resultados están a la vista.

Cómo funciona?

El Sistema Jubilatorio ha sido siempre un gran robo. Creado por el canciller alemán Otto Von Bismarck (1889), estableció las jubilaciones a partir de los 70 años cuando la esperanza de vida era de 35 años para los hombres y 38 años para las mujeres. De esa manera la gente aportaba y se moría antes dejando una gran caja para el Estado, y de esa forma se financiaban las políticas impulsadas por el gobierno centrado en un “Estado Benefactor”.

El sistema  distribuye entre los beneficiarios lo que se recauda de los que trabajan. Primero fue una gran fuente de ahorros donde los políticos metían mano para financiar el populismo,  luego se convirtió en un gran dolor de cabeza para todos los gobiernos que tienen este Sistema Jubilatorio.

Eso funcionaba cuando había muchos jóvenes y pocos viejos, entonces sobraba plata,  cuando “la pirámide poblacional cambió” dejando más jubilados que personas activas laboralmente, el sistema comenzó a fallar

Todos nos preguntamos y el Estado Benefactor? La respuesta es obvia:

“El Estado se había gastado todo el dinero”

Qué hicimos en Argentina?

Frente a esta problemática, en la década de los 90 el entonces ministro de Economía de la nación, Domingo Cavallo, comenzó con el sistema de las AFJP, donde sacaban el 27 por ciento del sueldo. El 16% servía para financiar el sistema viejo, quebrado, y el 11%  iba a tu cuenta particular.

Con este procedimiento, cuando pasaron 14 años, empezó a tener superávit el sistema viejo, la ANSES

Con ese superávit se cubrían las deudas que habían acumulado las inversiones que hacían las AFJP de títulos del Estado, cobrando esos títulos soberanos se solventaba el sistema.

Con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se dispuso la extinción de las AFJP, que pasaron a integrar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, acusadas (las AFJP) de especular con el dinero de los jubilados, una tremenda mentira.

Había AFJP privadas y estatales. Lo que hicieron fue decirle a la gente que podían volver al sistema viejo de reparto, donde casi nadie de los nueve millones quiso volver

A los que se quedaron en el sistema de la AFJP, al año siguiente les confiscaron el dinero, les robaron.  Y como si esto fuera poco se incorporan al sistema como jubilados, 3,5 millones de personas que no habían completado sus aportes o no habían aportado nada. De esa forma se duplicó la cantidad de jubilados, en su inmensa mayoría sin haber realizado un solo aporte.

Eso es un breve repaso de nuestra historia, teníamos el problema resuelto y de nuevo las políticas populistas arruinando todo y así llegamos a la actualidad.

A lo largo de su corta campaña, Alberto Fernández reiteró lo que sería el eslogan de campaña mejor aceptado por la opinión pública:

“aumentaría 20% las jubilaciones con el ahorro de los intereses al disminuir el stock de Leliqs”

Esto no sucedió.

La suspensión por decreto de la Ley de Movilidad Jubilatoria posibilitó que se otorgaran aumentos menores a los establecidos por la fórmula votada por el Congreso en diciembre de 2017. Por otra parte las Leliqs aumentaron un 64% en comparación con agosto del 2019. Así que ni hablar de ahorrar en intereses como prometía el entonces candidato a presidente.

Ahora, si nos concentramos solo en el ajuste por inflación de las jubilaciones, estamos frente a un disparate

Porque las jubilaciones deben ser en  función de:

1) La tasa de impuesto que se aplique a los que trabajan en blanco.

2) El salario real sobre el cual  se aplica esa tasa.

3) La relación trabajadores en actividad y jubilados.

4) La tasa de los que trabajan en negro.

Pero qué ocurre?

La legislación laboral argentina estimula el trabajo en negro por los altos costos directos e indirectos. Y además, quienes reciben planes sociales, también prefieren trabajar en negro porque si se registran en blanco dejan de cobrar los planes sociales.

