domingo, 25 de abril de 2021

El consumo no sostiene la economía, sí el ahorro:

 

En distintos países, entre ellos Argentina, hay gobernantes que insisten que debe alentarse el consumo frente a la retracción en la actividad económica fruto de la pandemia que a todos nos envuelve.

Esta conclusión es errada por donde se la mire

Supongamos un grupo de náufragos que llega a una isla deshabitada y uno de ellos le sugiere a sus compañeros de infortunio que se dediquen todos a consumir. Seguramente los receptores de tamaño mensaje inaudito ni siquiera responderían a semejante iniciativa puesto que lo que a todas luces se necesita es producir. Una vez producido lo necesario, recién entonces se puede consumir. En otros términos, la secuencia es:

Producción-Consumo

No pueden invertirse los términos.

Y para acelerar el proceso, una vez lograda la producción, una parte de ella debe destinarse al ahorro y consecuentemente a la inversión para que en el futuro lo producido sea en una dosis mayor y así podrá consumirse más. No es lo mismo pescar con métodos primitivos que hacerlo con una red de pescar en la mencionada isla, como no es lo mismo arar sin herramientas que en nuestra civilización hacerlo con un tractor. Las productividades no son las mismas puesto que los mencionados equipos hacen de apoyo logístico al trabajo para aumentar el rendimiento que significa un incremento de los ingresos y salarios en términos reales.

Entonces, la única manera para elevar el nivel de vida es la tasa de capitalización, es decir, equipos, instalaciones, maquinaria y conocimientos relevantes que, como queda dicho, ayuda al trabajo a sacarle más jugo.

La diferencia entre el nivel de vida de un país rico y uno pobre son las tasas de capitalización que a su vez dependen de sólidos marcos institucionales civilizados que garanticen derechos de las personas

No es que el empresario del país rico es más generoso que el del país pobre, puede ser al revés, pero esto es irrelevante, la clave es la inversión per cápita. El asunto no es voluntarista ni de aspiración de deseos, de lo contrario seríamos todos millonarios. Por supuesto que esto que estoy mencionando de los empresarios no se da para nada si los así llamados “empresarios” son aliados del poder (también llamados empresaurios), estos no tienen nada que ver en el contexto de la sociedad abierta cuando hablo de empresarios.

Ahora bien, en esta manía de adelantar el consumo a la producción, los aparatos estatales suelen proceder a la expansión monetaria.

Debido a que no tienen en cuenta las restricciones presupuestarias solucionando esto con la emisión monetaria y generando la inflación

Inflación que siempre roba el poder adquisitivo de todos, muy especialmente de los más vulnerables, con el tan comentado impuesto inflacionario, impuesto no legislado.

En un momento como el que vivimos, debido al coronavirus, la situación se torna mucho peor ya que la antedicha retracción de las actividades económicas como consecuencia de los aislamientos hace que la masa monetaria inflada persiga una cantidad menor de bienes, lo cual hace que los precios trepen más rápido, siendo otro modo de decir que el signo monetario se deteriora con mayor rapidez.

Se sostiene que la mencionada expansión no resulta en una elevación neta puesto que se contrae la producción secundaria de dinero. Pero debemos tener muy en cuenta que toda Banca Central puede solo proceder en una de tres direcciones distintas:

Expandir, Contraer o Dejar la masa monetaria inalterada

Cualquiera de estos tres caminos…

Conduce a alterar los precios relativos

Los precios son los únicos indicadores que tiene el mercado para operar y para saber dónde invertir y dónde desinvertir, es decir, son guías para las operaciones en los procesos de mercado. Cualquier alteración de los mismos produce distorsiones en la asignación de los siempre escasos factores productivos. Por esa razón es tan importante tener en cuenta las restricciones presupuestarias.

Ahora bien, tanto la manía por anteponer el consumo como la devaluación de la moneda provienen únicamente de un Estado totalitario. Y sumado a las consecuencias de esta cuarentena cavernícola y desastrosa que hizo perder el capital de trabajo a las empresas que pudieron permanecer abiertas, ya que muchas otras tuvieron que cerrar sus puertas y dejar a sus empleados sin trabajo, situación mucho peor aún.  

Si paraste una máquina, necesitas invertir para reparar y necesitas el capital de trabajo que te consumiste en la cuarentena. Sin embargo, muchos gobernantes apuntan a alentar el consumo como una función dependiente del ingreso corriente, convirtiendo al ahorro en un mero residuo. En este marco, la política monetaria es totalmente inefectiva y la política fiscal resulta plenamente poderosa.

En Argentina se cree que para crecer basta con dar, repartir y consumir, aunque para eso haga falta endeudarnos o imprimir billetes a mansalva

Entonces, los políticos felices, muchísimo más que agradecidos por el buen momento para acorralar las libertades individuales contra la pared por el creciente accionar del Estado. Cuando decimos consumo, debemos tener presente que estamos diciendo en primer lugar gasto público.

Un aumento del gasto público no crea empleos netos (en el mejor de los casos), ya que los recursos que toma de los contribuyentes vía una mayor carga fiscal, hacen que los últimos no puedan gastar su dinero en lo que deseaban o en lo que proyectaban.

De esa forma…

Los empleos creados por los funcionarios públicos implican la destrucción de puestos de trabajo en otros sectores de la economía

Además, aun cuando el número de puestos de trabajo fuera el mismo, la acción del gobierno implica un acto violento que recorta libertades individuales y que al mismo tiempo refuerza la caída del bienestar por no poder consumir con los propios ingresos lo que el individuo deseaba consumir.

Es decir, los beneficios del incremento del consumo interno que tanto escuchamos de muchos de nuestros políticos, y que eso va a funcionar como un multiplicador, tiene un error conceptual importante como les menciono, porque no tiene en cuenta la restricción presupuestaria (entonces emisión) y además se invierten los términos de la secuencia que les mencionaba al inicio (inversión-consumo).

El gobierno entiende que más gasto público genera más actividad económica y que la emisión para financiarlo es un mero detalle

No conformes con todo esto, el aparto Estatal a través de sus medidas asistencialistas creó lo que tantas veces comentamos, “los subsidios y los programas sociales”. Si éstos sirvieran para acabar con la pobreza, entonces Argentina y Venezuela tendrían que ser los países más ricos y prósperos del mundo.

En economía, terminar con la pobreza…

Se logra CRECIENDO y para crecer hay que INVERTIR y para financiar a la inversión es necesario AHORRAR lo cual es exactamente lo opuesto a darle rosca al consumo

En Argentina es muy difícil abrir una empresa, estamos castigando la generación de empleo, mientras no entendamos que, si seguimos castigando el empleo, la riqueza y el desarrollo, vamos por el camino equivocado, estamos entendiendo a la inversión como algo malo. En nuestro país, por algún extraño motivo y en contra de toda teoría económica sobre crecimiento, nuestros políticos sostienen que el rol del Estado es “sostener el consumo”.

Siendo que….

La inversión es el punto central para que un país pueda crecer

Ahora, quién va a querer invertir en un país donde a futuro no se puede proyectar porque no tienes seguridad jurídica ni estado de derecho. Cuando un empresario se levanta a la mañana lo primero que tiene que hacer es prender la televisión, leer los diarios o estar pendiente del celular para estar todo el día informado, para ver qué medida va a tomar el populista y de qué forma nos va a cambiar la vida.

Si queremos hacer algo para reducir la pobreza, entonces celebra la libertad, la apertura de la economía, fomenta los mercados libres, la seguridad jurídica y defiende la propiedad privada, porque solo así los más pobres van a poder mejorar su situación y salir adelante.

Muchas gracias y hasta la próxima.

https://mariobellino.blogspot.com/2020/10/hay-que-bajar-el-gasto-publico.html

https://mariobellino.blogspot.com/2020/07/a-proposito-del-mercado-y-el-comercio.html

https://mariobellino.blogspot.com/2020/06/sistema-de-precios-y-sus-interferencias_17.html

 


domingo, 18 de abril de 2021

¿Monopolios, son malos o no?:


 

Determinar si los monopolios son malos o no, exige conocer su definición. Según Lord Coke:

Monopolio es un privilegio especial que otorga el Estado, por el cual se reserva en favor de un individuo o grupo particular cierto campo de la producción y donde además, queda prohibido al resto de la sociedad el ingreso a dicho campo, y donde el aparato represivo del Estado hará respetar dicha prohibición.

En función de ello no hay más que dos maneras de establecer cuáles han de ser los precios de los bienes.

Una es el camino del mercado libre, en este los precios son establecidos en forma voluntaria por cada uno de los individuos que participan en el mercado por lo cual resultan beneficiados todos los que intercambian

El otro camino

Es la intervención violenta en el mercado por la vía hegemónica, donde los precios así determinados significan la exclusión de los intercambios libres y la institución de la explotación del hombre por el hombre, ya que hay explotación siempre que se efectúa un intercambio sujeto a coerción

De este modo, no importa si hay uno o millones de oferentes, sino que:

Lo relevante es si hay libertad o coerción.

El monopolio, salvo que sea resultado de la acción violenta del Estado, nada tiene de malo

Voy a explicar por qué:

De hecho, en un marco de intercambios libres y voluntarios, la situación en la cual un productor se queda con todo el mercado es resultado de haber sido exitoso en satisfacer las necesidades de su prójimo, brindándole un producto de mejor calidad a menor precio.

Por lo tanto, aquel que mediante el uso de instrumentos legítimos ha quedado como único productor, lejos de ser un tirano es un benefactor social

En cuanto deje de satisfacer las necesidades de su prójimo quebrará y su posición será arrebatada por otro/s productor/es más eficiente/s.

Otra forma de analizar la cuestión es ver que  el monopolio puede ser natural o artificial

En el primer caso, monopolio natural, el bien o el valor que posee el monopolista es consecuencia de que dadas las características imperantes es el que mejor (el único) ofrece ese valor (bien o servicio).