De manera que el sistema se configura para que haya pocos aportantes al Sistema Previsional mientras la esperanza de vida aumenta gracias a la medicina, con lo cual  se asegura de que haya muchos jubilados

El sistema de reparto es una transferencia intergeneracional injusta e ineficiente que hipoteca el futuro, ya que el sistema no se adapta a los cambios demográficos signados por una esperanza de vida en aumento ya que la cantidad de personas mayores de 60 se triplicará durante los próximos 25 años. Paralelamente, la tasa de fertilidad bajará. Así, el número de beneficiarios (jubilados) aumentará sostenidamente en relación con la cantidad de aportantes (trabajadores), con lo cual el sistema  está destinado al  colapso.

Este sistema hipoteca el futuro de los niños actuales y de los que todavía no han nacido

Por qué?

Porque el gasto en Seguridad Social aumenta (menos aportantes y más beneficiarios) en detrimento del gasto en Educación y Salud. En otras palabras, como consecuencia del Sistema de Jubilación que tenemos, se gasta cada vez más en los ancianos (pasado) y menos en los jóvenes y niños (futuro).

Es decir se desinvierte en capital humano atentando contra el crecimiento y el futuro

Por ende, para darle solución uno se debería preguntar: 

¿Por qué no dejan que las personas se hagan cargo de sus actos y que cada uno reciba a la luz de lo que generó?

Claro, pero esa solución tan simple tendría un problema y es que como diría Frederick Bastiat:

"El dinero dejaría de pasar por las porosas manos de los políticos"

Hoy, el sistema previsional está quebrado. El mismo muestra un déficit en torno a 3% del PBI y que además, de no mediar una solución de fondo, será creciente en el tiempo

El principal costo del Estado Nacional es el Sistema Previsional.

En el Presupuesto 2021 supera largamente el 40% del gasto total, bastante más que 10% del PBI.

La Seguridad Social se lleva cada vez más recursos. Sin embargo…

El Sistema de Previsión y Seguridad Social no es previsor, ni brinda seguridad a nadie. Llamemos a las cosas por su nombre

 No sorprende. Hayek decía:

"La palabra social vacía de contenido cualquier palabra a la que se le aplique, aunque nada anormal haya sucedido"

Adicionalmente, los regímenes especiales y de las provincias están en idénticas condiciones.

La Argentina tiene déficit fiscal y al mismo tiempo debe reducir la enorme carga fiscal que ya existe.

Los fondos para el Sistema Previsional solamente pueden surgir de un vigoroso mercado laboral

Este mercado laboral está tremendamente distorsionado. La productividad global de trabajadores formales e informales es bajísima, se manifiesta en el bajo crecimiento del PBI. Es un caso difícil de determinar si es causa o consecuencia

Hay un gran nivel de empleo público en todas las órbitas – Nación, Provincias y Municipios- de dudosa eficacia, sumado a una enorme cantidad de gente con tareas informales y mucho desempleo.

Los planes sociales son de montos no muy alejados de un salario mínimo, con lo cual se desmoronan los incentivos a trabajar en el mercado formal.

Los datos son impresionantes, en 2020 se perdieron casi 4 millones de empleos, que muy  lentamente se recuperarán.  Les recomiendo leer o releer mi columna que denominé: La verdad del desempleo en Argentina, donde realizo un análisis de los datos proporcionados por el INDEC.

Lo relevante es que hay muy pocos aportantes por beneficiario. Para que se comprenda, voy a poner los números sobre la mesa.

Argentina tenía 9,2 millones de personas que aportaban y  3 millones de jubilados y pensionados.

El número correcto para que funcione es 4 trabajadores en actividad por cada jubilado, teníamos 3 por 1, era complicado pero no catastrófico.

El problema estalló cuando el Kirchnerismo decidió incorporar 3,5 millones de personas al Sistema Previsional sin aportes, con lo cual se duplicó la cantidad personas a repartir los mismos recursos del Sistema Previsional.