El monopolista natural no cuenta con ninguna barrera protectora o privilegio. Es la mejor de todas las posibilidades que se brinda en el planeta en ese momento

Es decir, dadas las circunstancias imperantes cualquiera puede intentar competir con él directamente, pero mientras dure su monopolio…

Es el que mejor satisface las necesidades de los consumidores, dadas las alternativas existentes

Si el monopolio natural reporta beneficios especiales atractivos, éstos llamarán la atención para canalizar recursos hacia el área en cuestión, lo cual terminará con el monopolio. Cuando hacemos referencia al mercado libre, para nada estamos diciendo a priori que debe haber uno o más oferentes. Lo importante es que el mercado esté abierto para que cualquiera en cualquier momento pueda ingresar al mismo como otro oferente, puesto que la situación del monopolista natural no es irrevocable.

El monopolio artificial en cambio, es aquel que debe su existencia a la legislación referente a exenciones fiscales, protecciones aduaneras, subsidios, jurisdicciones establecidas, etc.

En otros términos el monopolio artificial vive a expensas del consumidor puesto que vende productos a más altos precios, calidad inferior o ambas cosas respecto de la que hubiera sucedido de no haber mediado la protección legal

Si observamos con atención lo que sucede en el campo de las transacciones mercantiles concluiremos que, en verdad, resulta difícil dar ejemplos de monopolios naturales que perduren. Sin embargo, es muy común la existencia de monopolios artificiales (ya sean empresas estatales o empresas privadas que por vía legislativa consiguen los privilegios correspondientes) que producen graves inconvenientes debido a la mal asignación de recursos que necesariamente provocan.

En un mercado libre resulta indispensable la abrogación (anulación) de todos los privilegios, los cuales, sin duda incluyen de modo muy particular a los que posibilitan la existencia de monopolios artificiales.

Independientemente de estas reflexiones, considero útil  comentar brevemente los resultados que produce la injerencia gubernamental en el mercado tendiente a “controlar” al monopolio natural. Las medidas habitualmente adoptadas consisten en su prohibición lisa y llana, en el establecimiento de precios máximos, en la imposición de determinado volumen de ganancia o en disposiciones referentes a cupos de producción.

Desde este punto de análisis concluyo que, si el monopolio se sustenta en prebendas será artificial, si por el contrario opera en el mercado abierto, será natural

Es necesario definir algunos conceptos, uno de ellos erróneo por cierto es el de "competencia perfecta".
 ¿Qué es la competencia?

La competencia es un proceso dinámico de rivalidad en el que los distintos agentes se pelean por ser los primeros en crear y/o descubrir nueva información, con el objeto de satisfacer de la mejor manera las necesidades de los demandantes.

Esa es la definición correcta de competencia en el mercado, como pueden ver se trata de un proceso de constante descubrimiento y competencia entre los distintos agentes que lo conforman

Los agentes guiados por su propio interés, aun cuando no importe nada el resto, como todos los intercambios son voluntarios, solamente se pueden ser exitoso sirviendo al prójimo. Consecuentemente uno puede odiar al que tiene al lado, pero sino le puede vender su producto, va a la quiebra.

Con lo cual la única forma que se tiene de progresar es sirviendo al prójimo, por más que uno odie a todos o ser el peor del barrio, hay que forzarse por servir al prójimo, ¿saben por qué?  Porque si no quiebran.

Como el intercambio es voluntario y las dos partes ganan, eso conduce a una maximización del bienestar general”

Entonces la competencia, mal llamada perfecta es solo competencia, no tiene nada que ver con el número de agentes (si hay uno o muchos oferentes), lo importante es que el mercado sea libre (acuerdos voluntarios) y no esté intervenido por el Estado. Para una mejor comprensión:

La competencia tiene que ver con la libre entrada y salida y que no esté el Estado bloqueando esa libre entrada y salida”

Ahora me gustaría abordar la supuesta "competencia salvaje" y de las mentiras y manipulaciones que surgen alrededor de estas.


Se suele hablar de una supuesta competencia "salvaje" o "desleal" y utilizan esto para justificar una serie de intervenciones que existen del Estado en la competencia.

Sin embargo, esto está cargado de errores, en primer lugar

¿La competencia salvaje o desleal es mala?

Pongamos un ejemplo que se suele dar, y es el caso de ciertas empresas muy grandes que utilizan su poder para bajar los precios y que los consumidores les compren a ellos por tener precios más competitivos ¿Es esto malo? Por supuesto que NO, absolutamente NO, todo lo contrario.

No se puede ser exitoso en el capitalismo si no se satisface a los consumidores con bienes de mejor calidad a un mejor precio

Estas tácticas de reducir los precios lo que hace es beneficiar a todos  los consumidores y particularmente beneficia a los sectores más pobres, lo que hacen estos empresarios es permitir a más personas acceder a sus productos con precios más bajos, es el mejor y más sano sistema de competencia que puede existir.
Finalmente, está la objeción sobre la magnitud de los beneficios y asociado a ello la destrucción de empleos por la retracción de cantidades, lo cual caería en lo que Bastiat definía como la falacia de lo que no se ve.

En este sentido, si el monopolista decidiera ahorrar sus ganancias, ello se volvería inversión con lo cual crearía empleos en otro sector. Si lo reinvierte, los empleos serían creados por él. Si lo consumiera, surgirían empleos en donde posicionó su demanda. Si lo fugara, depreciaría la moneda y crearía empleos en el sector transable. Si lo atesora el dinero aumentaría los saldos reales por lo que habría más demanda y empleo en el resto de la economía. De este modo, ningún daño causaría sobre la economía, al mismo tiempo que la presencia de rendimientos crecientes constituye una fuente de crecimiento (reconocida en la literatura del tema) que amplifica el bienestar.

Por lo tanto, la presencia de monopolios en un contexto de libre entrada es una fuente de progreso y la obsesión de los políticos por controlarlos, como siempre ocurre, sólo terminará dañando a los individuos que se buscó ayudar

Para terminar estimados lectores, se escucha muy a menudo decir que, porque se instaló tal o cual cadena de supermercado (Walmart, Carrefour), el o los almacenes del barrio tuvieron que cerrar, a priori parece como si ese fuese un acto comercial injusto. Lo que pretendo en esta oportunidad es dejar aclarado y ratificando que:

La única forma de ser exitoso es sirviendo al prójimo con bienes y/o servicios de mejor calidad y a un mejor precio

Esa elección es exclusividad de nosotros los consumidores. Si el comercio del barrio tuvo que cerrar es porque los consumidores eligieron el otro, no hay otra razón, y lo eligieron por mejor precio y mejor calidad, de eso no hay dudas. No vamos a pensar que todos lo vecinos fueron obligados a comprar a la gran cadena, nada mas apartado de la realidad.

El verdadero flagelo del monopolio surge cuando lo impone el aparato estatal, sea este privado o gubernamental, puesto que de no existir esa disposición legal se hubiera ofrecido el bien en cuestión a un precio menor, calidad mayor o ambas cosas a la vez.

Esto último es así en una sociedad abierta, por definición ausente de privilegios, puesto que cada uno para progresar y mejorar su estado patrimonial inexorablemente debe atender las necesidades de su prójimo. En este contexto el que acierta en las demandas de sus congéneres obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos.

Muchas gracias y hasta la próxima.

https://mariobellino.blogspot.com/2020/06/sistema-de-precios-y-sus-interferencias_17.html

https://mariobellino.blogspot.com/2020/07/a-proposito-del-mercado-y-el-comercio.html

domingo, 11 de abril de 2021

¿Cómo sobrevivir a la inflación?:

 

¿Cómo puede una familia argentina vivir con la inflación?

La inflación, el impuesto de los pobres, es uno de los grandes males consecuencia de la política monetaria argentina, una de las más extractivas del mundo.

Muchos políticos dicen que Estados Unidos también aumenta su base monetaria (imprime dólares) y no tiene alta inflación. 

Es una falacia típica de políticos:

“Argentina aumenta su base monetaria más que ninguna economía de su entorno”

Estimados lectores para que se hagan una idea, Argentina imprime pesos, desde 2010 a más de dieciséis veces el ritmo de aumento de base monetaria de Estados Unidos, pero con una salvedad:

Mientras Estados Unidos aumenta su base monetaria menos que el aumento de demanda global de dólares.

Argentina aumenta la suya mucho más con demanda decreciente de pesos, tanto nacional como internacional.

Es decir, Estados Unidos imprime una moneda que cada vez se demanda más y Argentina cada vez imprime mucho más de una moneda que se demanda menos.

Los políticos en Argentina pretenden ignorar esta evidencia que solo tiene una explicación:

“Son los principales beneficiarios del desastre monetario”

Ellos se quedan con los dólares de la estructura productiva y exportadora y los ciudadanos recibimos pesos casi inservibles.

El peso argentino ha perdido un 97% de su poder adquisitivo contra el dólar desde 2001 por culpa de esa política monetaria extractiva y confiscatoria, que absorbe la riqueza del país a favor del gobierno destruyendo los salarios reales y los ahorros de todos nosotros.

La inflación superó el 36% en 2020 y ya alcanza el 40,7% en términos anualizados en febrero de 2021. Es decir, un peso que usted cobra en enero probablemente tenga el 50% del poder adquisitivo a final de año.

Para alcanzar la meta que se fijó el equipo económico (29%) para el 2021, la inflación de marzo a diciembre debería ser del 1,8% mensual. Es muy difícil que pueda disminuir a esos niveles. Si la inflación de aquí a fin de año es 3,6% (como fue la última) la anual va ser de 53% y si sigue en 4% (que fue de los anteriores dos meses) la inflación para el 2021 va ser de 58%, sin tocar tarifas, combustibles, dólar oficial como ancla (a tal punto que se está generando inflación en dólares) y reducir la emisión monetaria. Si bien los datos de marzo no se encuentran disponibles, las estimaciones privadas rondan en el 4% y por lo que va de abril ya se puede afirmar que va andar en los similares valores.

Hay que tener presente que los efectos monetarios tienen un rezago de 12 a 18 meses, de manera tal que toda la emisión del 2020 todavía no estamos notando sus efectos, con lo cual la aspiración del ministro Guzmán es prácticamente inalcanzable.