Claramente el dinero no alcanza y lo que se hizo fue igualar las jubilaciones todas hacia abajo.

Pero el tema no termina ahí, un dato no menor que hay que tener en cuenta respecto de los recursos de la ANSeS, es que  su  financiamiento proviene de los aportes personales y las contribuciones patronales. Con eso  se tiene que hacer cargo de las jubilaciones pero además  de la AUH (Asignación Universal por Hijo), el Subsidio a ex Combatientes, Pensión por Adulto Mayor, Ayuda Escolar Anual, Atención Seguro de Desempleo, Atención Ex Presos Políticos, Pensiones a Madres con 7 hijos y el listado no termina  sigue y sigue. Todos estos planes sociales no tienen nada que ver con el Sistema Previsional.

Si computamos todos pero todos los planes y subsidios, tienen más peso sobre el gasto que las jubilaciones de los que aportaron.

Todo parece indicar que la idea es seguir igualando para abajo, quitándole a los que aportaron para financiar los planes sociales. 

Es muy cínico que los políticos opinen sobre cómo ajustar las jubilaciones sin considerar que el mundo laboral está con serios problemas, producto de la tremenda cantidad de regulaciones que no permite que se contrate gente.

Es indispensable modificar la pesada carga que pesa sobre trabajadores y sobre las empresas que pudieran contratarles.

Una posible solución es una abrupta desregulación. Soy optimista pero no tanto,  no creo que los mismos políticos que no dudan en manipular fórmulas o afectar a monotributistas  y autónomos estén analizando el tema.

Otra posibilidad es reducir el llamado “costo laboral” que en realidad desprotege al trabajador.

Sí, desprotege, ya que es difícil conseguir trabajo y la retribución neta es muy limitada.

Debemos permitir movilidad de obra social buscando competencia y mejor servicio, reducir contingencias para empresas, eliminar litigiosidad con sistemas claros y concretos, acelerar entrenamiento, capacitar por empresa y sectores y financiar un seguro de desempleo. Así, se lograría que los aportes tengan utilidad y no se pierdan en un agujero insondable. 

Más importante sería dar condiciones diferentes al “nuevo” trabajador de manera que, en lugar de cobrar un subsidio pueda conseguir un trabajo que no sea gravado con  aportes y cargas sociales.

La relación entre el sistema previsional y el mercado laboral es indisoluble

El déficit crónico del sistema jubilatorio no tiene solución si no mejora sustancialmente el mercado laboral.

El mercado laboral no tiene solución si no se le quitan impuestos y regulaciones que sólo parcialmente van al sistema jubilatorio.

El Estado ha estafado a generaciones condenándolas a la miseria más absurda en nombre de la solidaridad, palabra que implica un acto voluntario con recursos propios y no es hacer “solidaridad” con los recursos de los demás tomándolos en forma compulsiva. Por lo cual ya pocos tienen estímulos para producir: unos porque pretenden seguir siendo mantenidos por los que producen, y los que producen porque cada vez encuentra menos sentido a producir para luego ser expoliado impositivamente por el Estado.

Para terminar estimados lectores, el Sistema Compulsivo Estatal de Reparto (lo de compulsivo es una mención mía) será cada vez más deficitario, convirtiéndose en un obstáculo cada vez más grande contra la inversión, el empleo, los salarios y el crecimiento en el largo plazo. Por lógica consecuencia, las jubilaciones serán miserables. Si a eso se le agrega  que también son usadas para financiar otros planes sociales. Los jubilados presentes y futuros están condenados a la miseria. ¿No vamos a hacer nada?

Muchas gracias y hasta la próxima.

https://mariobellino.blogspot.com/2021/01/la-verdad-del-desempleo-en-argentina.html

https://mariobellino.blogspot.com/2020/06/mercado-laboral.html