Estos niveles de emisión que estamos viendo y una demanda de dinero que cae, la lógica consecuencia es mayor inflación.

Para que uno note que la demanda de dinero aumenta se tienen que dar dos condiciones, primero, un aumento en el nivel de actividad en uno, dos, tres, cuatro años, donde se reflejen más transacciones para consumo e inversión y, en segundo lugar, que la gente se enamore del peso y ahorre en pesos. Como ni la primera ni la segunda condición se van a dar y la emisión seguirá aumentando con una demanda de dinero disminuyendo, los resultados van a ser, más inflación, dólar con brechas más importantes, caída del nivel de actividad, desempleo y su correspondiente incremento de pobreza e indigencia para los años 2022 y 2023, más allá del maquillaje electoral que estamos viendo en el 2021.

El Presupuesto para 2021, hoja de ruta del plan económico de Guzmán, postula que la inflación será de 29% y se estimó un déficit fiscal del 6% del PBI.

¿Cómo se va a financiar?

Muy fácil, 2,4% con deuda (no sé quién nos va prestar) y 3,6% con emisión. Queda claro que va ser todo con emisión a lo que hay que sumarle también un 4% de necesidad del propio Banco Central para pagar intereses (Leliq y Pases). De nuevo, como esto va a impactar entre 12 y 18 meses, compromete muy seriamente los años 2022 y 2023.

Es totalmente inconsistente una inflación del 29% para el 2021 por más que siga reprimiendo precios de la economía.

Si hacemos un poco de historia reciente, Mauricio Macri, en todo su mandato terminó con mas inflación que Cristina en su último gobierno y Alberto Fernández va terminar con mayor inflación que Mauricio Macri, es decir un porcentaje mucho más alto y como si eso fuera poco en trayectoria ascendente.

Una inflación del 40% es una reducción de salarios inmediata y por decreto de casi la mitad cada año. Además, pone barreras a la inversión y al empleo vía una política fiscal destructiva y confiscatoria. Un trabajador asalariado el impuesto inflacionario lo hace más pobre, o en el peor de los casos, hasta indigente.

No es que “suban los precios” o que “suba el dólar”, es que se desploma el peso.

Ningún país de la región tiene una inflación como la Argentina. Un país rico con inflación del tercer mundo solo superada por Venezuela en Latinoamérica, casualmente haciendo lo mismo -imprimiendo masivamente bolívares inservibles-.

El gobierno sigue empecinado en que va controlar la inflación mediante un mecanismo que tiene mas de 4.000 años de evidencia empírica de cómo no combatir la inflación, que se llama “Control de Precios”.

 ¿Cómo creen que nos está yendo?

Un fracaso total, hay 72% menos de productos en góndolas, desde que se implementó el programa los valores subieron igual y a eso agrego que disminuyó la variedad y la oferta de productos. Esta medida se suma a la puesta en escena de acuerdos sectoriales, precios cuidados y otras herramientas. Es la estrategia que tiene el Gobierno para convencer a la gente que cumplirá con su objetivo inflacionario del 29% para el 2021.

La teoría que ha llevado a una gran cantidad de países a terminar durante el siglo XX con la inflación sigue siendo resistida por varios teóricos (en los cuales incluyo a nuestro ministro Guzmán) que siguen aduciendo a la “Multicausalidad” como causa del fenómeno inflacionario. De esta manera, siguen dando pie a las políticas fiscales expansionistas que gobiernos, como el actual, suelen mirar con tanto agrado.

No ver la inflación desde la “Perspectiva Monetarista” desemboca en controles de precios, mayor emisión y mayor déficit fiscal. Pero además condena a la sociedad a pagar el impuesto más injusto de todos, el inflacionario, que repercute sobre todo en las clases más bajas.

Los funcionarios de diferentes áreas del gobierno nacional intentan apelar al argumento de la “multicausalidad” de la evolución de precios en nuestro país, anclando las causas en los formadores de precios, la concentración económica, la intermediación especulativa en la cadena de distribución, la falta de regulación, la evolución del tipo de cambio y la tasa de interés.

Siempre es bueno recurrir a los datos para entender mejor la teoría: Inflación año 2020:

Países que entendieron que la inflación es un fenómeno monetario:

Chile 3%

Nueva Zelanda 1,29%

 

Países que sostienen que la inflación es multicausal:

Argentina 36,1%

Venezuela 3.713%

 

Debe quedar claro que la cantidad de dinero que circula en la economía afecta al nivel de precios, y si la expansión monetaria (emisión) supera con creces la demanda nacional, tendremos inevitablemente inflación.

La Argentina todavía es uno de los pocos países donde se discute si la inflación la genera la emisión monetaria o si es un fenómeno multicausal. El limite de la multicausalidad es cuando aplicas las mismas recetas y se llega cada vez a peores resultados por no revisar los fundamentos.

Para abandonar esa política tenemos que eliminar el principal responsable que es el Banco Central de la República Argentina, esto ya se ha explicado muchas veces.

El fin principal del BCRA es preservar el valor de la moneda. La inflación, que ya cumplió 75 años de antigüedad, confirma la derrota del ente.  El Estado subordina el valor de la moneda a financiar el déficit fiscal producido por los gobernantes que gastan más que los ingresos.

La prueba es la Convertibilidad, la experiencia desde 1991 hasta el inicio de 2002 sin inflación. Se le prohibió al BCRA emitir pesos para financiar actividades. Sólo permitía emitir para comprar dólares a un peso y vender dólares a un peso, con la consiguiente contracción de la emisión. 

Esta es la evidencia más clara, nadie nos la tiene que contar, los argentinos vivimos una década sin inflación. Solo determinada clase política pone en discusión esto. ¿Por qué?, la respuesta está al inicio de mi columna son los principales beneficiarios del desastre monetario. Por esta razón es que no es suficiente con prohibir la emisión como en la Convertibilidad, hoy es necesario eliminarlo porque Argentina (con la clase política que tiene) no merece tener un Banco Central.

Resolver los problemas inflacionarios que nos aquejan no es sencillo ni llevará poco tiempo, pero el camino está, por más que algunos quiera taparlo para seguir justificando la acción del gobierno.

Para cerrar esta parte, este impuesto llamado inflación pega más en los sectores de más bajos ingresos  y que son los que menos posibilidades tienen de defenderse de la inflación y, por otro lado, si tienen un patrimonio es seguramente en moneda local, lo que hace que gran parte de ellos pasen a estar debajo de la línea de la pobreza.

La pregunta es:

¿Cómo puede una familia sobrevivir a la inflación que le impone la política gubernamental?

La respuesta es compleja. Los ciudadanos argentinos son héroes que además gestionan sus salarios y ahorros como pueden, y lo más lógico, es hacer lo que tantas familias llevan a cabo ante la evidencia de que el gobierno expropiará sus ahorros vía devaluación:

Ahorrar, los que puedan, en monedas de reserva, dólares, o activos seguros, oro o plata

Dijo recientemente el presidente Fernández que había que acabar con la tradición de ahorrar en dólares.  Es llamativo que haga esta afirmación, siendo que esa conducta es consecuencia de las políticas públicas basadas en la constante destrucción del valor de la moneda por parte de los gobiernos por vía monetaria y con cepos ridículos.

Otra forma en la que los ciudadanos pueden sobrevivir a la inflación es haciendo transacciones de bienes y servicios a cambio de otros. Cuando el gobierno expropia la riqueza del país por vía monetaria, el trueque no es solo una posible opción, se convierte en una necesidad para poder llevar alimentos a la mesa familiar en un contexto de desastre monetario institucionalizado.

Muchos ciudadanos argentinos acuden a invertir en Bitcoin o criptomonedas para compensar el efecto destructor de la inflación. Estos activos son muy volátiles y tienen riesgo, pero para algunos argentinos que tienen la posibilidad de acceder a ese tipo de ahorros, suponen menos riesgo que la certeza de que el gobierno va a expropiar el valor de su salario y ahorros vía devaluación.

Sin embargo, escapar al efecto empobrecedor y devastador de la impresión de moneda sin control no es fácil para las capas más pobres, que se encuentran con el doble impacto de la pobreza y la imposibilidad de ahorrar por tener una moneda sin valor. El ajuste, cada vez adquieren menos alimentos para su familia.

Un gobierno que no para de hablar de políticas sociales y de ayudar a los pobres debería empezar por no empobrecer a todos con la impresión descontrolada de una moneda que nadie demanda y ni los propios políticos usan.

Muchas gracias y hasta la próxima.

https://mariobellino.blogspot.com/2020/11/banco-central-de-la-republica-argentina.html

https://mariobellino.blogspot.com/2020/05/inflacion-un-problema-de-anos-en_22.html

 


domingo, 4 de abril de 2021

Cambios en ganancias: alivio para pocos perjuicio para todos:


 

Cuando comienza un año electoral las expectativas no fallan jamás: siempre se anuncian medidas para intentar suavizar los ánimos de la clase media, y este año 2021 no fue la excepción. En una sesión particular, celebrada un sábado, Diputados dio media sanción a una serie de proyectos, entre los cuales se encuentra uno para modificar el Impuesto a las Ganancias de cuarta categoría. Es el impuesto que se le retiene a los empleados formales en relación de dependencia estableciendo una suma tope a partir del cual un trabajador debe comenzar a tributar.

Si las modificaciones avanzan en el Congreso y finalmente ven la luz, quienes ganen hasta $150.000 ya no deberán abonar el tributo, lo que beneficiará a más de 1.250.000 empleados. Pero tengamos bien presente que esa es la foto de hoy, no sabemos a fin de año cuantos van a ser

Gran noticia para todos, desde ya.

Como todo tiene un detrás de escena que muchas veces se desconoce, aquí también vale la pena aclarar algunas cuestiones:

Toda reducción impositiva es una buena noticia en si misma, implica indefectiblemente, al menos en una primera instancia, una menor recaudación para las arcas públicas.

En este caso, ese costo fiscal rondaría los 40.000 millones de pesos, cifra nada despreciable. Aquí me quiero detener en este punto, “Costo Fiscal, expresión que tanto escuchamos de nuestros políticos.

Estimados lectores, yo les quiero aclarar que eso es incorrecto, el Costo lo asume siempre el Sector Privado. De qué Costo Fiscal me hablan cuando el Estado le debe su existencia al Sector Privado que contribuye y en gran medida, de hecho, como les comentaba en una anterior columna…

Vamos rumbo a convertirnos en el país con la mayor carga fiscal del mundo

Cuando nos dicen tenemos que cubrir el Costo Fiscal que esta medida nos genera, nos están diciendo que vamos a seguir con más presión fiscal.

Les voy a explicar que esto es un perjuicio para todos, la merma en los recursos del gobierno tiene dos caminos:

Por un lado financiarse, y por el otro, achicar el gasto público (gasto que hoy es récord en la historia del país).

Argentina no tiene crédito y menos aún para financiar una medida de corte electoral. En relación a achicar el gasto público la historia no está de ese lado:

Solo en democracia el gasto del Estado se ha multiplicado por tres, gastando recursos en cuestiones tan variadas como un Ministerio de la Mujer, una Aerolínea “de bandera”, 2.000 empleados para la estruendosa Biblioteca del Congreso o 18 millones de planes sociales

Si la financiación es inaccesible y la baja del gasto una utopía

 la respuesta es bien clara:

Hay que subir algún otro impuesto donde la clase media no se vea afectada. Carecería de sentido bajar la carga de un impuesto para subir la de otro que afecte al mismo sujeto, más allá que en Argentina no puede descartarse absolutamente nada.

En este caso el impuesto elegido es el Impuesto a las Ganancias, pero aquel que afecta a las empresas. Sin extenderme demasiado en el detalle, la realidad es que se pretende que las empresas comiencen a pagar un 35% de Impuesto a las Ganancias contra el 30% que deberían pagar. Tengamos en cuenta que este 30% viene de una modificación anterior que lo hizo saltar de 25% a 30%.

La lógica es, sacarle a unos para darle a otros que puedan representar mejores resultados electorales. Pero atención, éste cambio en el impuesto que tienen que pagar las empresas, generaría recursos adicionales por cerca de 80.000 millones de pesos contra los 40.000 millones que era el mal llamado Costo Fiscal.

Por lo que el Estado se hace con una jugosa diferencia a su favor de 40.000 millones de pesos que utilizarán desde ya para más gasto político.

Hasta aquí solo cuentas, números y un claro ganador:

El Estado

Si este fuese el final, el otro gran ganador sin dudas debería ser

La clase media

A quién toda esta mezcla informativa le mejorará algo sus ingresos al menos por unos meses.

Estimados lectores, por desgracia no todo es para festejar, la inflación no se detiene y faltan herramientas monetarias para morigerar la suba de precios. Se proyecta para el 2021 arriba del 40%, las estimaciones más optimistas.

Esto quiere decir que a fin de año los valores habrán quedado atrasados y nuevamente tendremos asalariados formales soportando este impuesto. Me estoy refiriendo a los que la reforma excluye y la inflación se encargará de incorporar.  El año 2022 no será un año electoral, con lo cual esto no será prioridad seguramente.

Oficialismo y oposición argumentan (con fines electorales) que hace 20 años poca gente estaba alcanzada.  Lo que no debemos olvidar que oficialismo y oposición, son los responsables del contexto de alta inflación y la no actualización o actualización parcial de los parámetros del impuesto hizo que más gente sea alcanzada.

Un país que tendría que estar abocado a una única misión que tenga como finalidad la de generar empleo, reduciendo la carga impositiva para incentivar inversiones y poniendo reglas de juego claras para aquellos que quieran arriesgar su capital en la Argentina, lo único que hace es castigar a los pocos jugadores que quedan simplemente por un capricho electoral.

Argentina no saldrá jamás de su decadencia crónica si no comienza a recorrer un camino que esté sostenido sobre tres pilares básicos: las instituciones sólidas (por sobre todo la Justicia), la inversión (con lo que se genere trabajo genuino) y la educación (que ya somos conscientes que a casi nadie le importa).

De toda esta lista me quiero centrar en una que es de efecto inmediato, la inversión, se necesita que no se ataque a los emprendedores/empresarios, si repito y subrayo “que no se los ataque, ya que son los únicos que pueden generar empleo que es lo que verdaderamente necesita Argentina, cuando digo que no se los ataque…

Porque no hay mejor estadio para un emprendedor/empresario que es dar empleo y no hay mayor frustración que tener que despedir personal

Pero nuestras autoridades y voy a detenerme en el Ministro de Trabajo que lo único que hace es imponer prohibición de despidos y doble indemnización, como si alguien contratara personal para despedirlo, estamos frente a una tremenda locura. Señores gobernantes…

“se contrata personal para producir y generar bienes de calidad y a mejor precio”

Esta medida lo único que provoca es que el emprendedor/empresario no contrate, ya se los mencioné en otras de mis columnas.

hoy la contratación esta técnicamente prohibida”

Se necesita una Reforma laboral. En este punto lo mínimo que se pide es que toda nueva persona que pueda ser contratada por una empresa se encuentre liberada de Contribuciones y Regulaciones. Al mismo tiempo no esté amenazada por la industria del juicio que genera pánico, en particular en las PYMES, a la hora de contratar personal.  Se debe evitar enfrentarse a costosos juicios laborales traídos de los pelos en los cuales, generalmente, pierden los empresarios, lo cual hace que las empresas no quieran ampliar sus plantas de personal.

Considerando la delicada situación de desocupación, pobreza e indigencia que hoy rige en Argentina, flexibilizar este mercado para alentar a que las empresas contraten personal, pasa a ser un punto clave.

Hay una cuestión mucho peor todavía que son los planes sociales. Sin considerar que son manejados políticamente sin una contribución a cambio y como si eso fuera poco compiten con los que quieren dar trabajo.

¿Qué futuro le estamos dando a la juventud argentina?

Van a entrar un millón de chicos al mercado laboral los próximos cuatro años. Los políticos argentinos le ofrecen inflación, impuestos, deuda, cada vez más regulaciones y controles de precios.

Sigo con el análisis de esta Reforma de Ganancias que va tener efectos muy graves producto de una carga impositiva en aumento a las empresas, la situación a futuro va ser cada vez más complicada.

Mientras le intentan hacer un mimo a la clase media, les están en paralelo destruyendo las posibilidades de crecer, mejorar sus salarios y con esto, tener una mejor calidad de vida a buena parte de la sociedad, lo que pasa es que…

Un año electoral en la Argentina es un año perdido

Y este no será la excepción. Como siempre, las consecuencias de la decadencia de nuestros dirigentes se reflejarán en tiempos venideros, con menos trabajo y menos posibilidades para todos. Coincide que los años impares hay elecciones y los años pares se paga la cuenta de todas las medidas que se toman con motivo de las elecciones.

En mi opinión…

“Siempre es una buena noticia en materia tributaria lo que implique pagar menos o no pagar más”

Pero esta modificación tiene muchos problemas, voy a enumerar algunos:

-Dado que se financia con un aumento de carga fiscal a las empresas, lo cual será neutro en el corto plazo y negativo en el largo plazo, porque mientras la baja es una suma fija a través de una deducción especial, en el caso de las empresas la carga va subir con la inflación.

-Pan para hoy y hambre para mañana porque estimula el consumo y desincentiva la inversión.

-Es una deducción especial estableciendo una suma tope a partir de la cual se paga el impuesto, no hay un incremento del Mínimo no Imponible (en principio se ajustará por RIPTE), ni cambios en las escalas del impuesto. No resultando justo para los que ganan más 150.000 pesos, ¿Qué puede pasar con aquel que gana 149.000 y le suben el sueldo en 1.100 pesos, pasaría a estar alcanzado? Esto ya ocurrió en el 2013 y generó muchas distorsiones, ¿Qué se les ocurre que va pasar ahora? Dicho en palabras simple “la inflación se va comer la reforma”.

-Los autónomos no fueron contemplados en la reforma, por lo que seguirán pagando impuesto a las ganancias los que obtengan ingresos de $150.000 brutos. Esto representa un conflicto importante, estoy hablando de 3.850.000 monotributistas 500.000 autónomos y 5 millones de trabajadores informales.

-Es un parche y demuestra la calidad de nuestros políticos y representantes, solo saben hacer eso, “parches”, nunca resolver problemas reales para que Argentina se transforme en un lugar donde se pueda hacer negocios, ganar dinero y crear empleo. Todo lo contrario, suben los impuestos, obviamente cada vez menos inversión y lo que es peor aún “Cambio de reglas de juego”.

-Trae un alivio para algunos trabajadores formales en relación de dependencia. El impuesto a las ganancias es coparticipable y con el reemplazo del pacto fiscal viene un aumento de otro impuesto que es el Impuesto sobre los Ingresos Brutos.  Uno de los impuestos más letales, continúa aumentando y encarece los precios, con lo cual lo pagamos todos.

La Argentina de hoy no tiene un rumbo fijo y los impuestos son la manifestación más vivida de esta situación, aumentó 14 impuestos sin que nos diéramos cuenta (salvo cuando vamos al supermercado). En el debate político y mediático sigo percibiendo el error del dirigismo y la obstinación en mantener las pesadas trabas fiscales (esta reforma es una prueba de ello) y burocráticas de siempre.

Para terminar, en la agenda de nuestras autoridades no está la única forma que conoció el mundo para eliminar y erradicar la pobreza, que es realmente el problema. Que se llama:

“Crecimiento Económico”

Nuestra economía está imposibilitada de funcionar bien, si el Estado no se corre del medio y no hace un cambio de su política económica, vamos a seguir siendo un país miserable. Se debe entender que el Estado no crea nada, no produce nada. No le puede dar nada a alguien, al menos que se lo haya quitado a otro antes.

Muchas gracias y hasta la próxima.

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